Mullido y suave lecho, tengo
de verde hierba,
con dosel de cielo azul y blancas nubes,
que viajan llevadas por el viento
en largo viaje hacia el horizonte
en plácido sentir, volar
de pensamientos.
Pero todo es ilusión,
no hay suave hierba, es duro suelo
y el cielo no es azul,
es negro.
No se cuando ¿o no quise saberlo?
algo se rompió dentro de mi,
y por sus grietas
se escapó la fe (si alguna vez la tuve)
y las esperanzas
de vivir sin amarguras.
Ahora solo me queda
lo único que no me han pedido,
pero que tendré que dar, inevitablemente,
y esto es,
mi último suspiro.
Comentarios
En cuanto a tu pregunta,pienso que es mejor no despertar a a veces de nuestras ensoñaciones y más si el pago es tu último suspiro:eek::eek:;)
Aunque me imagino que es metaforicamente:)