Todos los villancicos mencionan siempre lo bella que es una blanca Navidad, pero creo que poca gente ha podido descubrir el encanto de la oscuridad en estas fiestas. Tenemos el carbón negro para los niños traviesos, sí, pero eso a mí no me basta, no desde que presencié el incendio de la vieja casa de la colina. Unos gamberros se pasaron de la raya con los fuegos artificiales y terminaron quemando el tejado y la fachada, afortunadamente según la prensa, llevaba abandonada unos cuantos años, por lo que no hubo víctimas.
La destrucción de la vivienda trajo pánico a la tranquila vecindad, pero yo no sentí lo mismo que mis vecinos. No podía apartar de mi mente el color negro que se había extendido por todas partes, incluso por la nieve acumulada a lo largo de la calle. El viento había hecho bien su trabajo, las cenizas habían surcado por encima de nuestras cabezas durante varias horas, sin descanso, manchándolo todo.
Creo que esa suciedad reflejaba mejor el espíritu de la gente, ahí no había hipocresía, no había máscaras de felicidad, ni disfraces bonitos. Nos quieren hacer creer que los seres humanos somos seres de luz en estas fechas y yo escupo ante esa idea. Las Navidades negras sí nos representan, nuestra alma está hecha de nieve negra, los antiguos lo sabían, el invierno era una estación peligrosa para ellos, suponía la muerte de la naturaleza, la escasez de alimentos, las temperaturas heladas, el aislamiento, un periodo duro en el que había que sobrevivir recurriendo a cualquier método posible.
Quiero traer eso de vuelta, estoy harto de las canciones empalagosas y de los mensajes publicitarios. Por eso he preparado una función especial para este 25 de diciembre, mi trabajo como repartidor me lo ha puesto fácil. En la mañana de Navidad, las familias de mi barrio abrirán un paquete especial y la realidad les explotará en la cara. Estoy deseando ver los escombros y los cadáveres ennegrecidos, a ver cómo tratan de encontrar la esperanza y la bondad del prójimo en eso. Mi casa se teñirá también de negro, la nieve negra me traerá mi ansiado regalo.
Por Pedro Plasencia (
@mrplas)
Comentarios
Me gustó tu pequeño relato, un saludo...
La primera e histórica, es la Navidad, o Natividad (Nacimiento) del Señor Jesucristo en Belén).
Y la segunda es comercial. Es la Navidad del salta Claus, de los regalos y toda la parafernalia de la época.
Cada quien la festeja de una u otra manera, e incluso en las dos.
Abrazo.
Abrazo.