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Los ojos del poder

Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
editado septiembre 2011 en Romántica
Un diario lleno de secretos

Su limusina negra se dirigía rápidamente a su destino, llegaba tarde a la fiesta que se celebraba en una mansión en Donegal, Irlanda. Era una invitada de última ora, Su mayordomo la había avisado por teléfono, estando ella en Miami de negocios. Tenía una casita en una de las playas de la isla Halmahera (la mayor de las Molucas), Indonesia.

Ella poseía una poderosa empresa que exportaba de las islas clavo, nuez moscada y otras especias, así como copra y varios tipos de madera con los que se fabrican una de las mejores marcas en muebles. Por eso ella no entendía porque la habían invitado a ella a una fiesta tan importante. Se suponía que era una fiesta privada donde se reunían socios para celebrar sus encuentros, pero ella no tenía nada que ver en todo aquello. Aún así en el aeropuerto se había comprado un vestido algo elegante, plateado, con un cinturón ancho en la cintura y de zapatos bailarinas plateadas, también llevaba una torera blanca, y ahora en el coche trataba de maquillarse y peinarse como buenamente podía. Cuando hubo terminado se miro a un espejo que guardaba en el coche y miró su joven cara bronceada recién maquillada.
-No estoy lo suficientemente elegante para esa fiesta. Son gente de muy alta clase. No se si debería ir.-El mayordomo al oírla la animo a que se calmara.
-No diga eso, va estupenda señorita. Además el señor de la mansión tienen mucho interés en conocerla. –Neftis, nerviosa le confeso sus temores.
-¿Porque?
-No lo se señorita, no dijo nada más.
-Tu hablaste con el ¿Qué te dijo?
-que estaba invitada a su fiesta, me dio la hora, el lugar y dijo que tenía muchas ganas de conocerla, porque decía que quería hablar de cosas personales. –Neftis se puso más nerviosa
-Yo creía que le gustaría hablar de la posibilidad de vender su empresa de especias , la de New York. Es una empresa con mucho futuro. Pero si no es eso, ya me dirás de que quiere hablar. ¿Sabes si es un mujeriego?
-No señorita, el señor Graim tiene fama de ser un señor muy educado, atractivo y poderoso, pero nunca ha mostrado ningún afecto a nadie en particular.
-Mejor, así conseguiré pasar desapercibida. Trataré de ser muy discreta, tanto que no noten mi presencia.
-Señorita debería ir más a menudo a fiestas privadas. –Neftis se encogió de hombros.
-prefiero irme de marcha a cualquier discoteca donde nadie me conozca ni me juzgue, no soporto la formalidad excesiva de la gente rica.
-usted es rica señorita, aunque su situación económica no sea tan buena como la de los de esa fiesta, tiene que reconocer que no es una cualquiera. Mire ya hemos llegado.-Neftis tomó aire, mientras el coche la guiaba hasta la misma puerta. La puerta se abrió automáticamente y pasaron por un camino asfaltado hasta la elegante puerta de la mansión, atravesando los jardines. Neftis comento
-Preferiría estar en el bosque de al lado. A merced de los lobos.
-No diga eso. Venga le abriré la puerta.-El mayordomo se bajó del coche y con elegancia le abrió la puerta. Neftis sonriendo forzadamente bajó del coche, allí encontró a muchas damas radiantemente vestidas que bajaban de sus coches e iban acompañando a hombres con esmóquines carísimos.
Se dirigió como los demás pasando la puerta de entrada hacia un salón enorme. Estaba lujosamente decorada y lejos de la entrada. En un lado se podía apreciar una salida hacia un balcón. La mesa del centro larguísima estaba preparada para la cena al detalle. Neftis encontró enseguida su sitió, y en la nota donde aparecía su nombre, escondida, había una nota exclusivamente para ella donde ponía con excelente caligrafía:
Gracias por venir, espero que podamos hablar, después de la cena espéreme en el balcón, tengo algo que darle.
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Comentarios

  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Todos fueron ocupando sus asientos y después toda la sala se quedó en silencio. De repente un hombre vestido de esmoquin negro muy distinguido de unos 25 años de pelo negro y ojos verdes esmeraldas, comenzó a hablar con un tono muy dulce pero seguro
    -Buenas noches, gracias por haber acudido una vez más a esta fiesta que siempre hemos celebrado y que nuestros antepasados crearon. Quiero que esta noche la disfruten como espero que lo hayan hecho en las anteriores. Buen provecho y que comience la fiesta.-Todos aplaudieron y comenzaron a comer la cena exquisita y refinada. Neftis durante toda la cena se mantuvo en silencio mientras los demás hablaban alegremente de sus negocios y otros temas. Se alegraba de estar en la esquina más cercana a la puerta. Busco con la mirada a gente conocida y encontró algunos empresarios con los que había coincidido en alguna otra fiesta o con los que había negociado anteriormente, pero no dijo nada. Por eso se asusto cuando se topo con dos ojos verdes que la miraban con malicia y curiosidad , eran de aquel hombre que había dado la charla antes de la cena, ella desvió la mirada y trato estar relajada. Después de los postres cuando empezó la música y la gente empezó a desperdigarse por el salón y por el jardín, pues el balcón llevaba a un jardín, salió a tomar el aire. Se quedó en la balaustrada tomando champán y admirando el cielo despejado recubierto de estrellas. Se relajo un tanto porque a medida que pasaba el tiempo estaba más convencida de que aquel hombre no se presentaría. Pero estaba equivocada, y el hombre de ojos verdes llegó a su encuentro y la llamó.
    -¿Es usted Neftis Díaz?-Ella se sobresalto pero le tendió la mano y respondió con falsa firmeza.
    -si soy yo, es usted el que ha solicitado que hablásemos, y tengo entendido que desea entregarme algo.-El hombre le cogió la mano con delicadeza y la beso, después se acercó a ella y le susurro en el oído.
    - Si, pero no es el momento, aquí no, solamente quería conocerla
    -¿Claro, y dígame cuando será ese momento? –El hombre le sonrió
    -cuando yo lo desee. ¿Tiene alguna prisa?
    -No pero...-El la tomo por la cintura y la guió a dentro luego la sacó a bailar y mientras bailaban sosegadamente al ritmo de la música ella le pregunto.
    -¿De que me conoce? –Dijo algo confundida, se estaba mareado por el baile, o por la bebida, o quizás por los ojos hipnóticos de él
    -Eso no es importante, mi nombre es Henry Graim. Puede llamarme señor Graim, ¿Y usted, señorita, como puedo llamarla?
    -Llámeme Neftis.-El sonrió ante su respuesta y le pregunto cuando la canción ya se había terminado
    -¿Desea dar una vuelta?
    -Si claro.-El la cogió de nuevo por la cintura y se la llevó al jardín.

    A media noche, cuando todo el mundo ya se había marchado el señor Graim invitó a Neftis a quedarse en su casa, ella acepto con algo de recelo, la guiaron a su habitación y ella pudo lavarse y cambiarse tranquilamente. Después bajo al estudio a hablar a solas con el señor Graim.
    -señorita Neftis cuénteme algo de su vida.
    -Bueno ya sabe a que me dedico y me muevo, incluso se que sabe donde vivo.
    -¿Esta casada?
    -No.
    -¿Vive sola?
    -Si, mi madre murió hace dos años.
    -Cuénteme algo de su madre.-Le dijo el.
    -Mi madre se llamaba Apsara Díaz, era una persona muy inteligente, cariñosa, pero también tenía carácter. Vivíamos en una casita en la playa, hasta que nos mudamos, la quería mucho pero hay aspectos de su vida que no me ha querido revelar. Ella fue quien me encaminó al mundo de las empresas. Mi madre poseía una empresa que yo he aumentado. Era excelente con las especias, creo que he heredado su misma cualidad.-Rió algo nerviosa.
    -Señorita Neftis, y su padre...
    -No tengo padre, señor Graim, murió cuando yo era pequeña. Mi madre sufrió tanto su perdida que nunca me dijo quien era, incluso logró que me pusieran sus apellidos solamente, y le diré algo, si lo izo fue para protegerme.
    -no lo pongo en duda. Pero yo tengo en mi poder un diario muy interesante de su madre.
    -¿Que?-Dijo ella asombrada. El se lo tendió. Era un diario antiguo muy bien conservado, con la pasta roja. Estaba escrito de su puño y letra. Neftis lo ojeó maravillada y asustada.
    -¿Como es que no he oído hablar nunca de el?
    -Mi padre el señor Richard Graim lo tenía. El me contó que la tuvo aquí como empleada. Y que luego desapareció, quería que me contara más cosas, pero nunca lo hizo, hasta que murió. El me dio el diario, y algún tiempo después supe de su existencia. Además del diario la hija de Apsara Díaz era el último fragmento del rompecabezas. Mi interés se debe a que me extraña el comportamiento de mi padre. El me dijo que la tenía mucho afecto y eso que a el solo le importaron cuatro personas, el mismo, mi madre, yo, y su trabajo.-luego prosiguió
    -Quiero que se quede aquí conmigo y que lea el diario para mi. Así sabremos que sucedió. Porque como puede comprobar esta en un idioma que yo no alcanzo a entender.
    -Es egipcio antiguo, supongo que lo escribo así para que nadie lo entendiera, mi madre me lo enseñó cuando era pequeña. Junto con otras lenguas.
    -por eso la he llamado-le invitó a que se sentará y luego le dijo que comenzase a traducir
    -No puedo quedarme a vivir en su casa para leer un diario.-fue su respuesta.
    -Por favor si es tan amable.-dijo como si no la escuchase. Ella abrió el diario y comenzó a leer. Henry también añadió algunos detalles y entre los dos empezaron a desvelar algunos cosas del pasado.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Se sentó en el asiento de su jeep privado. El asiento era muy cómodo y cerró los ojos un momento y aspiró su propio perfume, era de una marca carísima pero que el se podía permitir de sobra. El asiento olía a cuero nuevo y era tan agradable que se estaba quedando dormido. Estaba muy cansado, llevaba meses estresado debido a sus negocios.
    Poseía y dirigía grandes empresas muy variadas, compraba y vendía, sus acciones eran muy envidiadas por todos los demás accionistas.
    La gente decía que era solo cuestión de suerte. Pero Richard Graim sabía que detrás de toda su fortuna eran años de aprendizaje, astucia, ingenio, esfuerzo, y quizá un %10 de suerte.
    Acababa de cerrar algunas ventas y estaba satisfecho después del gran esfuerzo, tiempo, viajes y reuniones que había tenido que soportar. Pensaba en retirarse un tiempo, alejarse de la gran ciudad, ir a su mansión en Donegal Irlanda donde poseía un extensísimo terreno y donde no había nadie en kilómetros a la redonda. Acudiría a las fiestas que allí celebraban personas de la alta sociedad reanudando antiguos contactos. Era así como el llamaba a sus socios. El no tenía amigos, no los necesitaba. Pensaba en descansar y posiblemente no volver hasta pasado mucho tiempo, ahora el mercado se llevaba solo, y el peligro ya había pasado. Acababa de ganar unos millones más a su cuenta, y estaba satisfecho con su trabajo.
    La azafata le pregunto si quería que le trajese algo de beber el le respondió que no y ella se marcho. Encendió la televisión, no había nada emocionante, noticias que contaban guerras absurdas, películas ridículas, programas más absurdos aún. Apagó el televisor, una pantalla de plasma pegada en la pared. Se recostó en su sillón y cogió una carpeta roja. Allí repaso nombres hasta detenerse en uno en concreto. Sonrió para sus adentros , ya tenía la persona que buscaba. Izó unas llamadas y cambió el rumbo de su destino. Irlanda podía esperar, ella no.
    -¡PAREEEEEEE!-En las ajetreadas calles de Miami la voz de Apasara Díaz pasaba desapercibida entre la multitud de taxis que pasaban de largo. Las paciencia de Apsara se estaba agotando a medida que pasaban los minutos y sabía que llegaría tarde a su puesto de trabajo en el bar que estaba 8 manzanas de su casa de alquiler. Esa mañana se había dormido, llevaba retraso en su pago del alquiler y estaba segura de que se quedaría sin casa y también sin trabajo si volvía a llegar tarde.
    -¡PAREEEE!-Grito con mucha más fuerza, al final consiguió que un taxi parase. Pero cuando se iba a montar una señora regordeta, vestida con un abrigo de visón y joyas aparentemente caras y cargada de bolsas entro en el taxi y este desapareció entre el enorme tráfico. Apasara se quedó quieta como un pasmarote, aunque enseguida reaccionó y de la rabia se golpeo en la farola con la mano. Grito de dolor que pasó inadvertido por la muchedumbre de personas, que pasaban a su alrededor.
    -Mierda, ahora si que la he cagado pero bien .-De repente un coche negro muy lujoso se paró justo a su lado. La ventana del coche se bajó y Apsara pudo apreciar al elegante hombre de unos 25 años, que iba adentro. Su pelo era negro azabache liso y impecablemente peinado, iba de traje azul oscuro, discreto pero visiblemente caro, Sus ojos eran de color verdes esmeraldas y parecía que había un imán en ellos. Ante la repentina aparición del hombre Apasara se asusto visiblemente cesando todo su enfado.
    -¿Es usted Apasara Díaz?-La joven respondió algo alelada.
    -Si...si soy yo ¿Nos conocemos?-El hombre sonrió.
    -Debería, pero lo pasaré por alto, ¿Si no le importa puedo llevarla? Veo que llega tarde a su puesto.-Apasara desconfiada pero nerviosa por su tardanza le respondió
    -¿De que nos conocemos?-Graim parecía entender su preocupación.
    -no tengo la menor intención de hacerla daño, entre y se lo explicare de camino.
    -Esta bien. Lléveme al restaurante Petter, a 8 calles más adelante.-dijo entrando en el coche. Era más amplio de lo que aparentaba, los asientos eran de cuero negro y un cristal separaba los asientos de delante con los de atrás. Graim la observaba con curiosidad. El coche salió a toda velocidad. Apsara admiraba el lujo del señor Graim tanto como su discreción, pero permanecía expectante. El, en cambió se limito a abrir una carpeta roja y a leer el contenido que ya se sabía de memoria.
    -Señorita Díaz, he leído su informe, reconozco que no ha tenido mucha suerte en la vida.-Ella se limitó a sonreír para no hacer notar su miedo.
    -Bueno, la verdad es que yo...¿Que informe? ¿No será usted de la policía? Les dije que yo no tuve nada que ver con la muerte del señor Bisel Class.-El rió discretamente
    -No señorita Díaz, no soy policía, he dicho que no pretendía causarle ningún mal relájese, no tardaremos en llegar.-En efecto el chofer los condujo a la puerta del bar. Ella abrió la puerta y salió, más tranquila le agradeció su ayuda.
    -Gracias por lo que ha hecho, aunque todavía no entiendo...
    -Señorita Díaz, llega usted 5 minutos tarde, volveremos a vernos.- El coche desapareció como había aparecido. Apsara rápida como un rayo entro directamente a la cocina. Se colocó el delantal y saludo a su amiga Marsa.
    -llegas tarde el jefe esta que hecha humo, le he oído decir que te restara esos 5 minutos del sueldo.-En efecto Petter Maclaw entró en la cocina, era un hombre de unos 40 años estresado, tacaño, sucio y grosero, además de estricto. Disfrutaba tratando a los demás como si fuera escoria, y en especial con Apsara a la que había intentado cortejar y la que odiaba por haberle dicho que no.
    -APSARA ESTO NO ES UN HOTEL DE 5 ESTRELLAS DONDE PUEDES HACER LO QUE TE SALGA DE...-Apsara ya estaba lista y saliendo de la cocina le dijo sin miedo.
    -Descuénteme los 5 dólares y en paz, tengo mucho trabajo si me permite. -Petter muy enfadado se calló de golpe y empezó a desahogarse con los de la cocina. Marsa salió con Apsara.
    -ten cuidado, su mujer le ha dejado por un ricachón y esta al borde de la psicosis, hace 5 minutos le ha roto la nariz a Esteban por no moverse rápido...-Apsara estaba muy nerviosa pero la reciente noticia acabó por enfadarla de nuevo
    -¡Esteban tiene un pie roto como quiere que vaya rápido!
    -Tu ten cuidado. Ve a la mesa 7 que yo me encargo de la 5.-le respondió Marsa. Apsara se dirigió rápidamente a la mesa 7 , cogió su bolígrafo, el block de notas y sin mirar al que estaba ocupando la mesa le pregunto.
    -bienvenido al café Petter ¿Qué puedo servirle?
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    -Creía que era un restaurante, me ha engañado señorita Díaz, y no me gusta que me mientan.-Apsara muerta de miedo se quedó helada en el sitió.
    -¿Disculpe, porque me sigue? –Se quedó fascinada por sus ojos imán, pero el miedo que le inspiraba aquel hombre era mayor.
    -No la sigo, quería desayunar en un buen restaurante pero esto es un bar de mala muerte. Perdone la expresión.-Dijo después.
    -lo siento el señor Petter nos ordena hacer buena propaganda de su restaurante.-
    -Le tienes miedo.-Apsara estaba muy nerviosa
    -Perdoné ¿Qué quiere tomar?.- Petter no dejaba que sus empleadas intimaran con los clientes o tardaran demasiado en hacer los pedidos, y ella no estaba dispuesta a perder su empleo o la nariz como el pobre Esteban.
    -Esta bien, me gustaría un café con leche con dos terrones de azúcar, y un cruasán. Y deseo-deseo lo dijo con un tono especialmente meloso y autoritario-que sea usted quien me lo preparé y sirva.- Apsara apunto lo que el le pedía.
    -Perdone pero yo solo atiendo a los pedidos, le aseguro que Marian prepara muy buenos cafés. -Graim sonrió con malicia.
    -pero yo deseo.-dijo con el mismo tono anterior.-Que me prepare usted el café. -De repente una voz estridente resonó en el aire.
    -APSARA DEJA DE HACER EL VAGO Y SIGUE ATENDIENDO A LOS CLIENTES-Petter se había dado cuenta de que Apsara tardaba demasiado en hacer el pedido y irritablemente celoso descargó su rabia hacía ella con aquellos gritos.
    -Disculpe tengo que trabajar .- Se dirigió a la barra, su amiga Marsa llegaba del tercer pedido.
    -Pero que estabas haciendo con ese hombre ¿No te he dicho que tengas cuidado con no provocar a Petter?-Apsara empezó a hacer el café sin darse cuenta de lo que hacía
    -Ese hombre me ha traído aquí esta mañana , no le conozco de nada, y ahora esta ahí.-Marsa se preocupo.
    -No me digas que te esta acosando.
    -No, no, me ha dicho que no me haría daño-Marsa se enfado
    -Apsara querida, eso es lo que dicen los violadores. Mira ya me encargó yo de servirle y tu sigue trabajando como si nada.-Apsara le respondió
    -No puedo, me ha dicho que desea que le sirva yo y no quiero que Petter me sermonee por perder clientes.-Marsa se enfado le quitó la taza de las manos, la sujetó de los hombros y le dijo de forma autoritaria.
    -ya vale. Tienes que hacerte valer, y si ese hombre te hace daño ¿Que? Yo le sirvo y no hay más que hablar.-Cogió el café y el cruasán. De repente vino Petter y les grito.
    -¿PERDIENDO EL TIEMPO OTRA VEZ? ¡TE ESTAS JUGANDO EL PUESTO APSARA!-Marsa intervino.
    -Ese hombre la esta acosando-Señaló con disimulo.
    -QUE, deja de decir chorradas y atiende a los clientes y tu también.-Pero cuando Marsa fue a atender al señor Graim y Apsara siguió atendiendo a otros clientes Petter no le quitó ojo a Graim. Marsa se acercó al señor Graim y le depositó el pedido en la mesa. Graim al verla le sonrió con amabilidad
    -Disculpe pero yo he pedido que la señorita Díaz me atienda, y hasta que ella no satisfaga mis deseos no pienso pagar ni moverme de aquí.-Marsa descargó todo su verborrea:
    -Ya, pues lo siento, no puede ser, ella esta ocupada, si no márchese y no vuelva.-Graim sonrió de nuevo.
    -No soy ningún violador señorita Marsa. Solo he venido a tomar un café, eso es todo.-Marsa se quedó completamente bloqueada, estaba acostumbrada a tratar con hombres groseros, violentos. Pero no con aquel hombre, tan apuesto tan amable y educado.
    -¿como sabe lo que hemos hablado?-Graim ensancho la sonrisa.
    -Porque se leer los labios señorita Marsa. ¿Puede, si es tan amable decirle a la señorita Díaz que me atienda?- Marsa estaba perpleja. Aquel hombre era muy cabezota, así que no le quedó más remedio que sincerarse.
    -lo siento pero ella tiene que atender a otros clientes. Por favor si no quiere que Apsara pierda su trabajo le ruego que por favor se vaya y no la moleste más-Graim sonrió
    -no sucederá nada porque hable con ella, yo la he traído al trabajo sana y salva, es lo menos que puede hacer por compensármelo. –Marsa fue obligada a retirar el café y el cruasán y a retroceder hacía la barra. Apsara que no paraba de atender un cliente tras otro se sorprendió al ver que el hombre que la había ayudado seguía allí, paciente, esperando que le pudiese atender. Parecía que juzgaba cada paso que daba, como si calificase sus acciones. Parecía satisfecho y le dirigía miradas y sonrisas amables. Al final cuando la clientela disminuyó notablemente a medida que transcurría la mañana decidió servirle su café y su cruasán.
    -siento la tardanza, he visto que no ha aceptado que mi amiga le sirviese. ¿Tan importante es que yo le sirva?
    -Más de lo que usted piensa. ¿Dígame cuando descansa?-Ella le sonrió cansada.
    -mi turno no termina hasta las 12 de la noche. Tengo periodos de descanso, pero paso aquí todos los días excepto el fin de semana.-Graim sonrió de nuevo.
    -¿Cuando descansa?-Terminó el café y el cruasán y la observo con creciente interés y simpatía.
    -¿Dentro de media hora, le traigo algo más?
    -El periódico por favor .-Ella corrió a la barra y cogió el periódico y se lo entregó.
    -Si necesita algo más llámeme.-Graim se apoyó en el respaldo de la silla y asintió. Ella volvió a su trabajo, mientras Marsa intrigada y Petter celoso espiaban al señor Graim.
    Media hora después Graim llamó a Apsara y se sentó delante de él y comenzaron a hablar.
    -me dijo que tenía algo que explicarme.-Graim se acercó a ella.
    -Si, pero no es el momento.- le susurro al oído, Petter rabioso incapaz de soportar ver a Apsara con aquel tipo se marcho y le dijo a Marsa que cerrase el local. Los demás empleados se marcharon y solo quedaron Marsa, Apsara y Graim que se negó a marcharse.
    -¿Dígame a que se refería con lo de la muerte de Bisel Class? Se que era un actor de Miami. Murió el año pasado, dicen que fue asesinado, o también se barajaba la posibilidad de un suicidio.-Apsara se puso nerviosa.
    -Yo era su fisioterapeuta, había ido aquel día a su casa porque iba a entregarle mi carta de dimisión.
    -¿porque?-Le interrumpió Graim
    -Porque había intentado abusar de mi. No me atreví a denunciarlo porque no tenía pruebas. Cuando dicen ,que después de que intentan violarte o te violan no te duches y que vayas a la comisaría, tienes que hacer caso. Yo fui a casa de Marsa, me duche tire la ropa y ella me acogió un tiempo. No volví a trabajar hasta ese día que fui a presentar mi dimisión.-Graim le pregunto
    -Por eso usted fue la primera sospechosa del caso ¿No?-Apsara se lo pensó un momento y pregunto.
    -¿No será usted reportero, verdad?
    -No, pero si no le importa...continúe.-Apsara no podía evitar contárselo todo, su mirada, su voz, todo la invitaba a confiar en el.
    -Si, perdí lo poco que tenía. Pase dos meses en prisión, fueron muy duros, Marsa me acogió de nuevo en su casa hasta que encontré el piso de alquiler y ella me ofreció este trabajo.
    -¿Como es que la soltaron?
    -Se demostró que yo era inocente, además parece ser que el señor Class tenía deudas con alguna persona, algo de drogas, que fue un ajuste de cuentas, debido a que encontraron el arma y detuvieron a otro sospechoso. Además antes de que yo llegase una vecina asegura que vio salir al mismo hombre.
    -¿cuanto tiempo hace que trabaja aquí?
    -Mas o menos tres meses y medio.-Graim se levanto y se dirigió al servicio. De repente Petter llegó al local, estaba completamente borracho y muy violento. Al ver a Apsara se fue derecho a por ella
    -¿QUE YA SE HA IDO ESE MEMO? MARSA, ABRE EL LOCAL Y TU VEN AL DESPACHO.-Apsara no era tonta sabía que Petter borracho era muy peligroso y si quería ir a su “despacho” al fondo de la cocina no sería para algo amistoso.
    -No, lo siento tengo que seguir trabajando.-Petter se enfado y le grito más fuerte
    -QUE VENGAS O TE DESPIDO-Apsara se encontraba en una difícil situación
    -No, no, prefiero que me despidas.-Petter la sujetó fuertemente del brazo y tiro de ella. Ella se revolvió
    -¡He dicho que no, suélteme, Marsa!-Marsa acudió a ella para ayudarla y Petter le dio una bofetada al intentar ayudarla. Marsa quedó en el suelo con sangre en la boca. Apsara aprovechó para soltarse y escapar. Marsa le dijo que se fuera.
    -¡VAYASE A LA MIERDA ,ME VOY ,NO VOLVERE A TRABAJAR AQUÍ! - Salió corriendo del local cogió un taxi y se dirigió a casa. Mientras pensaba en lo cobarde que había sido por dejar allí a Marsa. Al llegar a casa se tumbó en la cama pero la tranquilidad no llamó a su puerta y la casera entro hecha una furia.
    -¡APSARA, NO ME HAS PAGADO EL AQUILER, YA PUEDES LARGARTE!-Apsara se levanto, cogió sus escasas pertenencias y salió a la calle mientras la casera le gritaba por detrás.
    -QUIERO QUE ME PAGUES-Apsara no tenía dinero y no disponía de medios para hacerlo
    -No puedo, no tengo dinero y me han despedido.
    -SEGURO QUE POR SER UNA GOLFA, A MI ME DA IGUAL PAGAME O TE DENUCIO POR IMPAGO.-Apsara estaba al borde de un ataque de nervios respirando con dificultad no podía hablar. Pero de repente una voz salvadora, dulce e hipnotizante llegó a sus odios
    -Vaya, veo que tiene muchos problemas. Señora casera, si la han despedido a sido por recorte de plantilla y no tiene derecho a insultar a esta señorita. Yo pagaré lo que le debe.-Apsara estaba en medio de un trance y cuando Graim pagó a la casera dejándole un generosa propina, y el chofer recogía de sus manos sus maletas no se opuso.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Se dejó conducir hasta el coche negro y Graim se sentó a su lado. El coche se puso en marcha, mientras Graim sacaba su carpeta roja y apuntaba algo en ella. luego la guardó y observó a Apsara que no se movía. Estaba pálida, le temblaban el labio y las piernas y parecía estar sumida en un trance. Graim cogió sus manos y las froto para que recuperasen el calor que habían perdido. Luego la miró directamente a los ojos y con voz muy tranquila e hipnotizante le dijo:
    -Señorita Díaz, todo a pasado, todo se queda atrás, su vida empieza ahora, vendrá conmigo a Irlanda. Será maravilloso, tendrá lo que la vida no le ha permitido, le ofrezco una vida de ensueño. Trabajara para mi y será recompensada como se merece, disfrutara de una vida repleta de lujo, nuevos sueños y esperanzas. Solo le pido que sea mi...bueno que me comprenda, trate de entenderme. Sea mi apoyo incondicional aunque trabaje para mi. Solo le pido lealtad y fidelidad.-Apsara seguía sumida en el trance, pero ya no estaba pálida, estaba tranquila, los ojos del señor Graim eran como dos frondosos bosques, un laberinto recóndito donde uno se podía perder en ellos . Graim izo que se apoyara en el respaldo y con una manta de terciopelo la arropo. Ella cerró los ojos y se durmió. Graim en cambió llamó a Irlanda y anunció que llegarían en el plazo previsto, después con sus ojos felinos admiro la belleza de la joven que dormía inocentemente confiando en él, un extraño que le había salvado, un extraño que le cambiaría la vida para siempre.

    Apsara se despertó escuchando el tintineo suave del agua golpeando una ventana. Seguía en el coche. El señor Graim observaba el paisaje serio y sumido en sus pensamientos, su expresión eran completamente indescifrable. Apsara notó que la temperatura era la idónea, a pesar de que afuera lloviese. El paisaje le era completamente desconocido. Sintió terror, pero luego recordó la voz del señor Graim diciéndole que no se preocupase. Observó el paisaje de nuevo todo eran montañas todo era verde a su alrededor. Graim se había percatado de que ella estaba despierta y le saludo.
    -¿Qué tal esta señorita Díaz?
    -Bien...me siento mejor...¿Es cierto que trabajare para usted?-Graim sonrió
    -Si, solo tiene que firmar el contrato y todo será legal.-Le tendió el contrato y ella lo releyó hasta quedar satisfecha, después lo firmo y se lo entrego
    - ¿Es usted muy minuciosa verdad?
    -No siempre pero en estos temas prefiero repasarlo todo.-Graim le tendió la mano
    -Bienvenida a mi equipo, mi nombre es Richard Graim.-Apsara se quedó de piedra ya sabía de que le conocía. Le estrecho la mano y le pregunto
    -Es usted Richard Graim...el hombre que posee tantas empresas, y es también...-
    -Señorita Díaz no hace falta que me recuerde quien soy. –Apsara le pregunto de todas formas.
    -pero también es Richard, el chico que conocí en el orfanato-Graim pareció algo incomodo
    -Si, pero es una parte de mi vida que prefiero no recordar , excepto el hecho de que la conocí a usted.-Apsara se sonrojó
    -Por eso me conocía. ¿Dígame como debo llamarle?
    -Señor Graim como todo el mundo.-Apsara rió alegre
    -¿que le hace tanta gracia?
    -Me alegro que uno de nosotros llegara tan lejos. Se me hará raro llamar a Richard el del orfanato señor Graim, pero descuide no le fallaré.
    -Eso espero, ¿Cómo puedo llamarla?-Apsara sonrió
    -Me gusta que me llamen por mi nombre, Apsara.
    -muy bien señorita Apsara.-El coche paró de repente y el chofer apareció en la puerta con un paraguas. Apsara salió del coche y cogió el paraguas, el chofer se subió al coche mientras el señor Graim bajaba y se colocaba juntó a Apsara. El la guió hasta una puerta apartada del camino, Apsara supo que estaba en la gran mansión del señor Graim en Irlanda.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    Que suerte, no todos los días se topa con compañeros del pasado adinerados y buena posición.:p:):D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    Era de noche cuando Apsara cogió el móvil, lo desconectó del enchufe donde se estaba cargando y se dirigió discretamente al servicio de su habitación. El servicio era enorme, el lavabo, era de mármol, un diseño clásico, era redondo y estaba encajado en un gran armario de madera de un color marrón claro rojizo, el baño era también inmenso, de color mármol al igual que el bidé de diseño moderno. En el armario del lavabo había un espejo elíptico hacía abajo con grabados extraños a los costados. Apsara estaba completamente anonadada la mansión era enorme y decorado con gran estilo y minuciosidad, su habitación por ejemplo estaba decorado en un estilo hindú. La habitación era inmensa, le hacía sentir como una princesa en un castillo. El móvil tenía cobertura y llamo rápidamente a su amiga Marsa. Tras unos toques alguien con la voz preocupada respondió:
    -¿Apsara estas bien? Dios que susto me has dado, cuando saliste hecha una furia de allí me diste tu más miedo que el jefe. Cuando te fuiste, apareció la policía, el tipo aquel había desaparecido y descubrieron droga en el restaurante, Petter dice que él no tiene nada que ver y lo extraño es que le creo. ¿Donde estas? Estoy muy preocupada fui a buscarte a casa y la casera me dijo que ese tipo había pagado tu alquiler y te había llevado con él. La casera se arrepintió después de lo que te dijo, y pensé que te habían secuestrado, dijo que parecías estar en estado de sock. –Apsara trató de tranquilizarla
    -estoy bien. El señor Graim, es Richard el del orfanato. ¿Te acuerdas?-Marsa chillo:
    -¡QUE! ¿El crío ese que no paraba de hacer de las suyas?
    -El mismo, recuerdas que yo siempre resolvía lo que había hecho.
    -si, te encantaba jugar a detectives, pero baja de las nubes, no eres una niña que juega a detective, además nunca podías demostrarlo. ¿Que quiere ese de ti?
    -No estoy segura, de momento quiere que sea algo así como su secretaria o psicóloga. No me lo ha dicho. Sencillamente me ha dado la oportunidad de vivir en su mansión
    -¿mansión? ¿Es que esta forrado?
    -El es Richard Graim, Marsa.-Marsa chilló de nuevo
    -¡No me digas! ¡El empresario, el rey de las finanzas, el enigmático, atractivo poderoso...! ¡Ese piojo!
    -No hace falta que me digas quien es.-le cortó Apsara, luego se dio cuenta de que esa frase le era familiar.
    -Bueno ya te iré contando sobre la marcha que he quedado en cenar con el esta noche para hablar de trabajo y tengo que arreglarme.-Marsa más tranquila le confeso
    -no me puedo creer que estés en la mansión Graim. Bueno, yo trataré de buscar trabajo, Petter esta en la cárcel, y le han cerrado el bar.-Apsara la tranquilizo.
    -Graim me va a pagar mucho dinero, quiero pasarte la mitad de mi sueldo.
    -¡Estas loca! Tendrías que olvidarte de mi, de tu vida anterior y vivir la vida.
    -Eso me dijo el señor Graim, pero tu eres como una hermana para mi, y no te voy a olvidar, ni abandonar.-Marsa le contesto
    -Me conformo con una cuarta parte.
    -vale. Te tengo que dejar.
    -Te quiero hermanita. Cuídate...-Colgó, Apsara se metió en la bañera repleta de agua muy caliente, espuma y sales. El olor a lavanda la invadió enseguida.

    Sobre las nueve y media de la noche Apsara apareció por la puerta del gran comedor Allí en la mesa estaba el señor Graim esperándola. Solo estaba él, y el mayordomo que también resultaba ser el chofer, en un esquina. Al verla entrar sonrió y se levanto con mucha formalidad. Después ella tímidamente se acercó a su asiento. El señor Graim vestía un elegante traje de camisa blanca, corbata, chaqueta y pantalón verde botella oscuros. Apsara vestía uno de los vestidos que el le había indicado que vistiese. Era un vestido de una sola pieza dividido por un ancho cinturón del mismo color que el vestido, de color canela que le llegaba por las rodillas, y las mangas por los codos, dejando al descubierto sus hombros. Su pelo marrón oscuro llegaba liso hasta por debajo de lo hombros y su flequillo estaba impecablemente corto tapando casi por completo su frente.
    -buenas noches señorita Apsara.-Ella le saludo debidamente
    -Buenas noches señor Graim, ¿Llegó tarde?-El señor Graim indicó que se sentara, le acercó la silla y luego se sentó el.
    -no en absoluto, ha llegado usted con increíble exactitud.
    -Me alegró, no quería hacerle esperar en vano.-De repente el mayordomo les sirvió la cena
    -no, la verdad es que esperar ha merecido la pena. –Apsara pasó aquel comentario sin darle importancia y nerviosa empezó a preguntarle.
    -¿Para que me quiere? Es decir...estaré aquí por algún motivo...-El señor Graim se limpió los labios con gran maestría
    -Relájese, disfrute de la cena y luego hablaremos con más tranquilidad
    Apsara no quiso discutir y comenzó a comer tratando de hacerlo con la mayor cortesía. El señor Graim no cesó de observarla durante el primer plato, después durante el segundo comenzaron ha hablar de cosas que carecían de importancia. Después del postre el señor Graim se sirvió una copa de vino, mientras que Apsara no tomó nada. Esperó pacientemente hasta que el señor Graim se levantó de la mesa. Ella izó lo mismo y el la guió a la sala contigua que era una inmensa biblioteca. Allí junto al fuego crepitante de la chimenea, hablaron de más cosas sin importancia hasta que ella algo cansada le pregunto.
    -Señor Graim no quiero mostrarme impaciente, o mal educada pero quiero que me explique el motivo de mi estancia más detalladamente.-Graim sonrió
    -Bueno, no quiere ser mal educada ni mostrarse impaciente y aún así se ha arriesgado a parecerlo con esa pregunta insistente. Pero aprecio en su mirada que esta agotada y la disculparé por esta noche. –Apsara más tranquila se acomodó en el sillón.
    -Su trabajo consiste en algo muy simple. Como puede comprobar, esta casa esta vacía, estoy rodeado de soledad. Mis socios solo son gente que compra o me vende sus empresas o acciones, poseo subordinados que controlan mis empresas, pero no les conozco, el único que esta cerca mío y me acompaña en todo momento es mi querido chofer, mayordomo, secretario Hermod, y no es que hable mucho, la verdad, es muy servicial eso sí. Por eso, ahora que puede decirse que me he retirado un tiempo para descansar, necesito a alguien que sea intimo a mi. Necesito alguien que me comprenda, me entienda, me de su opinión de verdad, y la verdad si su función se completase con ser mi fisioterapeuta se lo agradecería mucho.
    -si eso ya lo especificaba en el contrato. En resumen su psicólogo y fisioterapeuta, hablando en términos profesionales.-Graim sonrió y le hablo con dulzura
    -Eso es. Usted es la única que puede hacerlo. Recuerdo que en el orfanato siempre resolvía con gran profesionalidad mis novillos.-Apsara rió alegre.
    -Si, pero nunca podía demostrarlo. Quiero que sepa que no lo hacía por fastidiar a nadie, sencillamente me gustaba resolver los rompecabezas y hacer justicia.-Graim sonrió
    -Y sigue pensando que puede hacer justicia y resolver los rompecabezas. Pero le diré algo, la vida esta hecha para gente que triunfa, gente inteligente que se abre camino mediante todos los medios a su alcance. No existe el bien y el mal, no existe la justicia, solo la supervivencia del más fuerte señorita Apsara, no lo olvide.-Apsara meditó lo que le decía, ella estaba decidida que siempre se hacía justicia y que existían las fuerzas del bien y el mal. Nadie le haría cambiar de opinión ni siquiera alguien tan influyente como resultaba ser el señor Graim.
    -Es posible, pero sabe que nunca cambiaré de opinión.
    -Lo se, eso es lo que me gusta de usted, es alguien de principios y sabe lo que se hace. En cierto modo somos iguales, señorita Apsara y con el tiempo se dará cuenta de lo que eso conlleva.-Apsara se encogió de hombros, después el señor Graim la acompaño hasta su cuarto, la despidió con un caballerosa despedida y la dejó sola.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    Yo quiero un empleo así, con un biscocho que se ve que está más bueno que levantarse tarde.:p:D:):)
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -Aquí solo pone la llegada a la casa del señor Graim, es el primer capitulo. Me gustaría dejarlo por hoy, me siento cansada.-Se levanto pero el la siguió hasta su habitación.
    -me siento ,muy solo, me gustaría que me dejase estar con usted esta noche.
    -Muy bien. Entre.-Ella se quitó la bata y dejó al descubierto un camisón de color morado. Era muy fino, de seda, era muy corto y de tirantes. El señor Graim llevaba un pijama muy serio azul oscuro.
    -¿Que cree usted sobre el destino?-El se sentó en la enorme cama, y ella lo izo a su lado.
    -que cada uno se crea su propio destino.-El la miraba con gran interés y en sus ojos verdes profundos se clavaban en sus ojos marrones. Ella estaba algo confundida, volvió a sentir aquel cosquilleo y mareo.
    -Estoy con usted.-Le cogió de las manos y siguió hablándola
    -¿sabe que esta fue la habitación de Apsara?-Neftis miro a todos los lados y luego se refugió en los ojos de Henry :
    -No lo sabía , es preciosa.-de repente Graim puso música egipcia, muy sensual relajante pero erótica.
    -¿Le gusta lo egipcio?-Neftis asintió.
    -Si y a mi madre también, por eso me puso Neftis.-De repente Graim se acercó peligrosamente a ella
    -¿Señor Graim que hace?
    -Conquistarla.
    -¡Que! ¿Señor Graim que esta diciendo? No diga estupideces, no me conoce. No puedo gustarle.
    -Usted no lo sabe, pero el aroma, la belleza, todo lo que desprende su cuerpo, desprende un alo de misterio y sensualidad que entorpece los sentidos de cualquier hombre, y con el olor, no me refiero a su perfume de lavanda con aceite de esencias. Que por cierto me encanta.- le cogió el brazo y lo beso aspirando el aroma de su cuerpo con placer.
    -Puedo decir que eso es lo que ha hecho que me seduzca. En la fiesta tuve que colocarla en la esquina cerca de la puerta para evitar problemas, temí estúpidamente que otro hombre podía darse cuenta y atacarla. No he podido resistirme esta noche a su belleza, cuando me considero el hombre más frío del mundo.
    -Vaya, nunca me lo había planteado así, pero debe saber que esta exagerando y lo que me ha dicho no es cierto. Tengo un encanto especial, como cada una de las personas, pero el único hombre que trataba de protegerme de algo es el que me esta atacando con sus ojos hipnóticos.-Le dijo severa tratando de apartarse de él.
    -Usted también se siente atraída. Mis ojos, son los ojos del poder.-Ella trató de esquivarle.
    -no, no es cierto.-el insistió
    -Déjeme que la ataque. Déjeme amarla. Déjeme dar rienda suelta a mi pasión, he estado solo demasiado tiempo. -Se acercó más
    -No sabe lo que dice, señor Graim, ha bebido demasiado-el toco sus labios
    -La deseo Neftis, y la tendré-Henry empezó a acariciarle el hombro
    -Por cierto puede llamarme Henry.-Luego la beso y comenzó a quitarle el camisón
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    Pero me perdí, a que hora estos terminaron empiyamados y casi lisos:p:):D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    te perdiste??? donde, dime que yo te explico!!!encantada:confused:
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    Me parecio raro el salto que dio este señor Graim, apareciendo con Neftis, crei que estaba por los huesitos de Apsara, pero claro, los hombres, nunca se sabe:cool::rolleyes:;):mad:
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    Devería diferenciar,
    Hay dos historias paralelas. Una es la del pasado la que se cuenta en el diario. La de Apsara y Richard Graim.
    la segunda de Neftis y Graim hijo.
    Neftis es hija de Apsara. Es como si la historia se repitiese, espero haber resuelto tus dudas. A partir de ahora diferenciare ambos momentos.
    Besos!!Gracias por leer, significa mucho para mi.!!!:p;):D:o:):rolleyes::cool::eek:
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    ah, tan elevada yo, ahora si me quedó claro, gracias, nos seguimos leyendo:p:):D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -¿Señor Graim?¿Me ha llamado?
    -si pase, señorita Apsara, quiero que tenga esto.-le tendió un papel Apsara lo leyó y le preguntó.
    -¿Esto es un horario?
    -si, quiero que lo respete, Los fines de semana usted tendrá la mayor libertad dentro de lo permitido, en las franjas blancas usted deberá de introducir sus actividades, las que usted quiera, después tendrá que dármela para que yo los supervise
    -pero yo desconozco las posibilidades que tengo. Todavía no me he adaptado.
    -Por favor hágalo lo antes posible.-Apsara no quería empezar mal, y le respondió con profundo respeto
    -si señor Graim, lo tendrá antes de finalizar el día.
    -Puede retirarse señorita Apsara.-Apsara salió del despacho. Comenzó a repasar sus opciones y se le ocurrieron algunas cosas. La piscina detrás de la casa, estaba cubierta por un techo acristalado de diseño moderno. Era una pequeña piscina olímpica, y pensó que allí podría hacer algo de deporte. Repasó el horario y apunto piscina en algunas franjas blancas. Y así hasta la ora de comer estuvo preparando el horario para el señor Graim.
    Al final del día se dirigió al despacho y llamó alguien le contestó
    -Pase señorita Apsara.-Ella entro y le preguntó
    -Ya esta terminado, puede revisarlo, y puede entregármelo cuando quiera. ¿Cómo sabía que era yo?
    -señorita Apsara, usted me había dicho que vendría al atardecer, y en esta casa nadie llama a mi despacho directamente a la puerta. Solo vivo con mi mayordomo y algunas asistentas que vienen a limpiar, pero luego se van y yo suelo estar fuera. Por eso sabía que era usted. Siéntese.-Ella se sentó y esperó mientras el leía con expresión seria. Luego izo algunos cambios y se lo dio.
    -El horario esta muy bien así, pero yo no se nada de aromaterapia ni nada de artes marciales, ni de meditación .-corroboró ella.
    -De eso se encargara tu profesora Suara Baal-Sentenció el muy seguro.

    -¿Cuando empiezo?-Graim la miró con algo de incredulidad
    -mañana por supuesto.-De todas formas Apsara no estaba segura
    -Pero aquí no viene nada que yo le tenga que servir...
    -Tranquila, de las charlas psicológicas y confidencias tendremos todo el fin de semana, y las oras de lectura las pasaremos en mi despacho, las salidas serán solo, para usted, pero algunas veces si quiere puedo acompañarla, y en lo que usted tendrá que poner empeño al máximo será la sesión de fisioterapeuta, el estrés es muy duro, espero que sea buena en su trabajo, porque me cuesta mucho relajarme, y sufro dolores de espalda muy a menudo.-dijo divertido.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -Déjeme en paz, señor Graim, no me toque.-Trató de levantarse pero el la sujeto con fuerza y la obligo a tumbarse mientras ella se resistía
    -no quiero lastimarla. Míreme a los ojos...-dijo con voz adormecedora. Neftis no pudo evitarlo, le miró a los ojos, y sintió, como en la fiesta, un mareo y un cosquilleo, pero mucho más fuertes, dejó de resistirse, dejó de luchar, y mientras se colaba en aquella mirada, Graim la besaba con ardor, pasión, posesión y obsesión.
    -Henry, basta por favor...-Dijo ella sin hablarle, lo dijo con el pensamiento
    -eso es llámame Henry...dame lo que ninguna mujer me ha podido ofrecer jamás.
    -no...ahora no.- le dijo en un susurro. Henry aflojó su abrazo, pero no lo suficiente como para que ella pudiese huir de el.
    -¿Porque no?
    -No te conozco.
    -¿Cree en el alma señorita Neftis?
    -si-dijo ella más tranquila, a pesar de que Henry estaba encima suyo y medio desnuda.
    -creo que su alma y la mía están conectadas desde el momento en que entro en mi casa. Creo que todo su ser me pertenece desde antes de que naciéramos.-suavemente fue retirando el camisón y el se fue desnudando a su vez, Neftis no creía en lo que veía, sentía, oía. No daba crédito a que en su interior quisiera que el la poseyera, que la besara con aquella obsesión y pasión que mostraba, que la dejase perderse en su mirada interminable. Por eso permitió que el continuase con aquella locura. Ella siempre había tratado de portarse con formalidad implacable, mientras encerraba sus sentimientos hasta casi hacerlos desaparecer. Por eso cuando Henry la besaba sentía que hacía algo que le estaba vedado, algo prohibido, algo fuera de su alcance.
    -Deja aflorar tus sentimientos, necesitan salir, sentir, necesitas sentirte humana por una vez, déjate cometer este pecado y déjame a mi sentirme humano, aunque solo sea esta noche. Solo esta noche...
    -solo esta noche señor Graim, solo esta noche...-El sonrió y mientras recorría su cuerpo besándolo o acariciándolo ella se dejo perder en los sentimientos , en el mundo del gozo, en el mundo prohibido, en el sinfín del edén del placer.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    uyyy, sólo una noche y si les queda gustando:confused::):p:D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -Le presentó a su profesora señorita Díaz, el señor Graim marcho esta mañana a una reunión de socios, Suara Baal esta es su alumna Apsara Díaz.-Apsara contempló a su maestra, era igual de joven que ella aunque luego supo que era más dos años más adulta. Unos 27 años de edad. Su pelo largo rizado y marrón rojizo lo llevaba peinado en una trenza. Llevaba además una diadema ancha y un flequillo perfectamente peinado, liso haciendo una ola sin llegarle a las cejas. Iba con un sencillo atuendo, con una camiseta blanca unos pantalones azules oscuros de maya y unas finas playeras blancas y azules impecablemente nuevas. También traía una grande bolsa de deportes. Ella le estrecho la mano, parecía una persona muy alegre. Con tono alegre pero dulce le dijo.
    -Puedes llamarme como te plazca, maestra, profe, en plan formal. Pero si vas de enrollada, puedes llamarme sencillamente por mi nombre Suara, nada de señorita Baal, o señorita Suara. O si lo prefieres llámame como lo hacen los amigos íntimos, que se que tu y yo iremos con buenas vibraciones. –Apsara divertida, ante el poco formalismo de Suara se tranquilizó.
    -¿como te llaman?-Suara sonrió alegre
    -De niña me llamaban pequeña Dirae-Apsara asintió y luego le pregunto.
    -¿Vale por donde empezamos?
    -¿toca meditación no?
    -si.
    -VALE, vamos a buscar buenas vibraciones para llenar de energía ese cuerpo y mente llenos de malas ondas.
    -¿Como dice?
    -No has tenido una buena vida, eso se nota en tu piel, y no me refiero a las arrugas...-le dijo graciosa. Apsara se palpó asustada no quería ser vieja tan rápido.
    -Una de las cosas más saludable para el cuerpo además de poseer de por sí una buena forma física, es cultivarla, con deporte y buena alimentación. Pero no solo eso. También tenemos que tener una mente equilibrada, sana, para eso hay que saber vivir. Por eso cada uno busca su filosofía. Muchas pueden ser correctas otras no tanto, pero el mayor error es coger el pensamiento que nos hace mal. Yo puedo enseñarte mi filosofía y tu con tus experiencias e ideales puedes adaptarlo e interpretarlo a tu manera, aunque yo trataré de que tus ideas sean buenas para ti, y así encuentre su equilibrio. En estas clases realizaremos charlas para saber como piensas, tu carácter tus experiencias, así podré recomendarte para que tu espíritu, tu cuerpo y tu vida estén más equilibradas y armonizadas.-Apsara memorizo todo cuanto le dijo su maestra y la condujo a un jardín cubierto detrás de la mansión al lado de la piscina.
    El jardín estaba perfectamente organizado, era como un invernadero lleno de flores. Suara enseguida le dijo que se marchasen de allí.
    -no es el sitio que busco. ¿Dime, has encontrado algún lugar en la casa que te sientas a salvo, protegida y en paz?-Apsara dubitativa le respondió.
    -si, pero no es en la casa. Es en el bosque.-le dijo en un susurro.
    -Ok. Vamos allá.-dijo esta encaminándose hacía el bosquecillo al lado de la mansión algo alejada.
    -Pero...no podemos ir allí-Suara rió alocadamente
    -¿Donde esta tu espíritu aventurero? Si allí te sientes a gusto allí iremos, encuentra tu espacio.
    Una vez en el bosquecillo, Suara se adelantó y le vendó los ojos a Apsara. Asustada trato de quitárselo. Pero ella se lo impidió.
    -ahora déjate guiar por tus otros sentidos. Déjate llevar por la paz que crece en ti y déjate guiar hasta donde lleguen tus pasos. Tu subconsciente nos guiará a tu rincón perfecto.
    En efecto Apsara se dejó llevar, en lo más recóndito de su alma el bosque la llamaba a su seno. Sus recuerdos se borraron, sus ideas desaparecieron, sus sentimientos desaparecieron, sus dolores, sus penas, sus alegrías. Solo sentía una pequeña paz, que se le antojaba apetecible. Comenzó a caminar y a dejarse llevar por aquellas sensaciones, instintos. Se olvido de su propia existencia y de las demás. El aire corría puro alrededor, el sonido de las hojas la adormecía, mecía y guiaba. Paso tras paso se sentía más cerca de lo que buscaba, aunque no sabía que era, si un sentimiento, un objeto o algo inexistente. Pero la llamaba no con palabras, no con sentimientos, era instinto, era su propio ser la que la guiaba a casa...de repente se detuvo y se sentó. Allí, allí exactamente era donde quería estar, donde su espíritu se sentía en paz, donde su energía se alimentaba de la energía que ella necesitaba. Permaneció ausente del mundo sintiéndose parte del bosque, hija de aquella tierra, alma de aquel aire, hermana de los árboles, sentía que ella también podía echar raíces y unirse a aquella tierra para siempre. De repente sintió a todas las criaturas que estaban a su alrededor, no la temían, le daban la bienvenida como a una vieja amiga. Pero también noto a Suara, era una alma blanca y pura pero alegre despreocupada y cariñosa y puede que maliciosa sin resentimiento.
    -Apsara, despierta...poco a poco de tu letargo, tienes que ir a comer.
    -no necesito alimentarme...lo tengo todo aquí.
    -vaya, tienes un gran espíritu y gran potencial, no creí que lo consiguieras a la primera. Pero veo que como yo entendiste lo que te quería enseñar.-Apsara despertó y de nuevo se vio llena de todo lo que antes no estaba. Le costó acostumbrase a toda aquella carga, ideas, sentimientos, recuerdos...tanto que casi la tiran a suelo. Se sentía agobiada y mareada.
    -¿Te encuentras bien? Puede que haya sido demasiado para ti. Pero es que tenía ganas de probar todo tu potencial y lo he hecho, a partir de ahora será más sencillo. Toma esto y vamos a comer, que el señor Graim se enfadará si no cumples tu horario.

    -señorita Apsara llega tarde, le pedí que cumpliese con su horario, y no lo a hecho. ¿Por qué?
    -verá yo...
    -No le eche la bronca a ella, la culpa ha sido mía, estaba probando su espíritu que por cierto, es muy interesante...-El señor Graim observó a la intrusa, sabía que aquella chica no era lo que aparentaba. Por eso se guardo su decepción y consintió que las dos jóvenes comieran con el.

    Después de la comida Suara hablo con el señor Graim para disculparse.
    -Lo siento, esa chica tiene una gran aura espiritual, no me gustaría que la echases a perder. Te teme y querrá alejarse de ti. No lo sabe pero con el tiempo se sentirá abrumada con tu dolor y tu soledad, ella no aliviara tu sed, porque ella no se dejará llevar por tu dinero o por tu poder... y sabes que no me refiero a tus influencias.-Graim se acercó a ella.
    -te conozco desde hace muchos años y se que me dices la verdad, creo que te precipitas en tus definiciones. No estas siendo objetiva...
    -Sabes que yo nunca lo he sido. Sabes que a pesar de mi pasado soy de fiar...sabes que esa chica en su debilidad es fuerte, pero tu eres demasiado caprichoso, acabarás por destruirla...-El señor Graim no parecía enfadado, Suara sabía que el nunca se enfadaría con ella. Se tenían un cariño especial aunque no lo mostraban, Graim le pidió que se fuera y que volviese a su trabajo.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    Será que le hace caso o se deja llevar por sus instintos:eek::cool::rolleyes:
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -Apsara...Apsara...
    -¿Quién me llama?
    -Apsara...libérame
    -¿Quién es?-la voz la llamaba sin tregua, pero Apsara no sabía de donde provenía
    -Ayúdame...no puedo salir...me he perdido...-Apsara trataba de mover su cuerpo, pero no era capaz, y la bruma le impedía ver.
    -¿Quien eres?¿Dónde estas?-La voz parecía desesperada
    -Ayúdame solo tu puedes sacarme de aquí
    -dime donde estas y podré ayudarte
    -date prisa o nos llevará a los dos
    -¿Quien?
    -el...no debe saber que estas aquí, si no nos llevara a los dos-de repente se despertó. E l despertador sonaba y tuvo que apagarlo, se levanto temblando y llena de sudor y trato de relajarse en la bañera entre las fragancias y las sales que Suara le había indicado.


    -¡Apsara estoy aquí!-le dijo Suara invitándola a pasar. Apsara entro era una de las muchas habitaciones a las que no había entrado y de las que desconocía que había en ellas. El cuarto estaba lleno de saquitos de diversas especias, frascos con fragancias y una especie de velas de colores, también había muchas flores y plantas. Además el despacho estaba decorado con pocos muebles, era un diseño minimalista.
    -Es una habitación preciosa.-admiró Apsara. Suara asintió conforme a su observación pero enseguida fue un armario de color marrón oscuro y trajo consigo un traje extraño para Apsara. Era de color púrpura de dos piezas, la parte de arriba tomaba la forma de dos tiras cruzadas que tapaban domo dos bandas cruzadas, además, no tenía ningún adorno excepto el colgante que Suara sacó de un cajón. El colgante era sencillo de acero inoxidable, redondo y con una insignia grabada con oro en el centro. La parte de abajo consistía en un ancho cinturón que estaba cosido a la parte de arriba del pantalón. El pantalón se ajustaba en los tobillos pero por lo demás era muy ancho, las piernas tenían un tiro muy bajo y podía llegar a confundirse con una falda. También tenía unos zapatos a juego. Eran de color dorado ceñidos a los pies, era muy finos y acababan en una punta estrecha. Se lo tendió a Apsara y le pregunto:
    -¿sabes que es?-Apsara estaba confundida parecía una prenda sacada de una película árabe. Pero no lo era de eso estaba segura.
    -¿de que es este traje?-Apsara sonrió con malicia
    -Es mi traje por así decirlo es el tarje oficial de mi secta.-Apsara maravillada le pregunto.
    -¿Lo llevabas siempre?
    -NO, solo lo llevábamos en las reuniones importantes, en el templo cuando hacíamos meditación, y en las clases. En el exterior no lo llevábamos jamás. El mío al igual que el de mis compañeras nos lo hacíamos nosotras mismas bajo la supervisión de la maestra.
    -Vaya, entonces tendrá un valor sentimental enorme.
    -lo tiene. Te diré una cosa, nuestra secta se llamaba Las furias y nuestro símbolo esta en el colgante como puedes ver.-Apsara apreció el dibujo era un ave fénix
    -¿Todas ibais vestidas de la misma forma?
    -No. Cada rango tenía un color diferente y ciertos atributos especiales. Yo solo era una aprendiza, aunque logré alcanzar el 3 grado. Es el más elevado, después viene el 4 que es especial porque es para prepararse para maestra, muchas muchachas no pasaban del tercer grado, y son guerreas serviciales que luchan para hacer causas justas. Yo trate de ser maestra. El 5 grado solo lo alcanza aquella que será nuestra líder. Aún así solo hay cuatro maestras que logran entrar en el circulo de la secta. Se le denomina el pentágono.
    -Esa era la jerarquía, pero una pregunta, ¿Por qué me cuentas esto?
    -Me gustaría tener una discípula, pensar que aunque la secta este destruida, sus conocimientos podrán seguir pasando durante generaciones. Espero que eso no te importe, pero das la talla, puede que llegases a maestra. ¿Te gustaría ser una de la secta? Te prometo que no tendrás que odiar a los hombres ni seguir las costumbres, serías una seguidora solamente.-Apsara estaba encantada, Suara le había contado muchas cosas y no le parecía que fuese una mala causa, además como todas las personas ella, necesitaba creer en algo, y aquello le parecía que estaba hecho a su medida.
    -Acepto, cuando empezamos
    -Ahora mismo empezarás a hacerte tu traje.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -Aquí nombra mucho a Suara Baal, Apsara la tenía mucho cariño, con ella pudo olvidar todo su dolor y aprendió muchas cosas. Aquí pone que Suara editó algunas novelas y ganó lo suficiente para jubilarse de ante mano. Suara tiene un historial muy interesante. Las indagaciones que izo Apsara dicen que ella había estado en un templo de una secta de mujeres guerreras modernas. Estas chicas eran entrenadas para la lucha y meditación y aromaterapia así como remedios contra varias enfermedades. Además se podía decir que tenían su propia filosofía o su propia religión a pesar de ser una mezcla de varias culturas y religiones.
    -¿Que se sabe de esa secta?-le pregunto el.
    -Lo que se sabe es muy escaso, parece ser que se dedicaban a liberar mujeres, niños o niñas maltratadas, algunas ingresaban en el templo, otras se les asignaba una nueva identidad y desaparecían de manera que su marido o amante nunca la encontrase. Era una secta que ayudaba a los necesitados. Era otro mundo aparte oculto en algún lugar que nadie supo encontrar jamás. La secta fue disuelta por los espías del gobierno, la causa fue por varios asesinatos de hombres cometidos por la mima secta, se sabe que estos hombres habían asesinado a sus esposas y que eran chicas que pertenecían al grupo.
    -menudo historial, ¿Como acabó?
    -Suara era inocente de aquellos crímenes así que fue absuelta. Graim la contrató después para su seguridad, pero luego el cambió el puesto por el de maestra para Apsara.
    -¿tenía alguna relación sentimental?
    -Aquí dice que Amy Pound, era intima amiga , aunque se sospecha que tuvieron una relación. Era abogada y se ocupaba de los casos del maltrato a la mujer. Parece ser que ella también era de la secta. Según le contó a Apsara, Cuando conoció a Amy empezó a sentir una fuerte atracción por ella, aunque no se sabe con seguridad como terminó aquella relación pues cuando se disolvió la secta Amy desapareció. Amy era una de las que más tiempo llevaba en la secta, al parecer se había criado allí, y fue ella quien cuido de Suara desde el principio, así pues ella ya la tenía fichada para que fuera su compañera.-Terminó de leer , se recostó en la tumbona de la piscina. Graim frunció el ceño y salió de la piscina.
    -vaya, nuestra maestra tenía unas costumbres algo raras.-Se rió pero parecía incomodo.
    -No me lo puedo creer, no te parece bien que Suara y Amy fuesen amantes.
    -solo me cuesta entenderlo...no puedo imaginarme tener una relación con alguien de mi mismo género -Henry se tumbó en la otra tumbona y cerró los ojos.
    -No, porque tu no eres...De todo formas no se sabe con seguridad si llegaron a estar juntas como amantes
    -No no lo soy y no me agrada...
    -Cambiemos de tema.
    -Descubre más sobre el pasado de Suara, quiero saber más, su pasado, su niñez, sus secretos...quiero saber porque mi padre nunca me hablo de ella si fueron amigos.-Neftis se levanto y fue a ducharse Henry la siguió. Ella entro a su cuarto y fue al baño. Henry esperó fuera. Cuando ella salió le preguntó serio.
    -¿Cuando admitirás que te gusto? Llevas una semana aquí, no paras de evitarme y cuando leemos el diario solo te limitas a traducirme datos sin darme tu opinión. Además no hemos hablado de nada intimo, quiero saber más sobre ti...-Neftis se sonrojo y trato cambiar de tema, pero fue inútil.
    -ya tuviste lo que querías, dijiste una noche...y ya esta se acabo, no te daré más...
    -¿Creías acaso que soy uno de esos hombres que usa a las mujeres y luego las tira a la basura? –Neftis se asusto ante su enfado
    -yo...tengo miedo...-Henry se percato de ello, izo que se acercara la abrazó para tratar de consolarla.
    -se que tu madre debió de prevenirte...contra gente como yo...pero-izo que la mirase a los ojos-...te deseo demasiado como para tirar la toalla.-Neftis volvió a sentir un escalofrió en la espada y un mareo tan fuerte que tuvo que tumbarse en la cama.
    -te tendré...dame tiempo...te entregaras a mi sin oponerte a tus sentimientos.-Neftis estaba completamente paralizada ante aquellos ojos, aquella mirada insistente que vaciaba su mente de todo, que eliminaba su barrera que oprimía sus sentimientos.
    -Otra vez no...-le susurró con miedo y pesar.
    -Lo haré tantas veces como haga falta...-volvió a besarla con obsesión y posesión, con un deseo atroz casi brutal. A pesar de aquellos besos tan potentes sus caricias eran como las mas agradables y suaves masajes, mecían su piel, atraían el deseo a su cuerpo. Al contraste de aquellos gestos el alma de Neftis creía desprenderse de todo temor y culpa.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -Aquí nombra mucho a Suara Baal, Apsara la tenía mucho cariño, con ella pudo olvidar todo su dolor y aprendió muchas cosas. Aquí pone que Suara editó algunas novelas y ganó lo suficiente para jubilarse de ante mano. Suara tiene un historial muy interesante. Las indagaciones que izo Apsara dicen que ella había estado en un templo de una secta de mujeres guerreras modernas. Estas chicas eran entrenadas para la lucha y meditación y aromaterapia así como remedios contra varias enfermedades. Además se podía decir que tenían su propia filosofía o su propia religión a pesar de ser una mezcla de varias culturas y religiones.
    -¿Que se sabe de esa secta?-le pregunto el.
    -Lo que se sabe es muy escaso, parece ser que se dedicaban a liberar mujeres, niños o niñas maltratadas, algunas ingresaban en el templo, otras se les asignaba una nueva identidad y desaparecían de manera que su marido o amante nunca la encontrase. Era una secta que ayudaba a los necesitados. Era otro mundo aparte oculto en algún lugar que nadie supo encontrar jamás. La secta fue disuelta por los espías del gobierno, la causa fue por varios asesinatos de hombres cometidos por la mima secta, se sabe que estos hombres habían asesinado a sus esposas y que eran chicas que pertenecían al grupo.
    -menudo historial, ¿Como acabó?
    -Suara era inocente de aquellos crímenes así que fue absuelta. Graim la contrató después para su seguridad, pero luego el cambió el puesto por el de maestra para Apsara.
    -¿tenía alguna relación sentimental?
    -Aquí dice que Amy Pound, era intima amiga , aunque se sospecha que tuvieron una relación. Era abogada y se ocupaba de los casos del maltrato a la mujer. Parece ser que ella también era de la secta. Según le contó a Apsara, Cuando conoció a Amy empezó a sentir una fuerte atracción por ella, aunque no se sabe con seguridad como terminó aquella relación pues cuando se disolvió la secta Amy desapareció. Amy era una de las que más tiempo llevaba en la secta, al parecer se había criado allí, y fue ella quien cuido de Suara desde el principio, así pues ella ya la tenía fichada para que fuera su compañera.-Terminó de leer , se recostó en la tumbona de la piscina. Graim frunció el ceño y salió de la piscina.
    -vaya, nuestra maestra tenía unas costumbres algo raras.-Se rió pero parecía incomodo.
    -No me lo puedo creer, no te parece bien que Suara y Amy fuesen amantes.
    -solo me cuesta entenderlo...no puedo imaginarme tener una relación con alguien de mi mismo género -Henry se tumbó en la otra tumbona y cerró los ojos.
    -No, porque tu no eres...De todo formas no se sabe con seguridad si llegaron a estar juntas como amantes
    -No no lo soy y no me agrada...
    -Cambiemos de tema.
    -Descubre más sobre el pasado de Suara, quiero saber más, su pasado, su niñez, sus secretos...quiero saber porque mi padre nunca me hablo de ella si fueron amigos.-Neftis se levanto y fue a ducharse Henry la siguió. Ella entro a su cuarto y fue al baño. Henry esperó fuera. Cuando ella salió le preguntó serio.
    -¿Cuando admitirás que te gusto? Llevas una semana aquí, no paras de evitarme y cuando leemos el diario solo te limitas a traducirme datos sin darme tu opinión. Además no hemos hablado de nada intimo, quiero saber más sobre ti...-Neftis se sonrojo y trato cambiar de tema, pero fue inútil.
    -ya tuviste lo que querías, dijiste una noche...y ya esta se acabo, no te daré más...
    -¿Creías acaso que soy uno de esos hombres que usa a las mujeres y luego las tira a la basura? –Neftis se asusto ante su enfado
    -yo...tengo miedo...-Henry se percato de ello, izo que se acercara la abrazó para tratar de consolarla.
    -se que tu madre debió de prevenirte...contra gente como yo...pero-izo que la mirase a los ojos-...te deseo demasiado como para tirar la toalla.-Neftis volvió a sentir un escalofrió en la espada y un mareo tan fuerte que tuvo que tumbarse en la cama.
    -te tendré...dame tiempo...te entregaras a mi sin oponerte a tus sentimientos.-Neftis estaba completamente paralizada ante aquellos ojos, aquella mirada insistente que vaciaba su mente de todo, que eliminaba su barrera que oprimía sus sentimientos.
    -Otra vez no...-le susurró con miedo y pesar.
    -Lo haré tantas veces como haga falta...-volvió a besarla con obsesión y posesión, con un deseo atroz casi brutal. A pesar de aquellos besos tan potentes sus caricias eran como las mas agradables y suaves masajes, mecían su piel, atraían el deseo a su cuerpo. Al contraste de aquellos gestos el alma de Neftis creía desprenderse de todo temor y culpa.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    Primero el placer y luego los remordimientos:D:):p
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    Apsara contemplaba el amanecer desde su balcón mientras estaba sumida en sus pensamientos, hacía mucho que no veía a Graim, y eso le inquietaba. No era la primera y no sería la última en que se sentía observada. Su camisón de terciopelo la protegía del frío. Pero aún así sentía un escalofrío en la espalda. Suara le decía que en aquella casa era muy normal, le había confesado que ella también se sentía observada al principio pero que al final le había hecho frente a aquel temor y había acabado por desaparecer. Pero con ella era distinto, aunque hacía frente a aquella sensación esta aumentaba. De repente entró, porque hacía demasiado frío. Se sentó en su cama y se dispuso a leer el libro que había dejado en la cama, entonces la puerta se abrió, y apareció ante ella Hermod, el sirviente del señor Graim.
    -Señorita Díaz, el señor Graim la solicita, sígame si es tan amable...-ella dejo el libro sobre la cama y le siguió algo intimidada. Aquel mayordomo tan serio le daba escalofríos. Hermod la condujo a una habitación grande, donde pudo ver un lugar ideal para estar a solas. Un sitio donde se respiraba una tranquilidad sosegada rodeada de un aroma a vainilla. La luz era tenue. Había una camilla en un lado, Apsara la reconoció, era para hacer masajes. El señor Graim estaba en albornoz y sonrió al verla entrar, Apsara sentía miedo, en sus ojos se advertía algo que no le gustaba nada. Hermod se retiró esfumándose de manera casi sobrenatural. Ella entro con miedo, y a la señal de Graim cerro la puerta.
    -Ven Apsara, pasa, ya se que esto se sale del horario, pero esta noche me siento bastante solo, ¿Te importa compartir mi soledad?-Apsara extrañada de que de que la llamase simplemente Apsara asintió cordialmente y se acercó a la camilla. El se quito el albornoz y se quedo en bañador azul oscuro. Sus músculos estaban perfectamente desarrollados, estaba en plena forma , Apsara se sorprendió a sí misma admirado aquellos músculos, no excesivamente entrenados pero que le resultaban fascinantes. Graim sonrió para sí al ver la reacción de ella. Apsara vestía un pijama informal azul de pantalón largo y mangas cortas. Graim se tumbó en la camilla y le dijo a Apsara que se acercase a el.
    -Apsara, me gustaría saborear uno de tus masajes. –Apsara cogió uno de los aceites adecuados para ello y colocándose a un costado empezó a masajear. Richard cerró los ojos. Parecía que se quedaba dormido conforme el aroma de vainilla cambiaba y el azahar invadía ahora la habitación. Apsara que no se sentía cansada masajeo con ganas y cerró los ojos regocijándose del olor, del silencio y de la tenue luz pacificadora. De repente cambió de zona y se coloco a la altura de la cabeza dejando su cintura delante de la cara de Graim. En aquella tranquilidad Richard interrumpió con un comentario.
    -Eres muy buena más de lo que me imaginaba, veo que pones toda tu alma en lo que haces, incluso diría que disfrutas más que yo, ¿Puedo?-La acarició por la cintura y beso su ombligo. Apsara cerró los ojos de placer, sentía como si su pecho fuese a estallar, no era consciente de la situación gozaba del momento, de repente escucho la voz del señor Graim muy de cerca.
    -creo que no soy el único que necesita estar con alguien .¿Se siente necesitada?
    -Señor Graim...lo siento mucho yo no pretendía...-se aparto bruscamente de el. El se sentó en la camilla y le habló con suavidad:
    -No pretendías, es normal porque no es algo que tenías pensado hacer ...pero claro...lo has hecho. Me has deseado, aunque fuese por un momento me querías...
    -No...yo, estoy avergonzada, y le prometo que enmendaré mis sentimientos.-Graim le pregunto.
    -¿No me has deseado? ¿Tu cuerpo no se estremecido? ¿Tan mal lo hago?¿Es que ya no se conquistar a una mujer?-Dijo con aparente tono de enfado.
    -No, no es eso...lo hace usted muy bien...
    -¿Dime Apsara que he de hacer para conquistar a una mujer?
    -¿A quien quiere cortejar?
    -¿Conoce a Freya Smith?-El corazón de Apsara se paro en seco, no por la persona a la que acababa de mencionar si no porque en un segundo había imaginado que era a ella a la que quería cortejar.
    -Si señor Graim es hija de uno de los mayores empresarios de Japón y de una noble de Inglaterra- dijo muy segura. El asintió.
    -¿Veo que esta enterada, como puedo conquistarla? –Apsara medito unos instantes.
    -¿Que relación tiene con ella?-El se encogió de hombros
    -De conocidos. Nos hemos visto en alguna ocasión.-Apsara se sorprendió
    -Entonces no la ama.-El rió con ganas
    -señorita Apsara no puedo amar a nadie. No puedo hacerlo, solo quiero casarme y no estar solo, tener una familia, lo que un hombre desearía, y creo que la señorita Freya es la candidata adecuada.-Se sentaron en un mullido conjunto de almohadones colocados para servir de asiento.
    -Debería organizar un baile, reanudar contactos, ir a más fiestas y conocerla a fondo, saberlo todo de ella, y así sabrá como conquistarla.-Graim asintió.
    -muy buena proposición señorita Apsara.-Ella se sentía incomoda, quería irse de allí, el ambiente se había vuelto frío, el azahar la luz, ya nada era pacífico. Se levanto ,molesta y se dirigió a la puerta, salió de allí llegó a su habitación y se encerró con llave. Luego fue al baño y llamo a Marsa, su amiga soñolienta respondió a su llamada.
    -¡E! ¿Que tal estas?¿Sabes que ora es? Más vale que sea importante...-Apsara hablo deprisa
    -Creía que me estaba tirando los tejos, cuando le estaba dando un masaje, pero.. luego me salta no se que quiere de esa Freya y yo creo que estoy celosa y eso no puede ser porque el no puede amar a nadie ...
    -¡PARA! Más despacio-dijo Marsa despierta
    -Richard Graim me llamo a su sala de masajes, empecé a masajearle y luego me puse en la posición que tu sabes, y de repente me coge de la cintura y comienza a acariciarme...
    -¿A intentado violarte? Ya sabía que era un cerdo ahora voy y le...
    -no, no es eso, me beso en el ombligo. Yo estaba disfru...bueno creo que me gusto...
    -¿No me lo puedo creer, te gusta ese patán?
    -NO, no es eso, me dijo que si le atraía, y yo enseguida me aparte y le pedí perdón, pero luego...me dijo que le ayudase a conquistar a una chica.
    -No entiendo a ese hombre, te tira los tejos y ahora te pide que le hagas de casamentera
    -¿Ya y que quieres que le haga? Es mi jefe...
    -¿Mañana tienes clase con Suara?-Ella asintió
    -pues dile lo que ha pasado, ella mejor que nadie te puede ayudar...-Apsara se extraño
    -¿La conoces?
    -No pero me cae bien, creo que es la única que esta allí de tu parte.
    -Mañana te cuento...-dijo ella cansada. Marsa se despidió y luego Apsara se tumbó en la cama. Se durmió sin darse cuenta.


    -Hermod, puedes retirarte –le dijo Graim, luego, cuando el mayordomo se hubo ido se dirigió con sigilo al cuarto de Apsara, había apreciado algo extraño en los ojos de aquélla chica. Cuando llego a la puerta de su cuarto giró la manilla y comprobó asombrado que estaba cerrada con llave
    -No se fía de mi...y hace bien...pero necesitaras algo más que eso... mi querida Apsara.-Sacó una llave dorada y abrió la puerta sin problema. En la penumbra escucho la respiración pausada de ella. Se acercó seguro hasta la cama y contemplo su cara tranquila, luego se tumbó junto a ella y la acarició, fue una caricia fría sin sentimiento, pero a pesar de hacer lo mismo todas las noches se dio cuenta de que algo había cambiado. Ella se solía retorcer en un pesadilla, pero esta vez, fue diferente, de los labios dormidos de ella salió una respuesta.
    -si, te deseo.-Graim sonrió con malicia
    -A si me gusta, buena chica...-luego desapareció
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    que mania de hablar dormidos, de todo se dan cuenta:cool::rolleyes::p:)
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    a mi alrededor e conocido personas que habaln mucho cuando duermen aunque apenas se las entienda. Yo misma soy un claro ejemplo de ello.!!:D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -No tiene sentido Henry, si ella escribió el diario cosa que no dudo ¿Como es que sabía aquello?-Henry se acercó a ella con la excusa de mirar el diario.
    -eso lo escribió mi padre no hay duda.-Neftis se aparto de el con disimulo.
    -no se...¿Crees que mi madre pudo estar enamorada de el?
    -puede ser...-ella dejó el diario en la mesita, estaban en la gran habitación de el. Era preciosa y elegantemente decorada. Estaban tumbados en la cama, y Neftis aprendía con el paso de los días a confiar y a convivir con Henry.
    -bueno Neftis supongo que tu madre era bastante vulnerable a los encantos de mi padre.
    -¿no te enfada el hecho de que tu padre pudiese haberle sido infiel a tu madre?
    -¿mi madre? siempre estaba fuera de casa hasta que contrajo una enfermad, luego murió, a la única persona que he admirado respetado o incluso sentir algo de afecto fue a mi padre.-dijo divertido
    -¿Como es que eres tan insensible?-le dijo irritada
    -¿Como es que no admites que me amas?-dijo el acercándose.
    -¿ya estamos otra vez?-dijo ella cada vez más irritada
    -te digo que eres la única persona que me pone a cien físicamente y psicológicamente y tu insistes en rechazar lo que sientes.
    -Eres tu el que insistes , eres tu el que me besas el que me obliga a entregarme...-Henry ligeramente impaciente la tumbo en la cama.
    -basta, me estas matando...mi pecho tiene que reventar de pasión por ti y tu no admites que me amas...quisiera que mostrases tu lado oscuro, tu lado malvado, perverso...lleno de pasión. Si te demuestro que me amas...¿te quedarás conmigo para siempre?
    -¿QUE? No asumiré ese riesgo.-Neftis se levanto, pero en realidad su alma quería pedirle que nunca la dejase marchar.
    -No se lo que deseo. ¿Por que siento que esto esta mal?
    -porque temes tu propia maldad, por eso. ¿Estas lista para hacer la prueba?
    -VALE. Espero tus instrucciones.-Graim se levanto y cogió algo, era una flor, una rosa negra desprovista de espinas.
    -Túmbate.-le dijo imperativo
    Ella se tumbo, Graim le quito el camisón, y el también se desnudo, después acaricio el rostro de la joven con los pétalos sensuales de la rosa, ella cerró los ojos y se dejo llevar por el torbellino de sentimientos que empezaban a aflorar . Pero las caricias no cesaron ahí. El continuó descendiendo y acaricio con la hermosa rosa todo el cuerpo. Los músculos de el se tensaron de excitación mientras que ella comenzaba a estremecerse y a gemir débilmente. Graim con voz excitada le pregunto
    -¿Qué, me deseas?-Ella entre la excitación que sentía logro decir
    -Si, no pares...-Sus gemidos eran cada vez más fuertes
    -¿Te entregaras a mi?¿renegaras de toda duda?
    -SI, RENIEGO DE TODA DUDA –dijo en un grito ahogado.
    -te quedarás conmigo...seremos dos almas en una...
    -dos almas en una...-de repente ella sin previo aviso se irguió tumbó a Graim arrancándole la rosa se coloco encima de el juntando ambos cuerpos, termino por desnudarse, y comenzó a besarle por todo el cuerpo mientras los dos cuerpo se movían a la par como uno solo, como una danza. Neftis había perdido toda cordura, toda lógica, y Henry se vio atrapado siendo el por primera vez el que era atacado por la furia de deseo de ella. En medio de la absoluta oscuridad, Neftis logro alcanzar el clímax del placer por primera vez en su vida, mientras que Graim lograba al fin su meta, impresionado por primera vez de un amor indudablemente verdadero, espectacularmente salvaje, y completamente descabellado y loco.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    le llegó la horma de su zapato, lo pusieron a ver estrellas:D;):p:):)
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    Amparo sera que es de noche y estoy ago adormilada...pero me explicas el comentario??
    Recuerda que son dos historias una pasada otra presente.'
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    ah, digo que con Neftis, Henry, encontró con quien pasarla bien y que le diera la talla, en el sexo:eek::rolleyes::)
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -¡¡¡GRAIM!!!¡¡¡¿GRAIM MALDITO CERDO DONDE ESTAS?!!!-las puertas de la mansión se abrían violentamente una tras otra mientras una mujer hecha una autentica furia buscaba a su presa con ansias de descuartizarlo.
    -¡¡¡RICHARD!!!-Suara recorría la mansión y al fin encontró a su pieza, las puertas al estar abiertas hacían ondear las enormes y frágiles cortinas del despacho de Graim, Richard estaba sentado como sino pasase nada, pero en el fondo de su alma sentía terror de aquella chica.
    -Suara me alegro de verte, últimamente has estado un poco escondida, me alegra que te dejes ver, ¿Quieres algo?-Suara como una fiera se encaro a el.
    -¿¡Claro...primero rompes el plato y luego escondes las manos ,ya lo hablamos y no quedamos en que no te ibas a acercar a ella.!?-Graim tranquilamente se levanto pero en realidad sus piernas temblaban de horror.
    -Calma Suara...no he hecho nada...aún...
    -No digas sandeces Apsara ha venido con tal desequilibrio espiritual que no ha podido casi ni respirar después del ejercicio de hoy. Porque claro por no molestar no me lo ha dicho...hasta que he visto su estado.
    -¿Que te ha contado?¿Dónde esta?
    -Esta en meditación en un lugar donde tu maldad no la mancille.-Graim se acercó a ella y se quedo a dos centímetros de ella. La temía pero trataría de calmar a la bestia.
    -Suara, te preocupas demasiado...relájate, hablemos...
    -Ni tu mirada ni tu voz me influyen...-dijo algo más tranquila.
    -bueno no es lo que pretendo, solo quiero saber que es de lo que se me acusa. –sigilosamente se colocó tras ella, Suara se sentía inquieta.
    -no te acerques...no sabes de lo que es capaz una furia.-Graim sonrió con maldad
    -Si que lo se...ya te dome una vez...-Suara le golpeo en la cara, la bofetada que le propinó fue tal que Graim sangro de la boca
    -No vuelvas a decir que me sedujiste, porque no te lo consiento...entre nosotros nunca hubo nada...-Graim la acaricio en la mejilla
    -estas celosa...¿Que pasa ya te has olvidado de Amy? Ahora quieres a Apsara y no dejaras que tu alumna caiga en mis redes...
    -Eres un cerdo...-pero no pudo evitar estremecerse bajo aquella caricia.
    -venga admite que entre nosotros había algo más que pasión...
    -¿Pasión? no me conoces, solo fingía, ¿No sabes que los rumores son ciertos?
    -¿Que eres lesbiana? Si lo se, pero yo te seduje no lo puedes negar...-sujeto la barbilla de Suara y con la otra la rodeo por la cintura, luego la beso, Suara saboreo la sangre que aún manaba de la herida, y por un momento la embargo una sensación de deseo. Graim se deshizo del abrazo y luego se limpió la herida.
    -¿Suara, aún crees que no te puedo seducir?-Seguía hablando con tacto, la ira de aquélla Furia podía resultar peligrosamente mortal. Se rumoreaba que en alguna ocasión las de la secta bebían sangre de los hombres que mataban como trofeo. Suara al ver la expresión de Graim rió con malicia.
    -Es cierto, aunque tu eres el primero, y te aseguro una cosa, al beber tu sangre además de ser libre he conseguido supremacía frente a ti.-Graim se asusto.
    -no es mas que una estúpida superstición...Suara ...-se sentía débil mientras ella le miraba a los ojos, se sentó agotado.
    -Ya no serás tan fuerte...Apsara también lograra la libertad con el tiempo... también beberá tu sangre. También se convertirá en una furia.-Y dándose la vuelta se marcho
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