Vivo en tu pecho
recogida como un gorrión.
De tí me alimento
picoteando, poco a poco
tu carne y tu corazón.
Me bebo tu sangre,
me sacio de ti;
con tu cuerpo me cubro
y tus manos abren
surcos dentro de mi.
Yo soy tu tierra,
tierra enamorada
que espera tus gotas
de rocío cada mañana.
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