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Traficantes

RyuRyu Pedro Abad s.XII
editado marzo 2011 en Negra
Es la primera página del relato, espero tenerlo listo durante esta semana. Espero que os guste.

Nadie se quiere ver en una situación así, sosteniendo en la mano derecha una Colt del 45. Aún seguía apuntando con el cañón de la pistola, al cuerpo de Joe Johnson. El muy cabrón, se creía de verdad más listo que yo. Quizás no debí darle vagas esperanzas. Dejé de apuntarle y reflexioné sobre aquello, actué mal. Todos somos humanos y cometemos fallos. Pero si aquel jodido cabrón, me hubiese obedecido desde primera hora, en estos momentos estaría tomándose una cerveza, en una playa de Miami. Por aquel entonces, hacía un calor abrasador en la ciudad. Joe, me miraba con cierta pasividad. Como si mis palabras, se las hubiese pasado por la entrepierna. Le miré frunciendo el entrecejo...
-¿que coño te pasa Joe? -dije.
-Nada Doug, es solo este calor de los cojones. No me va este clima, esta ciudad. Esta todo demasiado viciado. Ya no es lo que era. Las putas ya no me le chupan igual, quiero mudarme Doug. Quizás debería ir a Nueva York.
-Brillante idea Joe, si quieres que se te hielen los huevos durante el invierno. Adelante, la estatua de la libertad te dará un cariñoso abrazo.
-Vale, vale lo he pillado. Siento no haberte escuchado, estaba pensando en Meg. Esa zorra, me tiene pillado por las pelotas.
-Pues centrate en la que te voy a decir ahora. Tendrás que cargarte a Richi. Ya sabes, el muy hijo de puta ha intentando quedarse con más pasta de la cuenta.
Joe me miraba con sus ojos marrones, mientras una camarera con el pelo rubio y rizado se acercó a nosotros.
-¿Algo más chicos?
Negué con un gesto y se fue.
-¿Richi? -me dijo Joe.
-Sí, quiero que te lo cargues y me traigas una prueba de ello. Utiliza los métodos que quieras, pero tiene que ser esta noche Joe. No me la juegues, no quiero tener que enviarle a tu madre las cenizas de su único hijo.
Esbozó una mueca y dio un último trago a su Bourbon.
-De acuerdo, te traeré alguna prueba.
Asentí y nos levantamos de los taburetes, le pagamos las copas a la rubia. Salimos a la calle y vi como Joe, con sus vaqueros desgastados y agujerados se marchaba en busca de Richi. No sabía el porqué, pero me dio la sensación de que Joe no iba a cumplir su palabra. Este hijo de puta me la va a jugar. Dios, si no fuese por la infinita paciencia que tenía a veces, la mitad de mis camellos sería el pasto de los gusanos.

Comentarios

  • Jack LondonJack London Garcilaso de la Vega XVI
    editado marzo 2011
    Me ha gustado. Espero leer más. :)
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    que raro, me dió la impresion que ya había comentado este escrito, seguro se perdió en el ciberespacio:eek::cool::eek:
    Bueno, también me gustó sencillo y cortico:):p:D
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    ¡Gracias gente! esto me anima a seguir escribiendo ;)
    Me alegro que os haya gustado.
    ¡Saludos!
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    Joe se alejaba a paso lento de la calle sunset. Estaba reflexionando, sobre la conversación que había mantenido con Doug. Eliminar a Richi, era como matar a mi hermano mayor. Me llevaba muy bien y le conocía desde el instituto. ¡Mierda! exclamé. No podía hacerlo, tampoco quería defraudar a Doug. Estaba en un serio aprieto. A nadie le gustaba verse en situaciones comprometidas. Pero tenía que hacerlo, al menos intentarlo. Me paré delante de mi viejo Ford Mustang del 69. Habían varias cosas que me gustaban de ese coche, el color negro y los faros pequeños y redondos, era una de ellas. Quizás en otra vida, hubiese sido piloto de la “Nascar”. Habían muchos más accidentes que en la Fórmula 1, pero me gustaba sentir emociones fuertes. Tal vez, por eso nunca quise dejar de conducir este Ford. Me gustaba el rugido de su motor, e hice unos cuantos cambios para que corriese más. Encendí el coche y me dirigí a un restaurante chino llamado: “El Dragón Rojo” Richi vivía en la planta superior. Empezó a caer una fina lluvia en la ciudad de Miami, a pesar de ello la noche seguía siendo calurosa. Cuando llegué al restaurante, me sorprendió ver que la iluminación exterior era de color rojo. Me recordaba a un burdel. El edificio marrón y algo deteriorado, me daba una ligera de como iba a estar el interior. Ni siquiera había una puerta principal para entrar, simplemente había un pequeño rellano. Justo al lado del restaurante estaban las escaleras. Cuando comencé a subir, de repente se me abrió el apetito. Quizás luego me pase por el restaurante. Me detuve en la primera planta, y me fije en una bombilla que colgaba del techo. Aquella era la única iluminación que recibía el largo pasillo. Prácticamente estaba a oscuras. El apartamento de Richi era el número sesenta y cinco. Avancé un poco más y vi una puerta de madera verde y bastante endeble. Llamé dos veces, tres... parecía que no había nadie. En el momento en el que me iba a marchar, abrieron la puerta y preguntaron:

    -¿Quién anda ahí? -preguntó una voz ronca.
    -¿Así saludas a tus amigos Richi? -respondí.
    -Perdona Joe, ya sabes que este un barrio peligroso. Últimamente, han habido rumores acerca de las triadas.
    -¿Las triadas?
    -Sí, la mafia china. Se hacen llamar los “Yuang” y quieren hacerse con el control del barrio chino. Mejor hablamos dentro del apartamento.

    Cuando entramos, nos sentamos en unas viejas sillas que estaban a punto de romperse. Estábamos sentados junto a una pequeña mesa redonda, la cocina era algo pequeña. En general, el piso no era muy espacioso. Tampoco estaba demasiado limpio que digamos, unas revistas porno por el suelo, una televisión en la sala de estar. Un sofá pequeño y una mesa cuadrada de cristal. El cenicero que estaba encima de la mesa, contenía demasiadas colillas.

    -¿Los Yuang? -pregunté.
    -Sí, no soy un jodido capo de la mafia, pero no hace ser muy listo para darse cuenta -respondió.
    -Ya me contarás tus movidas con los chinos, pero tengo que decirte una cosa y no te gustará. Doug quiere tus huevos encima de su mesa. O si no, cualquier otra prueba que le haga saber que estás muerto. No quiero tener que llevarte a rastras hasta su apartamento. De lo contrario, tendré que cortarte alguna parte de tu cuerpo y dársela como prueba.
    Richi esbozo una mueca y frunció el entrecejo.
    -¿Y a que viene eso? -respondió.
    -Doug cree que te has llevado más dinero de la cuenta. La última entrega de coca, no esta dando los beneficios esperados. Y ya sabes como es Doug con el tema del dinero. Es un hijo de puta, con tal de sacar una mayor tajada.
    -¿Y que se supone que tengo que hacer?
    -Si no quieres sufrir ninguna mutilación, tendrás que ingeniártelas. Ves a un cementerio, a un depósito de cadáveres, lo que te salga de las narices. Pero antes de que amanezca quiero algo. Al menos nos servirá para ganar un poco de tiempo. Sí al final nos descubriese, estaríamos lo suficientemente lejos.
    -Gracias Joe.
    -Aún no me las des, hasta que nuestros culos estén en México.
    -¿México?
    -Sí y no hagas más preguntas de la cuenta.
    Nos miramos y dimos la conversación por acabada. Me acompañó hasta la puerta da salida.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    nos resultó buen amigo, a ver como cotinua y si logran poner pies en polvorosa:):p:D:eek:
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    amparo bonilla escribió : »
    nos resultó buen amigo, a ver como cotinua y si logran poner pies en polvorosa:):p:D:eek:

    A ver si esta noche lo termino, que más o menos estoy tocando el final. Espero que el desenlace os guste ;)
    ¡Saludos!
  • Jack LondonJack London Garcilaso de la Vega XVI
    editado marzo 2011
    Me sigue pareciendo un relato interesante.

    Por ponerle algún pero -y quizá sólo sea cosa mía-, me resulta un poco confuso "seguir" al narrador o narradores del relato, dado que va cambiando de primera a tercera persona, y viceversa. Quizá ese aspecto se podría haber resuelto de una manera más clara para el lector. ;)
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    Jack London escribió : »
    Me sigue pareciendo un relato interesante.

    Por ponerle algún pero -y quizá sólo sea cosa mía-, me resulta un poco confuso "seguir" al narrador o narradores del relato, dado que va cambiando de primera a tercera persona, y viceversa. Quizá ese aspecto se podría haber resuelto de una manera más clara para el lector. ;)

    Gracias Jack, tendré en cuenta ese aspecto. Cuando lo acabe me revisaré el texto e iré corrigiendo.
    ¡Saludos!

    Aclaraciones del relato: El narrador, va contado la historia de los tres personajes principales: Doug, Joe y Richi. Aún me hace falta escribir más, para pulir el tema de mis narraciones. Pido disculpas a los lectores, sí de algún modo les resulta un poco confusa la narración.
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    Cuando cerré la puerta, la primera pregunta que me hice fue la siguiente: ¿que cojones estás haciendo Richi? Esa asiática, estaba demasiado buena como para ser verdad. Tenía que prestar más atención a mi entorno (más de lo que hacía habitualmente). Estaba cegado por su belleza, y no sospeché en ningún momento que podría tratarse de una trampa. Ese hijo de puta de Lee, me estaba haciendo la vida imposible. Solo quedaba mi apartamento, para que fuese el dueño del edificio entero. Y no hacía más que extorsionarme. Yo no podía ponerme chulo y plantarle cara, ellos eran más. En fin, me dije. Ahora tenía un nuevo problema y era más urgente que el de los chinos. Quizás sea una oportunidad, después de todo cuando esté en México no tendré que preocuparme de los amarillos. Fui a mi habitación, la puerta estaba al lado de la del cuarto de baño. Cuando entré, miré el interior del armario y escogí unos vaqueros negros. Y una camiseta que en la parte frontal decía: “Fuck World”. Era una de mis favoritas. Salí de mi cuarto y me quede unos minutos en la sala de estar. ¿El depósito de cadáveres del cementerio? pensé en ello durante unos segundos. No era una mala idea...salí del apartamento y fui al garaje. Tenía la moto cerca de la salida. Se parecía a las de carreras, pero casi nunca la ponía al máximo de su potencia. Arranqué y me dirigí a EvertMoore. Cuando llegué, aparqué en un parking exterior. Que a esas horas estaba vacío. Lógico, eran las cuatro y media de la madrugada de un miércoles. Me asomé a unas puertas de cristal, que eran la principales. En el interior, estaba todo a oscuras. Observé un poco más la zona, y vi que justo a mi izquierda había una verja metálica. Calculé la altura, perfectamente la podía saltar. Caminé hacia atrás, tomé carrerilla y salté. Caí sobre hierba recién regada. Esperé durante unos minutos, a que mis ojos se acostumbrasen a la escasa luz que había. Algo me inquietaba, no sabía lo que era. Pero tenía que evitar que me viesen. Avancé lentamente, hasta que entré a un vestíbulo. Suponía que era el principal, pues había un mostrador para recibir las visitas. Quizás me debería haber traído una linterna. Busqué en mis bolsillos un mechero. Respiré aliviado, aquello nunca fallaba. Lo cogí y lo encendí. En el lado izquierdo del mostrador, había unas escaleras. Estaba todo a oscuras, la única luz que había era la de mi mechero. No quería arriesgarme. Comencé a bajar hasta que llegué a un pequeño vestíbulo. Justo delante de mí, vi unas puertas. Quizás sea el depósito de cadáveres. Entré y noté un olor intenso. Intenté respirar más por la boca, pero aún así el olor persistía. Decidí encender la luz y apagué el mechero. Era una sala pequeña, únicamente había dos camillas metálicas. Me acerqué y vi el rostro de un hombre. Tenía el pelo corto, oscuro y unos labios gruesos. Aparté la tela verde que cubría su desnudo cuerpo. Cogí su brazo izquierdo, y le corté el dedo meñique. Las manos me temblaban, no me resultó nada fácil. Envolví el dedo en un trapo, apagué la luz y encendí de nuevo el mechero. Me dirigí al vestíbulo, pero antes de llegar me detuve. Me pareció escuchar unos pasos.

    -¡Quién anda ahí! -gritaron.

    Me apoyé en la pared, evitando que la luz de la linterna del guardia de seguridad, no me enfocase. Esperé unos minutos, hasta que al fin se dio por vencido. Apagué el mechero, y fui caminando despacio hasta el exterior. Cuando estaba cerca de la verja metálica, de nuevo me tuve que esconder entre las sombras que hacían los árboles. Vi el reflejo de la linterna, en una de las puertas de cristal. La luz desapareció y me alejé unos metros para tomar carrerilla. Cuando salté y caí en el duro asfalto del exterior, me dirigí rápidamente a la moto. Arranqué y fui directamente a mi apartamento. En cuanto llegase, me pondré en contacto con Joe. Ya podía ver las luces de “El Dragón Rojo”. Esperé a que el semáforo cambiase a verde, y bajé por la rampa hasta el garaje. Bajé de la moto y subí corriendo las escaleras, cerré la puerta del piso y cogí el teléfono. Esperé un tono, dos tonos, tres...

    -¡Joder Richi, por poco no voy a tu apartamento! Doug me ha llamado hace escasos minutos, y no sé si ha enterado de nuestro pequeño plan. Quizás sospeche algo o tal vez puede que le hayan dado un chivatazo. Ya sabes como son estas cosas -dijo.
    -Entonces, ¿que hacemos? -respondí.
    -Lo que habíamos hablado. Yo ahora, iré a buscar “tu prueba” conforme estás muerto. De todas formas, estoy un poco nervioso. Así que sería conveniente, que si mañana no tuvieses noticias mías, metieses todo en una mochila y salieses cagando leches.
    -De acuerdo.

    Colgué el teléfono, y me di una ducha mientras llegaba Joe. Cuando acabé, estaban golpeando la puerta con tal fuera que creí que la iban a echar abajo. Abrí y Joe estaba bastante nervioso...

    -¡Tranquilízate! -dije.
    -Mierda, si pudiese hacerlo lo haría -respondió.
    -¿Hacer el que?
    -Cargarme a Doug, pero ese cabrón tiene a media ciudad controlada. No tardaría en saber quien a sido. Y en menos de veinte y cuatro horas, tendría una pistola apuntándome directamente.
    -Puedes intentarlo, de momento tienes que ir esta noche. Improvisa, de todas formas yo me largo a México.
    -Dame esa prueba.
    -Aquí la tienes.

    Joe cogió el dedo, y le acompañé hasta la salida. Mientras veía como se marchaba, tuve un mal presentimiento.

    A Doug le gustaban los buñuelos rellenos de nata. Desde niño, me los comía cuando llegaba a casa. Aquella época fue la mejor, me sentía bien conmigo mismo. Mi madre, era lo que más quería en este mundo. Y sin embargo un día... en fin, voy a pensar en otra cosa. Tenía un asunto pendiente, y esta noche se iba a resolver. Estaba sentado en el sofá gris, y había puesto el silenciador a mi Colt del 45. Pasados unos minutos llamaron al timbre...

    -¿Sí? -pregunté.
    -Soy Joe -respondió.

    Le abrí la puerta y le dejé pasar al apartamento. Le miré con una cierta desilusión...

    -Has tardado un poco, ¿no? -dije.
    -Quizás...
    -Vamos, vamos ¡ni que fueses a enterrar a tu perro esta noche!
    -Ya basta Doug, no estoy de humor.

    Cuando se calló, me miró y sacó de sus bolsillos un trapo sucio. Lo destapó y vi un dedo...

    -Vaya, ¿esta es la prueba conforme Richi esta muerto?
    -Sí...

    Fue un segundo, pero pude esquivar su puño derecho. Sabía que sospechaba algo. Y me lo estaba confirmando. Traté de darle una patada, pero se apartó y no le di. Los cristales de la mesa se rompieron, cuando él falló la patada. Perdió el equilibrio con una lata de cerveza que había en el suelo. Aproveché ese instante y le pegué un tiro justo en el torso. Me quedé un rato un más, apuntando con el cañón de la pistola. Después de todo estos años... y así me lo agradecía.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    como que al final me envolaté, no supe cual fue el muerto, no se si la enredada soy yo , o el que esta contando el cuento:eek::eek::eek:
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    amparo bonilla escribió : »
    como que al final me envolaté, no supe cual fue el muerto, no se si la enredada soy yo , o el que esta contando el cuento:eek::eek::eek:

    Al final muere Joe, el que dispara es Doug. Puede que haya habido un tema de confusión, en cuanto a quién narra la historia. En próximos relatos, corregiré esos fallos.
  • JanoJano Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado marzo 2011
    Pues me ha gustado. Una buena historia de gangsters como las que protagonizaba Bogard.
    Sin embargo, debo insistir en lo que decía el amigo Jack London. El narrador es uno diferente en cada pasaje y eso dificulta un poco seguir la lectura.
    De todos modos ha sido un buen relato.;)
  • Jack LondonJack London Garcilaso de la Vega XVI
    editado marzo 2011
    Bien, buen relato. ;)
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    ¡Me alegro que os haya gustado! esto me anima a seguir escribiendo. Siento el tema de la narración, revisaré los tiempos y dividiré el relato por capítulos. Para que quede más claro, quién narra la historia.
    ¡Gracias! seguiré dándole duro al teclado.
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    Voy a volver a reescribir esta historia. Lo único que no voy a cambiar es la primera página. No sé porque pero me da la sensación, de que este final no es el adecuado y requiere más desarrollo. Volveré a publicar el relato, cuando haya introducido los cambios oportunos. Y esta vez, lo separaré por capítulo. Quizás, es lo que requería esta historia.
    ¡Saludos!
  • FredddyFredddy Anónimo s.XI
    editado marzo 2011
    Oh vaya! Me gusta tu estilo arrebatado. Note que eras de España por lo de: Cojones, Joder. Eso me gusta :D
  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    Fredddy escribió : »
    Oh vaya! Me gusta tu estilo arrebatado. Note que eras de España por lo de: Cojones, Joder. Eso me gusta :D
    Gracias Fredddy, me alegro que te guste. Seguiré mejorando mi estilo.
    ¡Saludos!
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