De pronto, tal como apareció un día en el “apples old coffee”, el “gordo” dejó de ir al café.
Su ausencia pasó totalmente desapercibida entre los parroquianos habituales, salvo al mesero de la mañana que por costumbre y habitualidad, tenía “registrado” a cada uno de los clientes; de todas maneras no pensó nada, puesto que era verano y tiempo de vacaciones. Seguramente en un tiempo más regresaría a su mesa y a su café cortado con una media luna.
Pero llegó el otoño y Di Beato, no daba señales de vida por el café.
Una mañana, en la mesa colectiva de mayor concurrencia, el “Beto” García que tenía entre sus manos “El ojo avizor”, hizo un alto en la lectura y comentó:
“Miren, en el pueblo vecino de Unión, asesinaron a un cuchillero famoso: un tal Inocencio Pino; parece que lo esperaron luego de una timba y ahí nomás se la dieron sin defensa alguna” ¿Vos, “Tito” que tenés la chacra en Unión, lo conocías?
“Sí, lo vi una sola vez, en la comisaría. Después nunca más; vos sabés que yo no tengo trato con esta gente.”
Uno de la mesa filosofó estúpidamente...” El que a hierro mata, a hierro muere”.
“Y, sí,” respondió otro.
La mesa retomó su conversación interrumpida por el comentario del “Beto” quien nuevamente como un tábano molesto, soltó otra pregunta:
Ché, el gordo ese que no viene hace rato, como se llama….
“Di Beato”, respondió una voz.
Sí, pero el nombre, ¿cómo es?, insistió García.
“No sé, pero me parece que Vicente”, replicó la misma voz que recordó el apellido.
Bueno, si es Vicente… hizo una breve pausa…se murió, dijo García.
Y siguió leyendo el obituario, esta vez en voz alta para que todos escuchen…” a los 66 años falleció en la ciudad de Buenos Aires, Vicente Di Beato. Participan sus hijos……”…terminó de leer la necrológica y lanzó una sentencia que más tenía el parecido a una verdad revelada: “debe haber estado enfermo, por eso no venía desde hace tiempo,
“Y, sí, seguro que estaba enfermo”, acotó otro de los del grupo, y agregó como conclusión… “Yo lo conocía desde hace tiempo, desde que trabajaba en la compañía de electricidad; era un tipo bueno y muy derecho…. tanto que era la mano derecha del gallego Loalto”; Esta falacia espetada como grave reflexión, no escapaba de su misma mediocridad y estaba en analogía a otras tantas miles y miles proclamadas en todas las épocas ante la muerte de alguien; y nunca fue tan mal aplicada como en este caso; era una abstracción sin razonamiento , más propia de las costumbres religiosas, que casi siempre terminaban por grosera oposición, haciendo bueno y hasta casi santo, al mismísimo Satanás.
En la mesa de al lado, oyó la noticia el “Nene” Alvarado, asiduo cultor de la tanatología básica, esencialmente en el aspecto que refiere al fenómeno de la muerte en los seres humanos, obviamente llevado a la más raquítica expresión, y hablando al mozo que estaba su lado, también escuchando lo acaecido, sentenció con su habitual autoridad: “Es lo que siempre digo…no somos nada y cuando te toca, te toca”. “Es así nomás, para allá nos vamos a ir todos”…lanzó un risita falsa y concluyó: “Y yo ya me estoy yendo…. porque se viene la lluvia y ando así nomás, en mangas de camisa”..Subió a su bicicleta y se perdió por la avenida, rumbo al oeste.
Buscando el cenit, un sol descolorido apenas hacía notar su presencia, opacado por grises nubes de agua que revoloteaban sobre Manzanares.
En una de las mesas del “apples old coffee”, se inició una airada discusión sobre el precio de la fruta..
FIN
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