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Las cosas sencillas de la vida

antipodaantipoda Pedro Abad s.XII
editado diciembre 2010 en Narrativa
Capítulo 1

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[FONT=&quot]Me despierto. Veo lo de siempre: mi habitación, las sábanas, cuadernos desparramados por todos lados y la televisión prendida avisándome que tengo que partir. Ir al colegio es un viaje muy especial, tengo que tomar la micro justo a las 7:45 y recorrer un buen trecho de Santiago, siempre de pie, cosa que me encanta. ¿Acaso no es un disfrute estar por encima de todos, mirando los rostros de tristeza “por un trabajo que nunca quise tener”?. Me sentía afortunado de tener todavía el futuro por delante y no haberme tropezado con ninguna piedra, frustrante. Era… el magnífico premio de la juventud.[/FONT]
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[FONT=&quot]Poderoso, venía bajando de la micro y como fui el primero me percaté que estaba debajo de todas las cabezas, por lo que holísticamente me di cuenta que ya no detentaba tanto poder. Entraba al colegio. Y eso me hizo evidente que hasta acá llegaba mi disfrute, pues una lenta clase me esperaba. ¿Acaso no hay nada peor que aguantar algo que pasa al ritmo de una lenta babosa que cruza un pastelón de la acera y en que no puedes hacer trampa para adelantar un poco de camino o incluso correr, sino más bien es algo que debes soportar uno a uno como si se tuviera que deleitar un plato que no le gusta? Pues el colegio entero me parecía como el lento trecho de una babosa. Horrible. Matemáticas, lenguaje, ciencias; todo era una cosa hartante. En ese momento me sentí como Charlie Brown en clase, con la profesora que hablaba dictámenes ilegibles “huah huah huah huah”. ¡Qué pérdida de tiempo!. Nueva compañera, Marta se llamaba. Realmente creo haber visto una niña muy atractiva. Fue, sin duda, la mejor parte del día. Alivió mi angustia. Se sentó justo tres puestos delante mío y yo, la apreciaba desde lejos, donde nadie podría darse cuenta.[/FONT]
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[FONT=&quot]6:30 de la tarde y ya debo estar de vuelta en la casa. Nuevamente la micro tiene los puestos llenos y yo debo contemplar desde arriba toda la muchedumbre. Mi ego vuelve a subir. Al llegar a mi hogar, mi madre me recibe y me saluda. Pasé directamente a leer los libros que me encargaron para el colegio, y a estudiar. Hubo un concepto ahí que me llegó: fue el carpe diem, en un principio me dije ¡qué pérdida de tiempo el carpe diem! A quien se le ocurre intentar hacer todo lo que cualquier hombre puede hacer, es absurdo e imposible, pero después de unos minutos de reflexión (que no me faltaban) critiqué constructivamente la idea y me di cuenta que se trataba del ideal del hombre completo. Pasé sin pensar a las otras materias, que me gustaban más, las matemáticas por ejemplo que parecían un puzzle o rompecabezas de números que a ratos me apasionaban. No obstante entretuve bastante, hacia el finalizar mis estudios sentí un punzante dolor en el pecho. No era nuevo, sino más bien un dolor que hacía tiempo sentía y que yo ignoraba cada vez que lo sentía.[/FONT]
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[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¡Mamá! ¡Mamá! – exclamé - ¿sabes? Hace tiempo que siento un dolor en el pecho, tal como si me clavaran una estocada en el corazón.[/FONT]
[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¡Oh, Dios!, hijo, debe ser por esa comida tan mala que te dan en el casino que afecta a tu estomago y a tus arterias.- dijo mi madre- tendrás que ir al médico o dejar que yo te haga comida casera.[/FONT]
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[FONT=&quot]Quedamos de ir al médico y comer menos garbanzos por hoy día. Yo acepté generosamente. Pensé que eso solucionaría mis problemas, para el caso, era tan joven que nada podría dañarme, yo con lo poderoso que me sentía…[/FONT]
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[FONT=&quot]Al día siguiente, ya era martes, teníamos ya más responsabilidades. Las suficientes como para mantenernos ocupados y no entender lo que pasa en el entorno. Armamos grupos para hacer la tarea, trajimos un paquete de papas fritas para comerlo en las mesitas (ubicadas en el patio) que servían de lugar de estudio. La niña nueva no tenía con quién agruparse así que terminamos acogiéndola con nosotros. Para mí, fue definitivamente una oportunidad para apreciar su belleza. Es lamentable que nuestro colegio no fomente más seguido el trabajo en equipo, así yo siempre haría los trabajos de a 2 con ella, pero como no sucede así yo tan sólo vivo el momento (como el carpe diem, ahora sí). Recuerdo que en un momento me pidió el sacapuntas, por supuesto que aproveché de acariciar (por breves segundos) su delgada mano. Creo que fue la mejor parte del día, porque con la distracción mía nos sacamos un 3,5 en el trabajo.[/FONT]
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[FONT=&quot]A la hora del recreo, adivinen qué, portándose mal, yéndose a fumar con los que considero amigos en el colegio.[/FONT]
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[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¿Y qué opinan del “profe” de historia?- empecé yo.[/FONT]
[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]Es malo por adentro- replicó Jaime- ¡cómo se le ocurre ponernos un 3,5 en el trabajo! Es injusto- agregó Jaime que estaba en el mismo grupo que yo.[/FONT]
[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¿Y tú qué opinas, Roberto?[/FONT]
[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]Yo pienso que es una buena persona, son “bacanes” sus clases, hasta me puedo imaginar el imperio romano y Julio César… lo quiero- dijo Roberto.[/FONT]
[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¡Claro! Eso lo dices tú, porque tu grupo se sacó un 6,0- respondí yo pensando claramente que no tenía nada en contra de él.[/FONT]
[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]O-o-o-ye, cabrito, yo me saqué honradamente la nota que me saqué- y me agarró fuertemente por un brazo, casi torciéndomelo[/FONT]
[FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¡O-oye, déjame en paz!- le grité apartando su brazo- yo opino que merece tortura ¿no es así, Jaimito?- y Jaimito aprobó tímidamente, le costó porque estaba condicional y tenía miedo de que lo echaran del colegio, pero en vista de que todos lo remecerían en grupo no dudó en echar leña al fuego - merece que lo sentemos en la pica como a Caupolic[/FONT][FONT=&quot]án.[/FONT][FONT=&quot][/FONT]
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[FONT=&quot]Dicho y hecho, lo levantamos con algo, todos estaban sin duda de acuerdo, al llegar a la sala todos los hombres del curso ya lo teníamos izado con un palo de escoba en su entrepierna, consumando la tortura que tanto merecía. Claro que en este caso el palo estaba horizontal y no vertical. Y así fue como pasó un día más de nuestro controvertido colegio, estábamos enterados, eso sí, de que nuestro profesor sería fiero en la próxima prueba de historia, aunque haya puesto una sonrisa benevolente con nuestro juego. Estábamos al día siguiente urgidos en clase, nosotros tres, que nos sentábamos juntos, sentíamos el peso de lo que organizamos, la fuerza de nuestro virtual castigo y la pena a largo plazo que nos tocaría. Yo creo que el profesor se desquitó con nosotros haciéndonos más aburrida la clase, ya lo creo puesto que Roberto se había quedado dormido y babeaba a más no poder el pupitre. [/FONT]
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[FONT=&quot]Mi madre, a la noche, charló bastante acerca de sus problemas, incluido que yo debía ir a ver al médico. Según mis amigos, si yo tenía ese problema no debería jugar al fútbol, pero yo no les hacía caso, y cada recreo jugaba a la pelota. Esto, no se lo conté, mejor guardar algunos secretos, todos los posibles así como que me iba a fumar en los recreos. Mi madre fue bastante enfática con decirme que me podía morir si la enfermedad era grave, por eso fuimos juntos al médico.[/FONT]
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[FONT=&quot]Así, en la tarde fuimos y tomamos hora con el doctor Cardemil, no conocido pero si recomendado por las mismas secretarias del centro médico. Después de una larga espera entramos a su consulta. En la espera conversamos poco, tan sólo hablamos del estrés que traía el colegio. El médico me examinó superficialmente, pero según los síntomas – que yo sentía un dolor en el pecho intenso y como si me comprimieran el corazón- revelaban que la mayor sospecha es que sea cardiopatía coronaria. El doctor fue muy sucinto para recomendar, y no dio mayores detalles, eso nos gustó y nos quedamos con él dispuestos a hacernos los exámenes de rigor; pero, ante todo me recomendó ejercicio físico el que ya hacía, de hecho le comenté que jugaba mis partidazos de fútbol en los recreos del colegio. A lo que me recomendó, muy enfáticamente, que me cuidara y que el ejercicio físico no sea muy extremo ni intenso. Yo tan sólo tragué saliva con respecto a lo que me explicó, tratando de recordarlo en mi mente, en mi corazón (que bien dolía), pero pensé que no tenía sentido, hacía ejercicio físico y listo, estaría bien. Cuando nos fuimos del consultorio el doctor me restregó mi pelo con su mano, como es típico con los niños pequeños.[/FONT]

Comentarios

  • antipodaantipoda Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2010
    [FONT=&quot]Los días pasaban lentamente, como si fuera un tren de los antiguos que trataba de llegar a su destino mientras uno mira hacia afuera paciente, pero a la vez instante a que llegue por su lentitud. Yo personalmente esperaba impacientemente que llegaran las vacaciones de verano, ya estaba pensando que estoy cansado y que ya no quiero más colegio pese a lo poco que he andado de camino. Es cierto, debía cuidarme (como dijo el doctor) por lo que, mi instinto no animal pero más humano dijo que no debo ir por el camino de la flojera. Es ahí cuando, por más que quisiera seguir adelante se me caían las notas bajo 5,0 y sentía que esto del estudio no era lo mío. Por eso es que generalmente caía en un círculo vicioso.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Y lentamente pasaban los días. Necesitaba un descanso, una afición, o una nueva motivación que me de alegría en estos días. Pensé en jugar cartas en el recreo pero lo encontré muy sedentario y aburrido. Así que, entre todas las cosas que me llamaban la atención elegí el basquetbol para recrear un poco la mente y hacer algo distinto de jugar a la pelota. Estábamos jugando contra “el Rocky” (un compañero, así le llamaban) y sus amigos, quien era muy rudo y adicto al bullying, lamentablemente cuando estaba retirando una pelota del borde le pegué accidentalmente en su estómago con mi codo –en qué estaba pensando- si supieras, de veras que es complicado estar peleado con él. Para más remate lo tiré de espaldas al suelo. Ahí empezaron mis problemas, que lo hice intencionalmente, que quería golpearme… todo eso y mucho más, al final del partido quería golpearme. Estábamos los tres conversando de todas las cosas del partido cuando “Rocky” me golpea sin avisar… qué horrible, me dejó viendo estrellitas en el suelo, mientras sus amigos empezaron a pelear, primero suave y luego con más tenor, con Roberto y Jaimito. Como les ganaban en número, obviamente los vencieron y los tumbaron. Se fueron no sin antes decir que “bien merecido se lo tenían”. Fue ahí cuando me fijé que estaba la niña nueva mirándonos con sus bellos y atentos ojos fijamente, como si estuviera analizando paso a paso nuestra riña.[/FONT]
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    [FONT=&quot]¡Qué diablos! Volvimos los tres con sendos ojos morados a la casa. Mi madre estaba preocupada, y como buena familiar me preguntó qué pasó. Tuve que explicarle toda mi riña y… bueno, creo que voy a volver a jugar basquetbol pero con más cuidado.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Era de noche. Aunque pienso que no debería, soñé con Marta, la niña nueva… me cuestioné por qué habrá estado viendo mi golpiza tan… seguramente odia la violencia, pero también puede ser que le gusto y le preocupo –¡no!- esos pensamientos están relativamente prohibidos, no debería estar ilusionándome con una muchacha que conocí en clase ¿o sí? Después de todo, fue un detalle, pero cuando aprovechaba de acariciarle su delgada mano, ¡no fue gran cosa eso!. No, indudablemente es porque odiaría ver a alguien golpeado por ni un motivo aparente. Lo que sí es cierto es que soñé con ella , y yo me vi enteramente involucrado, no sé porque.[/FONT]
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    [FONT=&quot]He de admitir que desde hace mucho tiempo que tengo problemas con “el Rocky”, recuerdo que desde pequeño yo… cometí el error de molestarlo porque cuando era pequeño era panzón. No me golpeó como ahora, pero me gané su antipatía. Fue su culpa estar guatón, no es por nada. Sin embargo, él siempre ha sido molestoso con la gente que lo rodea, por ejemplo en clase se metía en su tremenda boca los papelitos rasgados del cuaderno para luego embadurnarlos en baba y tirárselos a Juan, otro compañero.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Y no fue eso lo que hizo ganarme su antipatía, ahora me di cuenta que fueron mis reiterados intentos por conversar con la niña nueva los que hicieron ganarme la antipatía del “Rocky”. Y así cada vez que intentaba acercármele, él se le acercaba primero y no me dejaba, e incluso me amenazaba con que no la volviera a ver (falsamente, porque una mujer no le pertenece a nadie). Pero por fortuna, conocer a Marta no era una de mis prioridades.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Mi prioridad era meter goles en el próximo partido de fútbol, se trataba de un campeonato muy importante que íbamos a jugar todos los de mi curso con los del paralelo y entre nosotros hicimos los equipos. Recuerdo que en aquel partido, después de meter 3 goles al arco contrario (durante todo el partido, no de una) me quedó doliendo ligeramente el corazón, palpitando con punzadas, que no debiera haber sentido, pero no hice caso a la recomendación del doctor. [/FONT]
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    [FONT=&quot]En ese entonces, cuando terminó el partido y ganamos, vi a la niña nueva sentada contemplando muy seria en las gradas. Yo, como siempre intenté acercarme para hablarle de nuevo, ya que no estaba “el Rocky”, y afortunadamente lo conseguí. “El Rocky” se había hecho amigo de ella y no permitiría que otro se le acercara. Ella me convidó un poco de sus papas fritas, y charlamos harto rato. Me confesó que había pasado muchas penas anteriormente con su ex pololo que estaría en el paralelo de mi curso y que ella dejó poco antes de cambiarse a este colegio (por coincidencia, sus padres lo considerarían buen colegio). Ella me abrazó por comprender tan bien su sufrimiento y me besó la mejilla. No sé por qué, pero éste lo consideré un gran día, ya sea porque conocí algo nuevo dentro del corazón de Marta o porque ganamos, quizá no lo fue porque sentí punzadas desagradables en mi corazón, quién sabe, pero yo lo presentí como el mejor día de los últimos tiempos.[/FONT]
  • antipodaantipoda Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2010
    [FONT=&quot]Otro día, estábamos con Roberto y Jaime reunidos hablando de puras leseras. Por una tontera que conversamos, Roberto me pegó una cachetada y yo se la devolví sin pensarlo. Ahí armamos algo bastante revoltoso. Justo en ese momento pasó “el Rocky” por ahí, estábamos imitando al más gordo del curso inflando los cachetes y la guata con la respiración, y mofándonos de él, de ahí fue que pensó que en realidad nos estábamos burlando de su persona. Así que empezó conmigo su discurso:[/FONT]
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    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¡Qué te has creído que te pones a imitarme!- me exclamó vehementemente.[/FONT]
    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]No, no, no- dije yo- te equivocas, estoy imitando al Rodr…- y sin darme tiempo de explicar me zurró una bofetada no muy fuerte pero contundente.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Luego le dijo lo mismo al Jaimito. Lo abofeteó dándole bastante miedo. Luego pasó por Roberto y sin decirle nada y mirándolo con desprecio lo abofeteó también. En poquito rato se acercaron los matones de sus compañeros.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Es raro, este es de aquellos momentos en que uno es el que aparece como el elegido, el que tiene la culpa y ni siquiera uno lo ha pedido, este es el caso, con su “pica” conmigo por ser el principal culpable “el Rocky” la agarró con mi persona. El no dudó un segundo en golpearme mientras yo traté de esquivarlo sin éxito y casi me dejó en el suelo cuando yo intenté defenderme. Roberto y Jaime, que ya estaban contra la pared, decidieron no pelear ni ayudarme, los vi mientras “el Rocky” me alcanzó a dar un puñetazo que dio vuelta mi la cara. Fue lamentable, tus propios amigos no fueron capaces de ayudarte. Pero qué se le va a hacer, ellos fueron superados en número y yo… bueno yo era el culpable por burlarme de la gente del curso de colegio. Al final de la tarde, cuando estaba atardeciendo, yo ya estaba tumbado en el piso y mis amigos ya se habían ido. Muy mal. No por nada le decían el Rocky, como ese boxeador del cine, y yo malherido y sin nadie que me ayudara, me sentía abandonado y amargado, creo que casi ni me podía levantar. Ahí, vi pasar obstruido por mi ojo morado, a Marta. Marta me vio y sin pedirle ayuda fue y me ayudó. En un minuto ya estaba de pie, sentí en ese momento que ella además de no gustarle la violencia, sentía cierto cariño por mí, en especial por aquel momento en que nos sentamos juntos y charlamos apaciblemente y me besó la mejilla. Ese especial cariño se transparentaba en sus ojos marrones que brillaban al sol y al son de mi desgracia, que ella era capaz de amainar. Sus ojos parecían poesía ante mí y yo sentía lo indecible por ella, y sin pensarlo dos veces decidí decirle que estaba muy feliz.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Sin embargo, ella no sentía ese mismo amor por mí, sentía cariño pero no amor, quizá lástima porque no le gustaría ver tumbado en el suelo a uno de los suyos, o al desvalido. Eso lo evidenciaba sus ojos marrones al brillo del atardecer. El amor debía entonces ser recíproco, eso pensé. Y así fue como, a la poca luz del atardecer ella me ayudó a llegar hasta el médico del colegio, doctor quien, era capaz de sanar hasta al más desvalido. En la espera, ella me conversó muy animadamente.[/FONT]
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    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¿Cómo te llamas? Se tu apellido pero no tu nombre- dijo Marta.[/FONT]
    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]Daniel- respondí- gracias por ayudarme.[/FONT]
    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]No es nada, cuando gustes te ayudaré- dijo guiñándome el ojo.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Y así pasaron los días. Yo estaba completamente enamorado de ella y no cesaba de pensarlo. En clase no dejaba de mirarla ningún minuto con alegría, y yo, pensando si ella sentiría alguna vez lo mismo que yo. Pero, dentro de todo yo me sentía humillado por “el Rocky” y me sentía humillado con ella, quizá ella pensara que soy un inútil, que no puedo defenderme por mi mismo, que soy sólo un débil que no puede hacer nada ante el matonaje. Por eso es que no me atrevía a estar con ella, sentía vergüenza.[/FONT]
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    [FONT=&quot]¿Cuánto podría yo merecerla si no soy capaz de defenderme? ¿es importante eso en el amor mutuo? Eran interrogantes que se me venían a la mente después del altercado. Así pasaron 7 días de sufrimiento en que mis pensamientos me atormentaban y yo sentía lo indecible en mi cabeza. No dormía, tenía dudas y esas dudas me hacía estar inquieto. Lo conversé con mis amigos, les conté lo sucedido después de la pelea. Ellos me dijeron que era descueve que ella me hubiera ayudado, que era lo mínimo que podría hacer, pero a la vez debería haberle pedido una cita. Yo no tenía las palabras para decirle que no se dio el momento para pedirle nada, que en realidad hubiera sido desatinado hacerlo, además que estaba malherido ahí ¿cómo se les ocurría decir eso?[/FONT]
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    [FONT=&quot]No teniendo nadie con quien conversarlo, y ante tal angustia del corazón, decidí ir donde ella y conversarle ¡¿qué cosa?! Algo, lo que sea, no podía quedar indiferente ante ella, pensaría que soy taciturno y le temo a -o lo que es peor- que no me gustan las mujeres.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Y ahí estaba, sentada en el sillón del centro de alumnos. Asertivamente, me senté al lado de ella y le conversé.[/FONT]
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    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]Hola ¿cómo estás? Supe que tuviste un problema con tus papás el otro día ¿lo solucionaste? Creo que fue por un bajo rendimiento en el colegio- dije yo.[/FONT]
    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]Sí, no hay problema, me “pondré las pilas” de aquí a vacaciones, por lo mismo estaré súper ocupada estos días.[/FONT]
    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]Yo… yo quería agradecerte lo que hiciste por mí[/FONT]
    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]¿Agradecerme? Pero si me los has agradecido unas 5 veces…[/FONT]
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    [FONT=&quot]Y yo en ese momento me sonrojé, pero, fui valiente y continué.[/FONT]
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    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]No hay problema, es que después de la golpiza no hice más que pensar en ti, y en que nadie más habría hecho lo mismo por uno… así que te quería ofrecer mi más sincera amistad- le dije y le di a la mano.[/FONT]
    [FONT=&quot]- [/FONT][FONT=&quot]Bueno ¿por qué no? No tengo muchos amigos en este colegio, de hecho, estaba conversando con mi papá al respecto de que posiblemente me iría de él.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Y mira tú, con esto había no sólo entablado una gran amistad sino que había rescatado a una persona de que se fuera de la escuela sin motivo.[/FONT]
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    [FONT=&quot]Así fue que pasaron unos días hermosos en que, compartíamos en la hora de almuerzo, hacíamos las tareas juntos, pero todo con una relación de mayor frialdad, mis amigos nos miraban y sentían cierta envidia por mí, claro, yo viéndome con una mujer tan bonita y ellos no tenían nada.[/FONT]
    [FONT=&quot] [/FONT]
    [FONT=&quot]Pero a medida que más me veía con ella más se alzaba la tensión por declararle mi amor, yo sentía mucho amor por ella y no tenía palabras para describirlo ni expresárselo. Un día sentado en una roca del colegio mirando las nubes vi al “Rocky” darle una tunda a un compañero y no vi más que eso; personas como esa no tienen moral porque nunca se le ha enseñado o nunca han tenido alguien que los quiera, y por ende proyectan su desamor frente a los otros a ver si sucede algo. Personas como “el Rocky” nunca llegarán a ser felices, en cambio personas como yo posiblemente serán felices encontrando algo, un fin en la vida, o alguien que los acompañe para siempre y sin condiciones materiales. En ese instante, yo me sentí llamado a ser alguien en la vida, lamentablemente sin pensar en mis limitaciones (mi estado cardíaco).[/FONT]
    [FONT=&quot] [/FONT]
    [FONT=&quot]Pero llegaron las vacaciones y no tuve el coraje de expresarle mi amor a Marta, ni siquiera había apuntado su teléfono. El momento de hacerlo había pasado y yo, quedé atrapado en medio del hilo del destino.[/FONT]
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado diciembre 2010
    hola antipoda, que buen relato, seguire con la continuación.
  • antipodaantipoda Pedro Abad s.XII
    editado diciembre 2010
    Gracias por el comentario, Amparo.
    Veo que estás muy activamente deambulando por el foro, lo que encuentro súper bien: ¡así me gusta la juventud activa! sigue así.
    Te cuento que el capítulo 5 está disponible parcialmente en este foro, si llegas a terminarlo, avísame, para que lo suba entero (creo que estará, sí)
    Este es una novela corta que tiene sus gracias, así que espero mantenerlas hasta el final ;)

    saludos Antípoda.
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