- Y bien... ¿qué haces por aquí? ¿Has venido con alguien?
- Sí, mi chica está ahora en “la cocina” con el dueño.
- ¿Tu chica? No debe quererte mucho trayéndote a un sitio como éste para dejarte luego solo.
- Eso mismo estaba pensando yo.
- Además si está con Marcos en la cocina, hazte a la idea que te queda un largo rato para quedarte aquí sentado. A él le gusta tomarse su tiempo y recrearse. Créeme cuando te digo que sé de lo que hablo.
- Entonces, tal vez deba irme de aquí yo solito y que el tal Marcos se quede cuidándola, por el rato que ya llevan debe hacerlo muy bien.
- O tal vez no haga falta que te vayas solo.
Al decirme aquello me clavó una mirada tan explícita que noté como mi polla se escondía entre los dos huevos. Lo habían conseguido, ya estaba oficialmente hasta los cojones de todo aquello. Metí la mano en la chaqueta y saqué el papel, boquillas y tabaco para liarme un cigarro.
- Mira, amigo, me has caído bien y no me pareces un mal tipo. Pero no soy gay. No me atraen las pollas. Así que estando por aquí conmigo estás perdiendo el tiempo. Muchas gracias por la copa, si algún día vuelvo y te veo te invitaré yo a una, pero mejor déjame aquí tranquilo esperando y búscate a otro.
- “No soy gay”. “No me gustan las pollas”. -dijo imitándome en un tono irónico que era como para partirle la bocaza ahí mismo- ¿Cómo vas a saber si algo te gusta o no si no lo has probado nunca?
“Lo mismo decía mi madre de las lentejas”, pensé, “y como me pongas un plato delante te lo estampo en la cara, hijo de puta”. No me digné ni a contestar a esa pregunta. No por prejuicios homófobos ni nada por el estilo, de hecho me importaba más bien poco donde metiera la polla cada uno. Estaba ya cabreado con todo y con todos y no quería que la cosa fuera a más. Fui a encender el cigarrillo cuando el puertorriqueño me llamó la atención y me señaló el cartel de prohibido fumar. Jodida ley. ¿Y ahora qué? ¿A pasar frío en la puta calle por quererme fumar un piti? Aunque pensándolo bien, el cabrón del puertorriqueño me había dado la excusa perfecta para pirarme de allí. Me bebí lo que me quedaba de whisky de un sorbo dispuesto a salir de ese antro.
- Chico, -le dije al camarero- si la chica que está con el tal Marcos sale algún día y pregunta por mí, dile que la espero en el coche. Y tú, chaval, -dirigiéndome al mariconazo- un placer y que tengas suerte con otro. Yo me voy de aquí.
Y salí por la puerta metálica, por fin. Crucé la calle y me senté en unos escalones que hacía la acera en el otro lado. No iba a dejar que cuando llegara Laura al coche me soltara el rollo de “salí cinco minutos después que tú y no te encontraba, podrías haberme esperado”. Y es que todas son igual de zorras y manipuladoras. Me encendí el piti y en mis pensamientos empecé a cagarme en el Padre, en el Hijo y en el jodido Espíritu Santo. ¿Qué cojones estaba haciendo yo allí? Desde luego si había un momento en el que debía plantearme mi forma de vida, ése era perfecto. Absorto en mí mismo y fumándome el cigarro con ansia vi como la puerta metálica se abría. El rubito salió del pub con un abrigo negro pomposo que, si me molestara en hacerlo, seguro que lo encontraba en el armario de mi madre. Habló tres segundos con el portero, me vio y cruzó la calle dirigiéndose hacia mí. “Mierda, qué pesado”, pensé. En ese momento entendí a las mujeres del planeta cuando nosotros, los hombres, intentamos llevárnoslas a la cama por insistencia. Parece que tanto homosexuales como heterosexuales no entendemos un “no” por respuesta, siempre guardamos una mínima esperanza.
- He decidido que quiero chupártela. -me dijo el cabrón, con una sonrisa, de buenas a primeras
- Mira, tío, he intentado ser amable pero parece que no lo entiendes...
- Mira, tío, -dijo interrumpiéndome- según mi punto de vista creo que eres tú el que no lo entiende. A tu chica se la está follando no quieras saber de qué maneras el dueño de un pub gay y viendo donde estás tú, creo que en este momento le importas una mierda y luego, por otro lado, estoy yo, el que te acaba de invitar a una copa de uno de los whiskys más caros del bar, el que te está haciendo compañía hasta que salga ella porque, seamos sinceros, si no te has ido ni cuando has salido de allí es porque no te vas a a ir hasta que ella le acabe el trabajito a Marcos y que, además, lo único que te pido a cambio es que dejes que te la chupe. Dudo mucho que ella se lo llegue a currar tanto sólo para hacerte una mamada.
Siendo objetivos al hijo de puta no le faltaba razón. Ninguna mujer se lo había currado tanto para conseguir hacerme una mamada y mucho menos yo había puesto antes tanto interés sobre alguien. Ni recordaba la última vez que había invitado a alguna que no conociese a algo en un bar. Me quedé mirándole fijamente. Hice un suspiro y abrí la boca:
- ¿Sólo una mamada?
- “¿Sólo una mamada?” ¡¡O la mejor de las mamadas, colega!! -dijo partiéndose el culo
Me hizo reír. Si este cabrón se presentara a presidente conseguiría mi voto. De hecho, creo que conseguiría hasta la reelección, ya que dudo que en cuatro años le diese a tiempo a chupársela a todos los hombres del país. Si toda aquella noche me tenía que inspirar, dejar que este pavo me la mamara me daría material como para no salir de casa en semanas sin dejar de teclear y, además, a saber cuándo Laura acabaría allí dentro. ¿Cuáles eran las opciones? ¿Quedarme allí fuera como un subnormal? ¿Volver a entrar en ese antro de mala muerte? No tenía nada que perder. Nos miramos y me guiñó el ojo. Ese detalle se lo podría haber ahorrado. Me levanté y con una seña me indicó que le siguiera. Así lo hice.
Se paró en el portal del número siete de esa calle. Estaba yo aún mirando a los dos lados de la calle, por si veía a alguien acercarse, y él ya estaba de rodillas y desabrochándome la bragueta. Al momento ya tuve mis pantalones a la altura de los tobillos. Parece ser que sí tenía muchas ganas de chupármela, bueno, o de chupar una polla. Alargué los brazos para apoyarme en los laterales del portal y se la metió dentro de su boca. Cerré los ojos y empecé a pensar en mujeres para abstraerme de aquello. Mónica Bellucci, Mónica Bellucci, Mónica Bellucci... parecía que funcionaba. La verdad es que el pavo sabía lo que se hacía, vi que llevaba bastantes pollas mamadas a sus espaldas. En ningún momento noté sus dientes y notaba la presión de sus labios recorriendo mi miembro cada vez que echaba hacia atrás la cabeza. Una succión perfecta a la vez que masajeaba con soltura y firmeza mis huevos. Cuando se cansaba, me lamía las pelotas y seguía con la lengua el recorrido ascendente hasta la punta para volver a empezar. Tenía una lengua ancha que abarcaba todo el grueso de mi polla. Joder, era el Messi de las mamadas. Nunca nadie me la había chupado de esa manera. Todo un portento. Una exhibición de clase, técnica y control de tiempos. Abrí un poco los ojos admirado por la faena que estaba realizando. ¿¡Cómo!? ¡¡El hijo de puta se la estaba cascando!! Estaba con los pantalones por las rodillas, con la polla fuera y pajeándose a diez mil revoluciones por minuto. Vaya bajón. Cerré otra vez los ojos y volví a pensar en mujeres para no perder la excitación. Jennifer Connelly, Jennifer Connelly, Jennifer Connelly... de repente paró. Paró y me empezó a pajear a mí. Abrí los ojos de nuevo.
- ¡¡Córrete en mi cara!! -dijo con la cara roja y los ojos hacia arriba y salidos de sus órbitas
- ¿Qué?
- ¡¡Que te corras en mi cara que yo estoy a punto!!
Joder, los maricas, como las mujeres, no saben las normas. No se pasa de la boca a la mano. Nunca se pasa de la boca a la mano. Si estás en un agujero húmedo, te vas a otro, no pajeas, eso nunca. Es como si después de comer una exquisitez de primer plato te plantan dos huevos fritos y un trozo de pan de segundo. No se pasa de la boca a la mano.
- ¡¡Quita, coño!! -dije dándole un golpe a su mano
Para hacerme una paja no necesitaba la mano de ningún hombre. La apartó y la apoyó en el suelo acostando todo su peso en ella. Se quedó con la boca abierta y cascándosela. Al mismo tiempo, tuve que terminar yo el trabajo. Me quedaba poco ya. Tanto coñazo, tanta insistencia, tanto rollo para acabar pajeándome yo mismo con un mariconazo con la boca abierta esperando recibir su regalo. Menuda puta mierda. Me corrí y, pocos segundos después que mi lefa le impregnara toda su jeta, él se corrió también. Tuve que esquivarlo de un salto o me hubiese dejado el regalo a mí en los zapatos. Me subí los gallumbos y pantalones y me fui de allí, sin mediar ninguna palabra, dejándole de rodillas, inclinado hacia adelante apoyando sus brazos en la sucia calle, con la polla fuera y una gota de semen saliendo de su capullo bailando al compás del viento. Parecía un héroe derrotado.
Volví hacia el pub y, como no, ahí estaba Laura, tirada en el suelo al lado de la entrada con el tal Marcos y el portero a su lado. Estaba amarilla, parecía un peso sin vida. La recogí, pasé su brazo por detrás de mi cabeza y apoyándose en mí la llevé hasta el coche. De fondo podía oír las risas del tal Marcos y el portero. Hijos de puta. Nos metimos en el coche, le puse el cinturón y ella empezó a hablarme del colocón que llevaba, que el tal Marcos era un tío de puta madre. La interrumpí.
- Cielo, cielo. Tranquila. Calla y descansa... porque cuando lleguemos a casa te voy a dar por culo.
Faltaría más.
Comentarios
(1) Gaspar Noé: http://es.wikipedia.org/wiki/Gaspar_No%C3%A9
(2) cobre: Referido a los céntimos de euro
(3) ELO ( Electric Light Orchestra ): http://www.youtube.com/watch?v=CzvuTNhdL0w
Me cae muy bien el personaje principal, me gusta su actitud rock&roll. Una especie de Chinaski español, más o menos digno.
El continuo empleo de obscenidades para potenciar lo crudo, duro o profundamente urbano de una imagen, acrecienta el concepto de hastio que el propio texto tiene sobre si mismo. Tu texto se mira mucho al espejo y le gusta ser un macarra. Se gusta mucho porque se encuentra muy cómodo en ese terreno, pero en algunos casos, por ese mismo motivo, peca de pretencioso. A veces, como te digo, el enfoque kinki está de más.
En general me ha gustado todo bastante a excepción de la incomprensible escena en la que se corre en la cara de un gayer. Innecesaria, en mi opinión. Al no haber un motivo bien definido de por que lo hace,me repugna aún más
de lo que debería ya que, los motivos y la forma en que se desarrolla me resultan enfermizos y contradictorios.
A excepción de esto último, tu texto me parece excelente. He disrutado mucho, de veras.
Un saludo!
Mientras lo escribía ya veía que estaba haciendo del prota un intento de Chinaski. Se nota que Bukowski es influencia directa mía x'DDD
Sobre todo lo que me has dicho decirte que yo también lo veo, no tan bien ubicado a lo mejor pero sí que me queda el resquemor de que hay cosas que fallan. Por eso siempre digo que perdón por la técnica que no es muy buena. Hace poco que escribo y nunca he sido de leer libros. Bukowski, Fante, un poco de Henry Miller y no mucho más.
Esto, lo que más me ha gustado. Es lo único que pretendo escribiendo así
Edito:
Que ahora he releído el texto.
(hasta los huevos de quotear a mano estoy ya!! x'DD)
Esto lo entiendo x'D Era más una coña para mis colegas porque también a veces me da por escribir monólogos y necesitaba algo para justificar el "no se pasa de boca a mano" x'DDD Me gusta meter algo reivindicativo dentro de mis textos