México, 15 abr (EFE).- El escritor español Vicente Verdú, que se confiesa un amante del papel, pronosticó hoy la desaparición definitiva de los libros en este formato y sostuvo que el proceso ya ha comenzado con la evolución de los medios electrónicos y virtuales.
"Toda esta melancolía, este amor al papel, es como tantas otras cosas que nos han parecido detestables. ¿Cómo íbamos a sustituir el pañuelo por el kleenex (pañuelos de papel desechable)? Pues lo hemos hecho y tantas mil cosas más", explicó.
Verdú (Elche, 1942) destacó la "mala prensa" que tiene en la actualidad el papel, con la tendencia ecologista de protección a los bosques, y aseguró que el papel reciclado no tiene la misma calidad.
Por esta "y muchas otras razones", el futuro se encuentra en los medios digitales, como e-books (libros electrónicos) con capacidad para trescientas obras, con peso liviano y lectura nítida, señaló.
A pesar de todo, Verdú publicó este año en papel con la editorial Anagrama su última novela, "No ficción", porque se considera "un antiguo".
"Yo soy de la cultura del papel y de la cultura del libro (...), amo el papel, amo el libro, amo hasta la tipografía y elijo personalmente la cubierta de mis novelas", aseguró, lo que no le impide tener un blog en Internet donde publica casi diariamente.
Verdú es también periodista, escribe regularmente en El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura.
El libro debe evolucionar también internamente, indicó, y no solo en su formato, al igual que lo han hecho otras expresiones artísticas como la pintura o la arquitectura.
Por ello, la obra literaria debe dejar de lado las descripciones detalladas exteriores o físicas para centrarse en el "yo" y en "paisajes interiores", como "conflictos personales, las emociones y sus sutilezas".
"La escritura está más capacitada que nadie para narrar eso, la escritura del 'yo' es más consecuente con la vida actual", especialmente en grandes ciudades occidentales donde "todo es previsible, protegido y ordenado", indicó.
"Ahí la peripecia sucede a nivel individual", dijo, y es mejor tratarlo "con humor e ironía".
El escritor rechazó el esquema de "presentación-nudo-desenlace" para las novelas contemporáneas porque "las vidas ahora se componen de diferentes vidas, tenemos varias parejas, cambiamos de ocupación y de residencia".
"Un libro con un final pre-escrito es el modelo de una vida pre-escrita, mientras que un videojuego que tiene un final que no sabes cómo es y cambia según juegas es más representativo de cómo son las vidas ahora", sostuvo.
En su opinión, el libro dispone cada vez de un espacio más reducido frente a otros medios de comunicación, que se comunican a través de impactos, pantallas, extensión y superficie, algo incomprensible para las personas que se criaron con libros pero que supone el futuro incluso de la educación.
"Hay una mitificación del libro y un desprecio a la televisión que es errónea", dijo, puesto que aunque antes todo el saber estaba en los libros, ahora se encuentra en muchos más formatos.
"El gozo de escribir a mí me impide sofrenar una idea porque no sea políticamente correcta", concluyó.
Comentarios
Personalmente prefiero los libros..., puesto que tengo la necesidad de ligarme, de tocar las paginas y sentir al escritor que me transmite su texto.
Muchas veces es dificil luchar con el progreso tecnologico...lo mismo ha sucedido con la lapicera.., casi no escribimos...tecleteamos.
un abrazo,
Papel, yo te banco, a por la explotación de árboles. (chiste)
A todo esto, no es que esté en contra de la publicación digital de los libros, totalmente al contrario, considero que ésta ayuda a llegar las publicaciones a un mayor número de lectores y la mayoría de las veces de forma totalmente gratuïta. Tenemos que aprovechar las nuevas tecnologías que aparecen constantemente sin quedarnos estancados :P
En cuanto a lo del kleenex, no creo que sea una comparación válida. Personalmente prefiero utilizar pañuelos de usar y tirar ya que lo considero mas higiénico que tener un solo pañuelo y tener que ir buscando el hueco libre xDDD
No descarto, porsupuesto el gran aporte de la publicación virtual(como tu señalas Lobo Rojo), pero adonde nos lleva todo esto de la tecnologia..?
no piensan que tal vez...,Verdu nos esta mostrando una realidad futura pronta ...y los libros quedaran para los museos...? como las espadas y armaduras de la Edad Media?
un abrazo,
Bueno...tendriamos solo libros virtuales.
un abrazo,
Que no, que no, ¿como van a dejarnos sin nuestros queridos libros?....
Y el encanto de abrazar a las palabras, ¿donde quedaría?.....
Hay cosas que, pese a la evolución siempre bienvenida, no deberían desaparecer.
¿Evolución? Siempre vamos para atrás.
explicanos...
un abrazote,
Geri...siempre me haces reir..., eres muy simpatico, sabes?:p
Que olor? bueno...digamos el olor que pone la atracción..., como todo lo que gusta. Vos decis que no le encuentras olor a nada..., pero esto porque no has tomado en cuenta este detalle, puedo asegurarte que si pensaras en las hojas de un libro que te agrada encontrarias mil encantos..., entre ellos seguramente un olor especial, ese que tiene el imán de las cosas que quieres.
un abrazo,
Tengo ganas de robarte la idea para abrir un nuevo tema de debate, que opinas?
Creo que de esto hay mucho que hablar.
un abrazo,
¡Sin embargo el olor de los libros siempre me embriagará!
Pero, ¿a qué huele la lectura?
Si, me han dicho que soy simpático, también me han dicho que soy una ternura, en fin...tantas cosas que me olvido. jeje
Y no se que olor te referis, yo no le siento olor a nada, salvo olor a papel vio usted.
Da hasta para un topic la noble causa:
¿Qué olor tienen tus libros?.
UN TEXTO ESTARÁ LISTO PARA SER LEÍDO EN CINCO MINUTOS EN EL IDIOMA SOLICITADO Y CON TAPAS A COLOR...
ºJason Epstein descubrió que la manera tradicional de imprimir y distribuir libros se había vuelto obsoleta.
NO ESTÁ MUY lejos el día en que en un café, en un aeropuerto o en un hotel, cualquier persona podrá ordenar que le impriman el libro que le interesa leer al tiempo que pide un capuchino. Lo más probable es que lleguen casi al tiempo. La máquina para hacer el capuchino es bien conocida. En cambio, la de hacer el libro lo es menos. Pero ya existe, ya es posible que en unos pocos minutos usted pueda tener en sus manos el libro que no había conseguido a un costo muy bajo y con una buena calidad de impresión. La máquina se llama The Espresso Book Machine y ya está funcionando en seis lugares del mundo. Es sólo asunto de trámite y de resolver ciertos intereses en juego para que esta novedosa idea se popularice y la máquina de hacer libros llegue a ser tan comúh y corriente como la de hacer expreso. Una revolución comparable a la que inició Johanes Gutenberg hace 500 años se ha puesto en marcha y nada parece detenerla.
The Espresso Book Machine hizo su aparición en la biblioteca pública de Nueva York el 21 de junio de 2007. Constaba de unos pequeños cubículos y dos impresoras y no ocupaba más de 1,54 metros de alto por 2,54 de ancho. Tenía capacidad para recibir a través de Internet información de archivos digitales donde puede estar cualquier libro. Incluidos aquel que la editorial destruyó porque no se vendía o el de un autor desconocido que nunca nadie ha querido publicar. Alguien da la orden —donde se encuentra la máquina o desde cualquier otro lugar— y sin necesidad de más intervención humana empieza a funcionar el mecanismo para producir el libro. Si no tiene más de 300 páginas estará listo para ser leído en cinco minutos en el idioma solicitado, con tapas a color y a un costo de un centavo de dólar por página. Si todavía no cree que semejante maravilla sea posible, puede ver el video en www.ondemandbooks.com. Aquí está:
http://www.youtube.com/watch?v=
El gestor de ese novedoso sistema es Jason Epstein, quien en 1952 se inició como redactor en Doubleday y llegó a ser vicepresidente de Random House. Creó Anchor Books, que introdujo los ‘bolsilibros’ de calidad. Luego cofundó The New York Review of Books e hizo La Biblioteca de Norteamérica que inundó el mercado con excelentes ediciones de los clásicos de la literatura estadoudinense. Aunque estaba convencido de que impriniirlibros era “la más grande y perdurable de las invenciones”, sabía que los tiempos estaban cambiando y a la vuelta de unos pocos años el oficio de toda la vida no iba a ser el mismo: los computadores y la Internet iban a modificar el modelo obsoleto de la producción y la distribución del libro. Entonces ideó The Reader’s Catalog, precursor de la venta de libros on-line, con un archivo de unos 40.000 títulos clasificados en 209 apartados,ilustraciones, breves reseñas y recomendaciones de personajes como Leonard Bernstein o Norman Mailer.
A pesar de las importantes transformaciones producidas, Epstein seguía viendo una industria editorial rezagada, con graves problemas estructurales. Eso explica el éxito de Amazon.com que puede ofrecer selecciones mucho más extensas. Aunque, a juicio de de Epstein, ese modelo también ha dejado de ser eficiente.
“La cadena de suministros existente será reemplazada por la distribución electrónica en el punto de entrega de material digital impreso y encuadernado en forma de bolsilibros de calidad. Estas tecnologías ya existen, no pueden ponerse en práctica aún porque volverían redundantes funciones de publicación tan tradicionales como la impresión centralizada, el almacenamiento y la entrega de inventario físico y el mercadeo tradicional, junto con los funcionarios mismos”. Esa convicción lo llevó a crear junto con su socio Dane Neller, la empresa OnDemandBooks, propietaria de The Espresso Book Machine, lista para abaratar los precios de los libros y ampliar el circuito de los lectores en unas proporciones inimaginables.
Parece llegar a su fin una manera tradicional de producir y distribuir libros. Pero no el libro como tal porque para Jason Epstein, pionero de este negocio, “la gente seguirá contando cosas, como lo ha venido haciendo desde el comienzo de la humanidad, y otra gente seguirá leyéndolas”.
No puedo.
Yo sí creo que quedarán como artículo de museo, pero también creo que afortunadamente será cuando de mí ya no quede ni la comidita para los gusanos.
Uy! si yo prefería la icineración!:p
Pienso que la desaparición del libro como tal es el cuento de siempre. Yo soy optimista porque creo que la condición cultural del libro impedirá su transformación tecnológica. Al menos va a ver una minoría siempre, más o menos selecta, que valore el formato de papel, y eso seguirá fundamentando la actividad editorial, aunque esta disminuya.
Saludos.
La edición virtual, es decir internet, desarrolla sus propias características y en principio se presenta reclamando un nuevo espacio y un nuevo concepto de lectura y escritura: cuáles sean, lo dejo para quienes lo estudien, pero de entrada el texto publicado en internet es libre, corto y efímero. Su abuelo es el grafiti (ya los había en las paredes de Roma), sus hermanos menores son el lenguaje de chat y sms, y sus padres el artículo periodístico y la reseña.
Una de las grandes ventajas de internet, entendida como un nuevo campo de edición virtualmente infinito (pues yo lo veo así) es que ha recuperado un modo de comunicación escrito que parecía perdido desde la aparición de los medios telefónicos. Pero Internet no resucita el género epistolar: el post es algo completamente nuevo por su facilidad e inmediatez, un "diálogo escrito", como si el taquígrafo del parlamento o del juzgado hubiese salido a la calle, y se sentara ahora en los bancos de las plazas, en las cafeterías, y asistiese a las conversaciones de amigos y aficionados a algún tema.
De momento, el viejo sistema editorial continúa conservando sus función, pero pasa a la fuerza a compartirlo con un nuevo medio de edición. Esto, solamente esto, ya es un cambio fundamental en nuestro mundo. Debemos darnos cuenta.
Por ahora, son las editoriales las que conservan la exclusiva de la edición de textos largos, cuya lectura sigue siendo preferible en el soporte tradicional impreso. El mundo editorial funciona como un filtro o censura de todo lo que se escribe, y hasta el siglo XX se aceptaba esta función, entre otras cosas porque los editores no debían censurar ni rechazar un gran número de escritos, ya que era poca gente la que se dedicaba a escribir. A partir del siglo XX, esto ha cambiado y el editor no puede leer todo lo que le llega, ni decidir razonablemente acerca de lo que merece ser publicado y lo que merece ser ignorado. Es algo que le desborda. A esto se suman presiones que distorsionan los criterios sinceros y objetivos de calidad literaria y valor de contenido: me refiero a la llamada "valoración comercial".
En este sentido, internet aparece como un espacio democrático, libre y justiciero, donde no existe la censura forzosa del editor.
Yo creo que el futuro editorial pasa por una hibridación con el medio "internet". Y en estos prolegómenos o pañales quizás estemos ahora.
Un saludo,
Catulo.
Esto se advierte además en la calidad de algunas ediciones de clásicos y de otros libros, que llegan a costar bastante y, sin embargo, se venden. Se sabe que hay un público culto que sucumbe a la frivolidad-derecho de poseer una edición bella, de papel grueso y letra amplia, bien encuadernada y en cartoné, y esa frivolidad es la sublimación del hecho literario (desde la perspectiva del lector) a la vez que su garante.
Sobre esto que mencionas como ventaja, Catulo, debo reconocer que es algo que a veces me hace sentir muy feliz, poder dialogar sobre algo que lees en contacto incluso con el propio escritor, que pide que comenten su libro virtual, da tambien un acercamiento y permite desprendernos de dudas que a veces nos quedan cuando leemos.
A pesar de las ventajas, sigo sumandome a las filas de quienes desean palpar el papel de los libros.
un abrazo,
Muy al contrario de lo que sugieres, el lector moderno le ha perdido al libro y al escritor el respeto que había antiguamente, cuando escribir una novela era una cosa realmente extraordinaria y que hacía muy poca gente, y una publicación era un verdadero acontecimiento cultural. Basta con echarle un vistazo a cualquier foro literario, éste o el que tú prefieras. Los lectores, sin empacho ni vergüenza alguna, expresan su adoración o su rechazo por sus lecturas y les da igual que la novela esté avalada por un coro de reputados connaisseurs y oráculos culturales, por cierto cada vez menos atendidos.
Que haya un fenómeno de concentranción editorial y desaparición de los pequeños es algo que tiene más que ver con el panorama empresarial moderno y muy poco con el hecho cultural y literario en sí, donde el autor piensa y escribe (y más vale que siga siendo así). Lo que ahora quieren/esperan las editoriales es que todos compren el best-seller de turno más un abanico variado y aleatorio de otros libros "editorialmente menores" (por eso la "cantidad apabullante de nuevos títulos"... con tiradas cada vez más cortas). Para el editor, el gusto personal del lector no es más que un imponderable que, como empresario, le gustaría predecir (lo que equivale a un deseo de uniformidad): esto es pura lógica económica.
El otro día leía una multientrevista en el que distintos editores opinaban acerca de una posible crisis. Hablaban de ratios, de nichos de mercado, de estadísticas, tipologías, "gustos lectores", "bondad literaria" (me parece que con esto se refieren a lo que se estudia en las universidades), previsiones de ventas, ventas, ventas, ventas. Los tiempos han cambiado y ellos han reaccionado convirtiéndose en mercaderes. Adoptando un lenguaje (y un entendimiento) de marketing económico. Pues muy bien, pero que no olviden en lo que se han convertido, y esto tiene un precio y unas consecuencias.
Mariaelena, desde luego ésa sería otra de las ventajas o facilidades de internet. Y yo también adoro los libros, de hecho soy de naturaleza melancólica y amante de las antigüedades. Pero no os preocupéis: el libro, aunque sea un producto editorial, es mucho más que eso, ya existía antes y seguirá existiendo luego, es un "formato" natural que produce el modo de pensar humano, más que la mesa del editor.
Un saludo,
Catulo.