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El Piyayo

AnorgiAnorgi Pedro Abad s.XII
editado noviembre 2011 en Literatura
JOSE CARLOS DE LUNA
(N. 1890)
El Piyayo

¿Tú conoces al "Piyayo",
un viejecillo renegro, reseco y chicuelo;
la mirada de gallo
pendenciero
y hocico de raposo
tifioso...,
que pide limosna por "tangos"
y maldice cantando "fandangos"
gangosos...?
¡A chufla lo toma la gente,
y a mí me da pena
y me causa un respeto imponente!
Ata a su cuerpo una guitarra,
que chilla como una corneja
y zumba como una chícharra
y tiene arrumacos de vieja
pelleja.
Yo le he visto cantando,
babeando
de rabia y de vino
bailando
con saltos felinos,
tocando, a zarpazos,
los acordes de un viejo "tangazo":
Y el endeble "Piyayo" jadea,
y suda..., y renquea,
y, a sus contorsiones de ardilla,
hace son la sucia calderilla.
¡A chufla lo toma la gente!
A mi me da pena
y me causa un respeto imponente.
Es su extraño arte
su cepo y su cruz,
su vida y su luz,
su tabaco y su aguardientillo...,
y su pan y el de sus nietecillos;
"churumbeles" con greñas de álambre
y panzas de sapo,
que aúllan de hambre
tiritando bajo los harapos;
sin madre que lave su roña;
sin padre que "afane",porque pena una muerte en Santoña;
sin más sombra que la del abuelo...
¡Poca sombra, porque es tan chicuelo!
En El Altozano
tiene el cuchitril
-¡a las vigas alcanza la mano! -,
y por lumbre y por luz un candil.
Vacía sus alforjas
- que son sus bolsillos -.
Bostezando, los siete chiquillos
se agrupan riendo.
Y, entre carantoñas, les va repartietído
pan y pescao frito
con la parsimonia de un antiguo rito:
-¡Chavales!
¡Pan de flor de harina!...
Mascarlo despasio.
Mejó pan no se come en palasio.
Y este pescaito, ¿ no es ná?
¡Sacao uno a uno del fondo der má!
¡Gloria pura é!
Las espinas se comen tamié',
que to es alimento...
Así..., despasito.
Muy remascaíto.
¿ No yores, Manuela!
Tú no pués, porque no tienes muelas
¡Es tan chiquitita mi niña bonita!...
Así despasito.
Muy remascaito,
migaja a migaja - que dure -,
le van dando fin
a los cinco reales que costó el festín.
Luego, entre guiñapos, durmiendo,
por matar el frío, muy apiñaditos,
la Virgen María contempla al "Piyayo"
riendo.
Y hay un ángel rubio que besa la frente
de cada gitano chiquito.
¡A chufla lo toma la - gente!...
¡A mí me da pena
y me causa un respeto imponente!
* * * El Piyayo, fue un famoso mendigo que hubo en Málaga, del cual aún queda gente que le recuerda. José Carlos de Luna escribió esta magnífica y tierna poesía, y yo la pongo aquí como homenaje a todos mis paisanos. * * *

Comentarios

  • Ignatius ReillyIgnatius Reilly Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado noviembre 2011
    Saludos Anorgi, te aseguro que el Piyayo fue mucho más , tal que para fortuna del flamenco , se le reconoce la creación de un estilo dentro del cante grande "los cantes del Piyayo" . Con tu permiso , dejo aquí un articulo que considero muy interesante y te dejo un enlace para que si quieres , descubras algo más sobre este emblemático personaje .


    DE CHARLA CON RAFAEL FLORES NIETO EL PIYAYO, por Miguel Ángel del Pozo Tomé

    ¿Qué quién soy?, yo soy “El Piyayo”, Rafael Flores Nieto y algunas veces Rafael Nieto a secas, y yo me sé el porqué. Soy malagueño, perchelero, gitano, flamenco, republicano y hombre de una sola palabra. ¿Quién da más?. “...soy republicano y de los fetén, no de esos de ahora, más frescos que los boqueroncitos victorianos”.
    Mi mare me parió en el Perchel, dicen, y lo creo, que en la calle Cañaveral o muy cerquíta. Mire osté: yo aunque estaba allí no m´acuerdo pero lo tengo mú escuchao, tampoco
    er día ni el año y ni farta que me hace, así es mejó.

    “...nací de un vaso de vino de amor, de una madre hija de una madre de quince años, al menos ezo creo.

    Mis primeros recuerdos son las gazuzas, la busca de tó pa llená la tripa vacía, el compartir las hambres y la comía, la alegría gitana de las noches de verano en la calle Zurradores donde me malcrié. Las correrías
    por mis percheles, calles Cañaveral, la Puente, Pulidero, Polvorista, Guimbarda... ¡yo qué sé!. Las escapadas con mi hermano José al otro lao del Gualmedina, a onde los ricos.


    ¿Trabajar?... de tó y de ná: esquilaor de borricos, cerrajero, vendedor de peines y otras baratijas, afanaor de cuanto pillaba, aunque mire osté: “yo, la verdá, nasí con pocos alientos pa eso del trabajo. Alguna vez andé en negocios. Ná, prepararle a algún compadre la venta de un borriquillo viejo. Cosa de tres o cuatro duros. Y me ganaba, cuando más, un corretaje de tres o cuatro gordas. Claro, así perdí yo la afisión al trabajo.¿Pá no comé? Con la guitarra, al menos, se bebe”.

    El caudal de los gitanos:
    unas tijeras cortantes
    y un guitarrillo mu malo.

    ¿Y de amores?

    ¿Amores?, a tó: a Málaga, a mi Perchel, del que no salí más que pá estropearme la vía. A los ondulares, a mi guitarro, a las jembras y al vino, al vino que espanta las duquelas de los gitanillos. “mi vazuco de vino branco con zoda que emborracha menos”.

    El Piyayo y la Piyaya
    cuando salen al camino,
    lo primero que preparan
    es la botella de vino.

    ¿Mi guitarra?, ¡ay! mi guitarra. Tan vieja y tan desarmá como su dueño, mi mejor y fiel amiga, siempre pegá a mi lao, como una novia.

    Qué gracia tenía el Piyayo,
    a la guitarra del Piyayo
    siempre le faltaban cuerdas.
    ¡Qué gracia tenía El Piyayo!

    ¿A los ondulares?, a los ondulares los respetaba y me respetaban. To los civiles de Málaga saben quien es El Piyayo. “Mire osté, un día iba yo camino de la plazuela de Santa María de visita a unos parientes que allí malviven y me para un civil y me dice: oye Rafaé, me han dicho que no sé qué te pasa con las gallinas que en cuanto ves una por la calle sales corriendo detrás de ella... y yo le digo: ”Parese mentira que, siendo osté señó de la Beremérita, le dé osté esa broma al gitano más honrao de la calle los Negros.” El se echó a reí y me dio pa un vasillo. Los civiles saben que yo soy respetuoso con ellos”.

    El Piyayo y la Piyaya,
    cuando van de romería,
    endiquelan a los ondulares
    y les dan los buenos días.

    ¿Las mujeres?... mujeres muchas, tóas, más de las que podía y de tó hubo, malas y buenas...La Chunga, que escapó o se la llevaron lejos después de tres días de amor, estrenando nuestro primer jergón regalo de los “primos” y amigos del barrio, dicen que a La Línea o a Estepona, y de la que nunca supe y que me dejó marcáo por la tristeza.

    Naciste de mala ralea,
    no lo puedes remediar;
    la mujer y los caballos
    por casta se han de buscar.

    La mujer que a su marío
    le coge aborrecimiento,
    o está loca del sentío
    o es que busca otro instrumento
    que tenga mejor sonío.

    La Hampona, que me acompañó media via, aguantando tó, hasta la miseria, y con la que compartí al que yo tenía por hijo, mi hijastro: torpesillo él, pero no malo, aunque aficionao a las pocas monedas que
    con tanto trajín y esfuerzo ganaba. También María la Canastera, La Pena ¡qué se yo!.. pero mire osté: toas fuero güenas pá mí.

    El Piyayo y la Piyaya
    cuando estrenan un vestío,
    no se lo quitan del cuerpo
    hasta que no se ha rompío.

    ¿Y amigos?

    Pocos y escogíos. Mi amigo Don Fernando Carreras que me socorría, el Chirle y mis herederos artísticos: Manolillo el Herraor, el Trinitario, el señor Antonio “El Mosco” y pare osté de contar.

    Yo tengoel número uno,
    Trinitario tiene el dos
    y el número tres lo tiene
    Manolillo el Herraor.

    Se dice que viajó.

    Sí, corrí mundo, pero menos del que refieren y casi tó pá mi mal; muerte, cárcel, guerra... ná güeno. Cuentan que estuve en Cuba, en África, en Sevilla... no sé, tal vez.

    Cuando mis ojitos abrí,
    entre la noche y la aurora,
    una bandera española
    fue lo primero que vi.
    También vi cerca de mí
    la linda flor de la yedra
    cuyo nombre me recuerda,
    si es verdad que no me engaña,
    que era Cuba sin España
    una sortija sin piedra.

    ¿Y la cárcel?

    - Si también pizé la cárcel, por mucho y por ná. Por está donde no tenía que está, por alguna ratería, por defendé lo mío y... por salí de mi Málaga, de mi Perchel y mi Triniá a buscá la vía y cruzarse una mala
    mujé en mi camino.

    El preso cuenta los días,
    el presidiario los años
    y el que está metío en capilla,
    horas, minutos y cuartos.

    Allí entré por última vez cuando nos liamos a tiros unos con otros y de ella me echaron pá que muriera en la calle como un perro baldao. Esta vez yo, que era inocente, quería quedarme dentro, se comía mal o
    bien pero caliente, y la celda... un palacio pá mí, acostumbrao a un oscuro y sucio cuartucho.

    Adiós patio de la cárcel,
    rincón de la barbería,
    que al que no tiene dinero
    lo afeitan con agua fría.

    Por la mañana dan pan
    al mediodía el cocío
    y, según tengo entendío,
    por la tarde no dan ná.
    Se forma un algarabán
    de pucheros y cazuelas,
    y el cabo rancho que vuela
    por ver si se encuentra un hueso
    y aquel que no ha estado preso
    no sabe lo que es canela.

    Piyayo: ¿has muerto?

    - ¡No!. Estoy aquí, con vosotros. Más alto, más espigao que un arenque, más renegrío que nunca. Vivo en mis cantes y en el corazón de aquellos que los recuerdan y aman, aunque mis huesos de pobre, allí en San Rafaé, en el fosal común del Batatá,estén regüertos con otros tan míseros como los míos y sin una humilde lápida que recuerde cuánto os di y cuánto os doy todavía.

    “Calla su vieja guitarra. Sarmentosas, flácidas,cansadas de rasguear tristemente, las manos del viejo gitano han quedado inmóviles”.

    Artículo de Miguel Ángel del Pozo Tomé, publicado en la revista nº 3 de "Calle del Agua", Edición de Primavera Año

    2004



    http://www.flamencoenmalaga.es/investigacion-flamenca-articulo.php?pag=&id_articulo=8


  • AnorgiAnorgi Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2011
    Estimado Ignatius Reilly:
    Ante todo muchas gracias por la información y el enlace.
    De José Carlos de Luna solo conozco esta poesía, solo sabía que era un homenaje a un mendigo malagueño, el Piyayo, pero desconocía que se tratará de todo un personaje.
    En Wikipedia viene información sobre este personaje, no se me había ocurrido buscarlo hasta hoy.
    http://es.wikipedia.org/wiki/El_Piyayo
    La verdad es que no soy aficionado al flamenco, solo la curiosidad me ha acercado a él.
    También desconozco quien es José Carlos de Luna. Hace muchos años que oí a un amigo de mi padre recitar “El Piyayo”, recuerdo que todos acababan con lágrimas en los ojos. A mí en mi atolondrada casi niñez no me decía gran cosa, pero ahora cuando la leo se me hace un nudo en la garganta.
  • ShaiantiShaianti Fray Luis de León XVI
    editado noviembre 2011
    Gracias Ignatius, he disfrutado con esta joya que nos has traído.
    El poema también conmovedor, Anorgi.
    Cúanta humanidad...
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