Siempre fue una mentira… Estuve caminando en las tinieblas, pensando que esa era la luz… Dios siempre tuvo la razón, esa pequeña voz en mi oído que me decía que no estaba bien, que no era así, que debía avanzar… Siempre pensé que era Satanás quien me pedía olvidar, pensé que mi amor tan puro era por Dios aceptado, pensé que era Dios quien me mantenía allí, justo al borde del precipicio, que me pedía que no olvidara, que no avanzara, que no dejara atrás tan grande amor, pero no era así… Era Satanás, para mantenerme en la miseria, en la porquería, en el mismísimo infierno, sufriendo y sufriendo… Estuve en la oscuridad todo este tiempo porque nunca escuche a Dios, estuve engañada… fui engañada… Satanás se disfrazo de mi conciencia y en mi entro, me acorralo y de mis emociones se apodero, haciendo así una mentira que hasta hoy yo me creía, no era por mi bien, no había un futuro… No había nada… Solo allí me mantendría atada, engañándome, soñando e imaginando algo que jamás llegaría porque solo yo creía esa mentira… Deambule por los camino de la muerte, al infierno fui, mire belleza donde solo había impureza, mis ojos estaban vendados, condenados… Nunca fue Dios, ni los santos… Todo era parte de la ilusión que el demonio creo para que yo cayera, me mintió como a los niños, caí en un truco antiguo… Nunca fue amor… Nunca ha sido amor… Era un profundo e intenso desamor disfrazado, encubierto generando día tras día el más grande engaño, que me hizo caer y creer… No era mi maldita conciencia, no era amor… Ni siquiera era Dios… Esa pequeña voz que escuchaba a lo lejos me auxiliaba pero yo no me dejaba seducida por ese impuro y maléfico amor, ya lo recuerdo… no era amor… era desamor, no era Dios… Era el diablo… Siempre estuve nadando en los mares del infierno, contemplando arte donde no había nada más que lagrimas y llanto… Era dolor y miedo lo que él me quería hacer sentir… Era así como me tenía… Allí tirada a la deriva sin salida... Ese era el fin, mantenerme lejos de la luz, mantenerme en desamor, con dolor, escribiendo y escribiendo en su nombre… Admirando los milagros de la vida y poniéndoles sentido porque se supone que yo ya sentía, sentía lo que no era cierto, porque lo blanco era negro y lo negro era blanco… No era belleza, era fealdad… No era paz… Era intranquilidad, no eran rayos del sol, era tiniebla… Todo fue un trueque, todo fue un teatro en el que me encerraron y yo me deje vencer por un supuesto miedo a caer… Que porquería… Todo era mentira.
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