El joven liberó el trueno. El cielo se llenó de espanto y el suelo de sangre y plumas.
. . .
--¿Por qué la mataste, hijo mío?
--Porque volaba alto y lejos, madre, y quise ser digno de mi fama.
--¿Y de que te servirá, hijo mío, cuando estés ante tu dios, tu fama de buen tirador?
Comentarios
Odiseo eres un filósofo.Todo lo que escribes tiene un mensaje sublime que me conmueve.
Un saludo de tu amiga invisible.