-No te preocupes. Van parece una muy buena persona. Si se enoja, siempre puedes echarme toda la culpa a mi. Como no lo conozco, no me importará mucho.
Cuando el monje apoya su mano en el hombro de Auria, Bacon comenzó a ladrar e intentar librarse de los brazos de su creadora.
-¡Tú, miserable gusano!¡Quita tu asquerosa mano de ahí si no quieres que te la arranque!- escupe con odio -¿Quién te has creído para poder tocar a mi ama? ¡Aléjate si lo que quieres es seguir viviendo!
-Tranquilo, Bacon- Dice Auria mientras sostiene al homúnculo con fuerza -él sólo quiere ser amable- mira a Elrad y sonrie -Muchas gracias, pero no soy capaz de mentirle a mi amigo
-Será todo un placer. Por cierto... ¿Qué eres exactamente? ¿Cómo peleas?
-Soy una alquimista, yo no peleo, sólo soy buena creando pociones. El que pelea aquí es Bacon- sonrie -Y tú qué haces específicamente? -Vamonos, ama.- gruñe la bestia mientras miraba a Elrad con odio.
-Si, Bacon - comienza a andar -¡Hablemos en el camino!
-¡Tú, miserable gusano!¡Quita tu asquerosa mano de ahí si no quieres que te la arranque!¿Quién te has creído para poder tocar a mi ama? ¡Aléjate si lo que quieres es seguir viviendo!
Cuando escuché esto, quité la mano a gran velocidad. -¡MÁS TE VALE QUE CUIDES TU MALDITA LENGUA, PEDAZO DE MIERDA, O TE ENSEÑARÉ A TENERME RESPETO! VUELVE A HABLARME ASÍ Y NO VERÁS LA LUZ DEL SOL NUNCA MÁS. ES UNA PROMESA
Yo también estaba ciertamente enojado con Bacón, así que no reparé en palabras para tranquilizar a mi compañero. ¿Estaba bien decirle así? ¿Realmente era alguien que quería ayudarme? ¿O sólo estaba loco?
Auria y yo comenzamos a caminar en busca de comida.
-¿Qué qué hago? -Soy un monje.
-Soy un monje. -Ataco usando mis puños, sin armas.
-Ataco usando mis puños, sin armas. -Tienes lindos pechos.
-Tienes lindos... ojos- dije sonrojándome. No tanto por el cumplido, sino porque casi gano su odio. -Casi caes, amigo. Jejeje
Después de caminar un poco, un lobo realmente grande hizo su aparición. Debía ser tan alto como yo. -Qué suerte. La carne de lobo es mi favorita, y con este tenemos para un festín.
Estaba muy asustado para contestar. El lobo me miraba directo a los ojos con una mirada furiosa mientras se relamía los dientes. -¿Qué esperas? Atácalo.
Mis piernas no se movían, salvo para temblar; pero el lobo no esperó a que estubiera listo.Entró en galope y saltó hacia Auria con sus fauces abiertas.
-¡¡¡AURIA!!!¡¡¡NO!!!- .Grité con todas mis fuerzas. Mi puño se movió por si solo y golpeó la sien del lobo mientras estaba en el aire, haciéndolo caer inconciente. -Primera lección para luchar: debes GOLPEAR al enemigo. Las pláticas amistosas no evitan que te maten.
además... dejarla sola no es algo de lo cuál sentirnos orgullosos... menos si es una bella mujer, Sang...
¿Orgullo? ¿bella mujer? ¿Sang?... -preguntó en voz alta, casi sin notarlo. De imnediato, una bandada de pájaros brotó la copa de un árbol, comandados por un pequeño mono. Intentaba crear una cortina de sonido para tapar la voz de Mialë.
Aprovechando la brillante inteligencia del animal, Mialë cerró los ojos y cayó de rodillas mientras cantaba sonidos guturales que, en algún idioma, sería el componente verbal de algún conjuro.
Gracias a sus ojos preparados para ver más allá de la materia, el mago apreció dos siluetas color verdeagua surgir del cuerpo de la druida, levitar hasta los dos árboles que se hallaban frente a ella, atravesando a Alexander en su camino, como si no estuviera allí... como si fueran fantasmas. Alcanzaron su objetivo, abrazaron el tronco y ambos árboles brillaron.
Mialë abrió los ojos, ojos brillantes como dos esmeraldas se interponen entre el sol y la mirada de alguien. Al mismo tiempo, los árboles se pusieron de pie, sacaron sus raíces del suelo y marcharon hacia el campamento de los bandidos.
La elfa se disponía a usar su último impulso de consciencia para fundirse con una roca cercana hasta que todo pasara, descansar y regresar a Virmgi... pero recordó que el humano aún se encontraba junto a ella, en el claro. (¿a quién le importa? es un arcano!... y esa espada me tritura los nervios... debería dejarle y que los Treant acaben con él también...) -pensó mientras luchaba contra su propia voluntad de rendirse al cansancio. Pero no podía permitirlo... -(es un humano... saldrán veinte más de donde vino... son como conejos reproduciéndose... si, dejaré que se pudra en la asquerosa magia de sang... ¿eh?) Soltó la cimitarra e intentó sujetarse a algo para ponerse de pie- Vete antes de que los Treant te confundan con un enemigo del bosque... creeme que lo har... Fue tanto como pudo pronunciar antes de caer rendida por el gasto que supuso dotar de vida móvil a dos grandes árboles. Aún observaba con sus ojos verdes a los del mago... aquella presencia que le aterraba, intentando averiguar si partiría hacia la ciudad o acabaría con ella ahora que se encontraba indefensa.
*Parajos volando, hicieron casi imperceptibles las palabras de la elfa*
Entonces... ¿resultó...? parece que pudo escuchar... pero... ¿cómo... cómo lo hiciste, Sang...?
*La elfa se rindió al piso mientras pronunciaba un conjuro*
¿Qué demonios es eso? *Dos siluetas salieron del cuarpo de la druida, acercándose a dos árboles, fundiéndose con ellos*
( Ser uno con la madre, un nuevo renacer ) *Los árboles se pusieron de pie, ante la sorpresa indisimulada de Al. Se dirigían al campamento.*
Es más fuerte de lo que creí... no debo moverme... no deb--
*La druída se incorporó cómo pudo*
- Vete antes de que los Treant te confundan con un enemigo del bosque... creeme que lo har...
*Y cayó finalmente al suelo, víctima del cansancio evidente*
- ¡Hey! ¿estás bie--? *Súbitamente recordó a los árboles que aún no se alejaban. Uno de ellos se giró y observó a Al, identificándolo cómo un adversario*
Demonios, Sang... *cortó su muñéca*(1)... no nos queda alternativa... *Esperó a que el árbol se acercara lo suficiente. Sabía que era lento, pero ágil entre la hierba, así que tomó la espada con decisión y murmuró un hechizo rápido, al tiempo que sus ojos se tornaron rojos, cómo la Sangre (2).
El árbol extendió sus ramas, cómo agujas, atacando a Al, quién no se movió, siquiera. Su brazo derecho resultó gravemente lastimado, y la sangre comenzó a brotar.*
Ahora Sang... *Acercó la espada a la herida y esta absorvió la sangre. Cortó rápidamente la rama que estaba aún en su brazo y en una fracción de segundo onduló la espada en dirección al árbol, que se despedazó en segundos (3). Miró a la elfa, indefensa en entre la tierra.*
( Aún la deseo, cinabrio dulce ) matarla... *sonrió* no es algo que quiera hacer... *soltó la espada y se movió en dirección a la elfa...
- ¿Es-estás bien...? *Jadeó mientras sostenía su brazo.*
1: Despertar 2: Agonía Carmesí: controla la circulación de la sangre para disminuir la frecuencia cardiaca.
3: Rouge Croix:Hilillos de sangre salen de la espada cortando objetos cercanos.
Off: Ni a mí ni a Zeros nos han incluido en personajes activos... ¬¬ ( )
Iba caminando por el bosque juntando ramas con Kishin. Estaba muy feliz. Tal vez demasiado.
- Creo que con esto bastará *sonreí*
Luego giré mi cabeza para ver una rama que yacía en el suelo. Era perfecta. Asi que me aproximé para agarrarla. Cuando estaba extendiendo el brazo, una mano aparece casi de la nada, tomandome por la muñeca. "Qué rayos?" Pensé. Cuando levanté la cabeza, observé a la persona que me sostenía con terror. Era el mago que había enviado mi padre para regresarme a Demereo. Sin soltarme, me levantó girando mi brazo y provocandome un terrible dolor.
- Ahhh!!! *las lágrimas comenzaron a caerme por la cara*
- Los niños no deberían andar solos por el bosque *exclamó con una sonrisa casi maligna*
Kishin saltó para atacarlo, pero el mago le lanzó una especie de hechizo hieriéndolo gravemente.
- Kishin!!!! Andá a avisarles a los demás!!! Rápido... no te preocupes por mi!! Miauuu.
Kishin dudando un poco, salió a toda velocidad a buscar a los demás. Y, para evitar que el mago lo impidiera levanté mi báculo y grité:
- Luz sagrada!!!
La punta del báculo se iluminó cegando por completo la vista del mago hacia Kishin que logró alejarse lo suficiente. El mago me apartó de mi báculo y puso su mano en mi boca para que no volviera a pronunciar ningun conjuro. Sólo me limité a llorar y confiar en Kishin.
Ohh .. un monje, no sonaba muy agresivo ... y ahí estaba la respuesta del por qué Auria no vió que el joven trajera arma alguna.
-Tienes lindos... ojos-
-estúpido- murmura Bacon -has de tener mas cuidado con tu lengua también...
La alquimista se detuvo por un momento. ¿Lindos ojos? Para la joven, no tenían nada de especial, pero en fin... un cumplido es un cumplido.
-Muchas gracias- dijo sonriendo y comenzó a caminar de nuevo.
Los jóvenes caminaron un largo trecho. Ya casi llegaban a la ciudad cuando en frente de ambos aparece una bestia de gran tamaño, que amenazante, mostraba los dientes. Auria no llegó a decir nada cuando notó que el animal saltaba hacia ella, vencida por el miedo, aferrarse a Bacon era lo único que atinaba a hacer. Mientras que este gruñía e intentaba liberarse.
-Ama, suélteme!- ordenó el híbrido desesperadamente
Sin embargo ya era tarde, el monstruo estaba ya muy cerca y, cuando los amigos casi podían llegar a sentir el aliento del lobo, escuchan el grito de Elrad ven el golpe que le propinó al animal, para luego dejarlo inconciente.
-G...gracias- dijo Auria después de permanecer boquiabierta por un momento -realmente eres muy fuerte!- -¿Por qué hiciste eso?¡No necesitamos de tu ayuda!- Dice Bacon cuando al fin logra salir de los brazos de su ama.
El ocico del homúnculo estaba por soltar más palabras cuando advierte que el lobo estaba volviendo en sí para luego levantarse.
-Tsk... Ni siquiera pudiste terminar con tu trabajo...
El pequeño híbrido gruñe con los pelos erizados y comienza a correr hacia la mole, salta a su cuello desgarrandolo y haciendo así, que un chorro de sangre bañe el lugar. La bestia comienza a aullar e intenta librarse del animal que colgaba de su garganta. El lobo da una sacudida que tira a Bacon al suelo, pero el híbrido, persistente como él solo, corre de nuevo y va al ataque a toda velocidad empujando a su adversario y tirandolo al suelo; la bestia comenzaba a retorcerse y a desangrar lentamente. Auria, al ver el estado del animal, saca un cuchillo, se ubica atrás suyo y acaba con su sufrimiento.
-Descansa, cachorrito -dice mientras acaricia la cabeza del animal y le cierra los ojos -Bacon, estás bien? -Si, ama, no se preocupe por mi. Solo estoy bañado en sangre que no es mia.
-Muy bien, ahora solo debemos...- La joven se detiene.
Una luz proveniente de Virmgi, luego un lobo se presenta ante ellos. Por un momento la alquimista pensó que iba en busca del que acababan de matar, pero luego el homúnculo acotó:
-Ese lobo es de la mujer-bestia que iba con su amigo, ama
-¿Van? ¿Y qué hace ese lobo aquí? ¿Acaso se habrá perdido? ¿Le habrá pasado algo a Van?
OFF: perdon. lo de los activos es culpa mia xD. ya mismo lo arreglo. jajajjaa
Elrad
-Solo hay una forma de saberlo- dije tomándo el cuerpo del lobo y subiéndolo a mi espalda. Si que era pesado. -Tu cuerpo está muy descuidado. Ese golpe debió matar al lobo instantaneamente. Eres una vergüenza.
Corrimos tan rápido como me lo permitió mi carga, y cuando llegamos nos encontramos con Kirara y una persona más, que no parecía amiga. Tiré el cuerpo a un costado y salí en su ayuda.
-Déjala ir, maldito- dije dándole un golpe en el rostro, pero solo pude hacer que la suelte a la mujer bestia. No causé mucho daño-. Esto se va a poner feo. -No sabes golpear y no tienes fuerza. Yo no hubiese hecho eso de ser tú.
El mago me soltó brutalmente golpeandome contra un árbol. A lo que caí desmayada al piso. Sólo logré escuchar unas cosas. Pero todo me daba vueltas y no podía moverme.
- Ustedes deben ser "los otros"... qué entrometidos! Me tengo que ir... hay asuntos más importantes que atender. *levanta un brazo y pronunciando unas palabras haciendo que un rayo cayera en medio de Auria y Elrad*
El mago me agarró otra vez y me cargó en sus brazos. Era grande y yo pequeña. Por eso no le costaba moverse con facilidad. Kishin estaba ahí, podía sentir su aroma. Lo que me motivó a regresar con él. Desperté y mordí con todas mis fuerzas el braso del mago y cuando me soltó, corrí atras de Auria, llorando.
- Campo Divino!!
Una luz recorrió el perímetro en el que nos encontrabamos Auria, Elrad, Kishin y yo.
- Sabes perfectamente que eso no va a funcionar, niña tonta. *dice el mago*
Me aferré fuertemente a Auria y, tomando mi rosario, comensé a recitar unas palabras casi sin que nadie pudiera escucharlas. Lo que iba a mantener a la barrera funcionando. Sólo tenía que concentrarme.
Ante la situación, Auria no hizo más que quedarse detrás de Elrad. Después de todo, el joven parecía ser fuerte y no necesitar ayuda de ella ni de Bacon, quien estaba a su lado en el piso. La amiga de Van logra liberarse y se ubica detrás de la alquimista con lágrimas en los ojos.
-No llores- sonrie -Elrad se encargará de todo! el es muy fuerte- dice levantando un dedo y cerrando los ojos
Auria escuchó que Kirara estaba susurrando algo, pero no lograba entender qué era lo que la curandera decía. Bacon, en cambio, se limitó a permanecer en silencio y mirar qué era lo que ocurria. Pese a que le molestaba que esa niña estuviera tocando a su ama, era evidente que estaba protegiendolos, aunque la bestia no veía eso como algo realmente necesario.
-Tú, monje... Muevete y haz algo, a ver si esta vez logras golpearlo como un hombre
¿Qué haga algo? ¿Pero qué podía hacer? -¿Acaso tengo que hacer todo yo? ¿No puedes matar a un simple aprendíz de mago? Eres una escoria.
De repente, sentí que mi cuerpo se adormecía a tal punto que no podía mantenerme en pié. Pero por suerte yo tomé control de la situación.
-Niña, se obediente y libera la barrera mágica.
Y así lo hizo. Di unos pasos para adelante y le dije a ese mago de cuarta:
-Si no quieres morir, es mejor que corras. Te dejaré vivir si huyes completamente desnudo.
El mago comenzó a recitar un hechizo. Bueno... así lo quizo. Evité que lo hiciera dándole un puñetazo para que me dé la espalda. Lo tomé de la cabeza y del brazo de forma tal que no pudiera moverse. Luego miré a la chica de los pechos y le dije:
-¿Qué estás esperando para pasarlo por el cuchillo?
//jajaja la 2da personalidad de Elrad es genial xD //
Miró a la elfa, indefensa en entre la tierra.*
( Aún la deseo, cinabrio dulce ) matarla... *sonrió* no es algo que quiera hacer...
Intentó alejarse lo más que pudo del mago que se acercaba a ella. Registró cada movimiento... el cortar su muñeca para activar el poder de su espada, con su propia sangre. Permitir la herida en su brazo para cargarla con mayor poder y destrozar así a uno de los guardianes más fuertes que ella podía evocar.
Con un solo movimiento destrozó al Treant más pequeño- (un blandir del filo de sangre... tan sólo eso bastó para arrebatar casi toda mi fuerza de convocación) -Su cimitarra estaba cerca. Pero era blandirla o mantenerse erguida, apoyada sobre su mano hábil.
Aunque lo intentaba, no podía ocultar el miedo natural que sentía...
Por un segundo, los ojos del hechicero de sangre parecían no ser los suyos propios. Intentaría defenderse hasta que Addul reapareciera o el segundo Treant acabara con los bandidos y regresara para acabar con él.
Alzó su escudo tanto como pudo...
El mago pestañeó...
*soltó la espada y se movió en dirección a la elfa...
Dejó caer el arma que tanto aterrorizaba a la Druida...
Se acercó, notando la herida en su brazo, con una inusual preocupación en sus labios
- ¿Es-estás bien...? *Jadeó mientras sostenía su brazo.*
La esencia que había dotado de vida al primer Treant, regresó a la tierra. Desde el suelo, hazes de luz envolvieron a Mialë por un instante, revitalizándola.
Se puso de pie, con energía renovada, dejando de lado su Cimitarra- Sí, claro que estoy bien, humano... no puedo decir lo mismo de tu brazo -el miedo que sentía, yacía en el suelo... no en el mago. Sin ella, Alexander le parecía el menos repugnante de los hechiceros que había conocido. Tal vez el primero en preocuparse por una "salvaje" como ella.
Tomó el brazo herido del mago, ignorando los quejidos de dolor. Posó una de sus manos en la herida y otra en su pecho.
Se limitó a escuchar el pálpito de la naturaleza, los latidos de la madre tierra, que todo regenera, que a todo brota de vida. Canturreó unas palabras que se oían como el cantar del viento a través de los árboles espesos. Una luz brotó entre la mano de la druida y el brazo del mago, mitigando el dolor y acelerando (notablemente) la regeneración (ya sorprendente) del caballero hematomante.
Los gritos de los bribones a pocos metros de su posición, cortaron con la concentración de la grougrach. En silencio, miró en dirección a los desgarradores lamentos- Regresemos a Virmgi... Kirara puede sanar esta herida mejor que yo. Pero por favor... si tomas tu espada, enváinala, o te dejaré solo en tu camino hacia la ciudad. Una raíz aproximó la cimitarra a las manos de Mialë, quien le agradeció como si de una persona se tratase. Por cierto... mi nombre es Mialë Silvanesty -dijo sin mirarle, comenzando a marchar en dirección a la ciudad abandonada.
í, claro que estoy bien, humano... no puedo decir lo mismo de tu brazo
*Al no pudo evitar sonreir. La dura Elfa se preocupaba de su brazo, cuando estaba seguro que antes temía por su propia vida.*
- No está tan mal... en un momento estará com-- *La druida sujetó el brazo de Al, mientras este se quejaba por la repentina acción de la Elfa, que, usando los dotes de la naturaleza, curaba el brazo del Hematomante*
Realmente no es necesario... le dije que estaría bien... aunque... esto es agradable...
*En el campamento, el grupo enemigo hacía audible su dolor. Seguro el Treant ya los estaba atacando*
Si hubieran estado los dos atacando, no me preocuparía... pero es sólo uno, y ellos deben ser siete u ocho... creo que sería mejor regresar...
Regresemos a Virmgi... Kirara puede sanar esta herida mejor que yo...
¿Kirara? debe ser la chica mitad bestia, las otras no parecían curanderas...
...Pero por favor... si tomas tu espada, enváinala, o te dejaré solo en tu camino hacia la ciudad.
¿Sang? es cierto... olvidé que estaba aún despierta... quizás por eso... sus ojos mostraban ese miedo... y mis ojos... a veces olvido quién soy cuándo la sostengo...
- No te preocupes, no la usaré si es lo que quieres... *se dirigió a la espada y la sustuvo mientras devolvía parte de la sangre a su cuerpo (?). Luego, la espada era cómo cualquier otra.*
- Ahora podemos ir juntos... *sonrió*
Por cierto... mi nombre es Mialë Silvanesty
*dijo la Druida mientras una raíz acercaba la cimitarra de esta*
Mialë... Silvanesty...
- Mi nombre es Alexander Whitewall *dijo mientras recordaba a sus padres adoptivos en Moonshield. Por un segundo deseó no haber dicho su nombre, pero la druida no daría demasiada importancia a los apellidos. Eso quisó creer, cuando ella comenzó a caminar en dirección a Virmgi, la ciudad desierta*
Espero que los demás esten bien... y que ese Treant lograra acabar con aquel grupo...
- Mejor nos apresuramos...
Después de que Auria tratara de tranquilizar a Kirara, Elrad se acerco a ambas y le dijo a la curandera que libere la barrera. A auria le pareció extraña la forma de hablar del monje, pero le resto importancia y procuró ver cómo continuaban las cosas.
-Si no quieres morir, es mejor que corras. Te dejaré vivir si huyes completamente desnudo.
Bueno, eso no era algo muy educado de su parte, pero quién sabe, tal vez ... funcionaria... Nop.. no funcionó, por lo visto el monje iba a cumplir con lo que había dicho, ya que había logrado dejar inmóvil al hechicero. Auria se sintió aliviada después de eso.
-¿Qué estás esperando para pasarlo por el cuchillo?
-¿Acaso le estás dando una orden a mi ama? ¿Eres tan cobarde que no terminarás con lo que empezaste, de nuevo?
-¿Yo? Yo no mataré a nadie, lo siento- sonrie
Al ver que Elrad estaba dispuesto a matar al mago luego de el comentario del homúnculo, dí un paso al frente. No iba a permitir que mataran a una persona en frente mio, no otra vez.
- Miauuu, Elrad, no lo mates!
Noté la cara de desconcierto de Elrad. Si, era la persona que estaba dispuesta a secuestrarme y llevarme con mi padre, pero aún asi, fuera malo o no, no iba a dejar que lo matara.
- Soltalo *suspiré*
El mago salió corriendo casi aullentado. Debió haber pensado que me encontraba sola. Por suerte Elrad y Auria llegaron a tiempo. Me acerqué a Kishin y curé sus heridas. Luego me dirigí al monje y a la alquimista:
- Gracias Elrad y Auria... *sonreí* Volvemos?
Si ellas no iban a matarlo, entonces era todo mío. Un pequeño movimiento de mi mano y este malnacido se iba al infierno.
- Soltalo
¿Qué lo suelte? ¿Por qué? No nos sirve vivo. Será mejor que haga oídos sordos y acabe con él.
No... No lo mates. Está derrotado y no hace falta matarlo. ¿Y qué importa? No nos sirve dejarlo vivir.
Si vuelve lo podrás matar, pero ahora no hace falta. Tsk. Eres molesto. No lo mataré, pero solo porque eres un juguete muy divertido.
Al parecer esta locura había terminado. Ya podía moverme como antes, pero la cabeza me daba vueltas. Pude ver como el mago huia como alma que corre el diablo, y además pude ver lo que había hecho en sus pantalones.
-Volvamos- dije algo cansado y tomándome la cabeza
Un extraño mago intentó huír a toda prisa, a pocos metros de Alexander y Mialë.
Sorpresivamente, una raíz se elevó, causando que el hechicero de Demereo tropezara y cayera de bruces al suelo- ¿lo conoces? -preguntó la Druida al humano que la acompañaba.
Se acercó al hombre que intentaba retirar la raíz, ahora, enmarañada en su tobillo- No creo que quieras huír en esa dirección, hacia la montaña... tres familias de grandes felinos viven ahí, y si aprecias tu vida te recomiendo que regreses a la ciudad... ahora bien... Addul la alcanzó tan rápido como la escuchó pronunciar la primer palabra. Casi saltó sobre Mialë, dándole topetazos y lamiendo su rostro entre ahullidos y ladridos. Salvo por su enorme tamaño y sus ojos grises como nubes de tormenta, el lobo parecía un cachorro de perro. ¿Qué te dije, Addul? nada me pasó -dijo la elfa mientras acariciaba la cabeza del can- por cierto cachorro... ¿sabes quién es él? -señalando al hechicero de Demereo.
El lobo gruñó cuando notó la presencia del arcano atrapado por raíces, gruñó mostrando los dientes, erizando su lomo...
Dos raíces más se abrieron paso en el suelo del bosque. Una envolvió al mago por la cintura; la otra, por el cuello.
Un grito se escuchó antes de que la tierra se tragase (literalmente) al mago, ruido estrepitoso que cesó en cuanto las raíces cerraron la "tumba". Ya no puede perturbarte, Addul -dijo la druida, sonriendo, mientras se cercioraba de que Alexander siguiera con ella hacia Virmgi.
Creo que no es tan mala cómo creí... tenía una visión algo distorcionada de los elfos. Ella pacere amable, y, ciertamente racional...
*Un mago, del grupo de bandidos, apareció huyendo cerca de Mialë y Al. Mialë usó sus poderes, haciendo que el mago cayera al suelo elevando una raíz.*
- ¿lo conoces? -
*Preguntó la hechicera* Conocerlo... no, claro que no, pero es un mago de Demereo, lo que me parece raro... imagino que este es un mercenario...
- No, no lo conozco. ¿Qué haremos con él?
*La druida pareció ignorar a Al, y se dirigió al mago otra vez, cuando este intentaba zafarse de la raíz*
- No creo que quieras huír en esa dirección, hacia la montaña... tres familias de grandes felinos viven ahí, y si aprecias tu vida te recomiendo que regreses a la ciudad... ahora bien...
*El lobo más grande estaba aquí. Era mucho más grande de cerca, pero en su cara de dibujaba alivio y alegría. No parecía un animal salvaje*
¿Qué te dije, Addul? nada me pasó... por cierto cachorro... ¿sabes quién es él?
*Ella señaló al mago*
Esto me parece extraño... es... cómo si le entregara la vida de este hombre a su Lobo... *Que gruñó, desaprovando la presencia del hechicero. Sin aviso, dos raices más atraparon al mago, rodeándolo y llevándolo a la tierra, que cedió y supultó al hombre que sólo dejó un grito antes de desaparecer*
Ya no puede perturbarte, Addul
Mierda... es peor de lo que creí... no haré nada estúpido hasta que estemos con el grupo... pero aunque sea terrorífica, es la única que conoce el camino a la cuidad... si... sólo seré más cuidadoso... ( Aulla, que la Luna está en el cielo ) Sang... no quiero jugar contigo... y el Lobo me parece agradable... no te daré comida hasta que estemos seguros... así que mejor cálmate... y no olvides que te diste un festín con mi brazo... *recordó al mago bajo tierra*
- Mialë... ese mago nos pudo haber dado algunas respuestas... primero obtenemos lo que sea del enemigo, luego hacemos con él lo que nos plazca... *miró al piso, para no mostrar su nerviosismo* y creo que hacerle eso fue innecesario...
*Silencio*
- En fín... nos esperan en Virmgi... *sin esperar respuesta comenzó a caminar hacía la cuidad*
Mialë... ese mago nos pudo haber dado algunas respuestas... primero obtenemos lo que sea del enemigo, luego hacemos con él lo que nos plazca... y creo que hacerle eso fue innecesario...
- En fín... nos esperan en Virmgi...
Será por eso que aún no he respondido a varias de tus preguntas, humano -sentenció la Druida, convencida de que Al... no, su espada, intentaría tomar su vida cuando ésta ya no le fuera de utilidad- Y con respecto a ese mago, creo ciegamente en el olfato de Addul. Si él determina que ese ser debe dejar de existir, lo hará llevándose consigo lo que tenga para decir o hacer. La vegetación abría paso a la druida, estableciendo un camino directo hacia Elrad y los demás. Una risa se le escapó al ver a Kirara llorando- (¿cuándo dejará de hacerlo?) -observó el rededor... una extraña malformación llamó su atención: el homúnculo.
Su rostro demostró ira... ¿quién se había atrevido a jugar con el orden natural? Por eso odiaba la magia arcana, la alquimia... y todo aquello que no fuera natural. Gruñó levemente, enfrentando a Elrad- El campamento de bribones ya no será una amenaza. Podrán pasar la noche en Virmgi sin ningún inconveniente. Coman ese venado o atraerá animales salvajes y poco podré hacer por ustedes si pretenden lidiar con ellos de la misma manera que han asesinado a ese lobo. Comenzó a andar, caminó en dirección al bosque. Al pasar junto a la Alquimista, comenzó a caminar más lento y la miró con desprecio, clavando sus ojos verdes, casi maldiciéndola en silencio
Será por eso que aún no he respondido a varias de tus preguntas, humano
*La frase chocó a Al. No sólo había descubierto que la druida desconfiaba de él, sino también que le había dado motivos para que ella lo hiciera con más ganas*
Y con respecto a ese mago, creo ciegamente en el olfato de Addul. Si él determina que ese ser debe dejar de existir, lo hará llevándose consigo lo que tenga que decir o hacer.
... espero que ese Lobo sea agradable conmigo... no quiero terminar bajo tierra...
*Frente a ellos, el grupo. Estaban todos, pero aún no lograba saber cuál era cuál, excepto por Kirara, la chica bestia, y la alquimista, que le debía su nombre y Bacon, el homúnculo*
Creo que debo saludar... *vió el Lobo en el suelo y a la chica bestia llorando* ... pero parece que nunca es un buen momento...
- Hola... otra vez... espero que esta vez si pueda quedarme a comer...
-Volvamos- dije algo cansado y tomándome la cabeza
-Sii!!- contesta entusiasmada la alquimista y mira a su amigo de cuatro patas -Después de comer debes bañarte, Bacon, estás lleno de sangre -Si, ama- responde el homúnculo acercandose a su creadora y comenzando a caminar por donde vinieron
Cuando Auria se da vuelta para seguir a su amigo, escucha la voz de la elfa y dirije la vista hacia donde la voz provenía, para luego advertir que Alexander la acompañaba. La alquimista esboza una sonrisa al ver al joven. Pero la alegria en su rostro dura poco, ya que luego es borrada al notar la mirada de repulsión que la elfa le otorgaba. Se quedó observando a la druida en silencio hasta que el Hematomante habló.
- Hola... otra vez... espero que esta vez si pueda quedarme a comer...
Las palabras del caballero, sacaron a la alquimista de su estado casi hipnótico e hicieron qeu vuelva a sonreir.
-¡Hola Al!- dice la alquimista acercandose al muchacho -¿Te puedo decir Al, verdad?¡Es que tu nombre es muy largo!- suspira -Qué bueno que te quedes a comer, no es así, Bacon?- exclama mientras mira al homúnculo, quien ya se había acercado a ambos. Pero sin darle tiempo al híbrido ni a nadie para contestar, se toca el estómago y añade -Tengo mucha hambre!Será mejor que nos demos prisa y encontremos a Van, así podemos comer... Espero no nos regañe, Bacon!!!- dice mientras agita los brazos desesperada, luego observa la herida del joven -mh?¿Qué te pasó ahí?¿estás bien?¿Te duele?
Bueno, otra vez con todo el resto. Curé mis heridas y saludé a Mialë y al otro sujeto que no conocía. Luego miré a Auria y por alguna razón me sentí bien. Su confianza era sin duda algo que me animaba mucho. Y pensar que al principio la odié! Lo único que me molestaba, o mejor dicho, me asustaba, era ese homúnculo, su sola mirada me erisaba el pelo.
- Auria, sos Alquimista no? Miauuu. Mi maestro cuando aprendí mis técnicas también era parte alquimista, y se vestía con ropa muy parecida a la tuya. Me haces acordar mucho a él, miauuuu *sonreí*
Mi mamá y mi papá eran ambos mitad bestia y mitad humano. Pero mi papá era más salvaje que cualquiera de ellos. Creo que aprendió demasiado de vivir con lobos. En la aldea donde vivía, los humanos-bestia y los lobos convivían como si fueran todos de la misma especie. Cuando me fuí, tenía 8 años. El resto de los años los pasé con mi maestro.
Bueno, regresando al presente. Observé al muchacho que venía con Mialë. Su brazo estaba sangrando, a lo que me acerqué y tomé su brazo con una mano y la otra la situé a unos pocos milímetros de su herida. Sanándola por completo.
- Miauuuu qué fea herida! Pero ya estás como nuevo. Cómo te llamas? *sonrei*
Ignoró por completo el saludo de Kirara, marchando hacia la espesura del bosque tras haberle dejado en claro a Auria que le despreciaba por su homúnculo y su profesión.
Anduvo un tiempo, en silencio, mientras Addul le seguía sin emitir ladrido alguno.
Halló un pequeño claro, de alto pastizal, cerca de un pequeño lago, rodeado de rocas.
La luna brillaba sobre el espejo natural.
La grougrach se despojó de su vestimenta de cuero e ingresó en él para cazar algún pez que cenar. Addul y ella habían cedido su comida a los humanos, así que necesitaban comer algo antes de descansar.
Addul no le acompañó. Extraño para un lobo, parecía temerle al agua... o tal vez, no quería perturbar a su amiga, durante su nado. Simplemente se limitó a observar la luna y perderse en algún recuerdo
- Auria, sos Alquimista no? Miauuu. Mi maestro cuando aprendí mis técnicas también era parte alquimista, y se vestía con ropa muy parecida a la tuya. Me haces acordar mucho a él, miauuuu
-Así es- sonrie -De verdad? Mis maestros fueron mis padres, puesto a que debimos abandonar Agnitionis, nuestra ciudad natal, fui criada en Demereo y allí es donde me educaron y también conocí a Van, desde entonces somos muy buenos amigos- exclama.
La alquimista observa trabajar a Kirara, realmente parecia ser buena en lo que hacía y Auria de vez en cuando emitía algún que otro "ohhh" para demostrar su asombro.
Después de que la mujer-bestia terminó de sanar la herida del caballero, el grupo emprendió el viaje de regreso. Auria se mantuvo al lado de la joven curandera durante todo el camino.
-Realmente eres muy buena en lo que haces!¿no piensas igual, Bacon? -No es nada que sus pociones no puedan hacer, ama- dijo sin mostrar un ápice de asombro en la mirada.
-Ohh pero mis pociones no trabajan tan rápido, o si, Bacon? -Algún día lo harán, ama
-Pero no siempre se tienen ingredientes a mano, no crees?... Tu habilidad es sosprendente, Kirara- le dice a la curandera con una gran sonrisa.
Una vez que llegaron a la ciudad, la mujer-bestia los guió hacia donde estaba Van. Auria, al reencontrarse con su amigo, no pudo evitar mostrar su alegría. Como si no lo hubiese visto en años, corre hacia el paladin y le da un gran abrazo.
-¡Van, perdón por retrasarnos!¡Si supieras todo lo que ha pasado!- exclama en tono aniñado -Y aún no he comido nada, tengo mucha hambre! Por suerte tenemos un venado y un lobo para comer! Pero no puedo alimentarme de este último. ¡Sólo lo maté para evitar verlo sufrir, y mi corazón aún llora por haber hecho una cosa así! También necesito agua para lavarle toda esa sangre a Bacon... no me gusta verlo así.
-Realmente eres muy buena en lo que haces!¿no piensas igual, Bacon? -No es nada que sus pociones no puedan hacer, ama- dijo sin mostrar un ápice de asombro en la mirada.
-Ohh pero mis pociones no trabajan tan rápido, o si, Bacon? -Algún día lo harán, ama
-Pero no siempre se tienen ingredientes a mano, no crees?... Tu habilidad es sosprendente, Kirara- le dice a la curandera con una gran sonrisa.
- Jejeje... en realidad, lo que me motiva a hacer esto es poder ayudar a mis amigos y salvarlos *sonrie* Realmente crees que es sorprendente? Podría mejorarlo mucho más. Pero viniendo de una alquimista, uno de los seres más sabios, eso es un gran cumplido para mi! *sonrie*
-¡Hola Al!¿Te puedo decir Al, verdad?¡Es que tu nombre es muy largo! Qué bueno que te quedes a comer, no es así, Bacon?
Wow... esta chica habla muy rápido... *sonrie*
Tengo mucha hambre!Será mejor que nos demos prisa y encontremos a Van, así podemos comer... Espero no nos regañe, Bacon!!!
Van... deduzco que es el nombre del paladín que la acompañaba hace un rato...
-mh?¿Qué te pasó ahí?¿estás bien?¿Te duele?
-¿Qué me pasó...? ahh, el brazo... si, estoy bien, no hay problema. Estará cómo nuevo en un instante...*vuelve a sonreir*
- Aún no me dices tu nombre...
*La chica bestia, Kirara, miró el brazo de Al cuando la alquimista preguntó por él. Rápidamente se acercó, y posando su mano sobre éste, lo curó en segundos*
Impresionate... curó mi brazo en un suspiro... pero ya les había dicho que no era necesario, de todas formas Sang me lo curaría... aunque esto es mucho más agradable... que esa sangre...
- Miauuuu qué fea herida! Pero ya estás como nuevo. Cómo te llamas?
- Alexander, pero me pueden llamar Al. Supongo que eres Kirara, ¿no? Mialë me habló de tí... *Sin llamar la atención buscó a la elfa con la mirada, pero esta no estaba en las cercanías* Eres muy buena en esto, pequeña gatita... *le dijo mientras acarició su cabeza en signo de aprobación. Luego notó la mirada de la chica y sacó la mano rápidamente, al tiempo que se sonrojaba por la vergüenza* lo siento... *se apartó de ella y comenzó a caminar rápido, dejando a la alquimista y a Kirara atrás*
¿Es qué no tengo tacto? ahhhhh!!! eres un idiota Al... *Estaba rojo, cómo la sangre fresca* y Mialë... (En el Lago de los recuerdos, el cielo se torna agua)... *Mientras caminaba percibió un silueta. El monje caminaba sólo*
- ¡Hey!
Off: ahhh el apellido de mi personaje era el nombre del personaje de Zeros... ¬¬ así que lo cambié... ^^ (el apellido, no a Zeros )
- Alexander, pero me pueden llamar Al. Supongo que eres Kirara, ¿no? Mialë me habló de tí... Eres muy buena en esto, pequeña gatita... lo siento...
El hombre al que le curé la herida me dijo su nombre. Y luego me acarició cálidamente.
- Miauuuuuuu *comensé a ronronear*
A veces no podía detener mis impulsos felinos, y sinceramente, que alguien me estuviera acariciando era demasiado reconfortante como para no merecer un pequeño ronroneo. Luego se fue sin decir ni una palabra.
-Miau?
Luego de caminar y llegar a la ciudad, le indiqué a Auria el camino donde estaba van, y cuando se reencontraron se abrazaron felizmente. Mire a Kishin.
- Creo que tengo mucho que aprender de la vida no te parece? *sonrie*
Kishin asientió moviendo un poco la cabeza y luego acarició mi pierna.
- Bueno... que estamos esperando, miauuu? Hay que preparar rápido estos animales!! *exclamé muy feliz*
Cuando ya se fueron todos los bufones, me fuí hacia Virmgi, mi sorpresa al llegar es que el pueblo estaba vacío exceptuando a los bufones de antes (valga la redundancia xD)...
Llegué hasta la puerta de lo que parecía una taberna, intenté abrirla pero por lo visto estaba cerrada, saqué mi ganzúa e intenté abrirla, por lo que veo la cerradura no tiene un mecanismo complejo aunque... ¿Qué puedo esperar de la puerta de una taberna? un poco mas y... Ya está, puerta abierta, aun no se ha inventado cerradura alguna que no sea capaz de abrir.
Estaba en lo cierto, era una taberna, y al parecer la gente que había aquí comiendo no conocían el destino que iban a tener, aun estaban los platos de comida sobre la mesa... hace poco, aquí no se podría escuchar nada lo mas seguro de tantos gritos que tendría que haber y ahora, completo silencio, un silencio que hasta hiela la sangre... bueno, vamos a lo importante, entré en la cocina de la taberna y fui a recargar la petaca, pero... ¡Que cantidad de botellas! daba pena salir de allí sin haber probado como mínimo... la mitad.
//Jajajajajaa encima de golfo, beodo jajaja //
Mialë salió del lago con dos peces enflechados. Uno de tamaño mediano y otro bastante más grande.
Addul la miró, hambriento, casi relamiéndose y ladró-ahulló de felicidad al probar el primer bocado. Ciertamente, el lago de Virmgi tenía una fauna acuática casi tan deliciosa como la costa misma de Kara'tur.
Aunque prefería la carne de ave o algunas buenas bayas, Mialë quitó las aletas del pez menos voluptuoso y comenzó a comer.
Una vez acabada la cena, Addul se recostó junto a Mialë y ella se acurrucó junto al lobo plateado, dejándose proteger por su pelaje.
El árbol más cercano al lago se inclinó, dejando llover su copa delante de la druida y el lobo, creando así, una especie de carpa natural, lo suficientemente tupida para que no puedan verles. Qué día más largo, ¿no Addul?... -El lobo emitió un sonido entre ladrido y ahullido, sin abrir su hocico- ¿Crees que podrán sobrevivir solos? no me preguntaron qué le pasó a Virmgi... ¿crees que lo sepan?... sí, deben saberlo... si no me preguntaron. Addul estiró el cuello y posó su cabeza sobre sus patas delanteras, justo al lado de la cabeza de la grougrach. Lamió la mejilla de la elfa que ya había sucumbido al sueño y permaneció despierto, como cada noche, hasta que Mialë despertara y fuera su turno de velar por su sueño.
Este tipo es realmente extraño... hace nada tenía una completa cara de preocupación y ahora me contesta cómo si nada...
- Hola... antes no pudimos saludarnos. Mi nombre es Alexander. imagino que eres Elrad...
¿Elrad? pero... no sabía su nombre... *Un pulso en su mano le recordó a su espada. Se le quedó mirando un rato hasta que recordó al monje que tenía en frente*
- Siento... que nos hemos visto antes... *le dijo a Elrad sin quitar la mirada de su hoja* pero no creo que lo recuerdes... ni yo estoy seguro de recordarlo bien... es sólo... que esas pesadillas... *divagó levemente*
*Sintió a la alquimista y a Kirara caminando cerca y vió al Paladín, Van, mientras saludaba a la chica gato*
- ¿Vamos a comer? parece que Kirara va a preparar la comida, ayudarle no nos vendría mal *sonrió*
Comentarios
Cuando el monje apoya su mano en el hombro de Auria, Bacon comenzó a ladrar e intentar librarse de los brazos de su creadora.
-¡Tú, miserable gusano!¡Quita tu asquerosa mano de ahí si no quieres que te la arranque!- escupe con odio -¿Quién te has creído para poder tocar a mi ama? ¡Aléjate si lo que quieres es seguir viviendo!
-Tranquilo, Bacon- Dice Auria mientras sostiene al homúnculo con fuerza -él sólo quiere ser amable- mira a Elrad y sonrie -Muchas gracias, pero no soy capaz de mentirle a mi amigo
-Soy una alquimista, yo no peleo, sólo soy buena creando pociones. El que pelea aquí es Bacon- sonrie -Y tú qué haces específicamente?
-Vamonos, ama.- gruñe la bestia mientras miraba a Elrad con odio.
-Si, Bacon - comienza a andar -¡Hablemos en el camino!
-¡MÁS TE VALE QUE CUIDES TU MALDITA LENGUA, PEDAZO DE MIERDA, O TE ENSEÑARÉ A TENERME RESPETO! VUELVE A HABLARME ASÍ Y NO VERÁS LA LUZ DEL SOL NUNCA MÁS. ES UNA PROMESA
Yo también estaba ciertamente enojado con Bacón, así que no reparé en palabras para tranquilizar a mi compañero. ¿Estaba bien decirle así? ¿Realmente era alguien que quería ayudarme? ¿O sólo estaba loco?
Auria y yo comenzamos a caminar en busca de comida.
-¿Qué qué hago?
-Soy un monje.
-Soy un monje.
-Ataco usando mis puños, sin armas.
-Ataco usando mis puños, sin armas.
-Tienes lindos pechos.
-Tienes lindos... ojos- dije sonrojándome. No tanto por el cumplido, sino porque casi gano su odio.
-Casi caes, amigo. Jejeje
Después de caminar un poco, un lobo realmente grande hizo su aparición. Debía ser tan alto como yo.
-Qué suerte. La carne de lobo es mi favorita, y con este tenemos para un festín.
Estaba muy asustado para contestar. El lobo me miraba directo a los ojos con una mirada furiosa mientras se relamía los dientes.
-¿Qué esperas? Atácalo.
Mis piernas no se movían, salvo para temblar; pero el lobo no esperó a que estubiera listo.Entró en galope y saltó hacia Auria con sus fauces abiertas.
-¡¡¡AURIA!!!¡¡¡NO!!!- .Grité con todas mis fuerzas. Mi puño se movió por si solo y golpeó la sien del lobo mientras estaba en el aire, haciéndolo caer inconciente.
-Primera lección para luchar: debes GOLPEAR al enemigo. Las pláticas amistosas no evitan que te maten.
Aprovechando la brillante inteligencia del animal, Mialë cerró los ojos y cayó de rodillas mientras cantaba sonidos guturales que, en algún idioma, sería el componente verbal de algún conjuro.
Gracias a sus ojos preparados para ver más allá de la materia, el mago apreció dos siluetas color verdeagua surgir del cuerpo de la druida, levitar hasta los dos árboles que se hallaban frente a ella, atravesando a Alexander en su camino, como si no estuviera allí... como si fueran fantasmas. Alcanzaron su objetivo, abrazaron el tronco y ambos árboles brillaron.
Mialë abrió los ojos, ojos brillantes como dos esmeraldas se interponen entre el sol y la mirada de alguien. Al mismo tiempo, los árboles se pusieron de pie, sacaron sus raíces del suelo y marcharon hacia el campamento de los bandidos.
La elfa se disponía a usar su último impulso de consciencia para fundirse con una roca cercana hasta que todo pasara, descansar y regresar a Virmgi... pero recordó que el humano aún se encontraba junto a ella, en el claro.
(¿a quién le importa? es un arcano!... y esa espada me tritura los nervios... debería dejarle y que los Treant acaben con él también...) -pensó mientras luchaba contra su propia voluntad de rendirse al cansancio. Pero no podía permitirlo... -(es un humano... saldrán veinte más de donde vino... son como conejos reproduciéndose... si, dejaré que se pudra en la asquerosa magia de sang... ¿eh?)
Soltó la cimitarra e intentó sujetarse a algo para ponerse de pie- Vete antes de que los Treant te confundan con un enemigo del bosque... creeme que lo har...
Fue tanto como pudo pronunciar antes de caer rendida por el gasto que supuso dotar de vida móvil a dos grandes árboles. Aún observaba con sus ojos verdes a los del mago... aquella presencia que le aterraba, intentando averiguar si partiría hacia la ciudad o acabaría con ella ahora que se encontraba indefensa.
Entonces... ¿resultó...? parece que pudo escuchar... pero... ¿cómo... cómo lo hiciste, Sang...?
*La elfa se rindió al piso mientras pronunciaba un conjuro*
¿Qué demonios es eso? *Dos siluetas salieron del cuarpo de la druida, acercándose a dos árboles, fundiéndose con ellos*
( Ser uno con la madre, un nuevo renacer ) *Los árboles se pusieron de pie, ante la sorpresa indisimulada de Al. Se dirigían al campamento.*
Es más fuerte de lo que creí... no debo moverme... no deb--
*La druída se incorporó cómo pudo* *Y cayó finalmente al suelo, víctima del cansancio evidente*
- ¡Hey! ¿estás bie--? *Súbitamente recordó a los árboles que aún no se alejaban. Uno de ellos se giró y observó a Al, identificándolo cómo un adversario*
Demonios, Sang... *cortó su muñéca*(1)... no nos queda alternativa... *Esperó a que el árbol se acercara lo suficiente. Sabía que era lento, pero ágil entre la hierba, así que tomó la espada con decisión y murmuró un hechizo rápido, al tiempo que sus ojos se tornaron rojos, cómo la Sangre (2).
El árbol extendió sus ramas, cómo agujas, atacando a Al, quién no se movió, siquiera. Su brazo derecho resultó gravemente lastimado, y la sangre comenzó a brotar.*
Ahora Sang... *Acercó la espada a la herida y esta absorvió la sangre. Cortó rápidamente la rama que estaba aún en su brazo y en una fracción de segundo onduló la espada en dirección al árbol, que se despedazó en segundos (3). Miró a la elfa, indefensa en entre la tierra.*
( Aún la deseo, cinabrio dulce ) matarla... *sonrió* no es algo que quiera hacer... *soltó la espada y se movió en dirección a la elfa...
- ¿Es-estás bien...? *Jadeó mientras sostenía su brazo.*
1: Despertar
2: Agonía Carmesí: controla la circulación de la sangre para disminuir la frecuencia cardiaca.
3: Rouge Croix:Hilillos de sangre salen de la espada cortando objetos cercanos.
Off: Ni a mí ni a Zeros nos han incluido en personajes activos... ¬¬ (
- Creo que con esto bastará *sonreí*
Luego giré mi cabeza para ver una rama que yacía en el suelo. Era perfecta. Asi que me aproximé para agarrarla. Cuando estaba extendiendo el brazo, una mano aparece casi de la nada, tomandome por la muñeca. "Qué rayos?" Pensé. Cuando levanté la cabeza, observé a la persona que me sostenía con terror. Era el mago que había enviado mi padre para regresarme a Demereo. Sin soltarme, me levantó girando mi brazo y provocandome un terrible dolor.
- Ahhh!!! *las lágrimas comenzaron a caerme por la cara*
- Los niños no deberían andar solos por el bosque *exclamó con una sonrisa casi maligna*
Kishin saltó para atacarlo, pero el mago le lanzó una especie de hechizo hieriéndolo gravemente.
- Kishin!!!! Andá a avisarles a los demás!!! Rápido... no te preocupes por mi!! Miauuu.
Kishin dudando un poco, salió a toda velocidad a buscar a los demás. Y, para evitar que el mago lo impidiera levanté mi báculo y grité:
- Luz sagrada!!!
La punta del báculo se iluminó cegando por completo la vista del mago hacia Kishin que logró alejarse lo suficiente. El mago me apartó de mi báculo y puso su mano en mi boca para que no volviera a pronunciar ningun conjuro. Sólo me limité a llorar y confiar en Kishin.
-estúpido- murmura Bacon -has de tener mas cuidado con tu lengua también...
La alquimista se detuvo por un momento. ¿Lindos ojos? Para la joven, no tenían nada de especial, pero en fin... un cumplido es un cumplido.
-Muchas gracias- dijo sonriendo y comenzó a caminar de nuevo.
Los jóvenes caminaron un largo trecho. Ya casi llegaban a la ciudad cuando en frente de ambos aparece una bestia de gran tamaño, que amenazante, mostraba los dientes. Auria no llegó a decir nada cuando notó que el animal saltaba hacia ella, vencida por el miedo, aferrarse a Bacon era lo único que atinaba a hacer. Mientras que este gruñía e intentaba liberarse.
-Ama, suélteme!- ordenó el híbrido desesperadamente
Sin embargo ya era tarde, el monstruo estaba ya muy cerca y, cuando los amigos casi podían llegar a sentir el aliento del lobo, escuchan el grito de Elrad ven el golpe que le propinó al animal, para luego dejarlo inconciente.
-G...gracias- dijo Auria después de permanecer boquiabierta por un momento -realmente eres muy fuerte!-
-¿Por qué hiciste eso?¡No necesitamos de tu ayuda!- Dice Bacon cuando al fin logra salir de los brazos de su ama.
El ocico del homúnculo estaba por soltar más palabras cuando advierte que el lobo estaba volviendo en sí para luego levantarse.
-Tsk... Ni siquiera pudiste terminar con tu trabajo...
El pequeño híbrido gruñe con los pelos erizados y comienza a correr hacia la mole, salta a su cuello desgarrandolo y haciendo así, que un chorro de sangre bañe el lugar. La bestia comienza a aullar e intenta librarse del animal que colgaba de su garganta. El lobo da una sacudida que tira a Bacon al suelo, pero el híbrido, persistente como él solo, corre de nuevo y va al ataque a toda velocidad empujando a su adversario y tirandolo al suelo; la bestia comenzaba a retorcerse y a desangrar lentamente. Auria, al ver el estado del animal, saca un cuchillo, se ubica atrás suyo y acaba con su sufrimiento.
-Descansa, cachorrito -dice mientras acaricia la cabeza del animal y le cierra los ojos -Bacon, estás bien?
-Si, ama, no se preocupe por mi. Solo estoy bañado en sangre que no es mia.
-Muy bien, ahora solo debemos...- La joven se detiene.
Una luz proveniente de Virmgi, luego un lobo se presenta ante ellos. Por un momento la alquimista pensó que iba en busca del que acababan de matar, pero luego el homúnculo acotó:
-Ese lobo es de la mujer-bestia que iba con su amigo, ama
-¿Van? ¿Y qué hace ese lobo aquí? ¿Acaso se habrá perdido? ¿Le habrá pasado algo a Van?
Elrad
-Solo hay una forma de saberlo- dije tomándo el cuerpo del lobo y subiéndolo a mi espalda. Si que era pesado.
-Tu cuerpo está muy descuidado. Ese golpe debió matar al lobo instantaneamente. Eres una vergüenza.
Corrimos tan rápido como me lo permitió mi carga, y cuando llegamos nos encontramos con Kirara y una persona más, que no parecía amiga. Tiré el cuerpo a un costado y salí en su ayuda.
-Déjala ir, maldito- dije dándole un golpe en el rostro, pero solo pude hacer que la suelte a la mujer bestia. No causé mucho daño-. Esto se va a poner feo.
-No sabes golpear y no tienes fuerza. Yo no hubiese hecho eso de ser tú.
- Ustedes deben ser "los otros"... qué entrometidos! Me tengo que ir... hay asuntos más importantes que atender. *levanta un brazo y pronunciando unas palabras haciendo que un rayo cayera en medio de Auria y Elrad*
El mago me agarró otra vez y me cargó en sus brazos. Era grande y yo pequeña. Por eso no le costaba moverse con facilidad. Kishin estaba ahí, podía sentir su aroma. Lo que me motivó a regresar con él. Desperté y mordí con todas mis fuerzas el braso del mago y cuando me soltó, corrí atras de Auria, llorando.
- Campo Divino!!
Una luz recorrió el perímetro en el que nos encontrabamos Auria, Elrad, Kishin y yo.
- Sabes perfectamente que eso no va a funcionar, niña tonta. *dice el mago*
Me aferré fuertemente a Auria y, tomando mi rosario, comensé a recitar unas palabras casi sin que nadie pudiera escucharlas. Lo que iba a mantener a la barrera funcionando. Sólo tenía que concentrarme.
-No llores- sonrie -Elrad se encargará de todo! el es muy fuerte- dice levantando un dedo y cerrando los ojos
Auria escuchó que Kirara estaba susurrando algo, pero no lograba entender qué era lo que la curandera decía.
Bacon, en cambio, se limitó a permanecer en silencio y mirar qué era lo que ocurria. Pese a que le molestaba que esa niña estuviera tocando a su ama, era evidente que estaba protegiendolos, aunque la bestia no veía eso como algo realmente necesario.
-Tú, monje... Muevete y haz algo, a ver si esta vez logras golpearlo como un hombre
-¿Acaso tengo que hacer todo yo? ¿No puedes matar a un simple aprendíz de mago? Eres una escoria.
De repente, sentí que mi cuerpo se adormecía a tal punto que no podía mantenerme en pié. Pero por suerte yo tomé control de la situación.
-Niña, se obediente y libera la barrera mágica.
Y así lo hizo. Di unos pasos para adelante y le dije a ese mago de cuarta:
-Si no quieres morir, es mejor que corras. Te dejaré vivir si huyes completamente desnudo.
El mago comenzó a recitar un hechizo. Bueno... así lo quizo. Evité que lo hiciera dándole un puñetazo para que me dé la espalda. Lo tomé de la cabeza y del brazo de forma tal que no pudiera moverse. Luego miré a la chica de los pechos y le dije:
-¿Qué estás esperando para pasarlo por el cuchillo?
Intentó alejarse lo más que pudo del mago que se acercaba a ella. Registró cada movimiento... el cortar su muñeca para activar el poder de su espada, con su propia sangre. Permitir la herida en su brazo para cargarla con mayor poder y destrozar así a uno de los guardianes más fuertes que ella podía evocar.
Con un solo movimiento destrozó al Treant más pequeño- (un blandir del filo de sangre... tan sólo eso bastó para arrebatar casi toda mi fuerza de convocación) -Su cimitarra estaba cerca. Pero era blandirla o mantenerse erguida, apoyada sobre su mano hábil.
Aunque lo intentaba, no podía ocultar el miedo natural que sentía...
Por un segundo, los ojos del hechicero de sangre parecían no ser los suyos propios. Intentaría defenderse hasta que Addul reapareciera o el segundo Treant acabara con los bandidos y regresara para acabar con él.
Alzó su escudo tanto como pudo...
El mago pestañeó...
Dejó caer el arma que tanto aterrorizaba a la Druida...
Se acercó, notando la herida en su brazo, con una inusual preocupación en sus labios
La esencia que había dotado de vida al primer Treant, regresó a la tierra. Desde el suelo, hazes de luz envolvieron a Mialë por un instante, revitalizándola.
Se puso de pie, con energía renovada, dejando de lado su Cimitarra- Sí, claro que estoy bien, humano... no puedo decir lo mismo de tu brazo -el miedo que sentía, yacía en el suelo... no en el mago. Sin ella, Alexander le parecía el menos repugnante de los hechiceros que había conocido. Tal vez el primero en preocuparse por una "salvaje" como ella.
Tomó el brazo herido del mago, ignorando los quejidos de dolor. Posó una de sus manos en la herida y otra en su pecho.
Se limitó a escuchar el pálpito de la naturaleza, los latidos de la madre tierra, que todo regenera, que a todo brota de vida. Canturreó unas palabras que se oían como el cantar del viento a través de los árboles espesos. Una luz brotó entre la mano de la druida y el brazo del mago, mitigando el dolor y acelerando (notablemente) la regeneración (ya sorprendente) del caballero hematomante.
Los gritos de los bribones a pocos metros de su posición, cortaron con la concentración de la grougrach. En silencio, miró en dirección a los desgarradores lamentos- Regresemos a Virmgi... Kirara puede sanar esta herida mejor que yo. Pero por favor... si tomas tu espada, enváinala, o te dejaré solo en tu camino hacia la ciudad.
Una raíz aproximó la cimitarra a las manos de Mialë, quien le agradeció como si de una persona se tratase.
Por cierto... mi nombre es Mialë Silvanesty -dijo sin mirarle, comenzando a marchar en dirección a la ciudad abandonada.
- No está tan mal... en un momento estará com-- *La druida sujetó el brazo de Al, mientras este se quejaba por la repentina acción de la Elfa, que, usando los dotes de la naturaleza, curaba el brazo del Hematomante*
Realmente no es necesario... le dije que estaría bien... aunque... esto es agradable...
*En el campamento, el grupo enemigo hacía audible su dolor. Seguro el Treant ya los estaba atacando*
Si hubieran estado los dos atacando, no me preocuparía... pero es sólo uno, y ellos deben ser siete u ocho... creo que sería mejor regresar... ¿Kirara? debe ser la chica mitad bestia, las otras no parecían curanderas... ¿Sang? es cierto... olvidé que estaba aún despierta... quizás por eso... sus ojos mostraban ese miedo... y mis ojos... a veces olvido quién soy cuándo la sostengo...
- No te preocupes, no la usaré si es lo que quieres... *se dirigió a la espada y la sustuvo mientras devolvía parte de la sangre a su cuerpo (?). Luego, la espada era cómo cualquier otra.*
- Ahora podemos ir juntos... *sonrió* *dijo la Druida mientras una raíz acercaba la cimitarra de esta*
Mialë... Silvanesty...
- Mi nombre es Alexander Whitewall *dijo mientras recordaba a sus padres adoptivos en Moonshield. Por un segundo deseó no haber dicho su nombre, pero la druida no daría demasiada importancia a los apellidos. Eso quisó creer, cuando ella comenzó a caminar en dirección a Virmgi, la ciudad desierta*
Espero que los demás esten bien... y que ese Treant lograra acabar con aquel grupo...
- Mejor nos apresuramos...
?: Silencio
Bueno, eso no era algo muy educado de su parte, pero quién sabe, tal vez ... funcionaria... Nop.. no funcionó, por lo visto el monje iba a cumplir con lo que había dicho, ya que había logrado dejar inmóvil al hechicero. Auria se sintió aliviada después de eso.
-¿Acaso le estás dando una orden a mi ama? ¿Eres tan cobarde que no terminarás con lo que empezaste, de nuevo?
-¿Yo? Yo no mataré a nadie, lo siento- sonrie
- Miauuu, Elrad, no lo mates!
Noté la cara de desconcierto de Elrad. Si, era la persona que estaba dispuesta a secuestrarme y llevarme con mi padre, pero aún asi, fuera malo o no, no iba a dejar que lo matara.
- Soltalo *suspiré*
El mago salió corriendo casi aullentado. Debió haber pensado que me encontraba sola. Por suerte Elrad y Auria llegaron a tiempo. Me acerqué a Kishin y curé sus heridas. Luego me dirigí al monje y a la alquimista:
- Gracias Elrad y Auria... *sonreí* Volvemos?
No... No lo mates. Está derrotado y no hace falta matarlo.
¿Y qué importa? No nos sirve dejarlo vivir.
Si vuelve lo podrás matar, pero ahora no hace falta.
Tsk. Eres molesto. No lo mataré, pero solo porque eres un juguete muy divertido.
Al parecer esta locura había terminado. Ya podía moverme como antes, pero la cabeza me daba vueltas. Pude ver como el mago huia como alma que corre el diablo, y además pude ver lo que había hecho en sus pantalones.
-Volvamos- dije algo cansado y tomándome la cabeza
Sorpresivamente, una raíz se elevó, causando que el hechicero de Demereo tropezara y cayera de bruces al suelo- ¿lo conoces? -preguntó la Druida al humano que la acompañaba.
Se acercó al hombre que intentaba retirar la raíz, ahora, enmarañada en su tobillo- No creo que quieras huír en esa dirección, hacia la montaña... tres familias de grandes felinos viven ahí, y si aprecias tu vida te recomiendo que regreses a la ciudad... ahora bien...
Addul la alcanzó tan rápido como la escuchó pronunciar la primer palabra. Casi saltó sobre Mialë, dándole topetazos y lamiendo su rostro entre ahullidos y ladridos. Salvo por su enorme tamaño y sus ojos grises como nubes de tormenta, el lobo parecía un cachorro de perro.
¿Qué te dije, Addul? nada me pasó -dijo la elfa mientras acariciaba la cabeza del can- por cierto cachorro... ¿sabes quién es él? -señalando al hechicero de Demereo.
El lobo gruñó cuando notó la presencia del arcano atrapado por raíces, gruñó mostrando los dientes, erizando su lomo...
Dos raíces más se abrieron paso en el suelo del bosque. Una envolvió al mago por la cintura; la otra, por el cuello.
Un grito se escuchó antes de que la tierra se tragase (literalmente) al mago, ruido estrepitoso que cesó en cuanto las raíces cerraron la "tumba".
Ya no puede perturbarte, Addul -dijo la druida, sonriendo, mientras se cercioraba de que Alexander siguiera con ella hacia Virmgi.
*Un mago, del grupo de bandidos, apareció huyendo cerca de Mialë y Al. Mialë usó sus poderes, haciendo que el mago cayera al suelo elevando una raíz.* *Preguntó la hechicera* Conocerlo... no, claro que no, pero es un mago de Demereo, lo que me parece raro... imagino que este es un mercenario...
- No, no lo conozco. ¿Qué haremos con él?
*La druida pareció ignorar a Al, y se dirigió al mago otra vez, cuando este intentaba zafarse de la raíz* *El lobo más grande estaba aquí. Era mucho más grande de cerca, pero en su cara de dibujaba alivio y alegría. No parecía un animal salvaje* *Ella señaló al mago*
Esto me parece extraño... es... cómo si le entregara la vida de este hombre a su Lobo... *Que gruñó, desaprovando la presencia del hechicero. Sin aviso, dos raices más atraparon al mago, rodeándolo y llevándolo a la tierra, que cedió y supultó al hombre que sólo dejó un grito antes de desaparecer* Mierda... es peor de lo que creí... no haré nada estúpido hasta que estemos con el grupo... pero aunque sea terrorífica, es la única que conoce el camino a la cuidad... si... sólo seré más cuidadoso... ( Aulla, que la Luna está en el cielo ) Sang... no quiero jugar contigo... y el Lobo me parece agradable... no te daré comida hasta que estemos seguros... así que mejor cálmate... y no olvides que te diste un festín con mi brazo... *recordó al mago bajo tierra*
- Mialë... ese mago nos pudo haber dado algunas respuestas... primero obtenemos lo que sea del enemigo, luego hacemos con él lo que nos plazca... *miró al piso, para no mostrar su nerviosismo* y creo que hacerle eso fue innecesario...
*Silencio*
- En fín... nos esperan en Virmgi... *sin esperar respuesta comenzó a caminar hacía la cuidad*
La vegetación abría paso a la druida, estableciendo un camino directo hacia Elrad y los demás. Una risa se le escapó al ver a Kirara llorando- (¿cuándo dejará de hacerlo?) -observó el rededor... una extraña malformación llamó su atención: el homúnculo.
Su rostro demostró ira... ¿quién se había atrevido a jugar con el orden natural? Por eso odiaba la magia arcana, la alquimia... y todo aquello que no fuera natural. Gruñó levemente, enfrentando a Elrad- El campamento de bribones ya no será una amenaza. Podrán pasar la noche en Virmgi sin ningún inconveniente. Coman ese venado o atraerá animales salvajes y poco podré hacer por ustedes si pretenden lidiar con ellos de la misma manera que han asesinado a ese lobo.
Comenzó a andar, caminó en dirección al bosque. Al pasar junto a la Alquimista, comenzó a caminar más lento y la miró con desprecio, clavando sus ojos verdes, casi maldiciéndola en silencio
*Frente a ellos, el grupo. Estaban todos, pero aún no lograba saber cuál era cuál, excepto por Kirara, la chica bestia, y la alquimista, que le debía su nombre y Bacon, el homúnculo*
Creo que debo saludar... *vió el Lobo en el suelo y a la chica bestia llorando* ... pero parece que nunca es un buen momento...
- Hola... otra vez... espero que esta vez si pueda quedarme a comer...
-No tienes nada que agradecer... Kirara, verdad?
-Sii!!- contesta entusiasmada la alquimista y mira a su amigo de cuatro patas -Después de comer debes bañarte, Bacon, estás lleno de sangre
-Si, ama- responde el homúnculo acercandose a su creadora y comenzando a caminar por donde vinieron
Cuando Auria se da vuelta para seguir a su amigo, escucha la voz de la elfa y dirije la vista hacia donde la voz provenía, para luego advertir que Alexander la acompañaba. La alquimista esboza una sonrisa al ver al joven. Pero la alegria en su rostro dura poco, ya que luego es borrada al notar la mirada de repulsión que la elfa le otorgaba. Se quedó observando a la druida en silencio hasta que el Hematomante habló.
Las palabras del caballero, sacaron a la alquimista de su estado casi hipnótico e hicieron qeu vuelva a sonreir.
-¡Hola Al!- dice la alquimista acercandose al muchacho -¿Te puedo decir Al, verdad?¡Es que tu nombre es muy largo!- suspira -Qué bueno que te quedes a comer, no es así, Bacon?- exclama mientras mira al homúnculo, quien ya se había acercado a ambos. Pero sin darle tiempo al híbrido ni a nadie para contestar, se toca el estómago y añade -Tengo mucha hambre!Será mejor que nos demos prisa y encontremos a Van, así podemos comer... Espero no nos regañe, Bacon!!!- dice mientras agita los brazos desesperada, luego observa la herida del joven -mh?¿Qué te pasó ahí?¿estás bien?¿Te duele?
- Auria, sos Alquimista no? Miauuu. Mi maestro cuando aprendí mis técnicas también era parte alquimista, y se vestía con ropa muy parecida a la tuya. Me haces acordar mucho a él, miauuuu *sonreí*
Mi mamá y mi papá eran ambos mitad bestia y mitad humano. Pero mi papá era más salvaje que cualquiera de ellos. Creo que aprendió demasiado de vivir con lobos. En la aldea donde vivía, los humanos-bestia y los lobos convivían como si fueran todos de la misma especie. Cuando me fuí, tenía 8 años. El resto de los años los pasé con mi maestro.
Bueno, regresando al presente. Observé al muchacho que venía con Mialë. Su brazo estaba sangrando, a lo que me acerqué y tomé su brazo con una mano y la otra la situé a unos pocos milímetros de su herida. Sanándola por completo.
- Miauuuu qué fea herida! Pero ya estás como nuevo. Cómo te llamas? *sonrei*
Anduvo un tiempo, en silencio, mientras Addul le seguía sin emitir ladrido alguno.
Halló un pequeño claro, de alto pastizal, cerca de un pequeño lago, rodeado de rocas.
La luna brillaba sobre el espejo natural.
La grougrach se despojó de su vestimenta de cuero e ingresó en él para cazar algún pez que cenar. Addul y ella habían cedido su comida a los humanos, así que necesitaban comer algo antes de descansar.
Addul no le acompañó. Extraño para un lobo, parecía temerle al agua... o tal vez, no quería perturbar a su amiga, durante su nado. Simplemente se limitó a observar la luna y perderse en algún recuerdo
La alquimista observa trabajar a Kirara, realmente parecia ser buena en lo que hacía y Auria de vez en cuando emitía algún que otro "ohhh" para demostrar su asombro.
Después de que la mujer-bestia terminó de sanar la herida del caballero, el grupo emprendió el viaje de regreso. Auria se mantuvo al lado de la joven curandera durante todo el camino.
-Realmente eres muy buena en lo que haces!¿no piensas igual, Bacon?
-No es nada que sus pociones no puedan hacer, ama- dijo sin mostrar un ápice de asombro en la mirada.
-Ohh pero mis pociones no trabajan tan rápido, o si, Bacon?
-Algún día lo harán, ama
-Pero no siempre se tienen ingredientes a mano, no crees?... Tu habilidad es sosprendente, Kirara- le dice a la curandera con una gran sonrisa.
Una vez que llegaron a la ciudad, la mujer-bestia los guió hacia donde estaba Van. Auria, al reencontrarse con su amigo, no pudo evitar mostrar su alegría. Como si no lo hubiese visto en años, corre hacia el paladin y le da un gran abrazo.
-¡Van, perdón por retrasarnos!¡Si supieras todo lo que ha pasado!- exclama en tono aniñado -Y aún no he comido nada, tengo mucha hambre! Por suerte tenemos un venado y un lobo para comer! Pero no puedo alimentarme de este último. ¡Sólo lo maté para evitar verlo sufrir, y mi corazón aún llora por haber hecho una cosa así! También necesito agua para lavarle toda esa sangre a Bacon... no me gusta verlo así.
- Aún no me dices tu nombre...
*La chica bestia, Kirara, miró el brazo de Al cuando la alquimista preguntó por él. Rápidamente se acercó, y posando su mano sobre éste, lo curó en segundos*
Impresionate... curó mi brazo en un suspiro... pero ya les había dicho que no era necesario, de todas formas Sang me lo curaría... aunque esto es mucho más agradable... que esa sangre... - Alexander, pero me pueden llamar Al. Supongo que eres Kirara, ¿no? Mialë me habló de tí... *Sin llamar la atención buscó a la elfa con la mirada, pero esta no estaba en las cercanías* Eres muy buena en esto, pequeña gatita... *le dijo mientras acarició su cabeza en signo de aprobación. Luego notó la mirada de la chica y sacó la mano rápidamente, al tiempo que se sonrojaba por la vergüenza* lo siento... *se apartó de ella y comenzó a caminar rápido, dejando a la alquimista y a Kirara atrás*
¿Es qué no tengo tacto? ahhhhh!!! eres un idiota Al... *Estaba rojo, cómo la sangre fresca* y Mialë... (En el Lago de los recuerdos, el cielo se torna agua)... *Mientras caminaba percibió un silueta. El monje caminaba sólo*
- ¡Hey!
Off: ahhh el apellido de mi personaje era el nombre del personaje de Zeros... ¬¬ así que lo cambié... ^^ (el apellido, no a Zeros
- Miauuuuuuu *comensé a ronronear*
A veces no podía detener mis impulsos felinos, y sinceramente, que alguien me estuviera acariciando era demasiado reconfortante como para no merecer un pequeño ronroneo. Luego se fue sin decir ni una palabra.
-Miau?
Luego de caminar y llegar a la ciudad, le indiqué a Auria el camino donde estaba van, y cuando se reencontraron se abrazaron felizmente. Mire a Kishin.
- Creo que tengo mucho que aprender de la vida no te parece? *sonrie*
Kishin asientió moviendo un poco la cabeza y luego acarició mi pierna.
- Bueno... que estamos esperando, miauuu? Hay que preparar rápido estos animales!! *exclamé muy feliz*
Elrad
¿Qué me pasó? ¿Por qué perdí el control de mi cuerpo tan de repente? ¿QUE PASABA CONMIGO?
Alexander me estaba hablando.
-¿Qué pasa?- le pregunté tratando de ocultar mis problemas. Espero que lo haya hecho bien.
Llegué hasta la puerta de lo que parecía una taberna, intenté abrirla pero por lo visto estaba cerrada, saqué mi ganzúa e intenté abrirla, por lo que veo la cerradura no tiene un mecanismo complejo aunque... ¿Qué puedo esperar de la puerta de una taberna? un poco mas y... Ya está, puerta abierta, aun no se ha inventado cerradura alguna que no sea capaz de abrir.
Estaba en lo cierto, era una taberna, y al parecer la gente que había aquí comiendo no conocían el destino que iban a tener, aun estaban los platos de comida sobre la mesa... hace poco, aquí no se podría escuchar nada lo mas seguro de tantos gritos que tendría que haber y ahora, completo silencio, un silencio que hasta hiela la sangre... bueno, vamos a lo importante, entré en la cocina de la taberna y fui a recargar la petaca, pero... ¡Que cantidad de botellas! daba pena salir de allí sin haber probado como mínimo... la mitad.
Mialë salió del lago con dos peces enflechados. Uno de tamaño mediano y otro bastante más grande.
Addul la miró, hambriento, casi relamiéndose y ladró-ahulló de felicidad al probar el primer bocado. Ciertamente, el lago de Virmgi tenía una fauna acuática casi tan deliciosa como la costa misma de Kara'tur.
Aunque prefería la carne de ave o algunas buenas bayas, Mialë quitó las aletas del pez menos voluptuoso y comenzó a comer.
Una vez acabada la cena, Addul se recostó junto a Mialë y ella se acurrucó junto al lobo plateado, dejándose proteger por su pelaje.
El árbol más cercano al lago se inclinó, dejando llover su copa delante de la druida y el lobo, creando así, una especie de carpa natural, lo suficientemente tupida para que no puedan verles.
Qué día más largo, ¿no Addul?... -El lobo emitió un sonido entre ladrido y ahullido, sin abrir su hocico- ¿Crees que podrán sobrevivir solos? no me preguntaron qué le pasó a Virmgi... ¿crees que lo sepan?... sí, deben saberlo... si no me preguntaron.
Addul estiró el cuello y posó su cabeza sobre sus patas delanteras, justo al lado de la cabeza de la grougrach. Lamió la mejilla de la elfa que ya había sucumbido al sueño y permaneció despierto, como cada noche, hasta que Mialë despertara y fuera su turno de velar por su sueño.
- Hola... antes no pudimos saludarnos. Mi nombre es Alexander. imagino que eres Elrad...
¿Elrad? pero... no sabía su nombre... *Un pulso en su mano le recordó a su espada. Se le quedó mirando un rato hasta que recordó al monje que tenía en frente*
- Siento... que nos hemos visto antes... *le dijo a Elrad sin quitar la mirada de su hoja* pero no creo que lo recuerdes... ni yo estoy seguro de recordarlo bien... es sólo... que esas pesadillas... *divagó levemente*
*Sintió a la alquimista y a Kirara caminando cerca y vió al Paladín, Van, mientras saludaba a la chica gato*
- ¿Vamos a comer? parece que Kirara va a preparar la comida, ayudarle no nos vendría mal *sonrió*