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antonio chavez
Miguel de Cervantes s.XVII
Aquellos cabarés
La nutrida clientela, masculina y femenina, se abanicaban el torso semidesnudo ellos y los pechos cubiertos ellas.
Las manos de los clientes hombres apaciguaban sus intimidades más íntimas.
Los palmitos de las cabareteras, entrenados estaban para dar un deleite rabioso.
Miles y miles de tentaciones en las sillas del público buscando, posesas de iracunda fiebre.
Al alba, se podían ver rayos lunares y solares entremezclados, y también pájaros azules acariciándose; limpios lapislázulis, transidos colibríes granates, y bellos narcisos carmesí.
La clientela era gente de azúcar que se derretía en cántaros de cera caliente.
Por entre las mesas, la canastera, y en su canasto un tesoro en contorno lascivo. Con poca ropa iba de un lado a otro. Era bellísima. Movía caderas y pechos al son de la música. El saxofón echaba candela, escupía notas de limón, amarillas y verdes, como caramelos. Sus dibujadas nalgas y su triángulo, ofrecían placer orientado hacia una gruta de deleite infinito.
La audiencia soñaba con una cama en el infierno. Las hermosas mamas de la canastera prometían un paraíso de abundante y densa leche. Estaba descomunalmente buena e infernalmente lasciva.
Clientes ebrios de vino y deseo, vibraban en el ambiente. Labios buscaban donde derretirse y apoyos donde descoyuntarse. Ojos varones clavados en la efigie de la canastera; y en su cesto: baratijas sexuales y bolas de lotería: “¿me compra usted mi género?”. El mimbre tenía un toque de baboso escarnio. Su vientre estaba tatuado con jeroglíficos arábigos.
Y por fin, en el estrado, la primera vedette y en su cabeza plumas de avestruz, mostrando sus grandes duros senos. Y, a continuación, la segunda y la tercer, y repetían a petición del vocerío.
Pero, todo eso, siempre que la caudales echase tanto o más humo que los órganos reproductores asistentes en la sala.

Comentarios
Gracias por compartir.
SWhalom amigazo
Corresponde: SHALOM
Gracias. Aquellos antiguos cabaret tenían caché, había espectáculos y bellas mujeres. Alguna vez visité algunos en mi ciudad. Hoy en día, eso está extinguido, sólo existen muchos puticlub, que todo el mundo sabe a lo que a allí se va.
Saludos
No sé qué quiereS decir con eso de "LAPSUS". Si eres tan amable, te pido por favor me lo expliques. Gracias
Aunque ya no estoy para esos trotes, me gustaría que volviesen los cabarets antiguos; aquéllos en los que se podían ver buenos espectáculos y bellas y curvilíneas mujeres, que hoy en día todo garito nocturno sólo se centra en lo mismo; y lo mismo a que me refiero es "el ciego imperativo de la carne". Y no soy un puritano, más bien lo contrario, pero cada cosa en su momento.
Muy buena descripción, como te ha dicho Beto, y no lo digo porque la experiencia me de para reconocerlo, sino porque literariamente me ha gustado mucho.
Yo si he ido algunas veces a algún cabaret, y te aseguro, Ana, que había menos maldad, en todos los sentidos, que en los garitos nocturnos actuales. Te hablo de la década de los 60, 70, incluso parte de la 80.
Besos mil