Hola amigos,
Me presento como Catulo porque ya me acostumbré a este nick (¡voy a terminar patentándolo!), aunque en otros sitios soy también Arquíloco, Scaevola... No hace falta que lo diga, me apasiona el mundo grecolatino, de aquí proceden nuestras raíces culturales (¡todavía!).
Soy escritor, más bien solitario, tengo una novela publicada, lo que no significa nada, os lo aseguro, y mucho más escrito en el cajón: fui poeta, y con fruición, pero ahora el escepticismo y la acritud en la contemplación del mundo no dejan pasar a esa musa. No obstante soy capaz de reír de buen grado: el humor no salva de las solemnes estupideces. A veces creo que fui un niño superdotado que generó complejo de pigmalión inverso. Otras, simplemente un cuentista empeñado en no ser nunca el que tú dices que soy.
Y prometo discutir y tertuliar lo que haga falta, cordialmente, con respeto, pero sin cuartel.
Un gran abrazo para todos,
Catulo.
Comentarios
Escribir también, pero no en solitario, si no compartiendo siempre.
Bienvenido.
Rocinnate
Lindo nick has tomado...me gusta, Catulo le escribia versos a su musa Clodia...una mujer terriblemente bella.
Un gusto de conocerte por este medio y .....nos leemos!!!
un abrazo,
Gracias Marielena, podía haber puesto ave pero me dio el punto pedante y puse la u en lugar de la v, que ya se sabe que en latín no existía esta diferencia al menos en grafía. Si lo hubiese querido poner en púnico habría sido avo.
Catulo era muy joven cuando estuvo enamorado de Claudia, a quien él llamaba Lesbia. Desde luego tenía muy buen gusto, y se enamoró de una de las primeras mujeres romanas conocidas que quiso vivir sin tutores masculinos, emancipada y a su aire, lo que la acarreó muchos odios masculinos, incluído el del propio Catulo cuando Claudia lo desdeñó. Lo del odi et amo. Por cierto que a Cicerón, Claudia también le hacía tilín, y también la criticó. Pero insisto, Catulo era muy joven, y, a fin de cuentas, además de insultos y versos groseros poniéndola a caer de un burro, también le dedicó versos muy bellos que han atrevesado no ya siglos, sino milenios.
¡Por supuesto que visitaré esa reunión iliádica, mi estimado Alois!¿Ya habéis hablado de Tersites?¡El primer antibelicista!
Muchas gracias a todos por vuestra bienvenida y un abrazo muy fuerte.