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Clásicos

AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
editado julio 2008 en Literatura
Quiero abrir este nuevo hilo dedicado sólo a los clásicos que escriben en nuestra querida lengua. Iré poniendo un poema de nuestros mejores poetas, no creo que diariamente, pero si frecuentemente. Con esto quiero que leamos más a nuestros grandes autores, ¡tan olvidados!
Empiezo, como no podía ser de otra manera, con mi favorito: Don Francisco de Quevedo y Villegas. En este soneto nos habla de la brevedad de la vida.
Siginfícase de la propria brevedad de la vida,
sin pensar, y con padecer, salteada
de la muerte.

¡Fue sueño ayer; mañana será tierra!
¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo,
apenas punto al cerco que me cierra!

Breve combate de la importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo que me entierra.

Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento
que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento.

Comentarios

  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2008
    Bueno, parece que la idea de los clásicos no ha tenido mucha aceptación. La verdad es que lo bonito de esto es que la gente lo vaya viendo poco a poco y cuando menos te lo esperas ¡zas! empieza el personal a gustarle y a visitar esto.
    El poema de hoy no podría ser otro, dado que he llamado y nadie ha respondido, que menos que poner este poema de Don Francisco, como no.
    Salve.

    Represéntase la brevedad de lo que se vive
    y cuán nada parece de lo que se vivió.

    ¡Ah de la vida!" ... ¿Nadie me responde?
    ¡Aquí de los antaños que he vivido!
    La Fortuna mis tiempos ha mordido;
    las Horas mi locura las esconde.


    ¡Que sin poder saber cómo ni adónde,
    la salud y la edad se hayan huido!
    Falta la vida, asiste lo vivido,
    y no hay calamidad que no me ronde.


    Ayer se fue; mañana no ha llegado;
    hoy se está yendo sin parar un punto;
    soy un fue, y un será y un es cansado.


    En el hoy y mañana y ayer, junto
    pañales y mortaja, y he quedado
    presentes sucesiones de difunto
  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2008
    Otro día más. Y otro día en el cual este hilo ha estado tranquilito. Muuuuuuy tranquilito. Pero yo insisto. Observando la tranquilidad que reina en este mi querido hilo de poesía clásica, y lo solo que me encuentro en él, qué mejor que poner el siguiente poema de Fray Luis, en el cual utiliza el tópico retórico de Beatus ille.

    Vida retirada


    ¡Qué descansada vida
    la del que huye el mundanal ruïdo
    y sigue la escondida
    senda por donde han ido
    los pocos sabios que en el mundo han sido!

    Que no le enturbia el pecho
    de los soberbios grandes el estado,
    ni del dorado techo
    se admira, fabricado
    del sabio moro, en jaspes sustentado.

    No cura si la fama
    canta con voz su nombre pregonera,
    ni cura si encarama
    la lengua lisonjera
    lo que condena la verdad sincera.

    ¿Qué presta a mi contento
    si soy del vano dedo señalado,
    si en busca de este viento
    ando desalentado
    con ansias vivas y mortal cuidado?

    ¡Oh campo, oh monte, oh río!
    ¡Oh secreto seguro deleitoso!
    roto casi el navío,
    a vuestro almo reposo
    huyo de aqueste mar tempestuoso.

    Un no rompido sueño,
    un día puro, alegre, libre quiero;
    no quiero ver el ceño
    vanamente severo
    de quien la sangre ensalza o el dinero.

    Despiértenme las aves
    con su cantar süave no aprendido,
    no los cuidados graves
    de que es siempre seguido
    quien al ajeno arbitrio está atenido.

    Vivir quiero conmigo,
    gozar quiero del bien que debo al cielo
    a solas, sin testigo,
    libre de amor, de celo,
    de odio, de esperanzas, de recelo.

    Del monte en la ladera
    por mi mano plantado tengo un huerto,
    que con la primavera
    de bella flor cubierto,
    ya muestra en esperanza el fruto cierto.

    Y como codiciosa
    de ver y acrecentar su hermosura,
    desde la cumbre airosa
    una fontana pura
    hasta llegar corriendo se apresura.

    Y luego sosegada
    el paso entre los árboles torciendo,
    el suelo de pasada
    de verdura vistiendo,
    y con diversas flores va esparciendo.

    El aire el huerto orea,
    y ofrece mil olores al sentido,
    los árboles menea
    con un manso ruïdo,
    que del oro y del cetro pone olvido.

    Ténganse su tesoro
    los que de un flaco leño se confían:
    no es mío ver al lloro
    de los que desconfían
    cuando el cierzo y el ábrego porfían.

    La combatida antena
    cruje, y en ciega noche el claro día
    se torna; al cielo suena
    confusa vocería,
    y la mar enriquecen a porfía.

    A mí una pobrecilla
    mesa, de amable paz bien abastada
    me baste, y la vajilla
    de fino oro labrada,
    sea de quien la mar no teme airada.

    Y mientras miserable-
    mente se están los otros abrasando
    en sed insacïable
    del no durable mando,
    tendido yo a la sombra esté cantando.

    A la sombra tendido
    de yedra y lauro eterno coronado,
    puesto el atento oído
    al son dulce, acordado,
    del plectro sabiamente meneado.
  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2008
    Vamos ahora con Garcilaso de la Vega. En este poema del Renacimiento trata el tópico Carpe Diem. disfrutarlo.
    Saludos.

    En tanto que de rosa y azucena
    se muestra la color en vuestro gesto,
    y que vuestro mirar ardiente, honesto,
    enciende al corazón y lo refrena;

    y en tanto que el cabello, que en la vena
    del oro se escogió, con vuelo presto,
    por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
    el viento mueve, esparce y desordena:

    coged de vuestra alegre primavera
    el dulce fruto, antes que el tiempo airado
    cubra de nieve la hermosa cumbre;

    marchitará la rosa el viento helado.
    Todo lo mudará la edad ligera
    por no hacer mudanza en su costumbre.
  • GadesGades Garcilaso de la Vega XVI
    editado abril 2008
    Muy solo te hallo Aeneas. Deja que te traiga la compañía de una dama. No, no me refiero a mí misma, sino a una paisana mía: Santa Teresa de Jesús. Dejo acá tres estrofas muy conocidas de mi Santa


    Aquesta divina unión,
    del amor con que yo vivo,
    hace a Dios ser mi cautivo,
    y libre mi corazón;
    mas causa en mí tal pasión
    ver a Dios mi prisionero,
    que muero porque no no muero.

    ¡Ay! ¡Qué larga es la vida!
    ¡Qué duros estos destierros,
    esta cárcel y estos hierros
    en que el alma está metida!
    Solo esperar la salida
    me causa un dolor tan fiero,
    que muero porque no muero.

    ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga
    do no se goza el Señor!
    Y si es dulce el amor,
    no lo es la esperanza larga;
    quíteme Dios esta carga,
    mas pesada que el acero,
    que muero porque no muero.
  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2008
    Bienvenida, Helena, a este hilo de clásicos. Te respondo con un poeta que también trataba la poesía mística. Este es el comienzo de las "Canciones entre el alma y el esposo" de San Juan de la Cruz.

    Esposa:

    ¿Adónde te escondiste,
    Amado, y me dejaste con gemido?
    Como el ciervo huiste,
    habiéndome herido;
    salí tras ti, clamando, y eras ido.

    Pastores, los que fuerdes
    allá, por las majadas, al otero,
    si por ventura vierdes
    aquél que yo más quiero,
    decidle que adolezco, peno y muero.

    Buscando mis amores,
    iré por esos montes y riberas;
    ni cogeré las flores,
    ni temeré las fieras,
    y pasaré los fuertes y fronteras.
  • GadesGades Garcilaso de la Vega XVI
    editado abril 2008
    Salió mi Santa luchadora, quizá lo aprendió en su afición desde la infancia a la lectura de la vida de los santos y a las de caballerías. Esto es una muestra de cómo arengaba a las carmelitas.

    Todos los que militais
    debajo de esta bandera,
    ya no durmáis, no durmáis,
    pues que no hay paz en la tierra.

    Si como capitán fuerte
    quiso nuestro Dios morir,
    comencémosle a seguir,
    pues que le dimos la muerte.
    ¡Oh, qué venturosa suerte
    se le siguió de esta guerra!
    Ya no durmáis, no durmáis,
    pues Dios falta de la tierra.

    Con grande contentamiento
    se ofrece a morir en cruz
    por darnos a todos luz
    con su grande sufrimiento.
    ¡Oh glorioso vencimiento!
    ¡Oh dichosa aquesta guerra!
    Ya no durmáis, no durmáis,
    que Dios falta de la tierra.

    ¡No haya ningún cobarde!
    ¡Aventuremos la vida!
    Pues no hay quien mejor la guarde
    que el que la da por perdida.
    Pues Jesús es nuestra guia
    y el premio de aquesta guerra,
    ya no durmáis, no durmáis,
    porque no hay paz en la tierra.

    Ofrezcámonos de veras
    a morir por Cristo todas,
    y en las celestiales bodas
    estaremos placenteras.
    Sigamos estas banderas,
    pues Cristo va en delantera.
    No hay que temer, no durmáis,
    pues que no hay paz en la tierra.
  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2008
    Una maravilla de poema! Llama a la guerra del misticismo jeje. Con estos poemas con razón antes había más gente de vida eclesiástica :D
    Saludos.
  • AntonietaAntonieta Pedro Abad s.XII
    editado abril 2008
    ¿Qué tal Catulo?

    Vivamos Lesbia mía, y amémonos.
    Que los rumores de los viejos severos
    nos tengan sin cuidado.
    El sol puede salir y ponerse,
    pero cuando acabe nuestra breve luz
    dormiremos una noche sin fin.
    Dame mil besos, después cien,
    luego otros mil, luego otros cien,
    después hasta dos mil, después otra vez cien;
    luego, cuando lleguemos a muchos miles,
    hay que perder la cuenta
    para que no pueda el envidioso hechizarnos
    si se conoce el total de nuestros besos.


    LA traducción no es de las mejores.
  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2008
    Me emocionó lo de Catulo. En un primer momento esto lo hice para los clásicos españoles, lo que pasa es que no especifiqué. Pero visto lo visto sigamos con los clásicos de todas las lenguas y nacionalidades. Ya que la traducción igual se queda un poco floja, el siguiente epigrama lo pongo tal cual. Catulo:
    Odi et amo. Quare id faciam fortasse requiris.
    Nescio, sed fieri sentio, et excrucior.
  • buenaverabuenavera Pedro Abad s.XII
    editado abril 2008
    Hola Aeneas:

    He visto hoy por primera vez este tu post, y he disfrutado enormemente. Desde este momento queda anclado en mis favoritos, para acceder a él con la frecuencia que merece. Ruego por tanto de tu amabilidad, que no lo descuides, y sigas compartiendo con todos nosotros, tanta y tanta belleza.

    Gracias también a Helena y Antonieta.

    Agradecido.
    pedro.
  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2008
    Muchas gracias por tu comentario Buenavera. Despues de unos días perdido por ahí vuelvo con fuerzas y con mi admirado Quevedo. En este poema el poeta nos dice cómo se acerca la muerte.

    Conoce la diligencia con que se acerca la muerte,
    y procura conocer también la conveniencia de su venida,
    y aprovecharse de ese conocimiento


    Ya formidable y espantoso suena
    dentro del corazón el postrer día;
    y la última hora, negra y fría,
    se acerca, de temor y sombras llena.

    Si agradable descanso, paz serena
    la muerte en traje de dolor envía,
    señas da su desdén de cortesía:
    más tiene de caricia que de pena.

    ¿Qué pretende el temor desacordado
    de la que a rescatar piadosa viene
    espíritu en miserias anudado?

    Llegue rogada, pues mi bien previene;
    hálleme agradecido, no asustado;
    mi vida acabe, y mi vivir ordene.
  • GadesGades Garcilaso de la Vega XVI
    editado abril 2008
    La muerte, ese tema eterno con que algunos vienen a mostrarnos que nada es eterno. En las coplas a la muerte de su padre, Jorge Manrique nos presenta cómo todo y para todos tiene un fin.

    Y pues vemos lo presente
    cómo en un punto se es ido
    y acabado,
    si juzgamos sabiamente,
    daremos lo no venido
    por pasado.

    No se engañe nadie, no,
    pensando que ha de durar
    lo que espera
    más que duró lo que vio,
    porque todo ha de pasar
    por tal manera.

    Nuestras vidas son los ríos
    que van a dar en la mar,
    que es el morir:
    allí van los señoríos
    derechos a se acabar
    y consumir;
    allí los ríos caudales,
    allí los otros medianos
    y más chicos;
    allegados, son iguales
    los que viven por sus manos
    y los ricos.
  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2008
    ¡Cómo no iba a salir en este hilo Jorge Marique! Estaba tardando, pero gracias a Helena ha salido a relucir. Pues ya que hablamos de la murte y de Jorge Marique pongo esta canción del mismo. Un saludo.

    No tardes, muerte, que muero;
    ven, porque viva contigo;
    quiéreme, pues que te quiero,
    que con tu venida espero
    no tener guerra contigo.

    Remedio de alegre vida
    no lo ay por ningún medio,
    porque mi grave herida
    es de tal parte venida
    que eres tú sola remedio.
    Ven aquí, pues que ya me muero;
    búscame, pues que te sigo;
    quiéreme, pues que te quiero,
    y con tu venida espero
    no tener vida contigo.
  • Alois BoergesAlois Boerges Fernando de Rojas s.XV
    editado mayo 2008
    Que gran iniciativa este "hilo". La verdad no conozco mucho de esta poesía, mejor dicho casi nada. Mi aporte es este pedacito que estraje de mi ejemplar de El Libro de Buen Amor, que no se si pertenezca a los clásicos españoles, aunque creo que si. El tomo que tengo es pequeñito, empastado de lujo y su edición data de 1939, una joya de coleccionistas. Lo leí entero en una oportunidad en que estuve pernoctando y cuidando en una finca varios meses. Su lenguaje arcaico me encantó, me transportó:

    De cómo el arcipreste fue enamorado

    77 Assy fue que un tienpo una dueña me prisso,
    Del su amor non fuy ese tienpo rrepiso:
    Siempre avía Della buena fabla e buen rriso,
    Nunca al por mí fizo nin creo que fer quiso.

    78 Era dueña en todo e de dueñas señora,
    Non podía ser solo con ella una ora:
    Muncho de ome se guardan ally do ella mora,
    Más mucho que non guardan los judíos la Tora.

    79 Sabe toda nobleza de oro e de seda,
    Muy conplida de byenes anda manssa e leda.
    Es de buenas costunbres, sosegada e queda:
    Non se podrá vençer por pintada moneda.

    80 Enbiél’ está cántiga, que es deyuso puesta,
    Con la mi mensajera, que yo tenía enpuesta;
    Dize verdat la fabla: que la dueña conpuesta,
    Si non quiere el mandado, non da buena rrespuesta.

    81 Dixo la dueña cuerda a la mi mensajera:
    “Yo veyo muchas otras creer en ti parlera,
    E fállanse mal ende: castigo en su manera,
    Bien como la rraposa en agena mollera”.
    J. R. Arcipreste de Hita, Libro de Buen Amor, Canto 77-81


    77 priso. Tomó, cogió, prendió
    rrepiso. Arrepentido
    rriso. Risa, burla
    80 deyuso. Debajo
    enpuesta. enseñada, informada, impuesta
    81 veyo. veo
  • AeneasAeneas Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado mayo 2008
    ¡Qué grande el Arcipreste de Hita! Sí señor, no nos habíamos acordado de él. Bueno, pues viendo el abandono en el que tenemos este gran hilo, aquí vuelvo a ponerlo en primera posición de nuevo. Volvemos fuertes, y enamorados, es decir, volvemos con Don Francisco.

    Cerrar podrá mis ojos la postrera
    Sombra que me llevare el blanco día,
    Y podrá desatar esta alma mía
    Hora, a su afán ansioso lisonjera;

    Mas no de esotra parte en la ribera
    Dejará la memoria, en donde ardía:
    Nadar sabe mi llama el agua fría,
    Y perder el respeto a ley severa.

    Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
    Venas, que humor a tanto fuego han dado,
    Médulas, que han gloriosamente ardido,

    Su cuerpo dejará, no su cuidado;
    Serán ceniza, mas tendrá sentido;
    Polvo serán, mas polvo enamorado.
  • GadesGades Garcilaso de la Vega XVI
    editado julio 2008
    Voy a retomar este hilo de clásicos, aunque en épocas más cercanas a la nuestra que lo expuesto antriormente. En el día de senderismo más agotador de mis vacaciones, a mi acompañante se le ocurrió mencionar al bueno de Machado, y cierto es que no podía ser más oportuna la mención.

    Mediaba el mes de julio.Era un hermoso día.
    Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
    buscando los recodos de sombra, lentamente.
    A trechos me paraba para enjugar mi frente
    y dar algún respiro al pecho jadeante;
    o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
    y hacia la mano diestra vencido y apoyado
    en un bastón, a quisa de pastoril cayado,
    trepaba por los cerros que habitan las rapaces
    aves de altura, hollando las hierbas montaraces
    de fuerte olor -romero, tomillo, salvia, espliego-.
    Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
    Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
    cruzaba solitario el puro azul del cielo.
    ...

    Nosotras nos encontrábamos en tierras segovianas en vez de sorianas, como era su caso, pero lo demás parece un calco.
  • GadesGades Garcilaso de la Vega XVI
    editado julio 2008
    Leí que por este foro había un enamorado de Quevedo.


    Cuando me vuelvo atrás a ver los años
    que han nevado la edad florida mía;
    cuando miro las redes, los engaños
    donde me vi algún día,
    más me alegro de verme fuera dellos,
    que un tiempo me pesó de padecellos.

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