Helena se miro al espejo, y al discernir sus formas perfectas sobre el cristal pulido la invadió la furia...Se odiaba, odiaba sus curvas, sus rizos vaporosos, y la blancura sonrosada de su piel...Odiaba sus ojos negros y brillantes como hogueras, su figura esbelta, y su perfumado sexo barato. Así era, ella, Helena de Esparta, hija de Leda y el cisne, la preferida de Afrodita, odiaba su propio cuerpo porque la convirtió para siempre en un objeto, por su imposibilidad de ser algo más que el.
Así la había visto su padre, rey de Esparta, y la habían visto sus pretendientes, así había sido para Menelao y para Paris, y así era para todos los hombres que la miraran... Un objeto de formas perfectas, de curvas cerradas, piel suave, ojos gatunos y labios sensuales. Su cuerpo jamás daría hijos, jamás serviría para guardar nada en su interior, ni sus pechos servirían para dar leche, o sus manos para el telar, no envejecería jamás, ni serviría nunca para nada...Solo para el calor de las sábanas. Su boca solo podía besar, jamás tendría nada interesante que decir con ella, y si lo dijera, jamás habría ningún hombre dispuesto a escucharla...Ni siquiera Paris.
Hacía tiempo que su idílico escape perdido la magia. Helena soñaba comprensión y hogar, Paris soñaba con su cuerpo. Recordó la rabia y el desencanto, como Paris la doblegó por la fuerza y como desde entonces, noche tras noche, después de la batalla, llegaba al cuarto, a buscar lo que le pertenecía, el horroroso cuerpo de Helena. Las noches de volar enamorada entre sus caricias habían terminado, ahora solo estaba el sabor amargo del odio pudriéndose en su pecho y el dolor, que noche tras noche entre sangre y lágrimas quedaba encerrado en las paredes mudas de aquel cuarto.
Helena tiró el espejo con rabia al suelo y sintió el dolor de los trozos de cristal al clavarse en sus pies... Pensó en los hombres que se encontraban peleando por su cuerpo, que no por ella, fuera de las murallas de Ilión... En el marido de su prima Penélope. Deseó que no muriera, que por favor no muriera.
Penélope, que era la menos bella, era la más dulce de las dos, la más sencilla. Su cuerpo si servía para acoger hijos y sus pechos para dar leche. Sus brazos acunarían un niño, sus manos tendrían callos de tejer y su piel se broncearía, arrugaría y mancharía alegre junto al fuego del hogar...Y lo más importante, a ella si la amaban. Ulises la amo...La vio al lado de Helena, la mujer más hermosa entre los mortales, la niña que la lluvia no tocaba, y aún frente a todos esos encantos, Ulises prefirió a Penélope, que era bella como lo es la tierra, como la realidad cruel y arrebatadora, como la lluvia, que si la tocaba, y el viento que si la despeinaba. La prefirió por sobre Helena y por sobre todas...Por sobre el oro, y al final, por sobre todas las cosas...Y uso la mejor de sus tretas para conseguirla...
Penélope era ingenua, pura y virginal. No conocía ni el amor ni la intimidad con nadie por aquel entonces. Pero Helena la envidiaba. Sobre todo la envidió, una noche al verla volver feliz, con el calor del abrazo de Ulises aún pegado al cuerpo. Ulises la amaba de una manera amable y paciente, deseaba el cuerpo de Penélope, pero no si con ello dañaba el alma de la joven... No como los príncipes orgullosos de Helena, que sin escuchar, tomaban de ella aquello que habían ido a buscar y no le dedicaban ni una mirada al marcharse.
"¡Troya Arde!" oyó gritar a Casandra por los pasillos... La loca Casandra, otra mujer moría y desperdiciaba su ternura por culpa de los hombres. "Ojalá que si" pensó Helena, la mujer más bella del mundo. "Ojalá que Troya arda"
En medio del dolor de la guerra, recordó, llegaron las amazonas. Llegó su reina, Pentesilea, hija de Ares, como un ángel ensangrentado de la victoria. Helena la admiró. Admiró su cuerpo lleno de cicatrices, sus manos duras de manejar la espada, la forma en que sus rizos negros volaban como una bandera en el viento, la forma en que miraba, altiva e insolente, a los soldados, la frialdad que reposaba en el fondo de sus ojos azules, su crueldad, su risa libre y su sonrisa descarada y lobuna.
Helena hubiera querido ser así, libre para siempre de los hombres, de sus caricias y sus palacios. Muchas mujeres en Troya experimentaron aquel mismo deseo al ver a las bellas enviadas de la muerte. Querían ser libres, libres por siempre de los hombres, aquellas criaturas primarias y odiosas que llegaban a ensuciarlas con su esperma, manchando la pureza de sus corazones. Ellas, encerradas en sus casas y en sus quehaceres, observaron la grandeza magnifica de las guerreras...De su reina bella y mortífera. Helena sintió como en su pecho se agitaban una especie de amor y adoración mudos.
El cuerpo de Pentesilea tampoco era para albergar niños, ni sus pechos darían leche, sus brazos nunca acunarían a nadie, sus manos pertenecían a la espada, no al telar, y jamás envejecería, porque moriría antes en la batalla. Pero su cuerpo estaba cruzado por cicatrices. Ella no era como Helena, ni como Penélope, estaba hecha para el fragor de la batalla.
La única vez que Pentesilea miró a Helena, lo hizo con desprecio. La miró desde arriba, con una sonrisa burlona. El asco y la ira temblaban en sus ojos azules. Helena se odio más que nunca. "El punto débil de Aquiles es el talón" musitó, con la mirada gacha. Se lo había contado Afrodita, pensando erróneamente que ella se lo diría a Paris.
"Ah....Gracias” dijo la amazona. Su voz sonaba como un viento invernal. “¿De veras crees que necesitaba saber eso? Soy tan fuerte como cualquiera de esos hombres, ¿Por qué no se lo dijiste a Héctor o a Paris mejor?” la ironía de sus palabras era terrible. “Me repugnas" agregó sin dejar de sonreír. “No es eso" respondió Helena adolorida. " Yo te amo... a ellos, a los hombres, les deseo la muerte" Pentesilea soltó una carcajada llena burla. Después se acercó a ella, y le dio un beso como una herida en los labios. "Lo lamento, pero yo solo amo a las espadas.” Después de eso de fue, dejando a Helena temblorosa bajo la mirada muerta de las estatuas de mármol, envuelta en el eco de su risa.
Pero Pentesilea también sucumbió, finalmente, bajo el poder de los hombres, bajo la fuerza del amor enfermo de las mujeres. Al igual que Helena, deseó ser como Penélope, dulce, y tierna, tener hijos, envejecer y dedicarse a los telares, borrar todas esas cicatrices y el frio mortal de las espadas. Se enamoró de Aquiles, en la batalla, y murió por ello. El también se enamoró, o al menos le guardo cierto respeto, la mató, porque debía matarla, y después, entre lágrimas, la dejó en la puerta de la ciudad amurallada, besó los labios muertos, y se marchó. De todos modos, no tardaron en encontrarse de nuevo, allá en el Hades.
Helena también la lloró, y lloró decepcionada. Ni si quiera la reina de las amazonas, aquella poderosa mujer, consiguió librarse del amor y del deseo. Pentesilea suspiró de amor, y murió, derrochó su vida en aquel juego obsceno. Incluso Penélope, dulce y fiel, desaprovechaba su juventud esperando por su marido.
"¡Troya Arde, Troya arde!" Volvió a gritar la loca Casandra. Y Helena se repitió abatida, "Por favor, que Troya arda. Con todos los hombres adentro, que arda."
Ok, les explico, porque este texto me acarreó varios problemas y dudas.
Primero no sabía en que sección publicarlo. ¿Histórica? Bueno, Helena de Troya, no es exactamente un personaje histórico, más bien, sería mitológico. Tampoco estaba segura de que fuera narrativa, porque no cuenta un cuento, pero de alguna manera, en su reflexión Helena va relatando ciertos hechos, así que bueno, acá se queda.
Segundo, tuve dudas si publicarlo o no. La primera razón es que es casi un alegato contra los hombres, o más bien, podría parecerlo. Sin embargo, no es así, se habla bastante mal de las mujeres también y creo que el texto deja bastante claro que Helena es muy culpable de su propia desgracia. Por otro lado es contra cierto tipo de hombres, y no contra los hombres en general. Quería dejarlo claro porque me ha acarreado problemas con algunos conocidos que lo leyeron.
Mi otra razón para no publicarlo es que no me gusta del todo, no siento que esté terminado. Antes de publicarlo aca, corregí varias cosas, cambié muchas y sobre todo eliminé cerca de un tercio del texto. Sin embargo no acaba de convencerme. Soy consciente de que hay un sin fin de errores estilísticos en el. A pesar de ello, el texto me gusta, siento que transmite muy bien ciertas cosas y que es bastante fuerte, la idea del texto es la que me cautiva. Por eso decidí publicarlo, necesito que lo despedacen y me digan exactamente que está mal, para poder escribirlo de nuevo y que esa vez si sea un texto que valga la pena. Quiero aprender y ver que está equivocado.
¡Gracias!:D
Comentarios
No voy a ser yo quien despedace el texto como sugieres, entre otras cosas porque hay por aquí expertos en linguistica que te aclararán las dudas. Como lectora (actividad que amo y cultivo desde pequeña) me ha gustado y me ha entretenido leerlo, que en esencia, es de lo que se trata. Me gustan las versiones "noveladas" de los hechos de la historia, vidas, costumbres, acontecimientos, cuentos, leyendas... Me encandilan las descripciones y los retratos, ser capaz de tejer una imagen, un pasaje, una historia.
Creo que lo haces muy bien y escribes muy bien.
Como escritora, cada vez que leas tu texto sentirás una imperiosa necesidad de afinarlo. Desde mi experiencia, Ariel García y Shaianti analizan los textos desde una perspectiva que vá más allá de la de un simple lector. Ambos realizan críticas constructivas que ayudan a repasar los textos. Agradecerás que se detengan a leer y dejen sus comentarios e impresiones.
Saludos cordiales.
De todas formas gracias, y me alegro de que te haya gustado.
Ante todo agradezco a Claudine el amable comentario. Había leído este relato y aunque el tema en si me apasiona, no me había detenido a comentarlo por dos razones: quise dejar que otros lo hicieran, tal vez compañeros coetáneos de Marina, y porque no me detuve lo suficiente como para "destriparlo". Ahora tras leer la respetable opinión de Claudine, y la petición de Marina, digamos que me animo a hacerlo.
Marina, tu trabajo es apreciable e interesante. El tema mitólogico siempre despierta pasión, y la elección del personaje de Helena es acertada y actual.
No obtante te propongo las siguientes observaciones, dejando a un lado las repetidas faltas de acentuación, y otras mejoras a nivel estilístico y sintáctico, que tras un trabajo más detenido y concienzudo, tú misma sabrás aplicar.
El retrato de Helena es algo ingenuo, casi cinematográfico. Presentas a un personaje conocido pero llenas el texto de información no exactamente imprescindible para su entendimiento.
Si lo que quieres es profundizar en sus sentimientos, en sus reacciones en un determinado momento, en una escena puntual, no es necesario ni pertinente hacer tanta referencia a su parentela, lo cual además crea confusión y distrae del tema principal.
Y es el tema principal el que queda poco profundizado, los sentimientos de esta mujer, en principio ante el espejo, y lo que tú a través de ella quieres transmitir. Si te concentras más en esto, creo que el resultado será más relevante. Repito, el cuadro queda confuso, con más de una escena sobreponiéndose a la otra.
Alguna cosilla más: no acabo de entender por qué dices que Helena no podía tener hijos cuando tuvo más de uno (Hermione, etc.).
La alusión y relación que describes con Pentesilea es más bien ambigua y se pierde el equilibrio entre la/las protagonistas, que van y vienen en distintos planos (Penélope, Helena, Pentesilea, Casandra).
En resumen: menos personajes y más escena para obtener un trabajo más concreto y satisfactorio.
Nota: Sobre el personaje de Helena tengo una visión algo distinta. Según Herodoto y otros se fue con Paris voluntariamente, además llevándose sus riquezas. Sí que era bellísima, había ya enamorado a Teseo antes de casarse con Menelao, pero esto no hace de ella una mujer objeto o víctima de los acontecimientos (esta me parece la visión “moderna” y cinematográfica a la que me refería antes, como también se ha hecho con Messalina o con Lucrecia Borgia).
Incluso a la muerte de Paris, consintió casarse con su hermano Deifobo y colaboró con éste contra los aqueos. A lo tonto, pasó más o menos veinte años en Troya y Menelao pudo matarla por infiel tras la victoria y a su regreso a Esparta, pero no lo hizo la perdonó.
Una pequeña anécdota: en italiano, por antonomasia, troia (troya) significa puta. :eek:
Espero haberte sido de alguna utilidad y lo siento si me he extendido.
¿Fue Helena, la de las lindas mejillas, víctima o culpable? (Cualquiera podría decir también, algo ligeramente, que entre el rústico Menelao y el gentil Paris no había donde perderse...)
Ni la argiva Helena, del linaje de Zeus, se hubiera unido a un extranjero en amor y cama, si hubiera sabido que los belicosos hijos de los aqueos habían de llevarla de nuevo a casa, a su patria. Fue un dios quien la impulsó a ejecutar una acción vergonzosa, que antes no había puesto en su mente esta lamentable ceguera por la que, por primera vez, se llegó a nosotros el dolor.
Homero, La Odisea
Una visión también distinta es esta:
Antes de desaparecer para siempre, aquel hombre me reveló un secreto: el verdadero motivo por el que Ilion fue arrasada y su población aniquilada o sometida a la esclavitud. No, no fue Helena la causa. Es más, podría decir que, en cierto modo, ella fue uno de los combatientes, el más temible quizás. Y, en cualquier caso, ¿por qué iba Menelao a aceptarla otra vez sin hacerle pagar de algún modo su traición? Hubo quienes dijeron que le enseñó los pechos desnudos haciendo que se le cayera la espada de la mano. El motivo fue otro, un motivo tan poderoso que impulsó a un rey a meter a su reina en el lecho de otro hombre... durante años. Siempre y cuando no se trate también en este caso de una verdad incompleta que oculta un enigma dentro de otro.
Malerio Massimo Manfredi, La conjura de las reinas.
En realidad en personaje de Helena acá se asemeja más a una mujer actual que a una griega, claro, yo enfrente de un pelandrún bolas tristes como Menelao, me quedo con cualquier otro XD, y aparte ella era la reina en verdad de Esparta, Menelao era el pelagatos de micenas, mucho menos que su hermano, que se quedó viviendo de las riquezas de la esposa...
Por eso, está claro que Helena acá no tiene nada que ver con la otra Helena, estoy tratando de hablar de esas mujeres víctimas de si mismas, esas chicas que todos hemos visto, que van de hombre en hombre y cada uno es peor que el anterior... Las veo en mi escuela, todos los días, algunas tienen 17 0 16 años y ya están embarazadas o tienen hijos. A alguna supe que la golpeaban...etc. Y son chicas lindas, pero mucho más inseguras que otras que no lo sn tanto pero mantienen relaciones mas funcionales (una servidora por ejemplo)... Tristemente el personaje de Helena acá está basado en una amiga mía.
En fin, cuantas mujeres bellisimas han sido desgraciadas por amor? es la belleza la que garantiza el exito? o más bien el ser dulces, buenas y fieles como Penelope? Es bueno ser fuerte y fuerte y no dejarse proteger como Pentesilea? o eso nos alejará de quienes amamos????
Ya se que Helena tuvo hijos, pero me tomé la licencia de quitarselos....
En fin, tomaré en cuenta sus opiniones sobre los errores de estilo. Haré incapié en solo las tres mujeres principales (como tres aristas diferentes de lo mismo) Helena, Penélope y Pentesílea...trataré de hacer una escena más notoria...quizás m,i segundo tema esté dividido en tres partes distintas, y con sus tres puntos de vista...
En cuanto a Casandra, la loca, la dejaré como un recurso secundario, para hacer que Troya arda ;D
muchas gracias!!!!
(Por cierto, Helena al menos en el texto, es la culpable de su desgracia absolutamente...podría haber elegido perfectamente quedarse quietita, ser virtuosa y guardar su virtud a quien la mereciera)
Más allá de la mitológía, que Shai se ha encargado de explicar y de la que conozco muy poco, creo que tanto en la ficción como en la realidad y en el pasado como en el presente, en buena parte de las relaciones entre hombres y mujeres lo que se busca es la utilización de la otra persona, ya sea para saciar nuestros deseos, o para alcanzar determinado objetivos, que muy comunmente son materiales.
Entiendo y comparto el punto de vista que nos acercas en tu relato; es algo que sucede desde las dos orillas, ya que tanto mujeres como hombres, solemos comportarnos de forma similar, aunque creamos que el otro tiene la culpa.
Me gustó el tu relato
Saludos
El machismo es terrible para las relaciones, tanto para los hombres, como para las mujeres. No hay nada más feo que le digan a un niño que no llore que parece niña. Despojarlos de la sensibilidad, volverlos orgullosos, beleidosos, y más tarde, alentar su lujuria, ya de por si, bastante grande.
A las niñas se nos habla de un supuesto principe azul, que llegará sobre su 4x4 blanco. Después, les damos la apariencia que queramos, en mi caso, más que el principe azul, es el rockero azul, o el guerrillero azul. Por eso, cuando vemos que tal principe no existe, que todos los muchachos son normales y corrientes, echan panza y se quedan calvos, perdemos la confianza en nosotras mismas, y en ellos, y buscamos, y nos equivocamos... Y cada vez quedamos más heridas.
También pasa que cuando a los muchachos se les mete en la cabeza que ellos son los que deben manejar las cosas, y luego se encuentran con unas chicas que en el sofá no les pasan el control de la tele, o que deciden cuando y donde salen. Que hacen y que no, cuando se acuestan y cuando no ....etc. Ahí aparecen los pobres niños asustados de las mujeres.
Y otro problema grave, que es precisamente el problema de Helena en el relato, es que están tan desesperadas por sentirse bellas y queridas, que se sirven en bandeja. ¿Por qué los príncipes de Helena toman de ella lo que ella es y ni la miran al marcharse? Porque ella lo permite. Todos mis amigos, cuando los inquiero sobre estos temas, coinciden en que si una chica accede a tener sexo con ellos la primera noche, o se les cuelga del cuello y se deja besuquear y babosear el dia en que los conoce... No saldrían de nuevo con ella. Se queda en eso, un lío de una noche. Helena va sirviendose en bandeja de plata, y nadie quiere a una mujer que se ofrece de esa forma.
En fin... es dificil este tema y merece mejores y más analisis de los que yo pueda darle.
No sé, pero tu Helena tiene algunas cosas en común con Marilyn Monroe.
Creo ah…
Saludos
He leido y releido varias veces tu relato. Y tengo que decirte que me gusta. Me gusta mucho por varias cosas.
1.- Es una visión de uno de los personajes centrales de la Guerra de Troya, pero tratado de forma marginal por la literatura, la historia o el cine. Helena siempre ha sido referenciada como el objeto por el que se lia una del 7. Es la jamona por la que se pelean, y ya está
2.- No tenemos otra idea de Helena mas que la que nos han trasmitido los vencedores. Una mujer lianta, que no le importa marcharse con su amante, aunque eso vaya a suponer la destrucción de un país. Tu relato la rescata, y sea una fábula o no, pone sentimientos en su figura.
3.- El relato está bien escrito. No da vueltas y usa palabras sencillas, dejando de lado esa manía de escribir metáfora tras metáfora que se ve mucho por aquí y que cansa más que una maratón:D. Tu relato es fluido.
Podría ser perfectamente el comienzo de una novela histórica.
4. Lo malo. Dale una vuelta a la puntuación y a algún tiempo verbal disonante. Puntos y seguidos mas abundantes darían una sensación de descanso lector. De reposo. Me refiero a que algunos parrafos son excesivamente largos.
Por lo demás, estupendo.
Un cordial saludo.
Muchas gracias. n_n Creo que intentaré hacer algo más con esta idea, pués no me termina de convencer...