Una infancia sin consciencia,
ese es mi largo legado
en mi bendito poblado.
La adolescencia inmadura
la viví junto a una diva
tan hermosa como una piva.
Mi juventud la pasé en las nubes
escribiéndote poemas y canciones
para hacerte feliz y animar las reuniones.
Sólo le pido a Dios que al encontrarte
por el parque en el atardecer de nuestras
vidas, las lágrimas no broten de tus ojos
tristes, porque me partirías el alma ...
y yo entonces moriría.
Pueblo mío que estás en la colina/...
Jorge Sifuentes
Fresco Otoño del 2011