El estómago del reloj
atorado con salsa de tomate libby's.
Esqueletos burócratas
acomodados en sillas de barbero,
con habanos y sombreros.
Los zapatos de Vincent Van Gogh
mugientes y mohoso,
con su cordones que
ya no ajustan un andar vagabundo.
Las ventanas cotidianas
son viñetas amenamente
desahuciadas:
ocurrencias postmodernistas
de algún escritor psicótico.
Las preocupaciones puestas
en cajas de embalaje,
rollos de fotografías kodak.
La fe profesada encuentra
recibos por honorarios.
La comedia doméstica
estallando en un guión hiperrealista,
mientras pasa el réclame televisivo
de Mcdonalds.
Las cubetas de hielo derritiendose,
una escena de entrecasa.
Pentatónica
Sé que mis zapatos no son
del mismo color de tu esmalte
de uñas,
o que tu manejas un chevy ahora,
pero mi corazón hace gárgaras
de naranjada por tí.
Estas pegada como sticker
en mis prioridades,
los goldfish del acuario
dicen tu nombre al boquear.
Fijador para cabello, perfume
caro, acento refinado.
Helado de frambuesa,
lápiz labial, teléfono celular.
Debo encontrar la ocasión,
reconocer mi oportunidad
y apostar mi corazón por amor.
Soy una caja de inseguridades,
labios de cereza;
el qué-dirán es una dragón
acuchillado por espejos,
los sueños están hechos de algodón
azucarado.
Sólo quiero amarte,
improntarte como un tatuaje
en tu cotizada cintura.
Por eso, piensa en mí
cuando despiertes en la madrugada,
piensa en mí cuando el frío
escarapele tus hombros
piensa en mí cuando estés
en cualquier lugar del mundo
y te sorprenda la lluvia,
piensa en mí cuando creas que
existe alguien para tí,
piensa en mí cuando te parezca
ver todo por primera vez,
piensa en mí cuando estés
segura de entender lo que digo
y sueltes una sonrisa
que haga cómplice a la vida.
Porque tengo
para tí yacimientos de sangre
dulce y enamorada.
Epifanía
Langostas mugen
en urinarios rebalsantes,
lloran trementina,
abriendo los mil
párpados multicolores
de la fantasía.
Oh padre caos
que lloras en este
universo membranoso,
la epifanía
rasguña los sentidos,
el dejavu
abre su puerta astral,
la clarificación es
ozono en los huesos.
El estómago del reloj
atorado con salsa de tomate libby's.
Esqueletos burócratas
acomodados en sillas de barbero,
con habanos y sombreros.
Los zapatos de Vincent Van Gogh
mugientes y mohoso,
con su cordones que
ya no ajustan un andar vagabundo.
Las ventanas cotidianas
son viñetas amenamente
desahuciadas:
ocurrencias postmodernistas
de algún escritor psicótico.
Las preocupaciones puestas
en cajas de embalaje,
rollos de fotografías kodak.
La fe profesada encuentra
recibos por honorarios.
La comedia doméstica
estallando en un guión hiperrealista,
mientras pasa el réclame televisivo
de Mcdonalds.
Las cubetas de hielo derritiendose,
una escena de entrecasa.
Pentatónica
Sé que mis zapatos no son
del mismo color de tu esmalte
de uñas,
o que tu manejas un chevy ahora,
pero mi corazón hace gárgaras
de naranjada por tí.
Estas pegada como sticker
en mis prioridades,
los goldfish del acuario
dicen tu nombre al boquear.
Fijador para cabello, perfume
caro, acento refinado.
Helado de frambuesa,
lápiz labial, teléfono celular.
Debo encontrar la ocasión,
reconocer mi oportunidad
y apostar mi corazón por amor.
Soy una caja de inseguridades,
labios de cereza;
el qué-dirán es una dragón
acuchillado por espejos,
los sueños están hechos de algodón
azucarado.
Sólo quiero amarte,
improntarte como un tatuaje
en tu cotizada cintura.
Por eso, piensa en mí
cuando despiertes en la madrugada,
piensa en mí cuando el frío
escarapele tus hombros
piensa en mí cuando estés
en cualquier lugar del mundo
y te sorprenda la lluvia,
piensa en mí cuando creas que
existe alguien para tí,
piensa en mí cuando te parezca
ver todo por primera vez,
piensa en mí cuando estés
segura de entender lo que digo
y sueltes una sonrisa
que haga cómplice a la vida.
Porque tengo
para tí yacimientos de sangre
dulce y enamorada.
Epifanía
Langostas mugen
en urinarios rebalsantes,
lloran trementina,
abriendo los mil
párpados multicolores
de la fantasía.
Oh padre caos
que lloras en este
universo membranoso,
la epifanía
rasguña los sentidos,
el dejavu
abre su puerta astral,
la clarificación es
ozono en los huesos.
Comentarios
atorado con salsa de tomate libby's.
Esqueletos burócratas
acomodados en sillas de barbero,
con habanos y sombreros.
Los zapatos de Vincent Van Gogh
mugientes y mohoso,
con su cordones que
ya no ajustan un andar vagabundo.
Las ventanas cotidianas
son viñetas amenamente
desahuciadas:
ocurrencias postmodernistas
de algún escritor psicótico.
Las preocupaciones puestas
en cajas de embalaje,
rollos de fotografías kodak.
La fe profesada encuentra
recibos por honorarios.
La comedia doméstica
estallando en un guión hiperrealista,
mientras pasa el réclame televisivo
de Mcdonalds.
Las cubetas de hielo derritiendose,
una escena de entrecasa.
Pentatónica
Sé que mis zapatos no son
del mismo color de tu esmalte
de uñas,
o que tu manejas un chevy ahora,
pero mi corazón hace gárgaras
de naranjada por tí.
Estas pegada como sticker
en mis prioridades,
los goldfish del acuario
dicen tu nombre al boquear.
Fijador para cabello, perfume
caro, acento refinado.
Helado de frambuesa,
lápiz labial, teléfono celular.
Debo encontrar la ocasión,
reconocer mi oportunidad
y apostar mi corazón por amor.
Soy una caja de inseguridades,
labios de cereza;
el qué-dirán es una dragón
acuchillado por espejos,
los sueños están hechos de algodón
azucarado.
Sólo quiero amarte,
improntarte como un tatuaje
en tu cotizada cintura.
Por eso, piensa en mí
cuando despiertes en la madrugada,
piensa en mí cuando el frío
escarapele tus hombros
piensa en mí cuando estés
en cualquier lugar del mundo
y te sorprenda la lluvia,
piensa en mí cuando creas que
existe alguien para tí,
piensa en mí cuando te parezca
ver todo por primera vez,
piensa en mí cuando estés
segura de entender lo que digo
y sueltes una sonrisa
que haga cómplice a la vida.
Porque tengo
para tí yacimientos de sangre
dulce y enamorada.
Epifanía
Langostas mugen
en urinarios rebalsantes,
lloran trementina,
abriendo los mil
párpados multicolores
de la fantasía.
Oh padre caos
que lloras en este
universo membranoso,
la epifanía
rasguña los sentidos,
el dejavu
abre su puerta astral,
la clarificación es
ozono en los huesos.
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