Las mascotas siempre vuelven
A menudo cuando tienes una mascota en casa para tu adentro deseas que algún día desaparezca por el bien de las comodidades, pero en realidad no deseas eso. Son solo pensamientos furtivos. Y una niña pequeña de 7 años no desea eso en absoluto. Y ahora estaba llorando porque su perro Masymo había desaparecido. Un perro pedigrí Affenpinscher también conocido como Monkey dog. De constitución pequeña y robusta, con una altura máxima de 26 cm, Masymo tenia los ojos muy grandes y profundamente negros, con cejas muy pobladas y un pelo negro erizado, áspero y duro. Un pelo que no era liso pero tampoco ondulado. Ese era Masymo que había salido a pasear para no volver quizás.
- No llores mas Lisa, mañana te traeremos un nuevo perrito.- Le dijo su madre Eleine mientras le servia un gran tazón de leche con cereales.
- No quiero otro perrito, quiero a mi Masymo.
- Esta bien, esperaremos un par de días mas y ya veras como aparece de nuevo por casa.
- ¿De veras?.- Inquirió la cría de ojos azules celeste, mirándola fijamente. Y tras esto agachó la cabeza para comerse los cereales que flotaban en la leche.- ¡Yo sé que volverá!.
Su padre Christopher, se encontraba en estos momentos bajando las escaleras del primer rellano, ajeno a todo cuanto sucedía allá abajo en la cocina. Pero para cuando entro en el territorio prefijado, se hizo con la situación tras ser explicado pacientemente por Eleine.
- Ha sido en un momento. Tenia la puerta entreabierta y...
- Las mascotas siempre vuelven.- Dijo él, besándola.
- ¡Papa!.- Vociferó la cría volviéndose de espaldas.
Pasaron los dos días prometidos por mama y Lisa Marie seguía esperando a su mascota sentada en varias ocasiones en la escalinata de su casa. Otras llorando en su cama, y las mas veces, pidiendo explicaciones a mamá. Hasta llegó a llamarla mentirosa y fue duramente castigada sin ver la televisión durante una semana. Papá que era más tierno, aunque no lo pareciera por su exuberante barba, no podía mas que sentir una mezcla de sentimientos hacia su hija, no podía verla así. El perro era lo de menos, él no era muy abierto a este tipo de cosas pero se lo permitía a su hija, al fin y al cabo tenían una gran casa con jardín y todo.
“ Cómprale una nueva mascota a tu hija Christopher que ya no aguantaran sus ojos de tanto llorar, les estallaran como bombas en sus cuencas “
Y Christopher hizo caso a su corazón.
Tras dos semanas de la desaparición de Masymo, Lisa Marie ya estaba un poco más tranquila, pero triste en el fondo. Echaba de menos a su mascota. Todos los crios y crías del mundo entero, se encaprichan de nuevas mascotas y después tarde o temprano les toca pasar por un mal trago, porque de alguna manera les llega su final antes de tiempo.
Pero eso formaba parte de la vida evolutiva de los menores.
De modo que para proseguir la evolución de la vida misma y para esculpir el nuevo destino de la nueva mascota, Christopher se llevó a su hija a la tienda de animales del señor Parker, un tipo delgaducho medio sordo con un cigarro eternamente colgando de la comisura de sus labios. Pero un buen tipo al fin y al cabo. Te daba todas las garantías de lo que adquirías en su tienda de animales.
A lisa Marie le gustó especialmente un cachorrito de perro muy especial, que estaba jugueteando en esos momentos, con la panza hacia arriba y las cuatro patitas apuntando hacia el cielo de la jaula. Estaba con otros perritos que en esos momentos parecían pasar inadvertidos por la cría.
- Es una cría de San Bernardo. No veas como crecen estas bestias.- Explicó Parker, mientras el cigarro se movía entre sus labios.
- Oh! Eso es un perro muy grande!.- Advirtió papá.
- Yo lo quiero, lo quiero!.- Gritaba Lisa Marie dando saltitos.
Y uno no tiene mas que rendirse a los pies de los hijos para tenerlos momentáneamente contentos. De modo que la decisión fue la de llevarse aquel lindo cachorrillo de San Bernardo. El peligro venia después, en como se lo tomaría Eleine.
- Por dios! Pues ya de paso podrías haberte traído un pony o mejor un caballo!.- Gritaba Eleine mientras se peinaba el pelo en el cuarto de baño que estaba adosado en la misma habitación de matrimonio.
- No paraba de gritar, tuve que hacerlo.- Se justifico morosamente Christopher mientras se sentaba en la cama.
- Eso crece como un caballo!. – Continuó Eleine.
- Lo sé. Pero ya tomaremos medidas cuando llegue el momento
- Y después que le compraras a nuestra hija, ¿Un Pony?
- Eleine, cariño, ya veras como todo saldrá bien. Si, es un perro bastante grande cuando crece pero sus ventajas tendrá. Protegerá la casa entre ellas.
- Eso espero...
- Claro que sí cariño!
Esa noche no hicieron el amor.
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El nuevo invitado de la casa era la alegría de Lisa Marie quien tras venir cada día del colegio, se quedaba jugando con Kumal, que así lo habían bautizado al animal, hasta altas horas de la tarde. Kumal dormía a los pies de la cama de la cría. Mientras era un cachorro. Ya una vez iba creciendo con apresurada rapidez, dormía en el suelo, pero en la habitación de Lisa. Cuando pasaron unos meses, el perro era del tamaño de un pony. Lisa Marie a veces se montaba a los lomos de Kumal y éste la arrastraba varios metros. Era un juego muy divertido. Pero para mamá las cosas no iban tan bien como al principio de ser un cachorro. Ahora la “bestia” de Kumal destrozaba muchas cosas de la casa a pesar de ser un perro muy pacifico. Era torpe y chocaba con las mesitas de la casa lo que provocaba accidentes de jarrones y fotografias entre otras cosas. Y además comía mucho.
- Mira cariño, tenemos que desprendernos de Kumal. Hago cuentas todas las semanas y no me llega el presupuesto para la comida. No tenemos trabajo y los ahorros se están evaporando. Esto seria una medida drástica. - Le explicó Eleine a su esposo, mientras este estaba sentado en la cama.
- ¿Se lo has dicho a Lisa?
- Por supuesto que no!. Como iba a hacer una cosa así...
- Pues se lo digo yo! .- Le interrumpió Christopher levantándose de la cama. Estaba en calzoncillos.
- Espera! ¿A donde vas, así?
- Ahhh...ninguna parte!.-gritó y se volvió a sentar en la cama.
La mala economía principalmente hicieron decidir unilateralmente entre los dos, tras varias semanas de discrepancia, que debían deshacerse de Kumal. Pero lo harían desaparecer sin la presencia de Lisa, como si este se hubiera escapado, al igual que sucedió con Masymo. De modo que Christopher se lo llevo en su Thunderbird a 20 Km de casa y lo dejó salir corriendo del coche. En el bosque. Y regreso a casa. Para cuando llego a la misma Lisa Marie estaba empañada en lagrimas y mamá trataba de calmarla pero Lisa gritaba con todas sus fuerzas que la estaban engañando. Por un instante papá tuvo las suficientes ganas de darse media vuelta en busca de Kumal. Pero no lo hizo.
A los dos días Kumal apareció en casa con el hocico sucio y el lomo áspero. Le había traído dos días volver a casa rastreando el camino. Pero regresó. Lisa Marie fue la primera que se lo encontró en la escalinata de casa y salto de alegría al verlo.
- ¿Ves?. Las mascotas siempre vuelven.- Disimuló papá con un rictus en los labios.
- Es verdad papá!
Para Eleine la cosa no fue de lo más agradable aquel día y terminaron discutiendo durante todo el día y parte de la noche. Ahora debía llevar a Kumal mas lejos. Y así lo hizo a la semana siguiente, pero Kumal se las arreglo de nuevo para regresar a casa tres días después.
- ¿Ves papá? Las mascotas siempre vuelven.
Pero llego el día fatídico. Un accidente fatal dejó a Kumal bajo las ruedas del Thunderbird. Habían decidido llevar a Kumal a la perrera publica. Pero el accidente acabo con todo. Por un instante después de frenar había sentido que algo se aplastaba tétricamente bajo las ruedas. Primero las delanteras y después las traseras. Eso fue a las 3 de la tarde. Sobre las cinco de la misma, Christopher se encontraba cavando una fosa para Kumal. En el bosque. Bastante alejado. Lo enterró con mucho esfuerzo y dolor. Sobre todo cuando se hizo a llorar como un niño. Ahora Lisa Marie lo sentiría más. Pero por supuesto no le contaría lo sucedido mas que a su esposa quien también se queda sorprendida por la historia, en el modo en como la contaba.
- No lo vi. Estaba maniobrando, y no lo vi, por Dios!
Pasaron dos semanas ominosas, en las que el silencio y la tristeza reinaban de nuevo en casa. Lisa Marie estaba demasiado triste pero de repente sucedió algo excepcional para ella. Escucho un ladrido y salió afuera. En la escalinata, estaba Kumal. Tenia el hocico muy sucio y todo el cuerpo enfangado. El pelo erizado, áspero y duro, pero estaba allí. -Kumal había regresado de entre los muertos-. Los ojos de Christopher y Eleine no daban crédito a lo que estaban viendo. Horrorizados volvieron un paso atrás de Kumal. El animal seguía siendo pacifico y con mirada tristona.
- Papá! Tenemos que lavarlo. Esta vez parece que se ha revolcado en la basura. Cómo huele!
Las mascotas siempre vuelven, no llores niña mía.
Siempre vuelven.
By Pseudonimo 2011 dedicado a mi mascota
Mi mascota nunca volverá, lo sé...:(
Mal por ti, por la pérdida de tu mascota, que sabemos no volverá, hace años también perdimos a un perrito que se fué durante varios años y volvió, todo vuelto huesos, se repuso, pero después un carro lo atropelló y ahí si ni modo, es muy triste, desde ese entonces, no quise volver a tener mascotas en la casa, cuando se van, es como si fuera un familiar.:(