Cosas absurdas con sentido * Devuélvame lo que no debí prestarte.
* Devuélveme mi ilusión, grité al girasol que había en mi camino.
* Devuélveme mi escalpelo, que yo mismo me voy a operar.
* Devuélveme la visión de la montaña, dije a la semilla que había a lo largo del sendero.
* Devuélveme mi nombre, le dije a San Antonio de Padua.
* ¡Devuélveme mi juventud!, grité, nostálgico, al polvo del sendero.
* Ahora canta mi maestro, pero antes cantaba yo en su clase
.
* ¿Acaso he llegado tan lejos como para merecer esto?
* ¿Hablan mis labios o de dónde viene ese cántico que se incrusta en mi alma cual lanza?
A Chávez LópezSevilla dic 2023
Comentarios
Perlas sin ostras
**He vuelto a mi casa de la playa.
**Siete veranos desde la última vez que puse pie aquí.
**Está vacía, sólo la ocupan negras humedades que recriminan mi ausencia.
**Es el atardecer del domingo e imagino que el Sol cae sobre las dunas de arena blanca.
**El viento del Sur golpea la persiana del que fue mi dormitorio, llamándome pródigo.
**A ella sí la voy a dejar entrar. Cierra el cuarto y se enreda en mi pelo.
**¿Qué es lo que ella va a hacerle a mi cuerpo?
**Sin nada que hacer, miro a través del sucio ventanal, donde tres golondrinas anidaron.
**El Sol se posa sobre la arena blanca.
**La playa está solitaria, vacía de almas.
**Confundo el sonido de lo natural con el silencio
**Me distraigo surcando con el dedo los surcos que el viento dejó grabado en la arena. **La distancia hace que el horizonte me quepa en la palma de la mano.
**El mar se retira intranquilo, para dejar que mi recuerdo se pose en su estampa.
**Muchas veces navegué encima de las hijas pequeñas de estas grandes olas.
**Veía suicidarse a las olas, colisionando enervadas contra rocas cercanas.
**Saltaban por los aires los añicos de las olas.
**Durante cientos de anocheceres caminé siguiendo una orilla imposible.
**Mutaba a cada paso, con el cielo naranja bajo mis pies.
**Hoy el mar enjabona la playa y no veo el cielo más que en lo alto.
**Entre aquellas dos viejas barcas varadas engendré a uno de mis hijos.
**Veo tres pateras clavadas que siguen en su lugar de siempre.
**Una barquita está tan desvencijadas como la conocí.
**Resisten los efectos de una erosión por amor.
**Desde el balcón de mi alcoba, la playa parece otra.
**Pinto recuerdos que soy capaz de amar antes de terminarlos.
**El encantamiento pleno se cumple siempre.
**Un último rayo y mi largo pelo desplomado sobre la espalda me avisan de que el día y el viento se han ido juntos.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Nunca dejes de soñar
* El soñador no puede dejar de soñar, si decae se hunde.
* En la selva de la vida todos quieren ganar.
* Salí de mi casa tan alegre como un niño el día de los Reyes Magos.
* Pasó todo el día y nada malo ocurrió.
* Como todas las mañanas, las vecinas ríen y cotillean.
* ¿Te diste cuenta de tu rutina? ¿No será que estás ligando con la vecina?
* Cuando te miro a los ojos reconozco tu mirada.
* Me meto dentro de ti y veo tu recóndito secreto que guardas bajo decreto.
* Te advierto que sé más trucos que tú.
* La soledad me han enseñado cosas que en el colegio no se aprenden.
* Acabé de escribirte y suspiré.
* Soñé que el pobre tiene dinero, y el usurero busca pan.
* Soñé que pierde el estafador.
* Soñé que gana el honrado
* Soñé el bueno goza de libertad.
* Soñé que todas las pistolas las han tirado al mar.
* Soñé que la mano del gobierno se une a la del pueblo.
* Soñé que el anciano no desperdicia los días.
* Soñé que María, por fin, ha conocido el amor.
* Soñé que las ballenas matan japoneses
* Soñé que África vuelve a ser tierra mágica, no trágica.
* Soñé que el negro ha cogido el lugar del blanco.
* Soñé que las cárceles no existen.
* Soñé que los humanos saben perdonar.
* Soñé que la tristeza es un bulo.
* ¿Tan larga ve la vida el niño?
* ¿Tan corta ve la vida el anciano?
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Debemos mentalizarnos en todo momento de que es necesario para nosotros mismos conservar lo que tenemos y no desear lo ajeno o lo que no está a nuestro alcance.
Si tal cosa la llevamos a cabo, nada puede impedirnos que seamos felices en la medida que nuestras circunstancias permitan.
Durante las noches, necesariamente tenemos que dejar descansar a nuestra mente, pero siempre con la esperanza de un nuevo día.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
* Comentar cosas extrañas es hablar de experiencias de difícil demostración.
* Millones de mortales son testigos de hechos sin una explicación lógica.
* No hace falta ser erudito o analfabeto para entender que dinero es un diablo.
* Todos somos propensos a ser protagonistas de situaciones insólitas.
* Algunos hechos, a veces favorables y otras espeluznantes, siempre sorprenden.
* No quiero confundir la felicidad con el sentimiento
* La vida regala infinidad de ilusiones, y también decepciones.
* Quisiera saber quién, con morbo, ensaya grotesca sonrisa, y goza de su acción.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Gracias
Hablando conmigo mismo
Ahora llueve a cántaros en mi ciudad, y un fuerte vendaval hace temblar los cristales de las ventanas de mi casa.
Han sido cientos, miles de personas, de todas las nacionalidades y de todas las razas las que he conocido a lo largo de mi vida, cada una con su carácter y su manera de ser y de actuar, y de todas he aprendido algo, todas me han dado lecciones de algo, y algunas me han impactado. Pero no sé el paradero actual de ninguna de ellas
En Francia, en la frontera con Italia, conocí a un refugiado español que se entretenía con fabricar escudos del Betis (Real club del fútbol de la ciudad de Sevilla) que tanto añoraba, pero tan pronto los iba terminando, empezaba a llorar y los destruía.
En un pueblo perdido de Argelia, cercano a la frontera con Libia, conocí a un matrimonio español, que trabajaba en una fábrica de tejidos y que, por alguna razón, que nunca he sabido, se negaban hablarme en español.
He conocido a personas arrogantes, impertinentes, narcisistas, déspotas, políticos, pero también a buenas personas: sanas, humildes, altruistas, y con casi todas me llevaba bien, menos con los políticos. Pero siempre me ha sorprendido la naturaleza humana, y creo que es por su misteriosa disparidad de sentimientos.
La Comprensión
Cada vez menos nos entregamos a comprender la comprensión.
La compresión es un eje fundamental por el que el mundo gira. A través de ella podemos alcanzar amistad o, en su defecto, buenas relaciones con nuestros semejantes.
Pero no. Obstinadamente nos inclinamos por la incomprensión. Y así nos va; sin apenas combustible en el espíritu para poder intentarlo de nuevo.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
La llegada a la vida
Cuando llegamos a la vida y entramos en contacto por primera vez con esa gran masa de personas que llamamos sociedad, nos encontramos con dos distinguidos grupos. Vemos personas, hechas y derechas todas ellas, que tienen una forma peculiarmente común de actuar. No visten todas igual, pero por sus indumentarias sabes distinguir si es hombre o es mujer. Tampoco tienen el pelo igual. No andan igual, no hablan igual. Pero tú llegas a la vida, te unes a la mitad de la partida y nadie te ha explicado roles ni reglas del juego. Ves experimentados a todos los jugadores, cómo se desenvuelven dentro de su papel, que saben qué tienen que hacer en cada momento. Y te asustas. Te abruma la falta de nociones que tienes en este juego de límites tan difusos, y decides que lo mejor es intentar disimular, pasar desapercibido. Te miras tu entrepierna y emulas los rasgos que ves en quienes comparten tu condición. No sabes por qué haces lo que haces, más que por unirte a la dinámica lo antes posible y jugar con todos. Y de algún modo, como un subalterno siguiendo órdenes, pero las cosas empiezan a funcionar.
Cuando te encuentras con personas del sexo opuesto, no sabes por qué, pero te atraen. Y tú a ellas. Recibes más o menos los mismos resultados que aquellos que sus conductas emulas, y te sientes afortunado. “Estoy aprendiendo a jugar” te dices para tus adentros, aunque lo cierto es que sólo eres un impostor. No conoces las reglas, tus jugadas no siguen un plan, no conoces el objetivo, estás asustado porque no quieres perder, aunque no entiendes en qué consiste exactamente perder.
Según va transcurriendo la partida, la ansiedad de ser descubierto sigue creciendo en ti. Temes destacar, por no cometer un error que deje ver que no eres más que un fraude. Temes quedar expuesto y ser abandonado.
“¡Yo quiero ser un jugador, y no un impostor!”.
Te has hecho al papel y tu mente se desdobla. Tienes, por un lado, tu cúmulo de hábitos, unas conductas y unos rasgos adquiridos mecánicamente a base de imitar a quienes hay a tu alrededor, y tienes, por otro lado, a ese niño que llegó ajeno a todas las reglas o los objetivos de la partida, que sigue preguntándose “¿qué tengo que hacer?”. “¿Cuándo voy a convertirme en un jugador profesional como el resto?”. Te preguntas también si hay algo de malo en el juego. “¿Quizás debería saberlo ya?, los demás parece que lo entienden todo, y yo no; ¿soy yo inferior a ellos?”.
Te percatas de que sólo hay una partida. No hay cambios de paradigma, el juego es sólo un día tras otro hasta que acaba. Te armas de valor, valor para afrontar el hecho de que no quieres que tu partida acabe igual que empezó. No quieres irte sin haber aprendido algo. Te irías sin ganar ni perder, por la sencilla razón de que te habrías ido sin jugar.
Tienes lo que los demás llaman pareja. Dentro de las limitaciones que te impone tu propia situación, desarrollas un vínculo afectivo con ella. Te acercas más de lo que te has acercado a otro jugador. Mucho más. Tanto que da miedo. Pero tu pareja también tiene miedo. Hay algo en sus ojos, un extraño reflejo disonante, demasiado disonante con respecto a todo lo demás que conoces de esa persona. Ya no te parece tan firme y segura como al principio.
Y ahora que estáis tan cerca, que habéis fabricado un vínculo especial, decides que es el momento, y te armas de valor, te armas de todo el valor que puedes aunar, te acercas a ella y, sin mediar palabra, te quitas la máscara que has ido meticulosamente elaborando durante todos estos años. Te muestras tal y como eres. Saltas al vacío, no tienes un plan B. Así que te quedas ahí, en silencio, durante lo que parece años, frente a la atenta mirada de la única persona capaz de desatar en ti semejante reacción.
Sigues en silencio, y cuando crees que ya no puedes más, ella se acerca, temblorosa, y ves, atónito, cómo se desprende de una máscara, que un segundo antes hubieras jurado que era su propio rostro, revelando una niña, con la misma expresión de pavor que tú. Y sientes una ola de euforia durante el momento más liberador de tu existencia, cuando, por fin, has descubierto que los demás también ignoran en qué consiste el juego, que sólo están jugando lo mejor que saben y pueden y que ya no te intimidan, que son exactamente como tú.

A Chávez López - Sevilla dic 2023La mente trabaja permanentemente
Los días vuelven de Sol a Sol.
Las sensaciones se acumulan, nos dictan formas de conducta imposibles de refutar.
El amor está afectado por agentes extraños, que pululan sembrando la incomprensión.
Gérmenes patógenos nos vuelcan en el odio y en la violencia.
Toda esta irrealidad existió siempre, o, ¿tal vez no supimos verla?
Mientras el mundo avanza, no pocos se quedan atrás.
Hay quien se adelanta lleno de ínfulas de superioridad.
Otros se mueven, pero no caminan, están atascados en el camino.
Nosotros somos nuestros espectadores.
Pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, la función tiene que continuar...
Sevilla dic 2023
Aunque quizás haya tenido una entrepierna favorita, se me olvidó.
Sin poder remediar nada, he decidido seguir viviendo mi vida, pero resulta que a estas alturas estoy encontrando cosas inexploradas por mí.
Nadie sabe lo que uno siente cuando se siente de verdad.
Nadie debe hablar del fuego que tenía en la chimenea de su corazón mientras duraba su amor, pero que ahora se ha apagado.
Ahora selecciono a conciencia todas mis querencias.
Ahora soy más de mí, menos altruista, menos confiado.
Aunque tuve amores, el diablo me dio ese clavo que saca otro clavo.
Salí en busca de mujeres del tipo “papel higiénico” (usar y tirar), pero sólo encontré una de una sola capa.
Mientras buscaba la forma de no pensar en lo que quería, la fuerza de mi obstinación me ayudaba.
Como no llegaba a mi cabeza lo que quería escribir, cogía tu mano, y sorprendentemente venía a mí mi inspiración.
Las palabras que ahora anotas en tu carácter de doble filo y las palabras de los plácidos encuentros diarios de antes, no son las mismas.
Aunque parezca extraño, me siento feliz por algo tan horrendo me he puesto a reír.
Las cosas buenas y malas que se han sentido mientras estaba enamorado, no se cuentan a nadie.
Sobre la historia de una mujer que moría de amor, la contaré con errores, y también con exageraciones positivas.
Al principio, cuando ella amaba a él e incluso con locura, él confiaba en ella; pero ahora, todos los detalles de su vida, contados por él a ella, son lanzas contra él.
Aunque suene a pedantería, el que a veces no me crean, me reconforta
No perderé la calma. Aunque no consiga olvidar, sigo confiando en mí.
Encima de ti puse fuego de amor y miles de productos románticos salidos de mi corazón, mientras tú viviendo seguías tu vida.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
De imposición personal diaria
Hay días, cuando uno se levanta, que presiente que se van a convertir en auténticos desastres, pero tenemos que pensar en los buenos días, siempre que se sea capaz de reconocer los días malos, no como un síntoma de fracaso o flaqueza, sino como una parte de la condición humana y el derecho a ser imperfecto. Al menos así, uno es capaz de mantenerse sin la necesidad de aferrarse a alguien en quien apoyarse. Pero, por otro lado, siempre es bueno que exista alguien próximo a uno. No resulta divertido, por el contrario desolador, permanecer siempre solo.
Sevilla dic 2023
Al retortero de tu fuego
El ocaso del cielo en la mirada
y el color palpitante del deseo en el instinto.
En los labios un dulzor de luna
que se desmadeja, cadencioso, en prístinas hebras
pegando el paladar a la lengua.
Tu saliva, húmeda y volcánica, resbala
por mis candentes y endurecidos senos,
minando de rescoldos los ardientes caminos
y gratos senderos, que nos hacen inmortales,
dioses únicos, embriagados, fecundos…
Igneos de veneno,
vertido en cada ignota gruta
que de nuevo recorremos.
La respiración entrecortada
el aliento exhausto en el aroma del sexo.
El efluvio poderoso y viril de la simiente
impregnando, inexorable, el lecho.
La piel inerme ante tus besos sabios
especiados, precisos, preciosos…
El ex hálito mordaz y erótico
del Apolo que te habita más allá de tus serpientes.
El delirio fugaz de una rosa enigmática
que ensambla levemente dos desiertos
proficuos de profundidad y ligaduras,
retobados de proximidades siempre nuevas.
Henchidas las ganas, inmutables,
retenidas, atesoradas…
El ímpetu de la sangre
y el tropel de espuma
que transforma al hombre
en una bestia apacible.
El placer y el dolor que se enzarzan
como se enreda la palabra al pensamiento
el color al blanco y negro, el hambre y el hambriento…
Te hundes de gula en un pubis famélico
que absorbe, tentacular,
tu más íntima infloración desnuda
tibia, amante, amiga…
La suavidad del vigor activo me satura
y mis fieras gimen y sollozan,
extásicas y derrotadas, traspuestas .
En el culmen de la noche
sin límites de cuerpos en el cuerpo
tu falo, impúdico, extiende sus fulgores
y en esparcir se prende al alba nueva.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
NO HAY FINALES
CONOCE MI BOCA TU TIBIO ALIENTO
Y RECONOCE LA CARNE, Y MUERDE,
CHUPA EL JADEO CONVERTIDO EN VIENTO
Y MI LENGUA SE LIBERA Y SE PIERDE.
OLVIDO TUS TRAMPAS, TU GRAN TALENTO,
ME ENTREGO SIEMPRE A TUS OJOS VERDES,
YO LOS LAMO, LOS HAGO MI ALIMENTO
Y TÚ TE CLAVAS Y DEJO QUE TE ENTIERRES.
ME SEPULTAS Y ME LIBERAS, LENTO,
COMO SEXO MUDO DE ANOCHECERES
COMO AQUEL, EL MÁS HERMOSO CUENTO,
Y QUÉ HA DE IMPORTARME SI ALGUIEN PIERDE.
NO HAY FINALES, APENAS UN MOMENTO,
POR ESO TE EXIJO QUE NO ME RECUERDES.
A.Chávez López
Sevilla dic 2023
Ellos dos, el amor y el desamor
Ella estaba muy enamorada de él, pero él no estaba enamorado ni pizca de ella.
Ella lo había sospechado por pequeños detalles insignificantes, tan poco relevantes que no valía para convencerse del todo de que su amor no era recíproco. Tampoco era que él no la quisiese, no, no era eso; habían compartido juntos tiempo y experiencias. Pero esto no significaba que él estuviese enamorado de ella.
La cuestión es que un mal día, todo acabó. A ella le tocó sufrir, y a él le tocó huir de un sentimiento de culpa.
Y transcurrió el tiempo; y él, convencido de que todo el amargor de ella había pasado ya, osó a ofrecerle su amistad, y ella, aferrándose al amor que aún le profesaba, la aceptó. Pero amistad no es igual que amor, al menos no siempre y por supuesto no en ellos.
Ella traducía cada mirada, cada gesto, cada palabra de él en una posibilidad de volver a estar juntos; él, simplemente, no traducía nada.
Un día, él se atrevió a decirle que estaba con otra, ella lo encajó, llorando por dentro y sonriendo por fuera, pero los gestos y las miradas de él la herían. Sin embargo, luchó por no quererlo, no verlo, por olvidarle… Pero no lo consiguió.
A cada llamada suya, que no iba a responder, respondía. Cada vez que la citaba, ella, guapa y radiante aparecía, y se tragaba su orgullo, sólo por verle, por hablarle, por estar con él…
Un día, llorando él, le dijo que su nuevo amor lo había dejado, pero ella, en lugar de alegrarse, le curó sus heridas y le dio lo que no supo darse a sí misma.
Una noche de vino, Luna y clavel, él confundió la amistad. Ella quiso creer que por fin iba a "ocurrir" de nuevo. Y ocurrió. Hicieron el amor tiernamente, y salvajemente también, y se reían de todo. Y durmieron abrazados el uno al otro, como en los viejos tiempos.
A otro día, ella se despertó primero, y se puso a mirar cómo dormía él. Nada habría cambiado, ni una gota de agonía, por un segundo de la noche de aquel día.
Pero el golpe más fuerte y final se produjo cuando ella le escuchó musitar el nombre de la otra mujer, con una dulce sonrisa en los labios.
Ella le cubrió el cuerpo desnudo, y se prometió así misma no llorar nunca más por él.
El odio, aunque azucarado, que la invadía podía más que una reconciliación. Y aunque sabía que todavía le quería, algo que por el momento no lo podía evitar, decidió que ya era hora de sacar su orgullo a relucir.
Así que cuando él despertó y ella ya había visto la realidad de la situación y después del intento de él de llorar en su cuello, tranquila pero firme lo apartó y le dijo palmariamente lo que en adelante tenía que afrontar.
- Reflexionaste tarde, cariño Ahora, tú estás empezando a enamorarte de mí, pero yo ya estoy terminando de estar enamorada de ti.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Me encuentro sola
Y echo en falta tu cuerpo, las suavidades de tus caricias, la miel de tus besos, tus risas musicales, que hacían bailar a mi corazón; tu voz, nuestros paseos con manos cogidas, mientras nos amábamos; el campo de lecho, y de techo el azul; testigos sordos y mudo de nuestro amor. Y echo en falta tu voz tranquilizando mi espíritu, mientras me decías te quiero y me abrazabas, rebosante felicidad. Te echo en falta a ti…
Y estoy harta de la soledad, de los fríos o cálidos días sin ti, del dolor de mi alma que no sana y que no acaba de morir, de esta vida insulsa que muy poco tiene que ofrecerme ya, de cerrar los ojos y ver tu cara, tan cerca y tan lejos a la vez; de vanos sueños, cargados de tormentos; de recuerdos congelados en el tiempo...
Y tengo la esperanza de despertar de este sopor causado por ausencia, de morir para renacer de nuevo y regresar a tus besos. Porque cuando dos almas gemelas se unen, el olvido no existe.
Y juro que nada deseo más que volver a verte, que volver a escuchar tu voz, que sentir tus manos sobre mi piel…
Vuelve a mí, que yo repararé tu corazón, que yo haré que tus pesadillas se borren. Tus sufrimientos son miseria pura en mi alma, de ansia de gritar, de llorar y de derramar la última lágrima, de desangrarse hasta morir. Y ahora, a las puertas de la muerte, nadie me socorre, tan sólo tu endeble voluntad, mera ilusión de una extinta fortaleza.
Y al borde del caos, no termino de morir, y sigo consumiéndome de pena y de pesar, de tristeza y de amargor que raspan en mi frágil espíritu, en mi voluntad evaporada, en mi corazón turbulento, lleno de ideas trágicas.
Estás tan distante y tan cerca a la vez que hasta sientes el tenue latir de mi corazón, hastiado de una vida sin ti. Cada milésima de segundo, es una eternidad de dolor. Yo, naufrago en mares de recuerdos y en sueños no realizados.
Y todos estos, más agrios que dulces, sentimientos míos no son de ahora. Siento como si los llevase conmigo desde el día en el que te conocí.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Hay quien lee las estrellas,
hay quien lee la palma de la mano,
hay quien lee la huella digital,
hay quien lee la huella dactilar,
hay quien lee las heridas del amor,
hay quien lee los posos del café,
hay quien lee la sonrisa en los labios,
hay quien lee las cartas del tarot,
hay quien lee las vísceras de un gorrión,
hay quien lee las páginas en blanco,
hay quien lee los aditivos alimentarios,
hay quien lee los lunares,
hay quien lee las pecas,
hay quien lee las uñas de las manos
hay quien lee las uñas de los pies
hay quien lee los iris de los ojos
hay quien lee los rostros
Hay quien lee en el autobús,
hay quien lee en la playa,
hay quien lee en la sierra,
hay quien lee en el bar,
Hay quien lee en el restaurante,
hay quien lee encima de una farola,
hay quien lee dentro de su bañera,
hay quien lee en braille,
hay quien lee en esperanto,
hay quien lee con gafas,
hay quien lee con prismáticos,
hay quien lee con el culo al aire,
hay quien lee con bufanda,
hay quien lee con guantes
hay quien lee con paraguas,
hay quien lee entre líneas,
hay quien lee con la luz apagada,
hay quien lee en el lugar del trabajo,
hay quien lee en una biblioteca.
Pero después de tanto empeño,
nunca jamás se enteran de nada.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Mujer
Mujer, si no te enamoro hoy, me quedan 364 oportunidades más.
Mujer, ¿me vas a denunciar si te robo un beso?
Mujer, si me besas… no respondo de mis actos.
Mujer, si llegaste hasta aquí por mí, juntos podemos llegar más lejos.
Mujer, quizá no necesitas que todos te quieran; quizá necesitas que yo te ame.
Mujer, ¿te hago café por la mañana, tonteos por la tarde y caricias por la noche?
Mujer, dejemos los teléfonos móviles y mirémonos a los ojos.
Mujer, invítame a ver una peli en tu casa, yo llevo los besos.
Mujer, deja volar tus miedos, que así tendrás más espacio para tus sueños.
Mujer, no te preocupes, no pasa nada, todavía pienso en ti.
Mujer, tengo celos de la Luna porque la puedes ver todas las noches.
Mujer, si en plan A no funciona, el abecedario tiene 26 letras más.
Mujer, con un simple hola me alegras el día.
Mujer, ¿me concedes esta lluvia para besarte?
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Ellas son nuestra razón para vivir.
¿Qué tipo de hombres escoges?
¿Cómo amas si amas demasiado”?
¿Cómo amaa sanamente?
¿Qué significa que una mujer ame demasiado?
Denominamos a una mujer que ama demasiado no como la que se enamora de forma constante o se enamora perdidamente, sino como la mujer que confunde el amor con la obsesión. implicando un intenso sufrimiento.
En cuántas ocasiones hemos escuchado a mujeres, haciendo referencia a un amor que más que felicidad le causa, lo que permite ver claramente que sus relaciones amorosas están destinadas al fracaso, entendiendo así que el amor está asociado al dolor.
Mujer que ama demasiado es la que dedica cada momento de su vida a otra persona: sus conversaciones son sobre ella, sus pensamientos, sus ideas. Todo empieza y termina con ella sin que haya nada más que ella
Una mujer que ama demasiado es la que justifica cada uno de sus errores, de sus malos momentos incluso, con la pretensión de comprenderla: para justificar todo, puede llegar a convertirse en su terapeuta.
Cuando una mujer pone por delante de su propia salud y sus necesidades las de él, está amando demasiado.
Normalmente, las mujeres que aman demasiado provienen de familia disfuncional que no ha sabido cubrir las necesidades emocionales: pueden haber vivido en una familia desestructurada (violencia de género, malos tratos, abusos, alcoholismo…), que no le prestara suficiente atención, en la que no se pudieran hablar las cosas, en la que no se muestran afecto ni emoción
Crecer en un ambiente tan coercitivo, emocionalmente supone que haya problemas para sentir y expresar emociones como problemas para relacionarse.
Esas mujeres tienen una autoestima baja, mujeres que difícilmente se aman así mismas y que no se respetan. Creen que no se merecen felicidad y que tienen que esforzarse por ganar el derecho a vivir y a disfrutar.
Una de las formas de ganarse el amor y de tener control es dándose a los demás, ya sea sin saber decir “no” cada vez que le piden algo, siendo la más “útil”. Complaciendo en todos los ámbitos.
Las mujeres que aman demasiado tiene predisposición a diferentes tipos de adicciones, desde a los hombres o al dolor, buscando relaciones que sólo pueden causarle daño; a adicciones a las que están predispuestas bioquímicamente, como droga, alcoholismo y determinadas comidas. A su vez, hay predisposición a episodios depresivos.
Escogen a un hombre inaccesible como pareja o para relaciones con el fin de cambiarlos por medio de su amor y convertirlos en lo que desean, porque viven más en un sueño que en la vida real, se ciegan ante lo que no quieren ver y sueñan con convertirse en algo que no son.
Contrariamente a hombres inaccesibles, hallamos a hombres aburridos e indeseados por las mujeres que aman demasiado. Son los hombres que son estables emocionalmente, hombres en los que confían, amables y agradables, que por todas estas características no despiertan su atención o en el caso de que lo hagan, cuando ven que pueden superar la barrera de la intimidad y acercarse emocionalmente a ellas, en unos niveles a los que jamás han estado acostumbradas, huyen o se alejan.
Por otra parte, tenemos que ver desde otra perspectiva por qué escogen a hombres no accesibles. Esta elección supone una evitación de sí mismas, de un compromiso consigo, una manera de no escuchar lo que necesita y lo que siente porque si ama demasiado vive sólo para su pareja y no para ella.
Al no dejar tiempo para una misma, es una manera de no atender a sus necesidades, de no sentir y no pensar por lo que evita los periodos depresivos de los que hablaba con anterioridad, por ello se embaucan en unas relaciones inestables que les permiten no centrarse en sí mismas.
Por otra parte, las mujeres que aman demasiado tienen una extraordinaria paciencia para esperar a que su pareja cambie, tienen esperanza en que su amor logrará cambiarla con el paso del tiempo.
Otro aspecto relevante de la posición que ocupan las mujeres que aman demasiado en sus relaciones de pareja está relacionado con la responsabilidad. En su afán de evitar el abandono y ser todo aquello que su hombre desea, aceptará responsabilidades y reproches que no le competen, sobrepasará los límites e intentará sostener la relación aunque sea amando por los dos.
Esta manera de amar es un patrón que se repite de forma constante a lo largo de la vida, lo que implica que no sólo requiere de una concienciación del problema sino de un trabajo largo, un importante esfuerzo emocional.
Uno de los puntos más importantes es que su recuperación se convierta en su prioridad, en su máxima necesidad por encima de los demás. Tiene que aprender a ser egoísta y a dedicar tiempo así misma.
Un requisito fundamental es buscar a un grupo de mujeres que hayan pasado por su situación, que la entiendan y que no la juzguen. Una inspiración para continuar, apoyo. Necesitará sinceridad y constancia en el grupo.
Una de las formas de amar sanamente es abandonar el rol de rescatadora de otros, de perseguidor o incluso de víctima. Es la manera de abandonar el control de otros, de ser responsable de su propia vida, de continuar.
Para terminar este artículo, quería rescatar una cita importante del libro de Robin Norwood “Las mujeres que aman demasiado”, en el cual he basado este artículo:
“La recuperación es un proceso de por vida y una meta que luchamos por alcanzar, no que logramos de una vez por todas.
Características de una mujer que se ha recuperado de amar demasiado: (…) Sabe que una relación, para que funcione, debe darse entre dos personas que compartan objetivos, intereses y valores similares, y que tengan capacidad para la intimidad. Sabe también que ella es digna de lo mejor que le pueda ofrecer la vida”.
ACHL
La vida le habla a una mujer triste
¿Eres tú una mujer triste? Pues déjame decirte que hoy mismo tienes que abandonar ese sentimiento y empezar a sonreír.
En realidad, tú no eres una mujer triste, eres una mujer que ha perdido la ilusión desde hace algún tiempo. Tenías planes en tu corazón y creías y confiabas en las personas que te han traicionado.
Pero tranquilízate, no pasa nada.
Mira, sé que existen personas que te han hecho sentir así y que han roto los sueños que tenías, y, que, de alguna manera han caído o han dejado de ser como esperabas, pero puedes aceptarlas, seguir tu nuevo camino y empezar de cero con ilusiones renovadas y nuevos objetivos.
Sólo tienes que creer en tus sueños. Desde ahora, tienes que amar como nunca a la vida y verás cómo ella te levantas.
No es necesario seguir insistiendo en algo que no ha funcionado, tienes que saber darte cuenta de que puedes decir, a viva voz, ¡hasta aquí llego! Y seguir tu nuevo camino será maravilloso para ti, porque podrás disputar un nuevo partido ¡y tienes que luchar por ser la campeona!
Mira, mujer, la vida no acaba hoy, como tampoco terminó el día que te creaste ilusiones, sólo no te rindas y empieza con celeridad a cambiar todo aquello que te haya fastidiado o que te sigue fastidiando y percátate de cómo sigue tu vida con fuerza y espíritu.
Si tu pareja no funciona, cambia de pareja. Si tus hijos te decepcionan, trabaja con ellos y enséñales a mejorar. Aunque te parezca que no será así, tus hijos te escucharán, sólo busca la mejor forma de hacerlo en paz.
Si tu trabajo no es el que realmente deseas, no lo dejes, pero créate hoy mismo la ilusión en tu cabeza de salir a buscar otro trabajo. Proyéctate nuevos objetivos y siente que, aunque sigas haciendo lo mismo, por lo menos estás proyectándote y creándote nuevos sueños de vida. Si los creas, podrás navegar con una fuerza distinta, aunque vayas en el mismo rumbo, pero esta nueva fuerza es la que te dará la visión de otros rumbos, otros horizontes.
En realidad, no eres una mujer triste, eres una mujer desorientada, pero una mujer que ha olvidado lo importante que eres.
Yo sé que las mujeres sois lo más importante del mundo, y si yo, que soy hombre, lo sé, ¿cómo tú siendo mujer te vas a olvidar de esto. ¡No puede ser, es imposible!
Despierta de una vez, pero si tú eres de lo mejor ¿cómo vas a estar triste! Levántate y mírate al espejo y repitete a ti misma con énfasis dos palabras: ¡me quiero! Ponte guapa y sal a comerte el mundo.
Comienza a escribir desde ahora todo lo que quieras cambiar, y cada día escribirás un nuevo presente de ilusiones y esperanzas. Si las tuviste antes... ¿Cómo no las vas a tener ahora?
Tienes mi apoyo, y mi mano y mis palabras son tuyas.
¡Levántate y sonríe! Porque tú eres importante. Si tú estás triste, yo también estoy triste, así que no me des el día. ¡Confía en mí!
Un fuerte beso, y un fuerte abrazo de tu amiga
La Vida
A Chávez López
Sevilla dic 2023
La Sencillez
Una de las cualidades más difíciles de desarrollar es la Sencillez, pero desde todos los frentes nos animan a que seamos lo contrario.
Por desgracia, pertenecemos a una sociedad en la que, necesariamente, tenemos que ser "alguien", puesto que siempre nos catalogan en función de unas tablas sociales. En cada actuación está patente la competitividad.
Por el hecho de no tener un símbolo que nos haga ser más en todo, nos condenan a ser parte de la masa, del anonimato.
Es muy difícil ser sencillo porque las reglas de juego de nuestra sociedad nos obligan a no serlo, lo que nos aboca al borreguismo.
Sin que con esto último quiera yo decir que la Sencillez no sea una de las cualidades más ricas y gratificantes que pueda tener un ser humano.
Sin embargo, "si el pobre es sencillo, el rico le pasa el rodillo".
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Los guapos, siempre
traen problemas a saco
A Chávez López
Sevilla dic 2023
SI UNO SE CASA SIN VENIR A CUENTO.
PERO SI SE LE ECHA CIERTO "UNGÜENTO”,
HASTA EL 2000 DESDE PRIMEROS DEL 1900
A Chávez López
Sevilla dic 2023
En un lugar amarillo del globo oriental,
engendraron y parieron un ente infernal,
lo exportaron al resto de la humanidad,
que, sin comerlo ni beberlo, infectada está.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Cierto es que nada pretendía ese día. Ninguno de mis pasos era encaminado a conocer lo que estaba pasando próximo a mí y que me afectaba directamente. Por tanto, me declaro inocente de haber ocasionado este final.
Era una tarde maravillosa para salir a dar un paseo con mi pequeño niño, llegar al centro y tomar un café al Sol en la terraza de la cafetería de la espaciosa plaza, que es el centro medular de mi pueblo.
Imaginé, por experiencia anterior, que mi niño iba a protestar por la caminata. Pensando en eso, invité a mi mejor amiga para que, con su hijo, nos acompañara. Entre juegos, los críos irían caminando entretenidos y sin quejarse.
Pero me dejó desabrida la tristeza con la que ella contestó mi llamada.
"No tengo ánimo, he discutido seriamente con mi marido esta mañana".
Eso fue lo que me dijo entre sollozos, pero sin darme más detalles. La calmé de la mejor forma que supe. Noté que no tenía ganas de hablar con nadie y por eso me despedí de ella cariñosamente y con la idea de intentarlo otro día.
Se me ocurrió llamar a mi marido para pedirle que nos bajase en el coche al niño y a mí, y así el peque llegaría a la plaza sin haberse cansado en el recorrido. Pero me dijo que iba a estar muy ocupado toda la tarde, porque por fin iba a lijar un antiguo mueble que yo pensaba restaurar con su ayuda. Como se lo había pedido tantas veces, hasta me hizo ilusión. Le di las gracias con un beso vía teléfono móvil.
Salí con mi hijo, “hasta donde el crío aguante", pensé. Todo el trayecto era cuesta abajo hasta el centro.
En la tercera esquina que rebasamos, la que daba paso a la calle donde al fondo vivía mi entonces compungida amiga, me puse en cuclillas para anudar el cordón de uno de los zapatitos del crío.
Arrodillada aún, sin un motivo especial que me hiciera levantar la mirada, vi llegar a mi marido a la casa de mi amiga, donde muchas veces yo había tomado un café con ella, compartiendo risas y confidencias.
Me encaminé, nervioseando y temblándome las piernas, hacia el lugar donde todo acabó, al verse ambos descubiertos.
Si no hubiese alzado la mirada, si no se hubiese soltado el cordón del zapatito de mi hijo o hubiera realizado la llamada telefónica; si aquella tarde no se hubiera presentado tan cálida, si simplemente no me hubiera empecinado en la plaza como destino... ese día seguiría ajena a la doble traición, quizás para siempre.
No acierto a diferenciar, aunque son dos términos opuestos, la parte que fue casualidad de la que fue causalidad, e incluso a veces parecen que describen un amplificado efecto mariposa.
Mis actos tuvieron consecuencias; cada uno iba originando una relación con el siguiente, pero no era una conexión programada. Como si al apretar el interruptor que enciende la pantalla de pie del salón, se pusiera en marcha en su lugar y por un súbito e inexplicable cortocircuito el aire acondicionado en cualquier tarde de invierno. O yo apreté demasiado fuerte el interruptor...
Dejé de pensar en por qué sucedieron así las cosas, y aprendí su para qué; acogiéndome a la teoría, según la cual el aprendizaje está exento de azar.
Desde aquel día, me hice única responsable de mi vida y de la vida de mi hijo.
A Chávez López
Sevilla dic 2023
Por ello, cuando sucede algo inesperado, no hay qué preguntarnos ¿Por qué?, sino ¿Para qué?
Lluvia torrencial
Era una noche cerrada. La chica corría todo lo rápido que le permitían sus finas piernas. La Luna, oculta tras densos nubarrones, apenas iluminaba su sucio rostro y sus harapos, sucios de barro. El viento, cargado de densas ráfagas de agua, la azotaba con fuerza, la obligaba a pelear con él para avanzar. La joven, que no tendría más de quince años se paró al ver el núcleo de la tormenta.
Miró anonadada el centro del vendaval; aquello no parecía ser un fenómeno normal, era un núcleo con una cantidad de rayos y truenos muy concentrado. Parecía una tormenta eléctrica. Sentía como sus pies se hundían en el barro y se obligaba a correr.
“Nunca más seré una esclava”, pensaba.
La tormenta la atraía como un imán a un trozo de metal. La muchacha no entendía lo que estaba ocurriendo. Huía para salvar su vida, pero se sentía atraída de una forma extraña hacia el centro de la tormenta. Aquello era una locura.
A medida que se acercaba al foco del vendaval, podía ver dos formas a lo lejos. Pensaba que debía de estar loca, ya que dichas figuras chocaban en el aire, giraban, se rodeaban y se volvían a enzarzar a una velocidad vertiginosa.
Seguía corriendo durante algunos minutos.
“Ahora soy una fugitiva”, pensaba de nuevo.
Se había escapado de su estancia, era posible que la estuvieran buscando y ella sólo era capaz de mirar la deslumbrante luz de aquellos relámpagos. Finalmente, llegaba a pocos metros del misterio y se quedaba boquiabierta.
Tenían apariencia de hombres, pero no; tal vez era un extraño cruce de animales o algún tipo de monstruo, pues aquellos dos seres, que parecían provocar la tormenta, llevaban alas de pájaro, las cuales les permitían volar.
La chica se escondía tras una piedra y veía que. aquel ser de la derecha tenía el cabello dorado, algo que ella nunca había visto. Llevaba una especie de coraza de color azulado y un arma corta y recta que parecía expedir llamas azules.
El otro, en cambio, era distinto; moreno, espigado, de pelo largo y liso. No parecía llevar protección, y su torso delgado pero fuerte se atisbaba entre su ropa. Portaba un arma de color negro, pero era fina y larga. Había visto en la ciudad armas parecidas, pero no tan detalladas.
Ambos contendientes se atacaban con ira, con odio. De cada cruce de sus armas surgía un relámpago que iluminaba toda la zona.
La muchacha entendía, por fin, de donde venían los rayos y estaba a punto de marcharse cuando echaba una última mirada al cielo. Los seres se habían separado y antes de que la joven pudiera reaccionar se lanzaron a una velocidad inhumana el uno contra el otro.
Cuando la chica podía volver a mirar veía que el ser de cabellos negros había clavado su espada en el abdomen de su rival. Este último se revolvía y se sacaba la negra espada de sus entrañas. Aquel semihombre de pelo azabache miraba como el otro huía y después caía al suelo cerca de donde ella estaba.
Instintivamente fue en su auxilio. Lo hallaba tumbado en la fría tierra y la chica descubría una herida que iba desde la clavícula hasta la cadera. Se habían alcanzado de nuevo. El joven, que desprendía un aura densa y agradable a la vez, la miraba con ojos vidriosos y le sonreía.
—¿Te ha gustado la pelea, Alexia? —susurraba el muchacho
—¿Cómo es que sabes mi nombre?
—Sé muchas cosas sobre ti, pequeña. Por qué has escapado, tus miedos, tus anhelos… veras- dijo entornando los ojos, sólo necesito que me hagas un pequeño favor. Mi herida es casi mortal, pero con tu ayuda saldré de esta.
Alexia miró ensimismada el rostro del muchacho ¿Cómo podía conocer ese joven cosas sobre ella? ¿Quién era? Y sobre todo, ¿qué quería de ella?
Alexia fijaba de nuevo sus ojos en el rostro del chico. Era hermoso, más hermoso que cualquier otro hombre que hubiera visto nunca. El joven, al verla dudar, le decía
—¿No quieres ayudarme, pequeña? Ambos conseguiremos lo que tanto ansiamos. Una vida en libertad y diferente a todo cuanto puedas imaginar. Vamos, no me queda mucho tiempo.
Alexia pensó de nuevo en su vida sin futuro, y también en el infierno que le aguardaba tras su muerte, un lamento eterno de sufrimiento sin esperanza. Entonces la chica se acercó más a aquel ser y pudo sentir el tremendo poder que contenía en su cuerpo. Por un instante sintió ilusión y no pudo evitar sonreír.
—¿Me dolerá? -dijo, con ojos vidriosos.
El joven le mostraba una sonrisa cálida y negaba con la cabeza.
Alexia se había enamorado del muchacho.
Sevilla ene 2024