Nos tuvimos que callar una vez que salieron los sujetos, y dormir. Nos arruinaron la fiesta. Tuvimos que dormir apretaditos con Karla, pero asustados a la vez. Yo le susurré con mi inocencia de siempre “¿Y acaso no tienes padres?” “¿Padres?” me dijo, “no quiero hablar de eso. ¡Tan sólo duérmete! ¿ya? Es muy tarde”.
Al día siguiente, me desperté y los dueños se habían ido de la casa. Era el momento justo para conversar y celebrar: ahora sí. Yo tenía sentada en mis rodillas a Karla. Los demás chicos se enojaron conmigo porque en este momento estaba enfocándome en ella y no en la celebración, así que decidí avenirme a los ritos. Pablo, el chico moreno, me comentó primero muy amablemente que tenía que retribuirle el dinero prestado, pero después que supo que yo no tenía dinero se empezó a poner nervioso conmigo. Si supiera usted que terminé pagándole 3 días después a Pablo…
En estos momentos fueron en los que le pregunté si tenía padres y ella me respondió que eran los padres que estaban en la casa en que trabajaba. “Aja” dije yo, o sea que tú tienes padres y pasas las noches aquí… me di cuenta instantáneamente que era mentira, pero no se lo quise decir “Yo pasé por allá para hacerle un pequeño trabajo a ellos, pero mi labor es de jardinera y yo duermo aquí, nada más… ¡ya!, no te pongas denso”, me dijo tratando de evadir el tema. Lamentablemente no comprendí muy bien su situación, pero de lo que sí estaba seguro es que dormía acá, vivía acá y se arreglaba acá, y yo, no volvería a mi casa durante mucho tiempo, por suerte la dejé con doble llave. Además, me di cuenta que tampoco se bañaba (mucho), sólo se acicalaba las partes más esenciales, no porque en la pensión no tuvieran agua caliente, sino porque no quería. Eso me llamó mucho la atención, aparte de los dueños del lugar y las malas costumbres de los huéspedes.
Un día decidí dejarla para volver más tarde, y darme una vuelta por mi casa. Todo yacía como antes, el teléfono descolgado, las ropas ordenadas, ningún mensaje en mi contestadora, el computador prendido bajando películas. Nada del otro mundo. No me pude aguantar, volví inmediatamente al lugar. Allí hice durante 6 días, 6 veces el amor con Karla, y ella no se bañaba, estaba acostumbraba al lugar (y sin embargo olía bien). Y todo parecía seguir una mecánica un poco desordenada que me agobiaba, todos parecían unidos a su yo interior y todos parecían, felices. Todos parecían, también, respetar la regla que decía no hacer ruido cuando vinieran los viejos que había que respetarlos, que era el segundo “mandamiento”.
Pero, por qué Karla me mentía. Yo, pese a lo bien que lo pasaba, me sentía incómodo y trastornado. No podía saber el origen de esta mujer y eso me hinchaba bastante. Cada vez que conversábamos, ella se iba con evasivas con las que evitaba su pasado y cosas similares. Durante un tiempo todo fue divertido, sí, pero la diversión tiene límites y yo, estaba a punto de colapsar. Un día, después de hacer el amor, me levanté y todos estaban dormidos. Busqué en la cocina un cuchillo para cortar un pan que traje porque tenía mucha hambre. No sé si fue a propósito o efecto de la locura, pero tiré una sartén al piso que, sin querer esta vez, se llevó en serie unos platos que, no quise tirar. Se armó todo un ruido malévolo y yo, mientras, comía plácidamente mi sándwich. No pareció despertar a los viejos, pero sí metió un ruido considerable.
Luego me fui a acostar bajo la manta. Yo la desperté y… le pregunté mis cosas indiscretas.
- Sé que me mientes. ¿De dónde son tus padres?- le susurré con cierto sigilo.
- Mis padres son de acá, ya te lo dije, de la casa que viste- me respondió Karla con sueño.
- No te creo, entonces ¿por qué no duermes con ellos?- empecé a elevar el tono. – Además, ¿por qué necesitas trabajar en algo tan duro y que da tan poca paga si tus padres viven en una casa tan pudiente? (creo haber acertado esta vez).
Evidentemente la puse en un aprieto, pero nunca me respondería aquella inquisidora pregunta, la cual provocó al mismo tiempo el problema obvio e inminente: que los viejos se enojaran y nos sacaran de la casa. “Shhh” me dijo ella, pero fue demasiado tarde. Ya había llegado.
- ¿Quién anda ahí “metiendo ruido”?- dijo uno bien feo, y con sus gruesas manos negruzcas levantó a todos y a cada uno de sus camas y los echó.
- No queremos ruido en esta casa, ¡¿quién anda ahí perjudicando nuestro valuable sueño?!- dijo el otro.
Y un tercero, con el gorro para dormir salió armado y disparó una pistola al techo para que todos se despertaran. Creo que no sólo había que levantarse y dialogar (nunca antes habían disparado la pistola), sino que había que marcharse lejos, había altercado conmensurablemente el orden de la pensión, y con Karla, tratamos de no separarnos, porque nos estaban amenazando con otro rifle que trajo el cuarto.
No nos salieron persiguiendo, pero sus egos nos dejaron claro que no seríamos bienvenidos ninguno cuando quisiéramos volver. La mayor pena es que se nos quedaron bastantes atuendos adentro, en especial a los otros que vivían allí.
Karla y yo tuvimos que irnos a vivir a mi casa de soltero. Fue una alegría después de todo. Ella no tenía a donde ir: me confesó que sus padres eran pobres y de Temuco (no la capital) y que a ella la mandaron a trabajar para acá, lamentablemente. Pero, lo que más me llamó la atención después de todo lo sucedido es que, ella, pese a vivir ahora en estándares más altos nunca se bañaba en la tina de mi casa, sólo se acicalaba las partes más importantes. En cuanto al resto, todo continuó igual, nunca la pude civilizar.
Comentarios
Tal vez porque somos de tierras distintas no comprenda el significado del título que otorgaste(...¿"pulsiones"?).
En cuanto a los personajes me parecieron un poco fuera del sentimiento amor...,él parecía comprensivo más no enamorado y ella, insegura a pesar de los esfuerzos del gentil caballero que dió ternura en pos del amor buscado.
PD disculpa mi pregunta:¿qué cuenta el título de tan singular historia?,muchas gracias,un abrazo.
Ahora, respondiendo a tu consulta, el título y el cuento, en uno, responden a una suerte de mostrar como el arraigo y las raíces de una persona no le permiten cambiar y como ésta pese a todo se enamora de un hombre bastante común pero de buen corazón. Bueno, enamorarse, o parte de ello, como bien dices, y es porque la clasificación de relato romántico está puesta a la fuerza en este foro :rolleyes: (en realidad pensaba ponerlo en la clasificación de "narrativa", pero pensé que este era el más adecuado).
saludos, nos vemos en otro relato.
así, pienso que está bien usada la palabra, podría significar IMPULSO o algo así. "Los primeros impulso de Karla".
Un abrazo y cierto,nos vemos en otra.
Buen relato Atnipoda, aunque imagino que está dentro de un contexto más amplio.
Y a tí Antípoda diría que eres... "valiente"(porque lo demuestras en tu relato,y avizoras continuar,cosa que admiro&aliento).
Un abrazo
Ojalá, y espero que en un futuro no muy próximo, la gente cambie ese calificativo de "valiente" y diga en su lugar "excelente" o de "gran factura", cosas permíteme decir que me darían una inmensa satisfacción.
bueno, a ver si nos vemos en "Las cosas sencillas de la vida" y su filosofía del amor.