CUENTECITO PARA DORMIR
Acostado en mi lecho de arena, las suaves caricias del oleaje sentía, arrullándome.
Mecíanme las olas con sumo esmero, como si la Naturaleza fuera una madre que, dulce y tierna, trata de hacer dormir a uno de sus hijos.
La noche estrellada, la luna plateada, las aguas gris-azul. La música, canto demadre, olas de mar, invitaba a cerrar las cortinas blancas y a apagar las luces.
Me embarqué en el viaje, ascendí a los cuerpos celestes; atrás, un cuerpo inerte quedaba.
Nota del autor: este cuentecito está inspirado en mi actual experiencia en el sitio vacacional en el que estoy (Islas Canarias). Paso gran parte de las tardes yendo a la playa, bañándome en el mar, que aquí suele estar embravecido y deleitarme con olas. Una noche, al irme al acostar cerré los ojos y empecé a sentirme como si mi cuerpo estuviese en el mar, balanceado por esas olas crecientes que te suben y bajan, como meciéndote, regalándote una agradable sensación. Inspirado, lo empecé a componer y acabó transformándose en este cuentecito alegórico.
Me gustaría pedir a los lectores su opinión y crítica, ya que ha sido este año en el que he empezado a crear literatura de una forma más seria y me gustaría saber qué impresión causa ésta en los lectores. Saludos a todos.
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