Fue cuando se acabaron las pandemias, fin del 2012.
Cinco meses antes, Rafael acababa de cumplir veintiocho años y era invierno por acá. Fue el segundo invierno en no registrar anginas y gripes y Sudamérica se declaraba libre de todo virus por segundo año consecutivo. Por orden de Las Naciones Unidas los estados entregaban gratuitamente cualquier remedio. No era difícil conseguir analgésicos o antibióticos, la demanda era insignificante y los farmacéuticos duplicaron la cantidad de farmacias “de turno” por decisión de la propia cámara que atendía sus asuntos. Rafael compraba la morfina de regreso a su casa, en la esquina de Yatay y Sarmiento y se la aplicaba a su madre después de servirle el desayuno. Fue un invierno frío en los países del hemisferio sur, como todos los años.
La mortalidad infantil tendía a cero y ya no había casos de desnutrición. Ya para enero se registraban cifras records por todo el mundo, el primer semestre fue excepcional, increíble.
Las empresas de alimentos destinaban altos porcentajes de sus ganancias a la creación de comedores y huertas escolares. Los estados de las principales potencias eliminaron la obligatoriedad del pago de impuestos mientras que lejos de disminuir, aumentó la cantidad de contribuyentes y se duplicaron los fondos recaudados que rápidamente volvían transformados en planes de viviendas ecológicas, en transportes urbanos gratuitos y en inversiones en el sector industrial, para anular por completo la generación de gases de invernadero.
Rafael almorzaba a diario en una sórdida pizzería de Almagro y cuando coincidían sus horarios, la invitaba a cenar a Maricruz a un restorán humilde de la avenida Rivadavia.
Se firmaron acuerdos y se liberaron a los presos políticos y a los arrepentidos de delitos menores, mientras que los rebeldes(llamados terroristas en algunos casos) abandonaron las selvas, las montañas y los desiertos y renunciaron a la lucha armada.
Los soldados y los reos se hicieron voluntarios de la cruz roja que para septiembre se encargaba del mantenimiento de los parques y jardines que aumentaban a medida que las grandes pasteras dedicaban semanas y días enteros a la plantación de álamos, eucaliptos y sauces. La limpieza de todos los ríos se terminó para antes del día de la primavera. El dragado había quedado a cargo de las empresas linderas que en su mayoría, pertenecían a la industria del reciclaje. Los peces arcoíris eran la principal atracción turística en la rivera del riachuelo y fue una típica tarde primaveral la vez que le propuso matrimonio en el catamarán que los llevaba de paseo de La Boca a Avellaneda. Fue perfecto, su madre se puso muy feliz con la noticia.
No se hablaba de otra cosa que del agujero de la capa de ozono; los discursos eran casi siempre jactanciosos por haberlo reducido a su punto más ínfimo. Todo era celebración. Las calles del centro estaban atestadas de bicicletas y ya nadie se preocupaba por los rayos ultravioletas, aunque Rafael y Maricruz seguían poniendo como excusa las altas temperaturas para no salir de su cuartito en todo el día.
Se decidió que América fuera reconocida como reserva natural mundial y se prohibió la caza furtiva en el África también.
Un científico francés, futuro Nobel aseguraban, descubrió la forma de predecir las erupciones volcánicas con 96 horas de anticipación y junto con científicos alemanes diseñaron un sistema de evacuación de personas, de desviación de la lava y de absorción de las cenizas.
Beijing consiguió en noviembre el premio de “Ciudad verde”. El diploma fue entregado por el primer mandatario mejicano, país que lo había ganado el año anterior.
En diciembre se esperaban las primeras fiestas sin fuegos artificiales.
En Buenos Aires se planeaba un show diurno en Plaza de Mayo, con murgas itinerantes y recitales desde la mañana. Rafael y Maricruz organizaban el civil para fines de marzo.
El 21 de diciembre, para decepción de algunos profetas, pasó tranquilo y soleado. Dos días después, cuando Rafael esperaba que fueran las dos de la tarde para poder fichar y volver con Maricruz, la tierra fue devorada por un agujero negro, por cuestiones de espacio-tiempo y campos gravitatorios que a esta altura, no viene al caso explicar.
Comentarios
Tanta belleza no podía ser cierta, bonita utopía narraste:):p
Todas tus críticas son igual, bastante "malaleche", aunque me gustó lo de "infumable".
Tal vez intentas equilibrar la balanza, eso puedo entenderlo, pero a veces te pasas innecesariamente...
Todos los que subimos cosas acá, no lo hacemos por creernos buenos, sino todo lo contrario...
Ya veo que solo sabes repetirte, yo no, aunque voy a repetirte: LEE UN POCO MÁS, si quieres te recomiendo unos pocos autores BUENOS (no como tu).
Y, oye, si te vas a dedicar a poner el mismo mensaje cada vez que yo escriba algo ya vemos a dónde llega tu creatividad: A NADA.