El Ogro, niños
El Ogro, retoños, aunque a primera vista se pueda decir que guarda más parecido con el humano, es el animal más ins-tin-ti-vo. Gruñe, grita, bufa, da portazos..., cuando no obtiene lo que quiere, o no consigue que otros hagan lo que desea. El Ogro tiene un cerebrito chiqui-chiquitito, por eso no le importa si tenéis hambre, sueño o sentimientos; ¿¡acaso va alguien antes que él!? (qué pregunta...). Gruñidos su idioma es y la intimidación su forma más efectiva de inducir a las almas irrelevantes cuyo uso reclama.
El Ogro, cegado por su instinto o por sus deseos más superfluos, no os entiende (¡no os entiende!), inocentes criaturitas de rostros seráficos; porque él sólo escucha al hambre, la sed, el frío y la llamada de los almohadones y colchones, así que si le ruge el estómago... ¡ZAS!: comido eres y no importa si eres el hijo de alguien, o si tienes hermanos, amigos, primos...
Persona adulta, escucha una cosa (si es que no lo aprendiste de niño): aléjate del Ogro, él reside en un trocito (a veces "trozazo") de tu ser y a veces tu mente es capaz de controlar el instinto... (El respeto es eclipsado por el instinto, parte biológica del animal...).
Comentarios
Ahora no se habla de ogros, pero en si como padres tenemos algo de ogros, un ogro oculto instintivo. Es algo que se debe controlar.
Saludos
javier
¡Lo has pillado!