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Torre De Babel Y Torre De Papel

madeiromadeiro Gonzalo de Berceo s.XIII
editado junio 2008 en Otros
“Vengan, vamos a construir una ciudad
y una torre que llegue hasta el cielo.
De ese modo nos haremos famosos
y no tendremos que dispersarnos
por toda la tierra”.

Génesis. Cap.11, Vers. 4

El mito de la torre de Babel es muy conocido. Nos dice la Biblia que los descendientes de Noé movidos por alcanzar notoriedad, pensaron en construir una torre que “llegara hasta el cielo”.
Esas intenciones no recibieron la aprobación divina. Y visto que todos los hombres hablaban una misma lengua, entonces, para impedir su concreción Yahvé hizo que cada uno hablara un lenguaje diferente.
Isaac Asimov nos cuenta que “los autores del Génesis derivaron Babel de la palabra hebrea balal, que significa mezclado, confuso o confundido. Sin embargo, tal derivación es falsa porque en lengua babilónica el nombre de la ciudad es Bab-ilu que significa Puerta de Dios”. (Guía de la Biblia-Antiguo Testamento, Ed. Plaza Janes, Pág. 50).
Es evidente que la explicación de Asimov no llegó a tiempo para impedir que, desde la redacción hebrea del mito hasta hoy, Babel sea sinónimo de desorden y confusión. Igual, es bueno conocerla.
Dejemos de lado ahora todo eso para concentrarnos en lo que nos describe el texto bíblico y cómo lo asociamos a nuestra función de escritores.

“Vamos a construir... una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo nos haremos famosos”.

La pretensión de querer “llegar hasta el cielo” está reflejando una excitación ajena a la razón, desmesurada. Quien así piensa no está con los pies en la tierra.
Me pregunto: ¿Por qué esta inclinación a estar por encima de?, ¿Tendrá que ver con la idea de ubicar a DIOS arriba e imaginar que quien anda por la zona se le asemeja?, ¿Ocultará el deseo de obligar al observador a levantar la cabeza frente a nosotros para hacerle presente que está por debajo nuestro?.
El relato nos muestra una motivación que justifica el proyecto: “nos haremos famosos”.
La obtención de fama, renombre, popularidad, es el motor de muchas acciones.
Es fundamental para las personas disfrutar de, al menos, pequeños momentos de gloria. Lo vemos, por ejemplo, entre los empleados de oficina cuando unos y otros procuran captar la atención del resto por un chascarrillo o por un comentario sobre la actualidad.
Se hace patente en los niños exigiéndonos atención a sus pedidos y halago a sus primeros logros. Si ellos tuvieran una torre desde la cual mostrarse a los adultos, la usarían incesantemente.
Las personas que gustamos de escribir para otros, también podemos sufrir la inclinación a construir torres de babel o mejor “torres de papel”.
Los escritores somos emisores en busca de un receptor. Como una especie de náufrago, lanzamos nuestra botella a un mar de lectores, confiados en que alguien la recogerá. Exponemos nuestro mensaje ante ellos. Es como si estuviéramos sobre una tarima entonando un poema o un relato, y el público, allí delante, para aplaudir o reprobar.
Habitualmente, aquellos que reprueban o no sienten atracción por nuestros trabajos, no nos leen más.
Pero los que gustan de nuestra obra se siente motivados a manifestar su cálido reconocimiento.
Ante esto último, quien no se ciñe a la precaución y la humildad se siente encaramado sobre una torre que no existe. Aquel que se maravilla ante su propia voz o los comentarios galantes de terceros, corre el serio riesgo de creerse por encima de muchos. Aun peor, puede verse inclinado a escribir para satisfacer su ego alejándose de sus propias ideas, acomodando su mensaje para obtener la alabanza buscada.
Esto es un “querer llegar hasta el cielo y hacerse famoso”.
También puede darse el caso de escribir y no lograr llegar a los otros. Así algunos se ven impelidos a producir numerosos mensajes (poemas, cuentos, ensayos, etc.) desoyendo la advertencia sobre que: Se puede hablar mucho sin decir nada.
Es entonces cuando lo que debiera ser el arte de la escritura, se transforma en el sacrificio de la calidad en aras de la cantidad.
Esto también es una torre de babel, que genera una inútil “torre de papel”, hija de una conducta egocéntrica orientada al solo fin de sentirnos superiores.
El mal sería menor si este tipo de actitud no afectara más que a su practicante. Pero no es así. Los destinatarios, los lectores, terminan por recibir un material inspirado en el deseo de éxito, fama, notoriedad; una obra desprovista de las ideas y la esencia de nuestro verdadero ser y su propósito.
Será prudente aceptar que la originalidad y el talento no son moneda corriente. Tampoco la conjunción de genialidad y profusa producción.
Nadie puede erigirse sobre “torres de papel”.
No sólo escritores, cada mujer y cada hombre están expuestos a la tentación de edificar su propia torre para sí. También a la catástrofe que esto representa.
Ante la arrogancia de los hombres el mito bíblico nos cuenta la decisión divina:

“Es mejor que bajemos a confundir su idioma para que no se entiendan entre ellos... Por eso la ciudad se llamó Babel” (Génesis 11:7,9)

Respetando la personal asociación que hace el relato bíblico sobre la palabra Babel, decimos que la torre se llamó: “Confusión”.
Confusión es el fruto de todo proyecto no evaluado detenidamente; confusión es emitir mensajes que no se entienden; confusión es la madre de miles y miles de “torres de papel”.

Las obras de mi autoría publicadas aquí o en otros sitios de la Internet, son de distribución LIBRE y GRATUITA, siempre que sea sin fines de lucro, respetando el texto y citando al autor. Si lo haces me gustará saberlo. Será un placer que alguien los encuentre útiles para obtener fondos destinados a un fin solidario comprobable como, por ejemplo, ayudar a niños pobres. ¡Que DIOS te bendiga!

Comentarios

  • Roberto LearsiRoberto Learsi Pedro Abad s.XII
    editado junio 2008
    Madeiro:
    No acostumbro a entrar en polémica pero, creo que estás en un error...
    La Biblia no dice: "Vengan, vamos a construir una ciudad
    y una torre que llegue hasta el cielo.
    De ese modo nos haremos famosos
    y no tendremos que dispersarnos
    por toda la tierra”.
    Asi es como está escrito:
    "Construyámonos ciudad y torre y su cabeza en el cielo y hagámonos nombre esparcido por toda la tierra"
    (Traducción propia)(puedo escribir el original en hebreo).
    La torre de Babel NO ES UN MITO...

    "30000 metros cúbicos de fragmentos desplazaron los alemanes para descubrir las ruinas del templo de Marduk
    Frente al templo se encontraba el zigurat es decir la torre.
    Biblia: Fabriquemos ladrillos y cozámolos al fuego y sirvioles el ladrillo como piedra y el asfalto de argamaza. La técnica empleada en la construcción de la torre de Babel corresponde a los datos suministrados por las excavaciones
    Extractado de : y la Biblia tenia razon del arqueólogo WERNER KELLER.

    ¿Dónde está la torre? Entre el siglo XVI y los inicios de¡ siglo XX, numerosos viajeros y exploradores occidentales fueron a Mesopotamia y se esforzaron en localizar el famoso edificio. Algunos propusieron ubicarla en Afar Quf, al oeste de Bagdad, otros, en Borsippa, en las proximidades de Babilonia... Sólo las excavaciones arqueológicas permitirían establecer la verdad. Las pruebas arqueológicas. En 1913, el arqueólogo alemán Robert Koidewey descubrió finalmente la ubicación de la torre. Su base es un cuadrilátero de 91,55 m por lado. Su centro, que es la parte más antigua, está formado por un núcleo de ladrillos crudos, cuya altura fue aumentada en tiempos de Nabopolasar y de Nabucodonosor y que fue cubierto de un nuevo paramento de ladrillos cocidos. Las excavaciones han dejado a la vista tres escaleras, dos laterales y una central; esta última perpendicular a la estructura del edificio. El testimonio de los textos antiguos. Estas reseñas han sido apoyadas por textos antiguos, como el relato de Heródoto y sobre todo la tablilla llamada «del Esagil», conservada en París en el Museo del Louvre, copiada en el año 229 antes de nuestra era de un documento antiguo que describía el estado de la torre. De una altura de aproximadamente 90 m, el edificio piramidal tenía siete pisos. El último piso tenía instalaciones para el culto, adornadas con los ladrillos esmaltados azules de Nabucodonosor.
    TODO LO CUAL DEMUESTRA QUE NO ES UN MITO!!!
    Continuo:
    esto es lo que has publicado:
    Isaac Asimov nos cuenta que “los autores del Génesis derivaron Babel de la palabra hebrea balal, que significa mezclado, confuso o confundido. Sin embargo, tal derivación es falsa porque en lengua babilónica el nombre de la ciudad es Bab-ilu que significa Puerta de Dios”.
    Asi está escrito:
    על-כן קרה שמה בבל כי-שם בלל יהוה שפת כל-הארצ
    traducción: así llamó su nombre Babel (בבל) porque allá confundió (בלל) Dios los idiomas por toda la tierra.
    Fonética..... Llamó su monbre Babel porque allá Balal...
    Las dos palabras tienen la mismisima raiz...
    Está escrito en Hebreo y no en idioma
    Babilónico!!!!!

    Por lo tanto lo dicho por Asimov es absolutamente cierto
    Puedo además demostrarte que el enojo de Dios se debió a que en su cúspide se pretendia levantar un altar a Dios ajeno con el fin de estudiar o adivinar el futuro cosa prohibida por Dios...

    Por lo demás, considero que tu escrito es una opinión mas bien poética pero no real y absolutamente personal que no comparto. Disiento pero la respeto, aunque la conclusión es meritoria, el camino ha estado equivocado
    Con respeto..
    Roberto Learsi.
  • febadefebade Fernando de Rojas s.XV
    editado junio 2008
    Hace mucho tiempo que estudié todo esto. Madeiro creo que estas siendo un poco superficial en cuanto a tus datos. Creo que utilizaste la Biblia para hablar sobre l<<as torres de papel>>, pero has caído en la ignorancia de quienes tratan estos escritos sin un conocimiento previo. Si ahondaras un poquito más te darías cuenta de que Roberto posee la razón, es fácil comprobar lo que dice. Yo tampoco quiero polemizar y me gustaría que me corrigieran si no estoy en lo cierto.
    Un saludo
  • madeiromadeiro Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado junio 2008
    Apreciado ROBERTO:

    Ante todo perdón si le ofendí en su fe.
    Como Usted podrá comprobar en cualquiera de mis escritos, eso es algo que está fue de toda pretensión de mi alma.
    Pero Usted me obliga a una explicación.
    Cuando digo “mito” no significa que considere el relato bíblico literalmente una fantasía.
    No debería tomarse como algo tan puntual.
    Se trata de mi punto de vista sobre el relato bíblico, tan respetable como lo es el suyo.
    Mi presunto error estribaría en el uso de la palabra “mito”. Pero, créame, no lo digo despectivamente sino como sinónimo de algo que no responde del todo a la realidad, sino como algo referido a una historia en la que los hombres vinculan a Dios en algo en lo que presumo, permítame presumir, DIOS no tuvo nada que ver.
    Conozco el libro “Y la Biblia tenía razón”, material muy publicitado hace muchos años atrás por tratarse (permítame decirle supuestamente) de un material escrito por un arqueólogo que era ateo, que sostenía que la Biblia mentía, y que terminó por descubrir que no era así
    Pero si Usted cree que Dios intervino directamente en los acontecimiento que se relatan en Génesis 11 está perfecto, como está perfecto que yo crea en Jesús y los egipcios hayan creído en Osiris y Ra o Amenofis IV en Atón, o los budistas en Buda o los Musulmanes en Alá o los hinduistas en Krisna o los babilonios en Marduk, etc.
    Jamás me opondría a eso.
    La fe es algo que no se puede tratar racionalmente. Seguramente, usted conocerá la disertación radiofónica realizada en los estudios de la BBC entre Bertrand Russell y el padre F. C. Copleston, SJ.
    Me parece que lo dicho es suficiente y, sin embargo, debo preguntarle: ¿Le parece a Usted un elemento digno de veracidad las palabras de Génesis 11: “Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras”?
    También la arqueología muestra elementos que no atestiguan a favor de ello.
    Pero de eso Usted no dice nada.
    ¿Cree Usted en la virgen María?, ¿Cree Usted en Jesús?
    Si me dijera que no, lo entendería y no le reprocharía nada. Y sólo se trata de que respeto su punto de vista. Si Usted fuera judío seguramente no aceptaría esas cosas pero la fe va más allá de su punto de vista o el mío.
    Usted se presenta como una persona capacitada para transcribir un texto bíblico desde el original.
    Como no soy un docto en la materia ni pretendo serlo debo decirle que me baso en las traducciones efectuadas por personas que me son tan respetables como Usted.
    Si mal no recuerdo la cita que utilicé está extractada de la Versión editada por la Sociedades Bíblica Unidas.
    De todos modos lo importante, como siempre, es el sentido del texto, no su lectura lineal.
    Le transcribo la traducción del mismo párrafo desde la Biblia de Jerusalén, que, espero coincidirá conmigo, no fue traducida por neófitos: “Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra”
    Me parece que en este párrafo se hace evidente la misma premisa desde la que parto: que los que construían la torre deseaban llegar al cielo con ella y pasar a la historia.
    Desde allí desarrollo mi escrito vinculándolo a los escritores que escriben sin medir as consecuencias.
    Eso es todo.
    No tengo ninguna otra pretensión.
    Desde cualquier versión de la Biblia que Usted elija siempre se llegará a la misa conclusión: que los hacedores de la Torre de Babel (haya existido o no) pretendían “trascender” sin medir las consecuencias.
    Soy cristiano y de ninguna manera busco desacreditar la Biblia.
    Por eso, por favor, pongamos las cosas en su lugar.
    No digo que la Biblia mienta; a lo sumo dejo entrever que fue escrita por hombres “falibles”, no obstante lo cual Usted y quien lo desee puede tomar las cosas al pie de la letra y está bien.
    Sepa que respeto su opinión y me alegro de poder expresárselo sin que por ello tenga que ser llamado al silencio.
    Le reitero mi pedido de perdón y desde el fondo de mi corazón le deseo que DIOS lo bendiga junto a sus seres amados.
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