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¡En la cocina mando yo!

¡En la cocina mando yo!


Al final mis compañeros tuvieron razón.

—Tu problema es que no varías la comida —me decían—.

Siempre comía lo mismo durante semanas, meses y años. Ella no me dejaba cocinar; siempre ha sido mi esposa la que se ha encargado de la rutina culinaria. ¿Por qué demonios me sometía a aquel calvario?

Íbamos siempre al supermercado con el recorrido programado. La lista era una copia de copia. Recuerdo que una vez protesté energicamente y le ordené —si, ordené— que variáramos en algo.

—Está bien, querido —me dijo—.

Y como excepción compró una tarrina de Arroz con leche.

—Me gusta hacerte feliz, amor —añadió mientras la depositaba en el carrito—.

En casa, y sin ser visto, recuperé la tarrina de la basura y lamí tanto el envase que ingerí parte del plástico. Mi humor cambió en la oficina y en casa. No teníamos problemas económicos asi que ¡¿por qué demonios me sometía a este calvario?! Ella disfrutaba con esa monotonía, si, ¡pero yo no! ¡YO NO!

—Proponle que vas a cocinar tú, pero sólo lo que tú elijas —me comentó Lucía, mi compañera de oficina—.

Decidí seguir el consejo.
Esa noche, estando en la cama, elegí las palabras cuidadosa y educadamente, le ofrecí para su lectura y consideración varios artículos sobre la necesidad de comer de forma variada; le añadí mi total disponibilidad para cocinar y le dije que ya había visto en la web ComerRico.com una receta que podría hacer yo mismo.

—¡En la cocina mando yo! —vociferó—.
—¡En mi familia siempre cocinaron las mujeres! ¡LAS MUJERES! ¿Eres acaso mujer?
—N-o... p-ero...
—¡No hay "peros" que valgan! ¡Aquí la mujer SOY YO!

Un taladrante dolor de cabeza asaltó las murallas de mi craneo. Las palabras de mi esposa me sonaban huecas y lejanas.

—¡Laaa mujerrr shoyyy shooo! —escuchaba a cámara lenta mientras su cara se multiplicaba por dos tres cuatro diez...—.
—¡Shiempreee cocinarrronnn lazsss mujerezsss!

La mitad de mi verticalidad fue cediendo mientras una niebla vaporosa cubría mi visión y supuse que el estrés hizo que me desmayara, porque no recuerdo nada más.

El sábado desperté tarde y con migraña. Mi esposa no estaba. Miré el móvil y recordé: los sábados iba a casa de su madre. Fui al botiquín y dejé caer en mi mano dos aspirinas... «Mejor tres», pensé. Recordé que Bruce Willis en La Jungla de Cristal III las tomaba a puñados. A mi mente vino su frase.

«Piensa, McClane, piensa...».

Mientras me duchaba, eso hice, pensé en un acto de rebeldía: «Haré la cena y cuando venga esta noche le daré una sorpresa». «¡Yippee-ki-yay hija de puta! ja, ja, ja», vociferé en voz alta acordándome del chascarrillo de McClane.

Compré de todo y regresé con el carro a reventar. Lo que más me excitó fue ver la carne. Si, lo confieso, hacía tantísimo que no la comía que lloré y hasta se me empalmó la polla y me corrí allí mismo. Descargué la receta de la web y me dispuse a hacerla.

Vacié la carne de sus tripas y la deshuesé. Al no estar habituado, me supuso un esfuerzo enorme descoyuntar las articulaciones para que al rasgarlas con el cuchillo se separasen mejor y poder extraer así los huesos tan adheridos y sanguinolentos. «¡Qué maravilla, por fin carne!».

Procedí a seguir todos lo pasos de la receta con mucho esmero hasta que finalmente contemplé mi primera obra maestra culinaria.

Limpié y ordené. Tan sólo me quedaba una bolsa de basura que tirar y mi esposa aún no había llegado. «¡JODER!», pensé. «¿Me va a castigar de nuevo con sus famosos fines de semana en casa-de-su-mamá?».

«¡LA ODIO!», vociferé en medio de la cocina. «¡No te voy a esperar, cabrona de mierda!», aullé.

Lleno de ira, abrí el horno y saqué el triunfo que había conseguido.

«¡Me lo comeré todo yo solo!», pensé.
«En mi familia siempre cocinaron las mujeres, ¡LAS MUJERES!», me chilló mi esposa en la cabeza.
«¡Cá-lla-te ya, MALDITA ZORRA!», le vociferé salpicando de saliva el cristal del horno.

Coloqué la bandeja del horno delante. Cogí cuchillo y tenedor y empecé a comer. No. No comía: DEVORABA. Mis dientes rasgaban la deliciosa carne mientras la saliva se deslizaba entre las comisuras de mi boca y mi lengua se derretía de placer.

«¡Santo Dios! Estúpida puta de mierda, ¿por qué me has privado tantos años de esto?», bramé.

Me comí la mitad y mi estómago se hinchó. No estaba acostumbrado y me sentí pesado como una piedra. Bajé todo con vino y proseguí.

«¡No voy a dejarte nada, cabrona! Ja, ja, ja».

No podía más, sólo quedaban ternillas y pellejo; pero me los comí. Vi una uva arrinconada y la succioné. Puse en vertical la bandeja y absorbí con ansia el jugo bendito manchándome todo de grasa.

«¡Dios!, voy a explotar», me dije.

Cuando llegara mi esposa de su berrinche se lo enseñaría: ¡lo había grabado todo en vídeo, de recuerdo! Ahí si que iba a disfrutar viendo su cara ja, ja, ja. «¡EN LA COCINA MANDO YO!», le soltaré.

Antes de irme a dormir volví a limpiar y ordenar.
Sólo me quedó sacar la basura.

Agarré la bolsa y bajé en el ascensor.
«¡Mierda! chorrea porquería en el suelo», pensé.
«Da igual, ni que fuera yo el único vecino que deja chorrear caldito».

Abrí el contenedor.
Levanté la bolsa y un dolor lacerante sacudió mis articulaciones.
La coloqué en el borde y procedí a empujarla hacia el abismo.
Me sobrevino la migraña de nuevo y mis pupilas se dilataron...

«N-o... no... p-uede se-r», balbucí. «Es... im-posible».

Del cierre de la bolsa brotaba ondulante y lacio una mata frondosa de cabello castaño con un coletero en forma de corazón fucsia, igual al que tenía mi esposa.


© Sōrumeito, 2021.

Comentarios

  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado abril 2023
    Aunque el desenlace es muy evidente, está bien escrito.
    Yo agregaría —al principio— un indicio sobre el coletero, para que el final no sea un deus ex machina.

    Saludos,
    Marcelo
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
    editado abril 2023


    Gracioso relato, que incluso ocurre en la vida real, y bien escrito como dice nuestro colega forero Marcelo_Choren.

    Pero, quizás por forero nuevo, no te hayas dado cuenta de que los relatos tienen que ubicarse según el contenido de los mismos, y este tuyo tiene fragmentos eróticos.

    https://www.forodeliteratura.com/f/categories/erotica 

    Saludos

     :) 

  • ¡Buen día, Marcelo_Choren !

    Ante todo, gracias por tu opinión y propuesta.

    Tienes razón, el desenlace es muy evidente (me esforcé bastante en ocultarlo). ¿Sabes? Creo que en estos tiempos en los que ya hemos visto (casi) de todo es complicado sorprender en ese sentido. No es imposible, obvio. Ésto me sirve para esforzarme más la próxima vez.

    En cuanto al coletero... ¡Si! exacto... Cierto es que queda como ese famoso final teatral griego. Lo pensé en los primeros borradores, pero, y como mencioné antes, me daba miedo que se pudiera intuir algo. Pero si, te voy a tomar la palabra y añadiré ese indicio-referencia del coletero al inicio. 

    ¡Saludos!
  • antonio chavez 

    Te agradezco mucho tu opinión y tu puntualización.

    Realmente, y si se considera que la sola expresión del texto empalmó la polla y me corrí (acordemos estar de acuerdo en que el relato tiene un 0'000001% de erótico) es para clasificarlo en Erótico, igual debería haberlo clasificado con mayor motivo en Terror.

    Si que sé lo de las clasificaciones de los géneros (cuando entro a un sitio intento saber previamente todo lo posible, o lo que creo imprescindible, de él antes de meter mis "zarpas") y cuando me sobrevino la idea de compartir este relato, me quedé tildado (atascado) en el género al que lo iba a adscribir. Obvio que primero me vino Terror, pero me dije que si lo entraba ahí ya iba a dar pistas sobre lo que podía ocurrir, así que lo etiqueté acá.

    ¡Nunca se me pasó por la cabeza la clasificación Erótica! ja, ja, ja, ja. Realmente esa frase la introduje para comenzar a mostrar de una forma subconsciente (esa era mi intención) la caída hacia la locura del protagonista (al igual con el tema de los insulros).

    De cualquiera de las maneras, has hecho muy bien en tu puntualización; la cuál te agradezco y tendré muy en cuenta para la próxima.
  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    Corregir es tachar.
    Te dejo otra sugerencia: quita la referencia a las tripas. Puede que en la vida real el carnicero te venda la carne sin limpiar, pero en literatura nada es casual, y esa mención te desmota todo el tinglado.
    Otras cosas que convendría quitar: "Mi esposa no estaba. Miré el móvil y recordé: los sábados iba a casa de su madre." eso es jugarle sucio al lector. Además, si lo lees sin estas frases notarás que no se pierde nada, por el contrario, el texto sale reforzado. Queda como que el prota ha tomado el control y decide hacer lo que tanto desea (sin desvelar lo que desea en realidad).

    Saludos,
    Marcelo
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Sōrumeito

    Remacho (reintento) que el único y exclusivo motivo que me lleva a recomendar, que no a imponer, a los foreros nuevos entrantes es colaborar al máximo con todos y cada uno de ellos; al fin y al cabo, servidor es sólo uno más de los participantes de este sitio de ocio y divertimento, para para hablar básicamente de Literatura; y, por ende, de escritura. Este foro tiene su servicio de moderación, cuya titular es la señora Amparo Bonilla, que es la que interviene para solucionar problemas o malos entendidos. Pero, repito, puedes contar con mi ayuda para lo que necesites tocante a este foro, no en vano llevo en él más de una década y ya sabe uno casi todos los intríngulis del mismo.

    Como veo y leo que eres un buen escritor y no menos lector, me permito reseñar tres enlaces de escritos míos, que a buen seguro seré beneficiado con tus comentarios:

    https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/38269/mi-herida-no-para-de-sangrar#latest

    https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/38686/la-miseria-viajaba-en-aquel-barco-de-vapor#latest

    https://www.forodeliteratura.com/f/discussion/36847/lista-forodeliteratura-3ª-edicion-toda-una-vida-de-lucha-y-trabajo#latest

    Un saludo cordial

     :)
     

  • Marcelo_Choren:

    ¡Hey! Pues me has hecho otra observaciñon que considero muy acertada. Muchas gracias. De hecho la voy a aplicar.

    Es cierto, en inicio suena como... forzado, a pista, a indicio (lo de las tripas). Podándolo queda bastante mejor y sigue funcionando bien.

    Al igual que bien me indicas en Mi esposa no estaba. Miré el móvil y recordé: los sábados iba a casa de su madre¡Cierto! Suena a un brutal y forzado punto de inflexión, a dos partes muy claramente diferenciadas con un pobre argumento (al igual que ese juego sucio al lector que bien me indicas).

    Recortando esa parte todo es más lineal y no hay ya dos partes claras en el relato forzadas por una excusa literaria muy pobre (cheeee, que se fue a casa de su mamá enojada ja, ja, ja, ja).

    ¿Sabes? Con este relato me ha pasado lo que ocurre a la hora de hacer un retrato, dibujo, pintura o escultura: si se trabaja mucho tiempo frente a él y no se toma un poco de distancia a cada rato y durante el proceso, la perspectiva se pierde.

    Tomo nota y aprendo. Soy como los Velociraptores: observo mucho (lo que más), aprendo e intento no cometer los mismos errores.

    ¡Muchas gracias por tus consejos!
  • Observación (quise decir).
  • antonio chavez

    Bajo mi punto de vista haces muy bien en remachar, reintentar y recomendar. Hay una cita que me gusta mucho sobre este tema precisamente y es:

                          “El aprendizaje es hijo de la repetición”.
                                              (Robin Sharma)

    Si, exacto, sé que la moderadora es la señora Amparo Bonilla porque el otro día estuve leyendo un par de hilos de hace bastantes años (de ahí también que sepa el tiempo que llevas tú aproximadamente) Igualmente estoy al tanto de la figura del moderador(a) y de su función de hacer cumplir las reglas-normas de todo lugar (hace años ya estuve durante un tiempo de moderador-operador en un chat).

    Te agradezco muy mucho que me ofrezcas tu ayuda. No te quepa duda que en cuanto la necesite ahí me tendrás dándote la lata.

    Tomo nota (y agradezco) de los tres enlaces con tus escritos y prometo visitarlos, leerlos y comentarte.

    ¡Saludos!
  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    "¿Sabes? Con este relato me ha pasado lo que ocurre a la hora de hacer un retrato, dibujo, pintura o escultura: si se trabaja mucho tiempo frente a él y no se toma un poco de distancia a cada rato y durante el proceso, la perspectiva se pierde."

    Hay que dejar que la obra descanse (en realidad, que te la saques de la cabeza) y después mirarla como si fueras el enemigo. 
  • ¡Buen día, Marcelo_Choren!

    Cierto... cierto...
    Algo así como dejarla "olvidada" y al recuperarla mirarla como si uno fuera un editor, imbuirse en ese papel y pensar: "¡Otro texto me han mandado!. Pero si es que ya no hay talento... Y todos quieren publicar... ¡Ufff! En fin, tendré que echarle un vistazo".
  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    Borges decía "publico para dejar de corregir", y Abelardo Castillo pedía que pararan la impresión para hacer más correcciones. Yo reviso textos que escribí hace quince años, y les sigo sacando punta.  :D
  • Marcelo_Choren

    Y opino que es realmente cierto. 
    Estoy recordando al respecto una frase del genio Leonardo Da Vinci: 

    "Una obra de arte nunca se termina, sólo se abandona".

    ¡Y lo que cuesta abandonarla a veces!


  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    Una buena forma de mandar en la cocina sin estorbos, en la variedad està el placer, un poco extremista tenerse que comer a la mujer, al menos sirvio de algo al final. :)
  • Buena tarde, amparo bonilla

    Contundente, buena y poco recomendable forma de apropiarse del rumbo de una cocina.

    Pero como dijo el personaje de Joker interpretado por Heath Ledger en la película El caballero oscuro (2008): La locura es como la gravedad, basta con un pequeño empujón. 
     
    La psicopatía no hace distingos entre hombres o mujeres (en este relato le tocó al hombre) Aunque es curiosa esta patología, el 30% de los psicópatas registrados son hombres y tan solo el 17% mujeres. Por algo será, pero no quiero extenderme ahora "cotorreando" sobre psicología ja, ja, ja, ja.

    Le sirvió tan solo de poder hacer un único plato, porque al levantar la mirada del coletero de su esposa vio luces azules y rojas destelleantes que le cegaban y rodeaban. Los vecinos habían escuchado sonoros golpes (el hacha) en su vivienda y habían alertado a la Policía. Actualmente cumple condena en el Hospital Público Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent, Alicante. Por las noches, en medio del silencio sepulcral, se sigue escuchando su grito aún: ¡En la cocina mando yooo!

    Gracias por leer y por tu comentario.

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