COMO SI FUERAS…
COMO SI FUERAS un pan interminable,
te amasé con harinas de secreto aroma;
fraguándote siluetas de guitarra nocturna,
con la insolente humedad de mi saliva.
Paloma del arrullo tenue en el alba,
murmullo del almendro, en las gargantas del viento.
A veces, tus palabras, como aguas errantes,
humedecían mis oídos obstinadamente hambrientos.
¡OH, mi corazón que palpita furioso!
como el de la gacela perseguida en el follaje.
Las rosas ebrias de sol y luna,
dibujaban triángulos rojos en tus labios.
Huyó el pájaro que nos cantaba en la rama;
y como virutas de fuego, cayeron a mi boca, tus últimos besos.
©Derechos reservados. José Rodolfo Espasa
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