A la lengua castellá
Os voy a contar un trauma que no debiera narrá
pues son vivencias privadas, sentidas de cuando en cuá,
que me revuelven la tripa, suceso que es lo normá,
cuando ocurren o acontecen, que a mi lo mismo me dá.
El mi trauma nace y crece, como todo, es naturá,
cuando oigo que se exclama: me se… ¡qué fatalidá!
destrozando así el lenguaje, el lenguaje castellá,
que algunos cafres mal usan por ignorancia letá.
Es entonces, caballeros, cuando me pongo fatá,
regurgito la merienda, si acabo de merendá,
expulso las ensaimadas, después de desayuná
y me cisco en la Cibeles, porque me cae muy má.
Me se pasa algunas veces, me se ocurre, me se da,
es como un aire africano, que, en ocasiones, me da,
me se da de cuando en cuando, me se llega y me se da,
y nunca se me da, nunca, ya he dicho que me se da.
Claro que hay más palabros, que la gente suele usá,
que me producen dentera, cuando no una enfermedá,
preveer, ves a por ella, y no sigo por piedá,
que no me gusta enrollarme y, mucho menos, cansá.
¿Será posible que un día, esto se pueda trocá
y la plebe hable cual debe, o sea como hay que hablá?
…sin decir barbaridades, ya sea bien o regulá,
pero sin soltar burradas…lo pido por caridá.
Comentarios
Me perdone Cabezaescritora pero el poema me "pertenece", así que de "impertenencia" nada.
Independientemente de lo cual, agradezco en sumo grado su loa.
A mi me gusta mucho que a usted le guste mucho.
Gracias.
En fin... un abrazote.