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La muerte de Fletcher

PseudonimoPseudonimo Pedro Abad s.XII
editado febrero 2011 en Terror


La muerte de Fletcher


1


Asió la piedra con ambas manos, pesaba un poco y por ello debió soltar un bufido mientras se la subía a la altura del pecho, después la dejo caer sobre la cabeza de Fletcher. Este vocifero un aullido del intenso impacto que recibió, pero no lo suficientemente fuerte como para arrebatarle la vida.

- Si no lo haces bien, sufriré bastante. – Explicó Fletcher mientras la sangre le cubría ya parte de la cara.
- Lo sé, pero es que me duele hacerlo.- espetó el otro que no era mas que Walter
- ¡Pues hazlo ya de una maldita vez!

Walter cogió de nuevo la piedra y la levanto no sin un nuevo esfuerzo, esta vez apunto bien a la cabeza, mas concretamente a la sien. Pero para cuando soltó la piedra se hizo a un lado para no mirar el desastre que allí sucedía. Esta vez si había acertado. Un grito desgarrador que debió oírse a cientos de metros a la redonda, casi un kilómetro, puso fin a la vida de Fletcher. Quien ahora tenia la sien totalmente hundida y un ojo fuera de sitio por la presión ocasionada. Una fractura cráneo encefálica totalmente mortal.

Walter había cumplido su parte del trato, ahora tocaba entregarse a la policía.

2

Walter había sido un tipo mas de los estados unidos de América con derecho a comer todos los días y dormir bajo un techo “ aunque no todos, pero sí un 90% de los americanos”. Y disfrutar de vez en cuando del fútbol americano con un par de latas de cervezas bien frías en el estomago. Tenia mujer e hijos y hasta tenia un buen coche. Un Mustang. No seria el mejor, pero tenia coche por dios bendito. Hasta que la crisis ninja se apodero del mundo y lo dejo en calzoncillos. Su mujer murió de cáncer de mama, y los hijos fueron dados en adopción a los abuelos paternos. Porque para entonces Walter había empeñado no solo el coche sino hasta la nevera que enfriaba las cervezas. Lo había perdido todo y paso a engrosar esa parte de señores y señoras que viven en la calle. Puesto que en su trabajo no habían cotizado por él y como resultado no tenia derecho a ningún tipo de subsidio. Ahora estaba realmente jodido. Sin familia, sin dinero y sin futuro entre otras muchas cosas. A decir verdad sin nada. Hasta que conoció a Fletcher en la calle, donde sino. Un mendigo mas, con una cara de sufrimiento marcado en la piel como esculpido el paso del tiempo en la puta calle, harto de esa vida y con el cuerpo lleno de llagas. Intentando conseguir unos peniques al día para llegar al dólar y emborracharse para no pensar en nada.

- ¿Eres nuevo por aquí?. Inquirió Fletcher mirándole con unos ojos indignados.
- Tu que crees... me has visto antes?
- No. Era solo una manera de entablar una conversación.
- ¿Aquí fuera todos somos iguales no?
- No creas, hay que tener mucho cuidado con algunos. Hay demasiado loco suelto por estas calles de la vida.- y se echo a reír jocosamente, mientras mostraba un único diente protuberante que asomaba por las comisuras de los labios cortados por el sol.

El caso es que charlaron un buen rato y congeniaron bastante bien para ser el primer día. Flectcher le ofreció algo de cerveza y Walter se la bebió casi sin respirar. En la calle pierdes los modales y la vergüenza. La sed, el hambre, el sueño. Todo se magnifica cuando estas fuera. Allá fuera sin que nadie haga nada por ti, ves como todo se hunde a tu alrededor y en él. Como una vorágine tormenta que lo succiona todo.

By Pseudonimo 2011:cool:

Continuará...

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado febrero 2011
    que trágica está la historia,me gusta, algo fuera de lo normal:)
  • PseudonimoPseudonimo Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2011
    3


    Charlaban diariamente como dos niños que se acaban de conocer y Walter le contaba que cosas le había sucedido en su vida pasada de “rico” entre pobres y Fletcher escuchaba sonriéndole casi todo el rato. A decir verdad le gustaban las cosas que le contaba, al menos así sentía un respiro y más allá de los sueños, vivía algo que no se podía imaginar antes. Gente normal que veías en la calle caminando y lazándote una mirada de desprecio mientras pedías una moneda, podían verse de repente en tu mismo lugar. Eso le satisfacía enormemente, porque aquí la moneda tenia dos caras idénticas.

    - Pero tras tanta felicidad vino la desgracia.- Apuntó Walter, hizo una pausa y prosiguió.- Mi esposa enfermó de cáncer. Y todo se me vino abajo, sí, tenia a mis hijos pero ya no era lo mismo, porque sabia que la iba a perder en breve espacio de tiempo. Tenia el cáncer muy avanzado. Me volví loco.
    - Eso es una putada.- Dijo Fletcher mientras daba un trago de cerveza. Habían conseguido reunir para comprarse unas cuantas latas ese día, un caluroso día de verano que los llevó a retirarse a las escombreras para poder charlar tranquilos. Sólo el graznido de las gaviotas revoloteando.
    - Mas que una putada.- Siguió Walter tomando un sorbo de cerveza también.- Todo se me vino abajo. En un pis pas me dejó solo, así que me decidí por la bebida, perdí el empleo por la crisis y seguí bebiendo mas, desatendiendo a mis hijos, hasta que mes los arrebataron...
    - Otra putada. De tener todo a no tener nada. - Un rictus se le marcó en sus labios. Pero no se alegraba en absoluto.
    - Esta vida para según quienes es una mierda. Esta claro que no somos nada y que Dios nos ha abandonado.
    - Venga Walter bebe un poco mas, te sentara bien.


    Siguieron charlando bastante rato y Fletcher le contó su historia, mucho más horrible que la de Walter, mas sufrida, más “asquerosa” mas indignante. Pero al menos estaba acostumbrado a vivir en la calle toda una vida y conocía sus secretos para sobrevivir, pero Walter pasó de ser un ciudadano medio bien a ser nada. Eso era un golpe mucho peor de modo que Fletcher reflexionó.

    - ¿Sabes Walter?.- Le miró fijamente a los ojos.- Tengo la solución para todo esto.
    - ¿Tú?. Después de toda una vida errante?...
    - Uno de los dos debe morir.- Le interrumpió mientras asía la lata de cerveza en una mano, estaba caliente, pero daba igual.
    - ¿Qué dices?.- Le interrogó Walter con ojos expresivos, muy abiertos.
    - Que uno de los dos debe morir, y ese soy yo. Mírame, estoy enfermo, me queda poco, con suerte superare este otoño y después zas!, a la zanja. Si me matas tú iras a la cárcel y tendrás comida y techo donde cobijarte.
    - ¡Estas loco Flecther!
    - No, que va. Estoy dándote una oportunidad. Es absurdo seguir los dos sufriendo. Si yo falto, habrá un plato para ti, piénsatelo bien Walter.


    Walter no respondió, a decir verdad tenia razón pero no iba ha hacer eso. Era una brutalidad, por un momento pensó en la cerveza y en la borrachera que tenían los dos ahora mismo.

    “Vamos Walter eliges tú o elige la vida por ti y ya ves que ahora es una mierda”

    Estuvieron varios días sin hablar del tema, a decir verdad no se hablaban. Solo se cruzaban miradas y Walter incluso le había cogido un poco de miedo. Es como si de repente ya no confiara en él, como si por alguna razón se hubiera vuelto loco y lo mataría a él mismo. Pero no era así. La propuesta seguía en firme.

    4


    Y llegó el momento. El día decisivo. Fletcher con una tos impresionante le recordó el plan de nuevo. Le dijo que no quería morir solo y enfermo, que era mejor hacer las cosas así, de este modo se iría al cielo ayudando a otro compañero, dándole una oportunidad. Al menos por una vez en la vida haría bien las cosas.

    “No. Eso no es hacer bien las cosas, ¿Estas loco?”

    - Júrame que es lo que más deseas de verdad.- Le insistió Walter mirándole a los curtidos ojos de aquel pobre hombre.
    - Lo juro. Hazlo por favor.- Le suplicó.

    Walter miró al cielo y pidió perdón al Dios “en el que en realidad no creía”, por la decisión tomada.

    - Por favor Walter, hazme caso. Acaba con mi sufrimiento y piensa en tu futuro.


    Entonces Walter cogió la pesada piedra con las dos manos en un esfuerzo casi titánico para él...

    By Pseudonimo 2011:cool:
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado febrero 2011
    Me pareció muy bueno el cuento, una muestra de amistad a prueba de todo, una solución acertada para los dos, :eek:, mucha valentia para llevarla a cabo, dificil dilema:rolleyes:
  • PseudonimoPseudonimo Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2011
    Dificil decisión, eh?:eek:
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado febrero 2011
    demasiado, no me gustaria estar en los zapatos de ninguno de los dos.:eek:
  • PseudonimoPseudonimo Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2011
    Animo a todos a comentar mi obra:cool:
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