¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

El amanecer

ValenodValenod Anónimo s.XI
editado enero 2010 en Ciencia Ficción
Hola esta es la primera parte de un cuento que tengo atravesado en la mente desde hace algun tiempo; espero que les guste la historia por que soy consiente de que poseo muchos errores gramaticales y estoy algo desordenado en las ideas. Asi que espero las criticas constructivas para corregir la primera parte y hacer una mejor segunda. Gracias

Por primera vez él se sentía Viejo, sentía el peso de cada día de su vida sobre su espalda; esto era muy extraño pues durante toda su vida se había sentido joven, siempre sintió que el día de ayer era igual al de hoy y que también seria igual al de mañana; a fin de cuentas ¿porque habría de cambiar?

Él sentía que cada día volvía a nacer, manteniendo así su juventud, fuerza y ánimo, lo cual le daba la certeza de que habría un mañana y que con seguridad ese mañana le traería cosas buenas, pero ese día frente al escritorio mientras contemplaba el papel en blanco y mantenía la pluma en la mano, le pareció que quinientos años era mucho tiempo y por consiguiente sintió que el envejecimiento lo carcomía por dentro.

Mientras los recuerdos y acontecimientos de su vida se arremolinaban en su mente y observaba el papel en blanco pensó que hoy era el día justo para dejar su vida escrita, por que no tenía la seguridad de cómo sería el mañana, pues aunque para él el mañana siempre había sido bueno; el que se avecinaba le daba la impresión de poder cambiar su vida de una manera definitiva, más bien drástica y lo que lo hacía pensar que si no la escribía en ese momento no lo haría nunca; esto tal vez era lo que más lo presionaba a mantener la pluma en la mano y la vista en el papel mientras su mente organizaba los hechos de su vida.

Para él lo más difícil era el colocar todo lo que había hecho o de lo que fué testigo de un modo comprensible para el resto del mundo, no sabía por que los recuerdos de esos momentos no llegaban de una manera organizada, si no todo lo contrario anidaban en su cabeza en un total caos, como si para ellos nunca hubiera existido un orden, pero bien sabía que esta desorganización interna no se debía a algo voluntario, muy seguramente se debía a las heridas que el tiempo había dejado en él, además era consciente de que el paso del tiempo dejaba dos tipos de heridas distintas, una que curaba y otra que nunca cerraba, pero también creía que la persona afectada por el transcurrir del tiempo era la única que podía decidir que clase de herida quería cargar sobre él; específicamente, cada quien escogía que dolor llevaría consigo, cada persona podía elegir entre el estar afectado toda una eternidad o el sufrir mucho, pero tarde o temprano terminar con eso de una manera definitiva y permitir que la herida cicatrice.

En ese momento se percató de que cada acontecimiento había dejado una marca en él y también supo que clase de marca dejo cada hecho, justo ahora era consciente de todo, de cuales heridas habían cerrado, incluso supo cuales nunca se curarían; De alguna manera esto le afectó por que sabía que el momento de elegir que clase de herida quería ya había pasado y que ese dolor permanecería con él para siempre.

Trató de no pensar en eso y seguir en lo que le interesaba que era darle orden a lo que había sido su vida y sin proponérselo de una manera definitiva o mas bien dejando de pensar en el orden lo logro, en ese momento por fin acercó la pluma al papel y se dispuso a transcribir sus pensamientos finalmente ordenados coherentemente. Y fué entonces cuando llegó un compañero que solo muy pocas veces lo visitaba y éste era, el miedo, el cual no era un sentimiento que lo acompañara muy seguido, podría decirse que solo muy ocasionalmente, tan pocas veces habían sido que podía contarlas con los dedos de una mano; aunque con la llegada de éste inoportuno visitante tuvo la seguridad que ya no podría escribir su vida, por que sabía que lo que se avecinaba no era nada bueno, por que siempre después del miedo llegaba un visitante indeseado y éste no era sentimiento alguno, solo una voz; lógicamente ya había pasado por estas visitas, pero antes sucedieron en lugares y momentos muy diferentes, es más, en los anteriores encuentros le resultó normal, incluso deseable encontrarse con el miedo y por consiguiente con el posterior intruso de su mente. Pero ahora en esta ocasión estos invasores le resultaban una compañía muy desagradable.

Fue hay cuando escucho una voz fría y familiar, esta voz tenía una cualidad que él nunca olvidaba y era que nunca llegaba a decirle algo bueno, podría decirse que solo aparecía para atormentarlo en momentos muy determinados, precisamente, cuando el miedo perdía efecto pero necesitaba algo que lo atara a la tierra; y bien dicen que el dolor es la mejor forma de saber que estás vivo, era tanta su confianza en eso que pensaba que “sufrir es una prueba de existencia”, pero esto no quería decir que ésta voz fuera un ameno y atento visitante, todo lo contrario, era de los que llegan y destruyen lo que no es suyo, en este caso la mente de él.

-Hola -le saludo la voz- Hace mucho no te visitaba.
-Si hace mucho tiempo y no entiendo por que no podíamos continuar así – le contestó él.
-No se tal vez por que me hacías falta – Respondió la voz con sarcasmo- pero olvidemos eso y pasemos a lo que importante tu gran duda, lo que siempre pasa por tu cabeza cuando te visito.
-¿Para que? Si, siempre que te pregunto evitas responderme y me dejas con más curiosidad sobre el tema.
-Tal vez no has hecho la pregunta correcta – Le increpó la voz.
-Pero si mi duda es una ¿Por qué he de hacerte otra pregunta? – Preguntó irritado.
-Por que la respuesta que te daré a la pregunta correcta es la que te conducirá a lo que quieres saber.
-No entiendo cómo una pregunta que no tiene nada que ver con lo que quiero saber contestará mi verdadera duda – Respondió él.
-Y no lo entenderás nunca si no haces lo que te digo, vamos pregunta lo que quieres saber.
-¿Qué o quién eres? – Preguntó él, en un tono que daba a entender que sabía la respuesta que venía.
-Vaya si eres insistente, siempre que te visito preguntas lo mismo, no te comprendo, si ya te dije que eso no lo debes preguntar – La voz asumió un tono de fingida decepción.
-Y no pretendo que lo hagas, solo que respondas mi pregunta – le dijo en un tono que denotaba que ya estaba perdiendo su paciencia.
-Jajaja, si que eres insistente.

En ese momento la voz cambio de su tono frió y familiar a otro totalmente desconocido, un tono amenazador, que hacía que su sangre se helara. Pero el miedo venía como consecuencia de los recuerdos que llegaban a su mente, con el nuevo tono de la voz, era como si lo estuvieran torturando por todo lo que no hizo, como si lo transportaran a los peores momentos de su vida.

-Antes era gracioso – le dijo la voz- Pero ahora es desesperante, debes agradecer que se acerca el mañana.
-¿Qué sabes sobre lo que va ha pasar mañana?-Le cuestionó.
-Lo se todo, delo contrario, te aseguro que no estuviera aquí, así que agradece que se avecina el mañana y por esa razón te diré cual es la pregunta y la respuesta correcta.
-¿Qué va ha pasar mañana?- insistió.
-No sigas con preguntas estúpidas, estoy aquí por que tengo algo que contarte.

Con lo que dijo la voz y en el tono que lo dijo, sintió que su destino estaba en las manos de ese ser misterioso, ya que éste conocía lo que a él le atormentaba.

-Ya que solo me vas a decir lo que estas en la obligación de contarme, comencemos por el principio ¿Te parece, Voz? ¿Cuál es la pregunta correcta?
-Creo que tienes razón empecemos por el principio, te voy a decir donde estaba tu error – El tono de la voz era como el de un profesor que trata con un alumno especial- El error estuvo en preguntar quien era yo, pues eso no es lo importante, lo importante es ¿Quién eres tú? Por lo menos para mí.
-Y ya que estamos en clase, según tú ¿Quién soy yo? – Le preguntó él.
-Tu eres mi medio de expresión, tu eres quien le informará al resto del mundo de mi aterradora presencia.- Le contestó la voz.
-Es ilógico lo que me dices, como le voy a contar al resto del mundo quien eres tú si yo lo desconozco.
-Muy fácil, por que para que el mundo sepa de mi presencia no tiene que saber quien soy yo, si no conocer mi poder – El mencionar esta última palabra pareció llenarlo de complacencia consigo mismo, la voz se sintió realizada.
-Sigo sin entender – le contestó a la voz.
-¿Cómo que no entiendes? Pero si está muy claro, para que la gente me conozca, solo tiene que saber de que soy capaz.
-Pero yo aún desconozco de lo que eres capaz.
-Yo no diría eso, por que tú sabes que soy capaz de llenar de miedo el corazón más valiente, sabes que puedo volver en pesadilla cualquier sueño; incluso puedo hacer que la alegría se vuelva terror.
-¿Y como haré yo algo semejante? – le cuestionó él.
-Tranquilo ya se aproxima el mañana y con él todo será mas claro. Por ahora puedo repetirte que eres mi medio de expresión, eres el tablero donde yo dejaré publicadas cada una de mis acciones – Después de esto la voz guardo silenció unos segundos y agrego:- Se me olvidaba, Bienvenido a los parámetros del terror.

Comentarios

  • ValenodValenod Anónimo s.XI
    editado enero 2010
    Después todo fue silencio en la habitación, y supo que por fin la voz dejaría de torturarlo premiandolo con su partida; permitiendo así, que él volviera nuevamente a prestarle atención al familiar aullido del viento y al crujir de las ramas de los árboles de aquella noche naciente y encantada.

    Con la llegada de la noche y la paz que lo cobijaba, se dio cuenta de algunas cosas, como por ejemplo donde estaba y cuanto tiempo había pasado en ese lugar, el cual era nuevo para él, ya que por primera vez estaba allí y no solo era nuevo en ese edificio si no en la región, incluso en el país y cuando meditó sobre todo esto, llegó a la conclusión de que la fuerza del destino fué lo suficientemente grande para lograr traerlo a un lugar tan remoto a finalizar todo.

    El tiempo que había pasado en esa habitación tratando de escribir su vida no fué mucho, ya que llegó a ese edificio alrededor del medio día, esto quería decir que había pasado la tarde en ese lugar; para él el sitio donde se encontraba no era más que un lugar de paso hacia su destino, una parada estratégica en un movimiento que llevaba mucho tiempo pensando, casi con tanta premeditación que la que tiene un jugador de ajedrez a punto de realizar su jugada clave. El tiempo que llevaba hay se suponía era de descanso, aunque después de semejante parada se sintiera mas cansado.

    Por un momento pensó en la voz que lo acaba de visitar, y quiso imaginar que lo que había dicho solo eran palabras, ya que si solo eran esto, ella solo sería una voz cualquiera, pero sabia que era mucho más que eso; constituía en si mismo una dolorosa experiencia, que el vivió y que no recomendaba o deseaba a nadie, ni siquiera al personaje que había ido a buscar.

    Pero rápidamente alejo estos “tontos” pensamientos de su cabeza y se dedicó a lo que quería y poco a poco fué escuchando los ecos de todo lo que había visto y oído tiempo atrás, en ese momento fue asechado por los fantasmas de la memoria. Escucho el pasado arremolinarse nuevamente a su alrededor. Estos fantasmas eran diferentes a la voz que lo torturó, estos fantasmas más bien eran una guía en el enredo que significaba su pasado.

    Por un instante creyó estar loco y esto lo afecto mucho ya que no sabia que acontecimiento en su vida realmente había ocurrido y cual no, en ese momento pensó que uno de los principales problemas de estar loco, era que nunca estabas seguro de las cosas y casi escucho decir a la voz – “Hermano bienvenido a la sociedad de los locos, donde nadie sabe que es real”; al escuchar eso, aunque supiera que era su imaginación no pudo evitar levantarse de su amplia silla y caminar alrededor de lo que le habían dicho sería su cama, caminó de una manera rápida y contundente, pensando que de esta manera colocaba una distancia considerable entre la voz y él, con tanta ingenuidad como la de un niño que corre en dirección de la luna esperando acercarse a ella con cada uno de sus cortos pasos.

    Al final fué derrotado por el cansancio tanto mental como físico y terminó dormido en la que por el momento era cama, durmió solo unos minutos, pero fué un sueño reconfortante, ya que no fue despertado por ningún ruido exterior, si no que se levanto por un impulso interno, un impulso que le repetía una y otra vez que no podía olvidar la obligación que tenía de escribir su vida. El silencio nuevamente lo rodeaba, cosa que lo tranquilizó un poco, pues no podía tener mejor compañero para escribir su vida, ya que el silencio le despejaba la mente y le aclaraba las ideas, tanto que casi de una manera milagrosa supo cómo comenzar, incluso cómo terminar su obra, sin perder tiempo acercó la pluma al papel en blanco y escribió tres palabras, logrando por fin que el papel perdiera esa odiosa cualidad de la blancura. Cuando terminó la tercera palabra el sonido de la puerta lo apartó de las ideas que tenía para su obra y lo devolvieron a la realidad.

    -toc, toc, toc.
    -¿Quién? – Preguntó.
    -Señor, llego la noche y debemos aprovecharla – Le dijo una voz muy familiar - Debemos continuar si queremos llegar a nuestro destino mañana.
    -Lo se Edwar el destino y por consiguiente el mañana nos espera, feliz por nuestra visita – Contestó él.

    Él se levantó de la silla, recogió sus pertenencias y sin perder tiempo se dirigió a la puerta, saliendo de la habitación, ésta quedo vacía y todo en ella quedó como si él nunca hubiera estado allí; solo había algo diferente y esto eran las tres palabras que había en el papel antes blanco sobre el escritorio que decían: “Soy Jonathan Karzentbach”.


    Despues de leer algunas criticas y corregir esta parte del cuento publicare la segunda. Nuevamente gracias
  • DemonsDemons Anónimo s.XI
    editado enero 2010
    En general me ha gustado. Como bien comentas, ponle atención a las faltas gramáticales (algunas veces confundes ahí con hay) o cosas por el estilo.

    La lectura se hace fluída. El personaje principal es enigmático, aunque no me acaba de convencer "la Voz" que se supone que es el Terror mismo (o eso he creído entender yo). ¿Quizás algo más de fuerza en sus diálogos? Es solo mi opinión.

    Un saludo.
  • ValenodValenod Anónimo s.XI
    editado enero 2010
    OK. corregire lo que me dices del ahí con hay; pero las otras cosas me quedaran mas dificil, por a decir verdad cuando lo leo no veo errores :p

    La voz es diferente al terror, el siente miedo cuando se acerca pero no son la misma cosa, tratare de dejarlo mas claro, pero manteniendo el misterio sobre quien es la voz. Y tambien pensare como hago para darle mas fuerza a los dialogos. Gracias por tus consejos.

    Algun otro consejo? si no hay mas el fin de semana corregire la primera parte y a mediados de la otra semana publico la parte final. Ojala les guste:rolleyes:
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com