Canto desde mi atalaya
inmiscuyéndome en introspecciones borrosas,
embrollando hipocondrías con aromas de un suntuoso ombú,
vigilo artesanales fuentes y una playa de aguas opacas,
redescubro gauchos taimados preparando sus vigüelas para ilustres payadas,
soy el que no era engastado en las vías de asfalto y tornados de ajeno tabaco.
Canto desde mi atalaya
procurando olvidar sin-sentidos, ignorante de tahúres y hetairas,
agónicos sorbos recibe mi café matinal,
exhumo ignorados tangos de mi abuelo, candombes perdidos, algún huayno lejano,
dulces relámpagos eucaliptados de un parque perenne respiro,
soy el señero niño sentado sobre una vereda empedrada,
un cuchillo con herrumbre, un azar de pasillos semioscuros;
la duda inveterada acerca de los charrúas.
Canto desde mi atalaya
disociando enseñanzas católicas de agnosticismos,
recupero la imagen de esa gata negra que en fases negras me cuidaba,
soy de nuevo el gorrión o el benteveo que en un ceibo posa sus alas,
vuelven teatros de luces aunque muy en el fondo me conciba cual paria enclaustrado...,
resucito primaveras transparentes,
camino por un museo de óseas esculturas...
Aquí se pone a cantar este rapsoda...
(2010)
Comentarios
Paraclixis
¿Dónde estaba?
Disculpe la confianza, me sorprende que nadie le haya dicho nada de este poema.
Me ha gustado mucho su remembranza.
Saludos y felicitaciones.
Me imagino a este niño escribiendo poesía o pensando en ella :-O
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Aprendí de paso nuevas palabras que desconocía, espero no te incomode jeje...
Saludos Van Den Reyne
Este es de los poemas más confesionales que tengo, si bien no todo es estrictamente autobiográfico en el contenido.
Gracias a todos por comentar. Y por considerar que hay latido poético en estas letras.
Y sí... alguna vez fui un niño sentado en una vereda
¡Qué bien me suena el canto desde tu atalaya, amigo mío! Tienes alma de poeta.
Me llegan notas de una vida labrada con esfuerzo. Destaco los versos que más me emocionan, dentro de un conjunto destacable.
Sabes, pero te repito, mi admiración.
Un abrazo.
"con aromas de un suntuoso ombú", , dices.
En mi barrio plantaron, hace ya 3 años, uno que está majestuoso, y siempre está acompañado de niños trepadores , como si de un paciente abuelo se tratara.
Bueno, pero aunque paso bajo sus ramas cada tarde, no percibo olor alguno.Y es que, a veces pasamos delante de las cosas sin detenernos a captar todas sus cualidades. Hoy me detendré, tocaré sus hojas y los pequeños racimos de frutos que cuelgan o ya han caído al suelo.
Hasta luego.
La verdad que me fui acercando al foro, por cosas del casual destino, y me enteré de eso de "el personaje de la semana"; lo más probable es que no entre asiduamente, pero seguiré.
Contento de verla por estos rincones, estimada. Nos vemos.
Aquí una que también fue tardía...
Quizás no escribieras poemas hasta pasada tu segunda década de vida, pero seguramente ya mirabas con poesía sentado en esa vereda
Releyendo el poema...
"recupero la imagen de esa gata negra que en fases negras me cuidaba,
soy de nuevo el gorrión o el benteveo que en un ceibo posa sus alas, "
Son unos versos muy bonitos.
La historia de la gata negra que te cuidaba en fases negras... algún día podrías escribir algo más sobre ella, paraclixis