Dicen que un hombre vive para tres cosas una es plantar un árbol, otra es escribir un libro y finalmente para amar a una mujer, apesar de que personalmente creía que el hombre vivía para lograr mucho mas que esas tres cosas, decidí hacer lo que la famosa frase decía, el primer objetivo fue fácil y bastante agradable pues en verdad sentía que mas que plantar un árbol estaba dejando una parte de mi en ese bosque, de hecho me agrado tanto que decidí no dejar una, si no mas bien muchas partes de mi en ese lugar, habiendo ya cumplido ese objetivo decidí pasar al segundo, el cual fue mucho mas difícil de lo que pensaba, pues,¿ que podría escribir?, científicamente hablando soy bastante ignorante y la filosofía es mas compleja que la simple vida de un adolescente, así que decidí escribir una historia, al poco tiempo tuve dificultades para armarla, pues una cosa es pensar y otra es plasmar en letra un pensamiento, tardando poco mas de dos años al fin termine el libro, no me interesaba publicarlo, pues en ese libro estaban mis ideales y apesar de que me gustaría compartirlos no creí que fuera el momento de hacerlo.
Así pues tenia dos objetivos realizados y con ellos mi esencia y mis ideales formaban ya parte de este mundo, feliz por mis reciente logros decidí completar la frase, pero fue ahí donde me estanque, y es que,¿ como seria aquella mujer?, ¿que cualidades debía tener?, ¿como sabría yo que es ella?, ¿como sabría ella que soy yo?, esas y mas preguntas aglutinaban mis pensamientos, confundido fui a preguntar a los que a mi parecer habían encontrado el amor.La primer persona era ya una mujer muy grande, al preguntarle sobre como había reconocido el amor en su pareja me dijo, "En realidad no podría decirte que fue, solo fue y muy hermoso por cierto" después empezó a recordar aquellas épocas en que él vivía y pronto dejo de prestar atención al hecho de que yo seguía ahí, esta vez con mas dudas que respuestas busque a la siguiente persona, mi profesor de filosofía, que me dijo " uno no puede encontrar el amor en otra persona, pues el amor es todo y es en realidad nada, así que puede existir, pero al final todo es nada", eso definitivamente me dejo confundido y algo desanimado, aun así busque a la tercer persona, mi padre, el cual contesto a mi pregunta diciendo "para mi el amor es tu madre y te diré yo en mi tiempo tuve muchas novias, a cada una de ellas quise pero no duraba mucho, hasta un día, el día en que vi a una mujer y fue como ver a la vida misma, pues en ese momento supe que ella seria la mujer que amaría y cuidaría toda mi vida", con una interesante historia y una pista de como sabría quien es esa mujer me dispuse a salir a buscarla, pero antes de que saliera mi padre agrego " solo recuerda que el amor no es igual en las personas y así como yo lo vi , algunos lo escuchan y otros mas lo leen así que no lo busques solo de una forma por que tal vez no lo encuentres" dicho esto se fue a trabajar, dejándome igual que en un principio confundido y sin saber como encontrarla.
Después de varios días, meses incluso, perdí el sentido de mi búsqueda y opte por abandonarla y aun sabiendo que con eso dejaría inconclusa la frase mi decisión fue esa, pronto deje de pensar en ello y me enfoque en otras cosas, como lo eran mis estudios, los amigos, fiestas y una que otra sorpresa, en fin todo parecía seguir su curso.Una tarde en que regresaba de ver a unos amigos comenzó a llover, al principio las gotas eran delgadas pero pronto cobro fuerza así que tuve que entrar a un local para así no mojarme mas, pronto mas gente entro así que en el local quedaba ya poco espacio, pero yo había logrado mantenerme un tanto alejado, como la lluvia parecía no aminorar comencé a entretenerme observando a la gente del lugar, algunos platicaban,otros mandaban mensajes o hacían llamadas, total me aburrí de nuevo y mejor me dispuse a observar la lluvia, con el paso de los minutos mas gente entro al local, por lo que me vi rodeado de gente que tal vez ya había visto pero en verdad no me importaba mucho en ese momento entablar una conversación, así que preferí no voltear a verlos, la lluvia provoco que la temperatura descendiera y el frió comenzó a ser insoportable por lo que agradesci el hecho de que mi suéter siguiera prácticamente seco, pero mucha de la gente que entro después se encontraba empapada, así que pronto algunos de ellos comenzaron a temblar, en ese momento algo o mas bien alguien detuvo mi mirada, era una mujer y aunque no alcanzaba a verle el rostro debido a que su pelo empapado cubría su cara note el hecho de que temblaba de sobremanera por lo que decidí quitarme el suéter y prestárselo. Al hacerlo ella recogió su cabello y puso al descubierto su rostro lo cual provoco que nuestras miradas se cruzaran, rápidamente desvié la mirada pero extendí mi brazo para ofrecerle el suéter, al tomarlo su mano rozo la mía, lo cual provoco una especie de ezcalofrio por todo mi ser, hecho por el cual pensé en alejarme, pero mi cuerpo no parecía seguir mis pensamientos, en cambio me quede a su lado, quería, mas bien deseaba poder hablar, pero no podía y mientras mi mente se peleaba con mi cuerpo ella hablo.
--¿no tienes frió?--su voz era como un tranquilizante tan dulce que apenas pude responder.
--un poco solamente, ¿tu ya estas mejor?--con una ligera sonrisa contesto
--si mucho mejor, pero me preocupa que tu tengas frió por mi culpa--¡vaya se preocupaba por mi!
--no te preocupes tu voz me da calor--aun no era consciente de lo que había dicho cuando termine la oración y antes de que inventara algo para modificarla ella me abrazo.
--tal vez así el frió sea menos y ademas podemos compartir el suéter--definitivamente deje de sentir frió y por un momento solo pude abrazarla
--desde hoy este sera mi suéter favorito--conteste, ella me abrazo con mas fuerza y respondió
--el mio también-- y apesar de el hecho de que seguía lloviendo, el lugar estaba completamente lleno, y la temperatura seguía bajando podría jurar que fue perfecto.
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--no es necesario, ya me haz dado mucho--susurre a su oído, ella pareció sonreír
--¿mucho?, no me importa aun así te daré algo--bueno si pone así las cosas como negarme pensé.
ella se aparto de mi y de su bolso saco una cajita la cual me ofreció y al tiempo que la tomaba pregunte.
--¿que contiene?--
--en realidad......nada--dijo con una sonrisa que hizo que su rostro se iluminara provocando que el mio se pusiera rojo.
--¿te pasa algo?--pregunto.
--no, es solo que.....bueno te vez hermosa cuando sonríes--al decirlo supongo que mi cara se puso aun mas roja por que ella volvió a sonreír razón por la cual agache la mirada, notando la cajita que contenía.....nada, en realidad no entendía el por que de darme una cajita que no tenia nada, pero decidí callar y no arruinar el momento.
Debido a el hecho de que no notaba mucho mas allá de lo que pasaba entre ella y yo, no me percate de que la lluvia había cesado, pero pronto la gente empezó a salir y en el caos la perdí de vista, en ese instante me di cuenta que estaba solo y un sentimiento nuevo, se apodero de mi mente y cuerpo, me sentía vació, con gran desesperación, pronto el respirar dolía y note que mi vista se volvía borrosa, lo cual pronto corregí, no estaba viendo borroso en realidad estaba llorando,¿estaba llorando?,¿en que momento deje de sentir mis lagrimas?, al tratar de limpiarme note que en mi mano aun seguía la cajita que minutos antes me había regalado y pensé "genial todo esto por una cajita que contiene...nada" fue en ese momento que lo entendí.
Había pasado como habían dicho los que a mi parecer ya conocían el amor, pues, no sabia como, pero había pasado, la ame cuando vi sus ojos,cuando toque su mano, cuando escuche su voz y apesar de que lo tenia todo, al final me quede con una cajita que tenia.....¡NADA!, eso era, era ella, no podía ser alguien mas, entendido el punto comencé a correr y aunque en realidad no sabia a donde me dirijia, algo sabia, tenia que encontrarla otra vez.
En un momento de la búsqueda sentí que la cajita me pesaba mas, por lo que me detuve,"¿que esta pasando?"pensé "¿acaso estoy cerca de ella?" y al levantar la vista, ella no estaba ahí,sin duda esa vista sin ella fue un duro golpe a mi ser, pero no pensaba darme por vencido, así que empece a caminar, pero algo me obligo a detenerme, era un escalofrió, el mismo que había sentido al tocar su mano, que en ese momento sujetaba la mía.
--¿ya sabes que contiene esa cajita?--pregunto.
me moría de ganas por verla pero no lo hice.
--si,lo supe en el momento que te perdí de vista, aunque parece que mi cuerpo lo supo desde la primer mirada--
--¿por que no volteas?--pregunto con esa voz tan suave.
--lo siento, tengo miedo--dije.
--¿miedo?, ¿de que?--
--de que cuando gire la mirada hacia ti, tu no estés, que me de cuenta que me he vuelto loco y hablo con una ilusión--ella apretó mi mano y respondió.
--voltea para que veas que existo, que existimos--dicho esto lentamente gire, aun con el miedo de perderla y fue entonces cuando nuestras miradas se cruzaron de nuevo, con la mano que sujetaba la cajita sujete también su mano y con la otra toque su rostro, tan suave, tan delicado y lentamente sin dejar de mirar aquellos ojos me acerque mas, cada vez mas, hasta besar sus labios.
El tiempo pareció detenerse mientras nuestros labios se fundían, todo rastro de dolor desapareció, fue como volver a nacer, pues nada, absolutamente nada de lo que había hecho hasta ese momento tenia sentido ni siquiera mi logro mas grande podría ser sombra de lo que estaba pasando.Lentamente el tiempo regreso a la normalidad mientras nuestros labios se separaban. Sus labios sonreían, pero sus ojos lloraban y antes de preguntar la razón, ella me dijo.
--cuida la cajita, mi amor--- dicho esto ella comenzó a desvanecerse.
logre sujetarla antes de que callera y apesar de el hecho que no entendía nada de lo que estaba pasando, decidí dejar las respuestas para después y llevarla al hospital, algunas personas que pasaban por el lugar trataron de ayudarme, pero no se los permití, tenia que ser yo quien cuidara de mi amor.
Al llegar la pusieron en una camilla y me pidieron que esperara lo cual hice, así que espere y espere, en algún momento de mi espera una señora entro a la sala y después de pedir algunos informes se acerco a mi.
--gracias por traerla de vuelta--dijo.
"¿traerla de vuelta?" pero que estaba pasando, definitivamente no entendía nada.
--¿puedo saber que esta pasando?--fue la única pregunta coherente que se me ocurrió.
--ella no puede dejar este hospital, pero hace unas horas se escapo, supongo que aun tenia la idea de....--ella detuvo de golpe su explicación y miro la cajita que seguía sujeta a mi mano.
--¿de donde sacaste esa cajita?--pregunto.
--ella me la dio--dije al tiempo que la acercaba mas a mi.
--¿quieres pasar a verla?--dicho esto la seguí atraves de un pasillo hasta llegar a la habitación nueve, al entrar la vi recostada, y se veía tan hermosa que por un momento olvide el hecho de que era un hospital, al verme sonrió y no pude evitar sonreír también, pues estaba feliz, parecía estar bien, me acerque a ella y sentándome a un costado de su cama la tome de la mano.
--¿supongo que quieres saber que esta pasando cierto?--
--la verdad, si--conteste.
ella sonrió y comenzó.
--veras, desde que tengo uso de razón este hospital es mi hogar y hasta hace un tiempo era mi mundo y mi vida, conozco a todos los empleados del lugar y hablando con algunos de ellos me entere de lo maravilloso que es el mundo real, sus colores, sus aromas, sus sonidos. También me entere que lo mas importante que puede dejar una persona al mundo, no son herramientas o edificios, si no amor, pero yo al estar en este hospital no tenia a quien dejarle mi amor así que lo metí a esa cajita, para que llegado el tiempo lo dejara en algún lugar del mundo, hace unos días me transfirieron a este pasillo, lo cual indica que mi tiempo se agota así que decidí salir a dejar mi cajita, al principio no encontraba ningún lugar, todos estaban sucios, rayados y en ruinas, pero te encontré a ti y desde la primer mirada te ame y quiero que mi amor se quede contigo, espero no te moleste--al escuchar la historia no pude evitar sonreír, pues apesar de todo lo que estaba pasando ella seguía preocupándose por mi.
--no me molesta, de ti, nada me molestaría--sus ojos parecieron brillar al escuchar esto.
La puerta de la habitación se abrió y entro una enfermera.
--lo siento, pero debe descansar--
--si, solo me despido--conteste, ella sujeto con mas fuerza mi mano.
--no te preocupes vendré mañana--
--no es eso, es solo que...--no deje que terminara la frase, solo la bese y al igual que la primera vez, fue hermoso.
--te amo--le dije al tiempo que nuestros labios se separaban.
--¿y mañana?,¿me amaras?--susurro.
--siempre---conteste y después de besarla otra vez salí de la habitación.
Al día siguiente llegue al hospital, me había arreglado como nunca y cargaba un arreglo de flores, debido al hecho de que no sabia cual era su flor favorita había hecho que el arreglo llevara cada flor diferente, al entrar a la sala encontré a su madre llorando y supe lo que había pasado, dejando de lado el arreglo me acerque a ella y la abrace.
El funeral fue al día siguiente, muchos lloraban, otros cantaban, yo solo caminaba pues en ese momento el dolor era tan fuerte que me sentía muerto en vida. Poco a poco, después de un tiempo la gente comenzó a retirarse hasta solo quedar los dos, ella y yo.Y ahí, en su tumba deje el arreglo de flores que un día antes le había comprado, todas habían florecido la noche antes y aunque era un arreglo hermoso, pensaba que era mundano comparado con su sonrisa, fue en ese momento que me di cuenta, que apesar de todo, no sabia su nombre, así que me agache para mover el arreglo y así saber como se llamaba, pero un peso en mi mano me detuvo, era la cajita que seguía ahí, en mi mano, como aquel instante que me la dio, como en aquel primer beso.
-cierto, no seria correcto saber tu nombre si tu no sabes el mio, pero no importa, ¿sabes?,por que un nombre no hace que sienta lo que siento, por que para mi tu nombre es alegría, es tristeza, es pasión, es dolor, es.....es amor,mi amor-- mientras decía esto comenzó a llover así que levantando la cara cerré los ojos y recordé como una lluvia hace unos días me había cambiado la vida y había al mismo tiempo completado la frase.
Así que ahora con la frase completa, ¿que seguía?
--claro--dije al tiempo que abría los ojos y observaba la cajita
--cuidarla--.
FIN.
Autor: Víctor Manuel Landa García.