- Ah, las miserias del sensual, ¡sus íntimos ensueños! Le has visto desnudo frente al espejo, acariciando la superficie pulida del cristal con la yema de los dedos: allí donde su sexo se refleja traza él un arabesco lento...y casi puede sentirlo en ese mismo instante como un rastrillar dulce sobre su propia piel...
- ¿Quieres decir que le gusta masturbarse? ¿Y por qué hablas así? ¿Te estás cagando pa´ dentro?
- Intento seducirte.
- Ah.
- ¿No te gusta la poesía?
- A veces...
- ¿Qué te gusta?
- ¿En poesía?
- Sí.
- Uhm. No sé los títulos. Me gusta Bécquer, creo.
- Ah, ¡Gustavo Adolfo!
- No, no, Bécquer, el de las Rimas...
- En fin...
- ¿Qué es poesía? Dices...
- Sí, ya. Oye.
- Dime.
- Eres muy guapa.
- Gracias.
- ¿Qué te apetece hacer ahora?
- Uhm. No sé. ¿Se te ocurre algo? Tú y yo, juntos, desnudos, esta cama...
- Insisto en que me asalta la necesidad imperiosa de seducirte.
- No hace falta, si ya...
- “¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada...?”
- Oye.
- Dime.
- Deja eso. Me estás volviendo loca. Eres un raro, eh.
- ¿Te lo parezco?
- Sí. Quiero decir que no estás mal, así, en pelotas. Pero nunca antes me habían recitado nada antes de echar un polvo....
- Me pareció que sería más romántico...
- Deberíamos empezar de una vez. Ven aquí.
- ¿Así, sin más?
- Sin más. Ven.
- Verás...
- Qué.
- Es que... es la primera vez...
- ¡Venga ya! ¿Eres virgen?
- Bueno...
- Pobrecillo. Tranquilo. A las mujeres nos gusta estrenar.
- ¿Y vas a dejar que yo te...? ¿Así, sin más?
- Claro, cariño.
- ¿No te ofenderá que yo...?
- ¿Ofenderme? Ay, qué mono. ¡Ven aquí y cómeme el coño!
- ¡Espera!
- Qué pasa ahora, chico.
- ¿Tengo que chupártelo...todo?, o sólo la pepitilla...quiero decir, el clítoris...
- Bájate ahí y lame lo que encuentres, ¡pero hazlo ya, vas a cortarme el rollo!
- ¿No prefieres que antes me lave los dientes?
- Ohhh, dios. Mira, empezaré yo.
- Un momento, qué haces, qué...
- Hijo mío, ¿también tienes algo que objetar a las mamadas?
- No, claro...pero, ¿tendrás cuidado? No me la morderás, ¿eh? Porque una vez a un amigo...
- Oye, ¿quieres que te la chupe o no?
- Pues...preferiría empezar con un beso, la verdad...Es que no imaginaba que nos veríamos así tan de repente...
- Vale. Un beso. De acuerdo. (lo besa) ¿Ya? ¿Contento?
- Con un beso por fusil, yo...
- Cierra la boca. Tío, con la polla que gastas, qué desperdicio...
- Uhm...uhm...ah, qué gustito, ¿no?
- Humpf, humpf
- Uf, resulta bastante mejor que tocarse...y tanto...qué bien lo haces. Creo que me estoy enamorando de ti.
- ¡Cof! ¡cof! ¡ugh!
- ¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? ¿Te he hecho daño, estás bien? Qué...
- Mira, no te confundas, eh.
- ¿Confundirme?
- Esto de ahora, lo de esta noche...es sólo una experiencia, una aventura, eh. Nada de amor. Nada de eso.
- Quieres decir...
- Yo te la chupo, tú me lo comes, pasamos un buen rato y fuera. Lo tienes claro, ¿no?
- Pues...
- Oye, ¿estás llorando?
- Perdón. No puedo evitarlo.
- Jodido loco....
- Yo creía que nosotros...para siempre...
- Madre mía, ¡para siempre! No llores, eh. Deja de llorar. Para. Ven, dame un abrazo. Pobrecillo. Eres peor que un niño, eh. Joder, estás como una cabra. Ya va, ya va....
- Se me ha bajado todo, no voy a poder...
- Es igual. Oye, suénate o trágate esos mocos.
- ¿Vas a marcharte?
- Creo que será lo mejor, sí.
- ¿Volveré a verte? No contestas. Dime.
- Es posible.
- Quiero volver a verte.
- Llámame.
- ¿Eso es que me amas?
Desde la puerta, ya vestida, bolso en ristre, la chica sonríe:
- Digamos que...no me gusta dejar nada a medias.
Sale.
Comentarios
Son la misma cosa. :-D