Mi Biblioteca
Es una habitación amplia. Se accede a ella desde un patio interior convertido en un pequeño jardín.
En el techo hay gruesas vigas de madera. Una chimenea y un gran ventanal, a modo de mirador, del que cuelgan cortinas de hilo envejecido, le proporcionan cierta calidez. Sus paredes están recubiertas por una biblioteca con cientos de libros, organizados por autor. Unos heredados y otros adquiridos por mí. Entre estos, intercalado, alguno que otro portarretratos con fotos familiares, reconocimientos académicos y carpetas con apuntes de mis trabajos de investigación.
Frente a la cristalera, hay una mesa de estudio. Encima, una lámpara, carpetas, apuntes, más libros, un ordenador portátil y varios porta -bolígrafos repletos (la mayoría inservibles, que siempre olvido tirar). Junto a ella, un accesorio con otro ordenador, este de sobremesa.
A la izquierda, en un rincón, junto a la chimenea, una lámpara de lectura , un sillón de piel y un reposapiés tapizado en la misma tela, de colores vivos, que cubre un antiguo arcón ubicado bajo el ventanal.
A la derecha de la amplia ventana, un mueble con diferentes compartimentos, que soporta el equipo de música y los distintos CD’s. En el mismo sentido, se intercala una puerta que da al estudio de pintura. Allí el desorden es absoluto, caballetes, pinceles, lienzos y ese olor a aceite de cártamo y trementina que tanto me gusta.
Comentarios
Muestra el ambiente al completo sin caer en la enumeración fría. Aunque, sospecho, el atelier es una caja de sorpresas.
Habría que buscar algún sustituto para la segunda aparición de "ventanal", podría ser "mirador", pero ya lo has usado en el primer párrafo.
Te dejo la tarea de hallar un reemplazo adecuado.
Es una habitación amplia. Se accede a ella desde un patio interior convertido en un pequeño jardín.
En el techo hay gruesas vigas de madera. Una chimenea y un gran ventanal, a modo de mirador, del que cuelgan cortinas de hilo envejecido, le proporcionan cierta calidez. Sus paredes están recubiertas por una biblioteca con cientos de libros, organizados por autor. Unos heredados y otros adquiridos por mí. Entre estos, intercalado, alguno que otro portarretratos con fotos familiares, reconocimientos académicos y carpetas con apuntes de mis trabajos de investigación.
Frente a la cristalera, hay una mesa de estudio. Encima, una lámpara, carpetas, apuntes, más libros, un ordenador portátil y varios porta -bolígrafos repletos (la mayoría inservibles, que siempre olvido tirar). Junto a ella, un accesorio con otro ordenador, este de sobremesa.
A la izquierda, en un rincón, junto a la chimenea, una lámpara de lectura , un sillón de piel y un reposapiés tapizado en la misma tela, de colores vivos, que cubre un antiguo arcón ubicado bajo el ventanal.
A la derecha de la amplia ventana, un mueble con diferentes compartimentos, que soporta el equipo de música y los distintos CD’s. En el mismo sentido, se intercala una puerta que da al estudio de pintura. Allí el desorden es absoluto, caballetes, pinceles, lienzos y ese olor a aceite de cártamo y trementina que tanto me gusta.
Algo que se me escapó en la primera lectura: "un sillón de piel con reposapiés".
No hace falta que pegues el texto otra vez por esa insignificancia, tenlo en cuenta para tu original.
Hola Helena.
Me alegra que te guste mi biblioteca, cuando quieras puedes venir, te la muestro y tomamos café.
"Referente a que no te convence el final, ya que habla de otra estancia". Lo que pretendí dejar reflejado es que, es una habitación dentro de otra , eso por un lado. Y por otro, que al igual que en la biblioteca hay un orden absoluto, el attelier es un auténtico desastre.(ambos ambientes convergen en un mismo espacio arquitectonico).