Seguiré buscando y rebuscando en mi diario por si encuentro algo "sobrenatural" que me haya ocurrido. Porque mis casi 82 años han dado para mucho
Pues sí, he tenido y sigo teniendo la santa paciencia de poner, desde mi adolescencia, unas cuantas líneas de lo que me va a aconteciendo cada día en mi vida. Y todo ello a puño y letra, y ya llevo cuatro bloc-diario, con sus llavecitas y todo. Y lo escribo todo, absolutamente todo, aunque abreviado. Cuando Dios quiera que me vaya de este mundo, sólo mis hijos están autorizados para leerlos.
Mañana te envío los comentarios de tu relato que me enviaste, Antonio. Hoy he estado con mucho trabajo pero parece que mañana estaré más tranquilo para hacerte un análisis con calma.
Que cosas las que cuentan, ponen los pelos de punta
A mi me paso algo cuando era muy niña y eso se me quedò grabado y lo recuerdo de vez en cuando: Cuando tenia por ahi 7 años, viviamos en una casa al lado de una quebrada, junto a la nuestra habia una casa desocupada, unos amigos y yo nos gustaba ir a jugar alli, pues al no haber nadie podiamos jugar a las escondidas. En una de esas que estabamos jugando yo me escondi en un cuarto, cuando me da por mirar hacia arriba veo la cara de una señora asomada por entre una baranda que tenia la puerta en la parte superior, cual no seria mi susto al ver que alguien me miraba desde esa altura, a la carrera fui a ver si habia alguien alli, una escalera o algo para subirse, pero nada, ni la señora que habia visto ni una escalera, estaba completamente sola, los amiguitos se habian desaparecido, desde entonces jamas volvi a jugar en esa casa, le conte lo que vi a mi mamà y ella me va diciendo que seguramente era el alma de la dueña que habìa muerto a manos de unos asaltantes, con mayor razòn para no pisar la casa de los espantos, a los pocos dias mi mamà vendio la casa y nos fuimos para otro lado,
Jefa, pues yo también vivo en Sevilla y , aunque soy de más edad que tú, nos conocíamos y éramos amiguitos de niños, y nunca me contaste esto... jajajaja
Esto que voy a relatar no es sobrenatural ni me ocurrió a mí, pero fui testigo directo de ello, y de esto hace ya más de 65 años, cuando yo contaba 14 o 15.
En un antiguo y viejo local de unos ciento y pico de metros cuadrados que tenía alquilado mi padre en el barrio de El Porvenir, en Sevilla capital (este barrio esta cerca del famoso Parque de María Luisa) dedicado a taller mecánico de motores y bombas hidráulicas, la señora que lo limpiaba con una aljofifa, una tal Manuela, un día iba limpiando el suelo, cuando de pronto apareció una rata de un tamaño pequeño, que quieta se plantó delante de Manuela, que no se asustó demasiado, hasta el punto que se enfrentó a ella con su aljofifa, pero la rata empezó a correr y desapareció, por el momento..., porque lo que hizo fue regresar de nuevo al mismo sitio, pero acompañada de unas cuantas ratas grandes como conejos, y parecía que buscaban a Manuela, y Manuela se percató y empezó a correr hacia la calle. Y menos mal que dos o tres hombres que había por allí fueron a socorrerla con escobas, incluso mataron a algunas, pero las otras salieron pitando.
Que una rata haga frente a una persona, no es de extrañar porque ocurre, pero que una rata vaya en busca de otras ratas porque se ha visto acorralada, es inusual, aunque es sabido que la rata es el mamífero más inteligente que existe y que su cerebro tiene muchas similitudes con el cerebro humano.
La pobre Manuela se llevó varios días metida en su casa sin salir para nada a la calle y con el susto dentro del cuerpo.
En aquellos tiempos, los raticidas no tenían mucha efectividad y eran escasos además, y las ratas correteaban como Pedro por su casa por los lugares que había inmundicias y porquería, que son donde estos mamíferos campan a sus anchas.
(Por fortuna, todavía gozo de buena memoria, e incluso hasta fotográfica, de ahí que haya precisado detalles, a pesar de la distancia de casi siete décadas. Y pueden creerlo, y yo no miento porque no sé mentir, en este momento estoy viendo la expresión de susto de Manuela y la rata amenazándola)
Tremendo susto se llevó la pobre de Manuela. las ratas como las cucarachas son muy solidarias y se juntan para atacar a los agresores. Siguen el mismo esquema que las abejas y las avispas en donde impera la unión de manada y todos atacan como si fueran uno solo.
El relato que voy a narrar a continuación no es exactamente una cosa sobrenatural, pero sí es una cosa misteriosa, y esta cosa misteriosa me ocurrió a mí no hace muchos años, concretamente en el 2018.
Tengo cuenta corriente en dos bancos; una de ellas es para los movimientos diarios de mis ingresos y mis pagos, y la otra (más antigua) es donde tengo mis ahorros, puestos a certificado de depósito, o a plazo fijo; es decir, puedo ingresar dinero, pero no sacarlo hasta que no venza el plazo. Y también tengo domiciliados dos recibos de dos pólizas de seguros además de que siempre he pensado que es bueno operar con dos entidades bancarias a la vez.
En abril del 2018 ingresé en el segundo banco, a través de un cajero automático, dos mil euros, para que pudieran atender las pólizas de seguro, puesto que el saldo que tenía en ese momento no era suficiente. Hasta aquí todo normal. Pero cuán no fue mi sorpresa cuando días después abro la aplicación de ese banco (que la tengo en el móvil y en el ordenador) y veo que había asentado en mi cuenta veinte mil euros, en lugar de los dos mil que ingresé, de cuyo ingreso tenía un justificante del cajero automático
A pesar de que me gustaría "robarle" al mayor ladrón que todos tenemos: la banca, pero sin pistola, sino legalmente, mi honradez no me permitía disponer de algo que no era mío, y por eso fui al banco a que me aclarasen este asunto, y uno de los bancarios de allí me dijo que me habría enajenado, porque se ingresaron 20 mil, incluso le mostré el justificante de dos mil, y aquel señor me dijo que no había ningún error por parte del banco, que los 20 mil eran míos. Insistí en que hicieran un arqueo exhaustivo porque ese dinero no lo había ingresado yo. Al cabo de unos quince o veinte días recibí una carta del banco en la que me notificaban que habían verificado todo y que constaba que se habían ingresado 20 mil, no dos mil. A pesar de esa carta en mi poder, no quise tocar el dinero sobrante durante un tiempo, por si acaso me llegaba otra carta del banco indicándome, que, efectivamente, se había producido un error y que ese dinero era suyo, cuya carta nunca llegó, y ya han pasado casi seis años. ¡Así que me encontré con la mamela de dieciocho mil pavos!
Y digo al principio "cosa misteriosa" porque hoy en día, todas las transacciones bancarias y comerciales están realizadas informáticamente y, además, a los bancos no se les pasa ni una, y si se les pasa, es siempre a su favor.
Pues... acabo de recordar algo que me ocurrió, que supongo que no es paranormal en absoluto pero...
Fue hace muchos años, yo tenía como veinte. Para entonces yo salía con un novio bastante canalla y no en la acepción graciosa de la palabra. Una noche que habíamos ido de copas por la ciudad con mucha gente, algunos de ellos amigos comunes, le vi ponerme los cuernos en vivo y en directo. Para colmo, minutos después me enteré, por un colega, de que por las noches (yo trabajaba haciendo guardias) me cogía el coche sin decírmelo y se iba con gente a beber y a hacer derrapes y cosas así... esa persona me advirtió de que la última vez que hizo eso había pinchado una rueda y había puesto la de repuesto, así que yo estaba conduciendo con la rueda de repuesto sin saberlo... vamos, xd, todo pa'quedarse en shock como poco.
Le envié a la mierda y me fui a coger el autobús de vuelta a casa, porque después de eso se me habían quitado las ganas de fiesta (lógico). En la estación de autobuses me puse a la cola delante de la dársena del 625 y me eché a llorar rollo: POR DIOS, TODO ES UNA MIERDA. Y entonces se me acercó una persona que estaba también esperando en la cola. Era un chico bajito con el pelo largo y una cara bellísima, andrógina. Me preguntó si yo estaba bien, y me dio una lata de coca-cola. Me dijo que acababa de comprarse esa lata en las máquinas de la estación y estaba sin abrir. La acepté, pero como estaba en shock un poco pues tampoco pude decirle gran cosa. Esa persona entró en el autobús delante de mí. Es raro, pero su intervención había aliviado el dolor de golpe, no sé, no todo pero gran parte. El bus inició el largo recorrido hacia el pueblo donde yo vivía desde la capital. Carretera pura sin ninguna parada. A medida que volvía en mi, sentí que necesitaba darle las gracias a esa persona por "todo" lo que había hecho. Le busqué por el autobús, y ni rastro. Repito que le vi entrar delante de mí, aunque la explicación más lógica es que en realidad no entró y mi mente imaginó que sí lo hacía... Yo aun tenía la lata a medias en la mano. Mi yo fantasioso piensa que ese día me vino a reconfortar un ángel solo con su presencia, solo con su energía. Me gusta pensar que así fue.
De niña vi algo que no tiene explicación. Me había olvidado la llave para entrar a la casa de mis padres (yo había ido a hacer la compra). Y golpeo la puerta para que me abran, y por la mirilla vi que un ojo azul me miró, y luego cerró la mirilla. Supuse que era uno de mis primos, y entonces empecé a golpear la puerta con más fuerza (creí que él no deseaba abrirla...). Grande fue mi sorpresa cuando finalmente mi padre me atendió y me dijo que nadie, salvo él y mi madre, estaban en la casa.
El relato que voy a narrar a continuación no es exactamente una cosa sobrenatural, pero sí es una cosa misteriosa, y esta cosa misteriosa me ocurrió a mí no hace muchos años, concretamente en el 2018.
Tengo cuenta corriente en dos bancos; una de ellas es para los movimientos diarios de mis ingresos y mis pagos, y la otra (más antigua) es donde tengo mis ahorros, puestos a certificado de depósito, o a plazo fijo; es decir, puedo ingresar dinero, pero no sacarlo hasta que no venza el plazo. Y también tengo domiciliados dos recibos de dos pólizas de seguros además de que siempre he pensado que es bueno operar con dos entidades bancarias a la vez.
En abril del 2018 ingresé en el segundo banco, a través de un cajero automático, dos mil euros, para que pudieran atender las pólizas de seguro, puesto que el saldo que tenía en ese momento no era suficiente. Hasta aquí todo normal. Pero cuán no fue mi sorpresa cuando días después abro la aplicación de ese banco (que la tengo en el móvil y en el ordenador) y veo que había asentado en mi cuenta veinte mil euros, en lugar de los dos mil que ingresé, de cuyo ingreso tenía un justificante del cajero automático
A pesar de que me gustaría "robarle" al mayor ladrón que todos tenemos: la banca, pero sin pistola, sino legalmente, mi honradez no me permitía disponer de algo que no era mío, y por eso fui al banco a que me aclarasen este asunto, y uno de los bancarios de allí me dijo que me habría enajenado, porque se ingresaron 20 mil, incluso le mostré el justificante de dos mil, y aquel señor me dijo que no había ningún error por parte del banco, que los 20 mil eran míos. Insistí en que hicieran un arqueo exhaustivo porque ese dinero no lo había ingresado yo. Al cabo de unos quince o veinte días recibí una carta del banco en la que me notificaban que habían verificado todo y que constaba que se habían ingresado 20 mil, no dos mil. A pesar de esa carta en mi poder, no quise tocar el dinero sobrante durante un tiempo, por si acaso me llegaba otra carta del banco indicándome, que, efectivamente, se había producido un error y que ese dinero era suyo, cuya carta nunca llegó, y ya han pasado casi seis años. ¡Así que me encontré con la mamela de dieciocho mil pavos!
Y digo al principio "cosa misteriosa" porque hoy en día, todas las transacciones bancarias y comerciales están realizadas informáticamente y, además, a los bancos no se les pasa ni una, y si se les pasa, es siempre a su favor.
jajjaajjajaja... esto es algo que cualquiera sueña que le pase!! Por dios, Antonio, qué banco era...? Pa ingresar unos euritos a ver si se me pega la suerte!
Pues... acabo de recordar algo que me ocurrió, que supongo que no es paranormal en absoluto pero...
Fue hace muchos años, yo tenía como veinte. Para entonces yo salía con un novio bastante canalla y no en la acepción graciosa de la palabra. Una noche que habíamos ido de copas por la ciudad con mucha gente, algunos de ellos amigos comunes, le vi ponerme los cuernos en vivo y en directo. Para colmo, minutos después me enteré, por un colega, de que por las noches (yo trabajaba haciendo guardias) me cogía el coche sin decírmelo y se iba con gente a beber y a hacer derrapes y cosas así... esa persona me advirtió de que la última vez que hizo eso había pinchado una rueda y había puesto la de repuesto, así que yo estaba conduciendo con la rueda de repuesto sin saberlo... vamos, xd, todo pa'quedarse en shock como poco.
Le envié a la mierda y me fui a coger el autobús de vuelta a casa, porque después de eso se me habían quitado las ganas de fiesta (lógico). En la estación de autobuses me puse a la cola delante de la dársena del 625 y me eché a llorar rollo: POR DIOS, TODO ES UNA MIERDA. Y entonces se me acercó una persona que estaba también esperando en la cola. Era un chico bajito con el pelo largo y una cara bellísima, andrógina. Me preguntó si yo estaba bien, y me dio una lata de coca-cola. Me dijo que acababa de comprarse esa lata en las máquinas de la estación y estaba sin abrir. La acepté, pero como estaba en shock un poco pues tampoco pude decirle gran cosa. Esa persona entró en el autobús delante de mí. Es raro, pero su intervención había aliviado el dolor de golpe, no sé, no todo pero gran parte. El bus inició el largo recorrido hacia el pueblo donde yo vivía desde la capital. Carretera pura sin ninguna parada. A medida que volvía en mi, sentí que necesitaba darle las gracias a esa persona por "todo" lo que había hecho. Le busqué por el autobús, y ni rastro. Repito que le vi entrar delante de mí, aunque la explicación más lógica es que en realidad no entró y mi mente imaginó que sí lo hacía... Yo aun tenía la lata a medias en la mano. Mi yo fantasioso piensa que ese día me vino a reconfortar un ángel solo con su presencia, solo con su energía. Me gusta pensar que así fue.
Esa persona fue como un ángel que llegó en el momento y el lugar preciso. Mi amiga, muchas veces suceden cosas que no sabemos darles una explicación lógica, como lo que ahora voy a contar: En épocas navideñas, allá por el 2008, estaba solo en mi casa haciendo artículos en el ordenador para una revista llamada Semanario de lo Insólito. Estaba en una habitación que usaba como mi oficina particular. Al lado de mi escritorio tenía un arbolito artificial de Navidad. El encenderse y apagarse de las pequeñas bombillas de colores se reflejaba en la pantalla y esto me distraía en mi trabajo. Me levanté y desconecté la serie de luces para evitar los molestos reflejos. Seguí en mi labor cuando de pronto volví a ver en la pantalla los destellos de colores. Me levanté y volví a desconectar el enchufe. Pensé que, como estaba distraído, probablemente no lo había sacado del contacto. Puse el enchufe en el suelo, como a medio metro del árbol. Fui a la cocina a servirme más café y me preparé dos emparedados con jamón. Al regresar, me encontré conque el arbolito estaba encendido. Dejé mi comida en una mesita que tengo al lado del escritorio y molesto me puse a buscar por toda la casa al gracioso que estuvo jugando conmigo conectando el enchufe, pero no encontré a nadie. Pero la familia había salido de compras navideñas y yo estaba solo. La puerta de salida estaba bien cerrada. Regresé a mi oficina y desconecté el árbol. En eso me percaté que el enchufe de la computadora estaba en el suelo también, por lo que estaba apagada. Revisé el contacto para ver si tenía algún fallo y por ello los enchufes se salían de su lugar, pero estaba en excelentes condiciones. Conecté el ordenador y en lo que acababa de abrirse el programa en el que estaba trabajando, comencé a comer mis emparedados y a beber mi café, cuando de pronto, las luces del arbolito se encendieron. Algo o álguien lo había vuelto a conectar. Nadie pudo haber entrado y esto me causó mucha extrañeza. En eso llegó la familia y me distraje en otras cosas. No le dije a nadie de lo sucedido. Hasta la fecha no me ha vuelto a pasar, pero me ha quedado hasta hoy la intriga y el misterio del por qué se conectaban y desconectaban los enchufes, incluso estando yo ahí presente...
El relato que voy a narrar a continuación no es exactamente una cosa sobrenatural, pero sí es una cosa misteriosa, y esta cosa misteriosa me ocurrió a mí no hace muchos años, concretamente en el 2018.
Tengo cuenta corriente en dos bancos; una de ellas es para los movimientos diarios de mis ingresos y mis pagos, y la otra (más antigua) es donde tengo mis ahorros, puestos a certificado de depósito, o a plazo fijo; es decir, puedo ingresar dinero, pero no sacarlo hasta que no venza el plazo. Y también tengo domiciliados dos recibos de dos pólizas de seguros además de que siempre he pensado que es bueno operar con dos entidades bancarias a la vez.
En abril del 2018 ingresé en el segundo banco, a través de un cajero automático, dos mil euros, para que pudieran atender las pólizas de seguro, puesto que el saldo que tenía en ese momento no era suficiente. Hasta aquí todo normal. Pero cuán no fue mi sorpresa cuando días después abro la aplicación de ese banco (que la tengo en el móvil y en el ordenador) y veo que había asentado en mi cuenta veinte mil euros, en lugar de los dos mil que ingresé, de cuyo ingreso tenía un justificante del cajero automático
A pesar de que me gustaría "robarle" al mayor ladrón que todos tenemos: la banca, pero sin pistola, sino legalmente, mi honradez no me permitía disponer de algo que no era mío, y por eso fui al banco a que me aclarasen este asunto, y uno de los bancarios de allí me dijo que me habría enajenado, porque se ingresaron 20 mil, incluso le mostré el justificante de dos mil, y aquel señor me dijo que no había ningún error por parte del banco, que los 20 mil eran míos. Insistí en que hicieran un arqueo exhaustivo porque ese dinero no lo había ingresado yo. Al cabo de unos quince o veinte días recibí una carta del banco en la que me notificaban que habían verificado todo y que constaba que se habían ingresado 20 mil, no dos mil. A pesar de esa carta en mi poder, no quise tocar el dinero sobrante durante un tiempo, por si acaso me llegaba otra carta del banco indicándome, que, efectivamente, se había producido un error y que ese dinero era suyo, cuya carta nunca llegó, y ya han pasado casi seis años. ¡Así que me encontré con la mamela de dieciocho mil pavos!
Y digo al principio "cosa misteriosa" porque hoy en día, todas las transacciones bancarias y comerciales están realizadas informáticamente y, además, a los bancos no se les pasa ni una, y si se les pasa, es siempre a su favor.
jajjaajjajaja... esto es algo que cualquiera sueña que le pase!! Por dios, Antonio, qué banco era...? Pa ingresar unos euritos a ver si se me pega la suerte!
Mi amiga, yo le enviaré a Antonio mis pesos mexicanos con todo y águila azteca para que su Banco Mágico me los multiplique, je, je, je...
Pues... acabo de recordar algo que me ocurrió, que supongo que no es paranormal en absoluto pero...
Fue hace muchos años, yo tenía como veinte. Para entonces yo salía con un novio bastante canalla y no en la acepción graciosa de la palabra. Una noche que habíamos ido de copas por la ciudad con mucha gente, algunos de ellos amigos comunes, le vi ponerme los cuernos en vivo y en directo. Para colmo, minutos después me enteré, por un colega, de que por las noches (yo trabajaba haciendo guardias) me cogía el coche sin decírmelo y se iba con gente a beber y a hacer derrapes y cosas así... esa persona me advirtió de que la última vez que hizo eso había pinchado una rueda y había puesto la de repuesto, así que yo estaba conduciendo con la rueda de repuesto sin saberlo... vamos, xd, todo pa'quedarse en shock como poco.
Le envié a la mierda y me fui a coger el autobús de vuelta a casa, porque después de eso se me habían quitado las ganas de fiesta (lógico). En la estación de autobuses me puse a la cola delante de la dársena del 625 y me eché a llorar rollo: POR DIOS, TODO ES UNA MIERDA. Y entonces se me acercó una persona que estaba también esperando en la cola. Era un chico bajito con el pelo largo y una cara bellísima, andrógina. Me preguntó si yo estaba bien, y me dio una lata de coca-cola. Me dijo que acababa de comprarse esa lata en las máquinas de la estación y estaba sin abrir. La acepté, pero como estaba en shock un poco pues tampoco pude decirle gran cosa. Esa persona entró en el autobús delante de mí. Es raro, pero su intervención había aliviado el dolor de golpe, no sé, no todo pero gran parte. El bus inició el largo recorrido hacia el pueblo donde yo vivía desde la capital. Carretera pura sin ninguna parada. A medida que volvía en mi, sentí que necesitaba darle las gracias a esa persona por "todo" lo que había hecho. Le busqué por el autobús, y ni rastro. Repito que le vi entrar delante de mí, aunque la explicación más lógica es que en realidad no entró y mi mente imaginó que sí lo hacía... Yo aun tenía la lata a medias en la mano. Mi yo fantasioso piensa que ese día me vino a reconfortar un ángel solo con su presencia, solo con su energía. Me gusta pensar que así fue.
Esa persona fue como un ángel que llegó en el momento y el lugar preciso. Mi amiga, muchas veces suceden cosas que no sabemos darles una explicación lógica, como lo que ahora voy a contar: En épocas navideñas, allá por el 2008, estaba solo en mi casa haciendo artículos en el ordenador para una revista llamada Semanario de lo Insólito. Estaba en una habitación que usaba como mi oficina particular. Al lado de mi escritorio tenía un arbolito artificial de Navidad. El encenderse y apagarse de las pequeñas bombillas de colores se reflejaba en la pantalla y esto me distraía en mi trabajo. Me levanté y desconecté la serie de luces para evitar los molestos reflejos. Seguí en mi labor cuando de pronto volví a ver en la pantalla los destellos de colores. Me levanté y volví a desconectar el enchufe. Pensé que, como estaba distraído, probablemente no lo había sacado del contacto. Puse el enchufe en el suelo, como a medio metro del árbol. Fui a la cocina a servirme más café y me preparé dos emparedados con jamón. Al regresar, me encontré conque el arbolito estaba encendido. Dejé mi comida en una mesita que tengo al lado del escritorio y molesto me puse a buscar por toda la casa al gracioso que estuvo jugando conmigo conectando el enchufe, pero no encontré a nadie. Pero la familia había salido de compras navideñas y yo estaba solo. La puerta de salida estaba bien cerrada. Regresé a mi oficina y desconecté el árbol. En eso me percaté que el enchufe de la computadora estaba en el suelo también, por lo que estaba apagada. Revisé el contacto para ver si tenía algún fallo y por ello los enchufes se salían de su lugar, pero estaba en excelentes condiciones. Conecté el ordenador y en lo que acababa de abrirse el programa en el que estaba trabajando, comencé a comer mis emparedados y a beber mi café, cuando de pronto, las luces del arbolito se encendieron. Algo o álguien lo había vuelto a conectar. Nadie pudo haber entrado y esto me causó mucha extrañeza. En eso llegó la familia y me distraje en otras cosas. No le dije a nadie de lo sucedido. Hasta la fecha no me ha vuelto a pasar, pero me ha quedado hasta hoy la intriga y el misterio del por qué se conectaban y desconectaban los enchufes, incluso estando yo ahí presente...
El relato que voy a narrar a continuación no es exactamente una cosa sobrenatural, pero sí es una cosa misteriosa, y esta cosa misteriosa me ocurrió a mí no hace muchos años, concretamente en el 2018.
Tengo cuenta corriente en dos bancos; una de ellas es para los movimientos diarios de mis ingresos y mis pagos, y la otra (más antigua) es donde tengo mis ahorros, puestos a certificado de depósito, o a plazo fijo; es decir, puedo ingresar dinero, pero no sacarlo hasta que no venza el plazo. Y también tengo domiciliados dos recibos de dos pólizas de seguros además de que siempre he pensado que es bueno operar con dos entidades bancarias a la vez.
En abril del 2018 ingresé en el segundo banco, a través de un cajero automático, dos mil euros, para que pudieran atender las pólizas de seguro, puesto que el saldo que tenía en ese momento no era suficiente. Hasta aquí todo normal. Pero cuán no fue mi sorpresa cuando días después abro la aplicación de ese banco (que la tengo en el móvil y en el ordenador) y veo que había asentado en mi cuenta veinte mil euros, en lugar de los dos mil que ingresé, de cuyo ingreso tenía un justificante del cajero automático
A pesar de que me gustaría "robarle" al mayor ladrón que todos tenemos: la banca, pero sin pistola, sino legalmente, mi honradez no me permitía disponer de algo que no era mío, y por eso fui al banco a que me aclarasen este asunto, y uno de los bancarios de allí me dijo que me habría enajenado, porque se ingresaron 20 mil, incluso le mostré el justificante de dos mil, y aquel señor me dijo que no había ningún error por parte del banco, que los 20 mil eran míos. Insistí en que hicieran un arqueo exhaustivo porque ese dinero no lo había ingresado yo. Al cabo de unos quince o veinte días recibí una carta del banco en la que me notificaban que habían verificado todo y que constaba que se habían ingresado 20 mil, no dos mil. A pesar de esa carta en mi poder, no quise tocar el dinero sobrante durante un tiempo, por si acaso me llegaba otra carta del banco indicándome, que, efectivamente, se había producido un error y que ese dinero era suyo, cuya carta nunca llegó, y ya han pasado casi seis años. ¡Así que me encontré con la mamela de dieciocho mil pavos!
Y digo al principio "cosa misteriosa" porque hoy en día, todas las transacciones bancarias y comerciales están realizadas informáticamente y, además, a los bancos no se les pasa ni una, y si se les pasa, es siempre a su favor.
jajjaajjajaja... esto es algo que cualquiera sueña que le pase!! Por dios, Antonio, qué banco era...? Pa ingresar unos euritos a ver si se me pega la suerte!
Mi amiga, yo le enviaré a Antonio mis pesos mexicanos con todo y águila azteca para que su Banco Mágico me los multiplique, je, je, je...
Jajajajajaja... todo dios que lea esto le va a enviar dinero a Antonio con la esperanza de que se le multiplique... y sabes lo que pasará? Final del cuento: Antonio será rico (porque le habremos dado nuestra plaata), otra vez!! Conclusión: Antonio, no fue un error. Que seas millonario es lo que está en tu destino xd
Las mujeres que quieren conseguir marido ponen la imagen de San Antonio de cabeza, pero nosotros pondremos a nuestro San Antonio del Foro también de cabeza hasta que nos multiplique en euros nuestro dinerito.
Pues... acabo de recordar algo que me ocurrió, que supongo que no es paranormal en absoluto pero...
Fue hace muchos años, yo tenía como veinte. Para entonces yo salía con un novio bastante canalla y no en la acepción graciosa de la palabra. Una noche que habíamos ido de copas por la ciudad con mucha gente, algunos de ellos amigos comunes, le vi ponerme los cuernos en vivo y en directo. Para colmo, minutos después me enteré, por un colega, de que por las noches (yo trabajaba haciendo guardias) me cogía el coche sin decírmelo y se iba con gente a beber y a hacer derrapes y cosas así... esa persona me advirtió de que la última vez que hizo eso había pinchado una rueda y había puesto la de repuesto, así que yo estaba conduciendo con la rueda de repuesto sin saberlo... vamos, xd, todo pa'quedarse en shock como poco.
Le envié a la mierda y me fui a coger el autobús de vuelta a casa, porque después de eso se me habían quitado las ganas de fiesta (lógico). En la estación de autobuses me puse a la cola delante de la dársena del 625 y me eché a llorar rollo: POR DIOS, TODO ES UNA MIERDA. Y entonces se me acercó una persona que estaba también esperando en la cola. Era un chico bajito con el pelo largo y una cara bellísima, andrógina. Me preguntó si yo estaba bien, y me dio una lata de coca-cola. Me dijo que acababa de comprarse esa lata en las máquinas de la estación y estaba sin abrir. La acepté, pero como estaba en shock un poco pues tampoco pude decirle gran cosa. Esa persona entró en el autobús delante de mí. Es raro, pero su intervención había aliviado el dolor de golpe, no sé, no todo pero gran parte. El bus inició el largo recorrido hacia el pueblo donde yo vivía desde la capital. Carretera pura sin ninguna parada. A medida que volvía en mi, sentí que necesitaba darle las gracias a esa persona por "todo" lo que había hecho. Le busqué por el autobús, y ni rastro. Repito que le vi entrar delante de mí, aunque la explicación más lógica es que en realidad no entró y mi mente imaginó que sí lo hacía... Yo aun tenía la lata a medias en la mano. Mi yo fantasioso piensa que ese día me vino a reconfortar un ángel solo con su presencia, solo con su energía. Me gusta pensar que así fue.
¡Era yo, chiquilla! Me bajé del autobús antes de que se pusiera en marcha, pero tú no viste mi maniobra. Sería que tenía ganas de conocerte, y como posteriormente te vi en este foro, pues nada, me dije... "ahí está ya la buena de Reyes, de nuevo la ha puesto Dios en mi camino"... jajajaja...
Coincide en lo de "cara bellísima", pero no en lo de pelo largo y bajito (ya no tengo abuela )
jajjaajjajaja... esto es algo que cualquiera sueña que le pase!! Por dios, Antonio, qué banco era...? Pa ingresar unos euritos a ver si se me pega la suerte!
Reyes, no te digo el Banco, pero si te digo que su admistración estará en manos de Curro Jiménez, que le robaba a los ricos y lo robado se lo entregaba a los pobres. Ese banco es gilipollas. O, quizá, el gilipollas fui yo que insistía en que aquel dinero no era mío. Fue aquello un caso insólito e inédito. Qué en plena expansión de la informática haya estos fallos, no tiene explicación. ¡Y menos mal que no fue al revés; es decir, que yo hubiese ingresado 20 mil y me dijeran 2 mil! Y ahora se me ocurre la pregunta del millón... ¿me habría llamado el Banco para decirme que se había producido un error por parte de ellos y que me iban a abonar en mi cuenta dieciocho mil?
Jajajajajaja... todo dios que lea esto le va a enviar dinero a Antonio con la esperanza de que se le multiplique... y sabes lo que pasará? Final del cuento: Antonio será rico (porque le habremos dado nuestra plaata), otra vez!! Conclusión: Antonio, no fue un error. Que seas millonario es lo que está en tu destino xd
Reyes. Vivo holgadamente merced a mis 60 años trabajando, pero de ahí a millonario hay un buen trecho. Pero, eso sí, soy millonario en Amor, a repartir a los míos y a todo el mundo. Yo no dispongo de dos panes y tres peces para dar de comer a una muchedumbre
Recuerdo un caso sobrenatural que no sé si a la fecha todavía ocurra en la Biblioteca de Rectoría, en Ciudad Universitaria, (UNAM), en la Ciudad de México. Hace cuarenta años, cuando no había Internet para todo el público, la Biblioteca siempre estaba atestada de alumnos que buscaban entre los miles de libros que habían ahí, la información para sus tareas, trabajos, proyectos y tesinas. Todos los estudiantes de las Facultades nos reuníamos ahí para investigar, pero había un ala de ese lugar donde muy pocos alumnos se animaban a consultar sus libros. Estaba en el extremo oriente, justo en los estantes que tenía los libros de Historia. A mí me tocó verlos, junto con otros compañeros, y no solamente una vez, sino varias. En uno de los estantes, entre los libros y la repisa superior hay un espacio como de veinte centímetros. Ahí, entre la oscuridad que se forma en ese alargado hueco, en ocasiones se veían unos ojos. Eran un par de ojos negros que miraban fijamente al frente, y si caminabas, su mirada te seguía. No era una cabeza ni una cara, sino dos ojos que parecía como si flotaran en ese lugar. Se dejaban ver unos segundos, los suficientes para que notaras su presencia y desaparecían. En los cuatro años que estuve estudiando en la Facultad de Ciencias, los ví como unas treinta veces. Todos mis amigos los habían visto, y mis compañeras me pedían que las acompañara a esa sección para sacar un libro en especial. El caso es que aparecían esos ojos, sin emitir sonido alguno. No aparecían todos los días, sino en el momento más inesperado y en el día menos pensado. Al principio, esos ojos me aterraban, e incluso evitaba ir a esa ala de la Biblioteca, pero al paso de los años me acostumbré un poco, al fin y al cabo la visión solo duraba unos segundos y se desvanecía. Unos compañeros y yo tuvimos la osadía de ir e invocar a los ojos para que se aparecieran, pensando que era un alma que necesitaba trascender, pero no se nos presentó nada. Unos meses antes de que yo terminara la carrera, comentamos a un profesor de los laboratorios acerca de los ojos y se rió de nosotros. Se burló y dijo que quería verlos. Lo llevamos al área de los estantes y obviamente no aparecieron, ya que solo se dejan ver en ocasiones y no porque uno quiera verlos a voluntad. Al no observar nada, nos dijo que éramos unos ignorantes. El caso es que terminamos nuestras carreras y con el tiempo, me enteré que el profesor murió de un infarto en su casa casi dos meses después de que nosotros nos titulamos.
Recuerdo un caso sobrenatural que no sé si a la fecha todavía ocurra en la Biblioteca de Rectoría, en Ciudad Universitaria, (UNAM), en la Ciudad de México. Hace cuarenta años, cuando no había Internet para todo el público, la Biblioteca siempre estaba atestada de alumnos que buscaban entre los miles de libros que habían ahí, la información para sus tareas, trabajos, proyectos y tesinas. Todos los estudiantes de las Facultades nos reuníamos ahí para investigar, pero había un ala de ese lugar donde muy pocos alumnos se animaban a consultar sus libros. Estaba en el extremo oriente, justo en los estantes que tenía los libros de Historia. A mí me tocó verlos, junto con otros compañeros, y no solamente una vez, sino varias. En uno de los estantes, entre los libros y la repisa superior hay un espacio como de veinte centímetros. Ahí, entre la oscuridad que se forma en ese alargado hueco, en ocasiones se veían unos ojos. Eran un par de ojos negros que miraban fijamente al frente, y si caminabas, su mirada te seguía. No era una cabeza ni una cara, sino dos ojos que parecía como si flotaran en ese lugar. Se dejaban ver unos segundos, los suficientes para que notaras su presencia y desaparecían. En los cuatro años que estuve estudiando en la Facultad de Ciencias, los ví como unas treinta veces. Todos mis amigos los habían visto, y mis compañeras me pedían que las acompañara a esa sección para sacar un libro en especial. El caso es que aparecían esos ojos, sin emitir sonido alguno. No aparecían todos los días, sino en el momento más inesperado y en el día menos pensado. Al principio, esos ojos me aterraban, e incluso evitaba ir a esa ala de la Biblioteca, pero al paso de los años me acostumbré un poco, al fin y al cabo la visión solo duraba unos segundos y se desvanecía. Unos compañeros y yo tuvimos la osadía de ir e invocar a los ojos para que se aparecieran, pensando que era un alma que necesitaba trascender, pero no se nos presentó nada. Unos meses antes de que yo terminara la carrera, comentamos a un profesor de los laboratorios acerca de los ojos y se rió de nosotros. Se burló y dijo que quería verlos. Lo llevamos al área de los estantes y obviamente no aparecieron, ya que solo se dejan ver en ocasiones y no porque uno quiera verlos a voluntad. Al no observar nada, nos dijo que éramos unos ignorantes. El caso es que terminamos nuestras carreras y con el tiempo, me enteré que el profesor murió de un infarto en su casa casi dos meses después de que nosotros nos titulamos.
O sea, entiendo que esos misteriosos ojos los vio también el incrédulo profesor y de ahí su infarto, ¿no?
Las mujeres que quieren conseguir marido ponen la imagen de San Antonio de cabeza, pero nosotros pondremos a nuestro San Antonio del Foro también de cabeza hasta que nos multiplique en euros nuestro dinerito.
Envíame 100 millones de varos mexicanos y cuando los reciba mi Banco le diré que te remita un recibo por 200 millones de varos mexicanos
En los tiempos actuales del siglo XXI muchos dicen que la Panacea Universal, el banco más perfecto del mundo es invertir en criptomonedas, pero yo no lo creo así. Se sabe de muchos fraudes, hasta multimillonarios a causa de las criptomonedas.
En los tiempos actuales del siglo XXI muchos dicen que la Panacea Universal, el banco más perfecto del mundo es invertir en criptomonedas, pero yo no lo creo así. Se sabe de muchos fraudes, hasta multimillonarios a causa de las criptomonedas.
Y personas enviciadas con las criptomonedas, que ahora están en la ruina y abandonadas por sus familias. Sé de dos personas de mi ciudad.
Comentarios
Seguiré buscando y rebuscando en mi diario por si encuentro algo "sobrenatural" que me haya ocurrido. Porque mis casi 82 años han dado para mucho
Pues sí, he tenido y sigo teniendo la santa paciencia de poner, desde mi adolescencia, unas cuantas líneas de lo que me va a aconteciendo cada día en mi vida. Y todo ello a puño y letra, y ya llevo cuatro bloc-diario, con sus llavecitas y todo. Y lo escribo todo, absolutamente todo, aunque abreviado. Cuando Dios quiera que me vaya de este mundo, sólo mis hijos están autorizados para leerlos.
Jefa, pues yo también vivo en Sevilla y , aunque soy de más edad que tú, nos conocíamos y éramos amiguitos de niños, y nunca me contaste esto... jajajaja
Esto que voy a relatar no es sobrenatural ni me ocurrió a mí, pero fui testigo directo de ello, y de esto hace ya más de 65 años, cuando yo contaba 14 o 15.
En un antiguo y viejo local de unos ciento y pico de metros cuadrados que tenía alquilado mi padre en el barrio de El Porvenir, en Sevilla capital (este barrio esta cerca del famoso Parque de María Luisa) dedicado a taller mecánico de motores y bombas hidráulicas, la señora que lo limpiaba con una aljofifa, una tal Manuela, un día iba limpiando el suelo, cuando de pronto apareció una rata de un tamaño pequeño, que quieta se plantó delante de Manuela, que no se asustó demasiado, hasta el punto que se enfrentó a ella con su aljofifa, pero la rata empezó a correr y desapareció, por el momento..., porque lo que hizo fue regresar de nuevo al mismo sitio, pero acompañada de unas cuantas ratas grandes como conejos, y parecía que buscaban a Manuela, y Manuela se percató y empezó a correr hacia la calle. Y menos mal que dos o tres hombres que había por allí fueron a socorrerla con escobas, incluso mataron a algunas, pero las otras salieron pitando.
Que una rata haga frente a una persona, no es de extrañar porque ocurre, pero que una rata vaya en busca de otras ratas porque se ha visto acorralada, es inusual, aunque es sabido que la rata es el mamífero más inteligente que existe y que su cerebro tiene muchas similitudes con el cerebro humano.
La pobre Manuela se llevó varios días metida en su casa sin salir para nada a la calle y con el susto dentro del cuerpo.
En aquellos tiempos, los raticidas no tenían mucha efectividad y eran escasos además, y las ratas correteaban como Pedro por su casa por los lugares que había inmundicias y porquería, que son donde estos mamíferos campan a sus anchas.
(Por fortuna, todavía gozo de buena memoria, e incluso hasta fotográfica, de ahí que haya precisado detalles, a pesar de la distancia de casi siete décadas. Y pueden creerlo, y yo no miento porque no sé mentir, en este momento estoy viendo la expresión de susto de Manuela y la rata amenazándola)
No me asusta, sin embargo.
Pues cada día uno está rodeado de situaciones irracionales.
Saludos.
Una hazaña, Antonio.
¡Tremendo!
Y es verdad, hoy día no se les pasa una...
Fue hace muchos años, yo tenía como veinte. Para entonces yo salía con un novio bastante canalla y no en la acepción graciosa de la palabra. Una noche que habíamos ido de copas por la ciudad con mucha gente, algunos de ellos amigos comunes, le vi ponerme los cuernos en vivo y en directo. Para colmo, minutos después me enteré, por un colega, de que por las noches (yo trabajaba haciendo guardias) me cogía el coche sin decírmelo y se iba con gente a beber y a hacer derrapes y cosas así... esa persona me advirtió de que la última vez que hizo eso había pinchado una rueda y había puesto la de repuesto, así que yo estaba conduciendo con la rueda de repuesto sin saberlo... vamos, xd, todo pa'quedarse en shock como poco.
Le envié a la mierda y me fui a coger el autobús de vuelta a casa, porque después de eso se me habían quitado las ganas de fiesta (lógico).
En la estación de autobuses me puse a la cola delante de la dársena del 625 y me eché a llorar rollo: POR DIOS, TODO ES UNA MIERDA.
Y entonces se me acercó una persona que estaba también esperando en la cola. Era un chico bajito con el pelo largo y una cara bellísima, andrógina. Me preguntó si yo estaba bien, y me dio una lata de coca-cola. Me dijo que acababa de comprarse esa lata en las máquinas de la estación y estaba sin abrir. La acepté, pero como estaba en shock un poco pues tampoco pude decirle gran cosa.
Esa persona entró en el autobús delante de mí. Es raro, pero su intervención había aliviado el dolor de golpe, no sé, no todo pero gran parte.
El bus inició el largo recorrido hacia el pueblo donde yo vivía desde la capital. Carretera pura sin ninguna parada. A medida que volvía en mi, sentí que necesitaba darle las gracias a esa persona por "todo" lo que había hecho. Le busqué por el autobús, y ni rastro. Repito que le vi entrar delante de mí, aunque la explicación más lógica es que en realidad no entró y mi mente imaginó que sí lo hacía...
Yo aun tenía la lata a medias en la mano.
Mi yo fantasioso piensa que ese día me vino a reconfortar un ángel solo con su presencia, solo con su energía. Me gusta pensar que así fue.
Mi amiga, muchas veces suceden cosas que no sabemos darles una explicación lógica, como lo que ahora voy a contar:
En épocas navideñas, allá por el 2008, estaba solo en mi casa haciendo artículos en el ordenador para una revista llamada Semanario de lo Insólito. Estaba en una habitación que usaba como mi oficina particular.
Al lado de mi escritorio tenía un arbolito artificial de Navidad. El encenderse y apagarse de las pequeñas bombillas de colores se reflejaba en la pantalla y esto me distraía en mi trabajo.
Me levanté y desconecté la serie de luces para evitar los molestos reflejos. Seguí en mi labor cuando de pronto volví a ver en la pantalla los destellos de colores.
Me levanté y volví a desconectar el enchufe. Pensé que, como estaba distraído, probablemente no lo había sacado del contacto. Puse el enchufe en el suelo, como a medio metro del árbol.
Fui a la cocina a servirme más café y me preparé dos emparedados con jamón. Al regresar, me encontré conque el arbolito estaba encendido. Dejé mi comida en una mesita que tengo al lado del escritorio y molesto me puse a buscar por toda la casa al gracioso que estuvo jugando conmigo conectando el enchufe, pero no encontré a nadie.
Pero la familia había salido de compras navideñas y yo estaba solo. La puerta de salida estaba bien cerrada. Regresé a mi oficina y desconecté el árbol. En eso me percaté que el enchufe de la computadora estaba en el suelo también, por lo que estaba apagada.
Revisé el contacto para ver si tenía algún fallo y por ello los enchufes se salían de su lugar, pero estaba en excelentes condiciones.
Conecté el ordenador y en lo que acababa de abrirse el programa en el que estaba trabajando, comencé a comer mis emparedados y a beber mi café, cuando de pronto, las luces del arbolito se encendieron. Algo o álguien lo había vuelto a conectar.
Nadie pudo haber entrado y esto me causó mucha extrañeza. En eso llegó la familia y me distraje en otras cosas. No le dije a nadie de lo sucedido.
Hasta la fecha no me ha vuelto a pasar, pero me ha quedado hasta hoy la intriga y el misterio del por qué se conectaban y desconectaban los enchufes, incluso estando yo ahí presente...
Conclusión: Antonio, no fue un error. Que seas millonario es lo que está en tu destino xd
¡Era yo, chiquilla! Me bajé del autobús antes de que se pusiera en marcha, pero tú no viste mi maniobra. Sería que tenía ganas de conocerte, y como posteriormente te vi en este foro, pues nada, me dije... "ahí está ya la buena de Reyes, de nuevo la ha puesto Dios en mi camino"... jajajaja...
Coincide en lo de "cara bellísima", pero no en lo de pelo largo y bajito (ya no tengo abuela
Reyes, no te digo el Banco, pero si te digo que su admistración estará en manos de Curro Jiménez, que le robaba a los ricos y lo robado se lo entregaba a los pobres. Ese banco es gilipollas. O, quizá, el gilipollas fui yo que insistía en que aquel dinero no era mío. Fue aquello un caso insólito e inédito. Qué en plena expansión de la informática haya estos fallos, no tiene explicación. ¡Y menos mal que no fue al revés; es decir, que yo hubiese ingresado 20 mil y me dijeran 2 mil! Y ahora se me ocurre la pregunta del millón... ¿me habría llamado el Banco para decirme que se había producido un error por parte de ellos y que me iban a abonar en mi cuenta dieciocho mil?
Bumblebee dijo:
Jajajajajaja... todo dios que lea esto le va a enviar dinero a Antonio con la esperanza de que se le multiplique... y sabes lo que pasará? Final del cuento: Antonio será rico (porque le habremos dado nuestra plaata), otra vez!! Conclusión: Antonio, no fue un error. Que seas millonario es lo que está en tu destino xd
Reyes. Vivo holgadamente merced a mis 60 años trabajando, pero de ahí a millonario hay un buen trecho. Pero, eso sí, soy millonario en Amor, a repartir a los míos y a todo el mundo. Yo no dispongo de dos panes y tres peces para dar de comer a una muchedumbre
Hace cuarenta años, cuando no había Internet para todo el público, la Biblioteca siempre estaba atestada de alumnos que buscaban entre los miles de libros que habían ahí, la información para sus tareas, trabajos, proyectos y tesinas.
Todos los estudiantes de las Facultades nos reuníamos ahí para investigar, pero había un ala de ese lugar donde muy pocos alumnos se animaban a consultar sus libros. Estaba en el extremo oriente, justo en los estantes que tenía los libros de Historia.
A mí me tocó verlos, junto con otros compañeros, y no solamente una vez, sino varias. En uno de los estantes, entre los libros y la repisa superior hay un espacio como de veinte centímetros. Ahí, entre la oscuridad que se forma en ese alargado hueco, en ocasiones se veían unos ojos.
Eran un par de ojos negros que miraban fijamente al frente, y si caminabas, su mirada te seguía. No era una cabeza ni una cara, sino dos ojos que parecía como si flotaran en ese lugar.
Se dejaban ver unos segundos, los suficientes para que notaras su presencia y desaparecían. En los cuatro años que estuve estudiando en la Facultad de Ciencias, los ví como unas treinta veces.
Todos mis amigos los habían visto, y mis compañeras me pedían que las acompañara a esa sección para sacar un libro en especial.
El caso es que aparecían esos ojos, sin emitir sonido alguno. No aparecían todos los días, sino en el momento más inesperado y en el día menos pensado.
Al principio, esos ojos me aterraban, e incluso evitaba ir a esa ala de la Biblioteca, pero al paso de los años me acostumbré un poco, al fin y al cabo la visión solo duraba unos segundos y se desvanecía.
Unos compañeros y yo tuvimos la osadía de ir e invocar a los ojos para que se aparecieran, pensando que era un alma que necesitaba trascender, pero no se nos presentó nada.
Unos meses antes de que yo terminara la carrera, comentamos a un profesor de los laboratorios acerca de los ojos y se rió de nosotros. Se burló y dijo que quería verlos.
Lo llevamos al área de los estantes y obviamente no aparecieron, ya que solo se dejan ver en ocasiones y no porque uno quiera verlos a voluntad.
Al no observar nada, nos dijo que éramos unos ignorantes. El caso es que terminamos nuestras carreras y con el tiempo, me enteré que el profesor murió de un infarto en su casa casi dos meses después de que nosotros nos titulamos.
O sea, entiendo que esos misteriosos ojos los vio también el incrédulo profesor y de ahí su infarto, ¿no?
Lo curioso es que es una macabra coincidencia.
Envíame 100 millones de varos mexicanos y cuando los reciba mi Banco le diré que te remita un recibo por 200 millones de varos mexicanos
Más bien, el cuerno de la gilipollez
Se sabe de muchos fraudes, hasta multimillonarios a causa de las criptomonedas.
Y personas enviciadas con las criptomonedas, que ahora están en la ruina y abandonadas por sus familias. Sé de dos personas de mi ciudad.