Bien ya se acabo todo, volvemos a la normalidad.
El deseo de paz se va extinguiendo. El saludo al vecino a las doce de la noche, el abrazo cariñoso al hermano ausente. Los regalos que se dieron merced a la justicia personal que tiene cada quien con cada cual.
Queda la desazón de que ya se termino el día en el cual todos ríen y se dicen palabras amables.
Mañana volverán los gruñidos, luego vendrá la factura del día de felicidad que se termina. Una factura de todo un año. Mañana descubrirás que el regalo que te dieron le faltaba algo o es de segunda. Y no sabrás que decir ni reclamar. Quizás la próxima cuando tú obsequies, buscarás algo de segunda o con algún defecto y lo regales para compensar.
Los niños han dejado los juguetes tirados en el piso, algunos ya descubrieron que todo es una mentira, bienvenidos sean a la dura y constante discusión entre lo mágico y lo racional. Otros aun tiene la mente llena de pájaros y flores siguen creyendo y tienen esperanza de recibir algo mejor la siguiente vez.
Todo volverá a la normalidad, se terminó el día de la felicidad, volvemos a ser normales.
Queda el silencio luego que todos se han marchado.
Hoy al abrir los correos en la oficina encontré uno que decía en son de broma, sarcasmo e insolencia:
“que la estrella de Belén ilumine tu fucking way…”
Nos vidrios.
Comentarios
La gente es así.
La naturaleza humana es así.
La pregunta es: ¿Cómo eres tú mismo y qué haces con tu conocimiento?...
Ya viene un nuevo año. Nada cambiará de seguro... Pero, ¿acaso cambiamos nosotros mismos?...
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¡Cómo se nota que eres un niño mayor que ya no cree en los reyes magos!...
Pero, hay otras fantasías -o utopías- con las que alimentar los sueños y provocarnos una sonrisa: no permitamos que "la normalidad" nos visite y mucho menos que se quede con nosotros.Y, cuando las aguas vuelvan a su cauce, procuremos que sean transparentes.
Todo lo que escribes me gusta. ¿Es esto normal?...
Un abrazo anormal para el año nuevo.
Eso de autodefinirse, no lo puedo hacer. Y el que lo intenta es un iluso. Autodefinirse solo sirve en las entrevistas de trabajo. El conocimiento sin sentimientos es como una comida sin sal.
Hay cosas que nos hacen cambiar, pero no tienen que ver con un nuevo año.
Casarse.
Divorciarse.
Perder un ser querido.
Tener un hijo.
Un amigo o una amiga.
Hay otras más, pero de las mencionadas confieso que todas me han hecho cambiar excepto el divorcio (no he perpetrado un divorcio, espero no hacerlo).
Cambiar por iniciativa propia es muy difícil, creo.
Un abrazo cielito y espero que el año que viene sea mejor.
A veces pienso en ti y me pregunto: ¿Cómo serás? Y mi imaginación vuela y te veo escribiendo, contemplando flores desde alguna ventana.
Es algo “anormal”, pero es mi imaginación. Sinrima niña buena que escribe poesía y me hace pensar en: ¿Cómo serás?. Quizás usas anteojos, quizás tengas el cabello largo, quizás tienes algún amor perdido, o vives tu dicha escribiendo poesías. O escribes para divertirte arrugándole el corazón a tus lectores.
En fin, “la normalidad” es un estado contrario a lo que significa volar y dejar de ser terrenal.
Pienso en tantas cosas al leer lo que dices, prefiero pensar y no escribir. Tus textos son siempre hermosas reflexiones romanticas, casi siempre.
Un abrazo.
Siempre en estas fechas tengo esa disyuntiva, o regalo a todos o no regalo a nadie. Siempre regalo a todos pero percibo que no todos están contentos.
Mi conciencia queda en paz, pero mi billetera queda desierta.
Un abrazo.
A eso les llaman arquetipos y si te los miras serás más feliz, aunque podrás hacerte menos el interesante y la victima. Es una elección personal: ser feliz o ser un llorón.
Me gusta este escrito,Juancho; pones de manifiesto lo artificial de estas fiestas, pero, tal vez se necesita romper con lo cotidiano, aun sabiendo lo que tiene de ficticio.
Te deseo que en este año que comienza hoy, pongas una pincelada de anormalidad en la normalidad de los días.
Un afectuoso saludo.
¡Menuda preciosa despedida del año me proporcionas con este comentario!.Gracias, Juancho. Una ráfaga de felicidad me ha llegado con tus calurosas palabras y me han arrancado de la normalidad.
Bueno, pues tu imaginación no va descaminada. Aciertas en dos cosas y en otras dos a medias.
Te equivocas en una y en otra a medias.
A mí me cuesta imaginar un rostro que no he visto nunca; en cambio el alma la imagino, la veo, mucho mejor. Y la tuya me gusta. La veo en tus relatos, por eso siempre te leo y, si no me despisto, te dejo unas palabras.
Un abrazo.
Es más fácil ser llorón que ser feliz, a la gente le encantan los llorones.
Saludos
Gracias Arroyo, igual para ti.
Me alegra acercarme un poco a tu alma.
Un abrazo
Cuando se acaba todo, se " vuelve " a la normalidad.El vecino ya no te cae tan bien, a la prima del norte ya ni recuerdas su rostro, la ola de solidaridad y buenos deseos pasan a un cajón, a la espera de que al año siguiente se vuelvan a rescatar para sacar brillo, la novia de tu hermano deja de existir y el frutero te vuelve a engañar....enfin.Aún nos queda los Reyes Magos, que dicen que eran tres, que vienen en camello, guiados por una estrella.Eso dicen.
Un saludo y que te vaya bien este año.
Los reyes vagos, cobraron los impuestos se embriagaron y ahora estan con una resaca de aquellas.
Te deseo un mejor año amiga un gran abrazo y que siga el baile.
El orden, la rutina, los sistemático, lo monótono es lo que nos hace aburridos e infelices.
Tengo solo una hija y ella me llena la vida con todo lo nuevo que me muestra todos los días.
Un abrazo Leos y los mejores deseos también para ti en este año que empieza.