Imagen sobre un atril,
y ¡nada!
un sentimiento...
¡Laúd y flores!
Abajo,
la fiebre del misterio.
Un perro ladra.
Yo, acuclillado miro
la pasión que surge.
Llueve...
Gotas arrecian en la piel
y la ventana retrata un fresco.
Estiro mi sombra y cruje el alma
no sé...
A veces sólo un Lirio
o una Rosa,
y ¡nada!
Trémula la tarde su impronta deja
sobre la gramilla.
El viento arrecia,
la luna expira.
El mito aparece punzó
y derrama su estirpe en la arena
Gozos de novia se apagan
Y una presencia de luz que se aleja
y la Virgen...
¡Tan santa y tan buena!
Allí en el atril, distante,
Me mira a los ojos...
¡Se apaga la luz de la noche,
Y la luna se muere de pena!
Comentarios
un abrazo,
.
.
.