Azucena tomaba clases de violín. Realmente tenía talento, factor que su profesor de violín, el Sr. Gutiérrez, esculpía cada día.
Bueno, el Sr. Gutiérrez era muy significativo para Azucena...Por supuesto, era la imagen de amor ficticia que irradiaba el profesor tan delicado y suave, porque, en realidad, poco y nada sabía Azucena de la vida y personalidad real del profesor. Si le conociera sus defectos en su cotidianeidad, quizás su amor se vendría abajo, como un palacio que se desmorona por malos cimientos.
Pero bueno, Azucena veía imposible besar al profesor algún día, y de la tristeza, comenzó a desafinar terriblemente ese violín...
Pensó en abandonar las clases...Pensó...en cosas cada vez más contradictorias.
Mas Gutiérrez comprendió enseguida por qué Azucena desafinaba las notas...Y la aprobaba igual.
Comentarios
Me gustó mucho el relato, de parte de un adicto a los amores imposibles que se desmoronan con los defectos de la cotidianeidad.
Un saludo.
Saludos.