Tal vez no sabes que te sigo amando,
y que aún recuerdo tus manos de harina,
volando sobre la mesa del hogar florido.
Cuando un viento de pobreza, por una puerta oscura,
me arrastró hacia las latitudes duras;
tu lealtad fue la polea trabajando en mi sangre.
Y ahora, reunidos, después de sortear el mar y las raíces,
nuestros hijos (como animalitos perdidos)
deambulan día y noche por nuestro dormitorio;
quieren preguntarnos y no se atreven;
los acecha una melancolía de rostros borrados por la lluvia,
y el contraste de una pobre vecina vieja;
confinada en un desdichado balcón sin música:
a la que le robaron hasta sus flores, y no lo sabe.
Comentarios
El primer párrafo me hizo desconfiar un poco, pero supongo que por la honestidad de la voz poética elegí continuar con el resto, y fue un completo acierto. Si bien el tema es un lugar común, un cliché, creo que las imágenes le confieren un clima especial, consolidándolo como un poema original, y propiamente, como poema. Es un poema, no hay duda.
Y más allá de toda esta perorata, repito: es un poema hermoso. Los últimos versos están cargadísimos de una fuerza poética excelente que me ha conmovido enormemente.
Te voy a seguir leyendo! Saludos!