[FONT="]El Sr. Morris va a ver a su esposa al cementerio. Hace mucho que no va.
Le informa el que cuida las tumbas que la Sra. Morris ya no está enterrada. Parece que se la llevó un estudiante de medicina." ¿Por qué?" “Era una muerta descuidada..."
Perdió su serenidad habitual y tomó del cuello al hombre. Consiguió que le dijera la dirección del estudiante de medicina.
Es que todos vemos el sagrado valor de las cosas cuando las perdemos.
Tocó timbre. Ahí estaba un joven de unos veintisiete años leyendo un grandísimo tomo de psiquiatría asustadísimo ante la proximidad del parcial. No pronunció palabra, hasta que el Sr. Morris deslizó una lágrima. La pregunta, sencillamente, fue:
- ¿Dónde está? Mi esposa...
El joven ya sabía a quién se refería. Lo condujo ceremonialmente a su estudio y allí Morris posó los ojos en el esqueleto que imperaba en el rincón. Se arrodilló ante el mismo y derramó las palabras siguientes:
- Querida... Si elegiste este lugar para tu eterna morada...Te lo respetaré...Pero déjame que venga a visitarte todos los días.
El futuro galeno no opuso resistencia y todos los días limpiaba la casa porque ahora sabría que vendría el Sr. Morris. Los días en los cuales fue visitado " su " esqueleto fueron vividos con intensidad por el muchacho. "Intensidad" sin embargo era un sentimiento que quedaba chico para el viudo.
- Querida, te traje tu vestido de novia... A ver...Póntelo querida... Seguro que luces como aquel día...
Y a continuación Morris le puso el vestido al esqueleto de su esposa con sumo cuidado.
- ¿Ves? Estás hermosa mi amor...
Al día siguiente el señor Morris vino con un vaso de leche achocolatada.
- Mi cielo...Eras como una niña tomando tu merienda... A ver...Yo te doy la achocolatada niña...No pude conseguir tus galletitas porque no había de vainilla como te gustan a vos.
Entonces, le administró la dulce bebida láctea por la boca ignorando que se filtraba por las costillas manchando apuntes del estudiante dueño de casa.
- Querida... Te traje tu lápiz de labios y el espejito para que te veas...Yo te maquillo...
Y al joven no le agradó que le mancharan su esqueleto de carmín. Pero bué...
Transcurrió un año con la misma rutina de amor hasta los huesos.
Llegó el momento de dar la tesis en la Facultad...El joven basó toda su tesis en las impresiones recogidas del viudo... Habló de los delirios etc...
El resultado de esto fue una nota excelente distinguido.
Durante los preparativos de la fiesta de graduación, le preguntó el jefe de departamento de psiquiatría:
- ¿Quién te va a entregar el título en la fiesta?
- El esqueleto de mi estudio...
Lo medicaron...Lo internaron... Y se lamentaron haberle entregado el título a un " enfermo" .
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Comentarios
Antes de escribirte de la temática del relato, ¿por qué esa tendencia de poner a los personajes nombres extranjeros (normalmente anglosajones)?
La historia bien hasta que el chaval dice que quiere que el título se lo dé la calavera :eek: , permíteme (opinión personal y muy subjetiva), ¡qué final más malo!
Saludos
Carolina
¡¡Ok!!
PD: Otro escritor en vez de tú si se hubiese enfadado y tal vez no le hubiese podido decir todo eso