Cuando un poema no nos hace vivir, no contiene o no nos sugiere vida, ya no es poesía, es otra cosa, cualquier cosa, pero no es poesía. Un poema debe nacer de la vida y dirigirse a la vida y transitar sus caminitos y veredas, navegar por sus mares y sus ríos, los de la vida, incluso los de la puta vida. Un poema debe parirse a corazón abierto y leerse como quien abraza a un recién nacido, el pequeño instante en que lo tenemos adoptado entre nuestros temblorosos brazos. Porque un poema tiende a escaparse de las manos, incluso cuando creemos ser sus autores, y no somos, pobre de mí, y de ustedes, y de todos nosotros y nosotras, sino el primero o la primera, uno de tantos personajes con los que se irá encontrando, en suma, a lo largo de su propia vida. ¡Como lo son las canciones!
Un poema no es o no debería ser en ningún caso la gris radiografía de la emoción y el sentimiento, ni puede ser mirado al frío microscopio. Un poema no es o no debería ser en ningun caso el epitafio de una pasión ya moribunda, ni la triste esquela de un amor que se nos muere.
Un poema es o debería ser más bien la fotografía cogida a vuelapluma, el flash cegador de un instante de vida, de pasión, de amor, cargadito de una luz tan brillante como efímera; esa que envolvemos entre métricas y rimas, vestidita para la ocasión de alma emocionada, para luego tirarla como botella al mar al encuentro de otras almas... ¡Quién sabe si igualmente emocionadas..., si por suerte, igualmente de vida iluminadas! Un poema no es o no debería ser en ningún caso el encefalograma plano de un viejo sueño, ni la muerte neuronal o sináptica de una ilusión pasada, ni el disparatado sístole y diástole de un torrido recuerdo que nos roba la vida con cada latido. Un poema no es o no debería ser en ningún caso una forma de justificar la vida, y resignarse, sino una forma sublime de dignificarla a cada renglón, a cada palabra, a cada letra, a cada paso, de salir a su encuentro párrafo a párrafo, acento tras acento, nota tras nota.
En la espera esperanzada de saber a ciencia cierta que en algún momento encontraremos una botella tirada en la playa con un nuevo mensaje dentro. En la esperanzada espera de saber a ciencia cierta que en algún lugar encontraremos el abrazo del amigo nuevo y los nuevos besos del amante, de la amada...
¡Quién sabe si igualmente emocionados... si por suerte, igualmente de vida iluminados!
Muy diciente, me gustó, la canción también:p:p:D:)
Un poema no es o no debería ser en ningún caso la gris radiografía de la emoción y el sentimiento, ni puede ser mirado al frío microscopio. Un poema no es o no debería ser en ningun caso el epitafio de una pasión ya moribunda, ni la triste esquela de un amor que se nos muere.
Sin embargo, querido Dorchy, también hay poemas para todo eso que dices que no debería ser y son poemas y son bellos o no son bellos pero si están es porque son necesarios poemas. Por lo menos para quien los escribe cuando los escribe. Tal vez no para otros.
Puta vida. Putos poemas. Cabrones que la vivivos. Cabrones que los escriben. Podemos poner los adjetivos que necesites pero ya sabes que casi seguro que mañana son mentira.
Sobre todo se pueden convertir en mentira si ahora plantas un pensamiento que así lo sustancie.
La idea clave de tu texto, el poema vivo 'mirando' primero a su autor es preciosa, para mí es justo la buena idea de tu poema.
El poema podrá hacernos vivir o morir, reir o llorar, ensombrecer o iluminar, podrá causarnos la emoción que sea y nunca dejará de serlo, posiblemente nunca dejará de serlo por ello. Pero tampoco deja de serlo si no nos causa ninguna de estas emociones que nosotros encerramos en la palabra vida, ¿ya no es poesía? ¿porque a nosotros no nos sirve? ... Pero si tu lo dices, Dorchy, el autor es sólo lo primero que se encuentra tu poema en su vida.
Comentarios
Un poema no es o no debería ser en ningún caso
la gris radiografía de la emoción y el sentimiento,
ni puede ser mirado al frío microscopio.
Un poema no es o no debería ser en ningun caso
el epitafio de una pasión ya moribunda,
ni la triste esquela de un amor que se nos muere.
Puta vida. Putos poemas. Cabrones que la vivivos. Cabrones que los escriben. Podemos poner los adjetivos que necesites pero ya sabes que casi seguro que mañana son mentira.
Sobre todo se pueden convertir en mentira si ahora plantas un pensamiento que así lo sustancie.
La idea clave de tu texto, el poema vivo 'mirando' primero a su autor es preciosa, para mí es justo la buena idea de tu poema.
El poema podrá hacernos vivir o morir, reir o llorar, ensombrecer o iluminar, podrá causarnos la emoción que sea y nunca dejará de serlo, posiblemente nunca dejará de serlo por ello. Pero tampoco deja de serlo si no nos causa ninguna de estas emociones que nosotros encerramos en la palabra vida, ¿ya no es poesía? ¿porque a nosotros no nos sirve? ... Pero si tu lo dices, Dorchy, el autor es sólo lo primero que se encuentra tu poema en su vida.
Salud y un abrazo,
Sime