El anciano observaba el suelo de la calle con fijeza. Toda su vida estaba allí, en esa plazoleta. Sus zapatos de colegio, saltando las baldosas. Recogiendo del suelo el pendiente que su mujer había perdido durante la boda. Los apresurados pasosp ara ir al hospital, donde abrieron los ojos por primera vez sus hijos y nietos. La música rasgada de las ruedas de sus cochecitos, y después sus pequeños pasos vacilantes, sus carreras, sus rodillas raspadas. De repente aparecen los pasos de su nieta adolescente con sus deportivas rojas, mirando el pavimento, como si tratara de encontrar un paseo de ladrillos amarillos, tal vez para encontrarse con un león, un espantapájaros y un hombre de hojalata.
Hace mucho que no dejo nada aquí, espero que os guste.

Besos, Chelo
Comentarios
Ya quisiera encontrar mi plazoleta o pavimento
en donde ver mi pasado
Y la autopista en donde ver mi futuro.
Saludos
Y a por más.
Emilio
Muy bueno Chelo.
Saludos.
Chelo
Gracias, Chelo, por permitirme opinar.
Saludos.
http://cristianacevedo7.webnode.com/
Muchas gracias Monique, tienes razón con lo de la rima, lo cambiaré. Y opina todo lo que quieras, que así es como mejoramos.
Chelo