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Sin título.

Ricardo CostaRicardo Costa Pedro Abad s.XII
editado julio 2014 en Ensayo
Puedo pasarme horas estrujándome los sesos, buscando la respuesta en mi cerebro. Puedo intentar encender el motor de las ideas, de la actividad misma del pensamiento , preguntarme por esto o lo otro, advertir aspectos que se escapan a los ojos de los demás. Puedo leer este libro o aquél otro, pasar horas en la biblioteca, comprarme un maletín de profesional inteligente. Puedo ser el personaje que desee: la sociedad me concede los medios para ello. Puedo ser lo que quiera si pongo el esfuerzo y optimizo mis acciones. Pero no puedo dejar de ser una fantasía, no puedo llevar a cabo nada de eso si en mi mente no tengo la imagen de mi futuro despacho, de mi futura mujer, de mis alumnos. Ahora sólo tengo que aplicar la racionalidad a mis sueños, identificar el fin y pensar de manera eficiente los medios para su consecución. Sólo así puedo olvidarme de mi yo real, del idiota, el bobo, el lento, el vago, el imbécil auténtico que hay detrás del personaje. Sin embargo me mantengo; me sirvo de los halagos vacíos de los demás , de los que ni siquiera puedo decir que sean más estúpidos que yo. Quizá ellos también interpreten un papel. Todo está mediado por el cristal de la cortesía. Ser empático, sociable, considerado con los demás, solidario, reivindicativo, crítico. Es necesario adscribirse a ese discurso pobre , superficial. No hay nada más importante que la forma: da igual las cosas que uno haga, es más importante lo que diga y como lo diga. Sólo en el grado en el que seduzco al otro correctamente estoy actuando de acuerdo a los requisitos sociales. También es fundamental mostrarse a los demás con una identidad definida, acabada desde afuera. Eso es lo que nos constituye respecto a los demás actores, los demás idiotas, bien por exceso, bien por defecto, por envidia o por lástima. Yo personalmente me considero alguien patético. Ni siquiera me considero un payaso o un bufón. Mi estatus está por debajo de todo ello, casi relegado a la seguridad que me confieren unos pocos amigos que me dicen lo que me apetece oír.

Comentarios

  • LeosLeos Fernando de Rojas s.XV
    editado julio 2013
    Muy interesantes reflexiones, Ricardo. Cuesta presentarse ante los demás con autenticidad.Estamos forzados, por inercia, o no sé por qué, a seguir un protocolo de convencionalismos; a sonreir, a empatizar, a transigir con muchas situaciones en las que desearímos discrepar.Pero es más cómodo seguir los convencionalismos creyendo que así seremos más aceptados o, por lo menos, no problemáticos.

    Y lo peor es que cada cual sabe que esos comportamientos no son auténticos, pero no se discuten y se responde con la misma hipocresía.

    Saludos.
  • odmaldiodmaldi Fray Luis de León XVI
    editado julio 2014
    No me viene a mente ahora quién es el escritor que toca los cinco (o tres era?) diferentes "yo"; o era Unamuno, o igual Borges. El caso es que dentro de la literatura explican que está el "yo" que nosotros creemos ser, el "yo" que otros creen que somos, el "yo" que nosotros creemos que otros piensan que somos, etc, etc. Eso es lo que refleja su ensayo; usted tiene una imagen de su persona y la imagen que piensa que otros tienen de usted. ¿Cuál en sí se podría decir que es el verdadero "yo"? Esto,
    Yo personalmente me considero alguien patético.
    por ejemplo, es lo que usted se considera, pero luego entra el conflicto los demás "yos" con esto:
    Puedo ser el personaje que desee: la sociedad me concede los medios para ello. Puedo ser lo que quiera si pongo el esfuerzo y optimizo mis acciones. Pero no puedo dejar de ser una fantasía, no puedo llevar a cabo nada de eso si en mi mente no tengo la imagen de mi futuro despacho, de mi futura mujer, de mis alumnos.
    Porque lo que usted tilda como el "yo real" como un idiota, debe quedar claro que esa es su realidad; no la realidad del "yo" que se forman de acuerdo a los demás. Y lo que se debería cuestionar, más bien, es ¿cuál es esa ralidad y cuál "yo" está estropéandola para que surjan estas ideas de que un "yo" no es el verdadero "yo"?

    Gracias por compartir.
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