Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!
antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII
A la imaginación le gusta jugar
Una tarde de verano del mes de julio, no muy calurosa, paseaba con mi perro, pero en un descuido se me perdió, y yo, nervioso y desencajado, lloraba desconsoladoramente.
Después de buscarlo desesperadamente por todos lados más dos horas y de no encontrarlo, regresé acongojado a mi casa.
Pero en el trayecto vi en el suelo de una calle un cuento. Lo abrí y lo hojeé y lo ojeé, pero quería leerlo detenidamente..
Entré a mi casa, me fui directamente a mi cuarto y empecé a leerlo. Trataba de un niño que había perdido a su mono.
Al día siguiente, no bien desperté, un niño, más o menos de mi edad, estaba al pie de mi cama y me miraba con ojos llenos de lágrimas, sin decirme quien era, cómo había entrado a mi casa y porqué lloraba.
Después de hablar con él un par de minutos, comprendí el porqué de su presencia y de su llanto.
Aquel niño, al igual que yo, había perdido algo entrañable para él: su mono, y cuando volvía a su casa veía tirado en una calle un cuento, que trataba sobre un niño que había perdido a su perro.

A Chávez López
Sevilla ag 2025
Comentarios
"La pérdida nos une en el dolor", así es. Pero no sé si has captado bien en contenido del texto.
Un niño perdió a su perro, y otro niño perdió a su mono, y ambos casos están narrados con las mismas palabras (excepto "perro" y "mono"). Con ello he pretendido dar a entender que esa coincidencia de las penosas pérdidas ha creado una amistad. Así de simple.