La navidad es... más comprar y menos ahorrar.
El tiempo de la navidad es de gastar, mucho, más incluso de lo que tenemos. No importa si enero más tarde se empinará hasta convertirse en un puerto de primera categoría. Lo que importa es el aquí y el ahora. Que la navidad abandera las conductas consumistas y repunta el exceso de alcohol en las fiestas, no importa, el aquí y el ahora está por encima de todo.
En la navidad, cuando aún no se les ha secada las lágrimas, los más desdichados tienen de nuevo que volver a enfrentarse al frío, al hambre, a la indiferencia.
La navidad es… más de lo mismo y menos de lo necesario.
Puedo parecer un pedante pesimista. Pero me molesta que la navidad oscurezca otros mundos que están ahí, pintándolo todo de ilusión y felicidad. La navidad es maravillosa, una fantasía para los niños que debería durar siempre. Mi intención no es quitar de golpe y porrazo todo el bien que genera, pero no pienso callarme cuando crea que también tiene como fin invisibilizar el mundo de los que, con navidad y sin ella, siguen pasándolo mal, sin juguetes, sin comida, sin abrigo, sin compañía, sin regalos. No podemos olvidar que para los que no tienen nada, no hay nada que celebrar.
Comentarios
En las fiestas celebra el que tiene con que y motivos para hacerlo, los que no tienen, pues solo miran y rumian sus tristezas, toca bailar al son que nos toque.