PENA DE MUERTE
...pero en la oscuridad no sabrás quién es el que te toca el hombro, porque estarás solo y ciego; y sin embargo ellos estarán contigo, los otros, los que te enviaron acá, los que te quieren desesperado, solo de soledad sin resquicios, y en ninguna parte. Te retorcerás en la hojarasca asfixiante del miedo, sintiendo esas viscosas, esas putrefactas, esas intolerables superficies jamás antes vegetales, sobre tu rostro que será de mueca sin sentido, porque en la oscuridad las muecas no existen aunque te saquen el aliento y te amortigüen los músculos con un millón de hormigas. Negras, como son las hormigas del terror. Tan negras que no recriminarás a tus esfínteres su traición, porque no sabrás que te traicionaron, ocupado, enfocado, concentrado como estarás, en la tarea imponderable del terror. Ellos te soñaron así, retorcido como un camaleón definitivo y lastimoso y escaldado, y avanzaron por pasillos, salas, tarimas, periódicos, vestíbulos y columnatas llevando su malvado sueño en andas para instaurarlo sobre ti, como una cordillera se instala sobre la tierra que aplasta; porque ellos son el techo del mundo, pérfidos y poderosos dispensadores de mañanas y de nuncas, pisando tu anatomía de arena (ahora puedes sentir tus granos menudos desprendiéndose de hombros, de espaldas, de ingles, deslizándose hombros abajo, espaldas abajo, ingles abajo), desmoronándote hasta esculpirte de nuevo como una deidad monstruosa fruto de sus monstruosos vientres de papeles engrampados y autos y comunicados y sentencias. Y resollarás en la sombra absoluta para que el aire te alcance te alcance te alcance aunque sabes que no podrá alcanzarte porque en la muerte el resuello no entra, se queda expectante en el umbral, como un perro que no te reconoce, viéndote entrar solo en el no-aire, en el no-día, en el no-tú. Al final, cuando uno de ellos, de los otros, suba la palanca mientras sonríe (con sonrisa que no verás porque permanecerás ensopado en tu soledad-terror-oscuridad), el dolor te fulgurará no en un segundo ni en treinta sino en todos los segundos de todos tus días alguna vez posibles, y en tu absoluta sombra escucharás que estás muerto, y oirás comentar sobre el olor a quemado y el amperaje y la condena y la conmutación que no llegó en el último minuto
(Del libro "Uno y los otros")
Comentarios
Respiro hondo...
Un relato en el que todo se convierte en una espesa negrura de muerte, rondando en cada detalle terrorífico que vas mostrando como una ametralladora, sin dejar un respiro al lector, para que se empape de esa atmósfera irrespirable que camina hacía la condena de muerte...
Lo he tenido que leer muy despacio, e incluso volviendo a leer cada párrafo dos veces para empaparme bien del efecto que consigues: trasladarnos allí y tener ganas de salir corriendo.
Fantástica la forma en que nos trasladas a un escenario, Lily, a través de tus letras.
Gracias por leer y comentar
Es muy buena la película "La milla verde"...
No sé si habrás visto "Bailar en la oscuridad" de Lars von Trier. Impresiona. Te contaría más sobre ella y la relación con la pena de muerte pero, en el caso de que no la hayas visto sería una verdadera trastada...
He visto varias películas sobre condenados en el corredor de la muerte y toda la macabro ritual para quitarle la vida a un ser humano. ¡¡Impactante!! Y tu relato también.