Bueno,éste es el primer relato que publico en esta sección,seguro que se nota.Tiene cierto sadismo,quedan advertidos.Si lo leen,por favor díganme que piensan,si les parece que está bien,mal,o si les es indiferente,lo necesito para orientarme un poco sobre mi estilo literario y todo eso,lo aceptaré todo,gracias.
Ángelus.
El miedo es mayor cuando no se conoce la razón.
En el pueblo lo sabíamos.Olíamos el miedo en el ambiente,lo leíamos en el cielo plomizo,infausto y siempre tendido sobre nosotros como un dios implacable al que no conmovían nuestras súplicas.La gente lo emanaba a modo de seña distintiva y lo había conocido en carne propia.Y el miedo era también el método del padre Grima para mantener sometidos a los fieles y pueblerinos.
Sucedió tras la quema de un blasfemo.El infiel osó contradecir al padre Grima,llegando a negar que el Diablo vivía al otro lado de las colinas y maldiciendo la realidad de Dios.Yo presencié los hechos,acababa de despedirme de Katia,la muchacha con la que me veía en secreto y con la que planeaba casarme si no se descubría que habíamos mantenido encuentros pecaminosos,y observé como los carrillos del padre Grima y sus adláteres se tornaban bermejos cuando el blasfemo,cuyo nombre no pronunciamos,lo acusó perturbadoramente de mantenernos cercados en el pueblo mediante embustes y de desear esclavizarnos a nuestros miedos.El padre Grima no se hizo de rogar.Embutido en su sótana y con impenetrable semblante,ordenó llevar al hereje al centro del pueblo.Los creyentes lo ataron entre murmullos,mientras él se debatía salvajemente y nos maldecía a todos.Faustina,la ayudante del padre Grima,con su redonda cara roja,murmuró algo de ´´poseído por el Maligno´´e hizo la señal de la cruz repetidas veces,siendo coreada por el Círculo de Creyentes.El padre Grima se dirigió al resto de nosotros,pues el temor había calado hondo en los ánimos,y se expresó,mirándonos con tristeza y dolor:
-Hijos míos,éste es un día de vanidad,un dia de soberbia contra Dios,pero no ha de ser un día de impunidad.El que alzó su lengua contra el Señor debe ser castigado.Venid,reunámonos en el templo y oremos porque el Mal sea extirpado de esa alma pecadora.-
Obedecimos en silencio,formando una oscura procesión.Mi madre me ofreció un pañuelo para cubrirme el rostro cuando comenzara el sacrificio,y no verme así obligado a aspirar los efluvios a carne quemada.A los lados caminaban los componentes del Círculo de Creyentes,adustos y rezando en silencio,y al frente iban el padre Grima y Faustina con el blasfemo,ésta última lo sujetaba por el cabello con sus fuerte musculatura y tenía el rostro cual remolacha a causa de la ira.
El hereje había sido golpeado en el rostro con saña,pero de pronto logró girar la cabeza y gritar a todos nosotros:
-¡Malditos,el Diablo vendrá a por todos vosotros,ya lo veréis!-El padre Grima palideció de temor e ira ante sus palabras y Faustina le atizó en la mejilla brutalmente.Se apresuraron a introducirlo en la iglesia.El templo regurgitaba en mí un presagio extraño,casi tenía la impresión de que el suelo temblaba.Los lugareños ocupamos los bancos en un silencio angustioso,mientras Faustina ataba al condenado a una cruz de madera situada sobre la tarima,su pelo rojizo destellando como el de una bruja.El hereje se debatió por unos segundos,con ojos de loco,antes de comprender la inutilidad de forcejear.Entonces el padre Grima se acercó al altar y dio orden de prender la pira bajo los pies colgantes del infiel.Así se hizo y la cruz comenzó a arder.Contemplamos con espanto como las llamas se hacían dueñas de la madera y poco a poco trepaban por los pies del hombre como lenguas sangrientas.Él comenzó a gritar y a desgañitarse cuando el fuego calcinó la piel de los pies y las piernas,y se abrió paso hasta el hueso.Incapaz de ver aquello,oculté mi rostro a aquella grotesca y demoníaca visión y mis oídos a los alaridos desesperados del condenado.Duró menos de lo que había pensado.Cuando tomé de nuevo conciencia de lo que sucedía,él ya había muerto,el padre Grima iniciaba la misa,los niños lloraban y algunos vomitaban disimuladamente.El olor a carne calcinada era insoportable.El padre Grima comenzó el ángelus con voz satisfecha,como si nada hubiera ocurrido,y entonces lo sentimos.
El temblor.El suelo temblaba,se estremecía,y también la tierra.Al padre Grima se le resbaló la Biblia de entre los dedos y se quedó mirando con expresión estupefacta las puertas de la Iglesia.Por unos instantes medió un silencio extraño,indefinido,roto sólo por algún murmullo quebrado,y entonces el terremoto incrementó su fuerza,lanzando al padre al suelo.Faustina,que había salido para ver qué ocurría,entró de nuevo en el templo con la faz demudada y dando un alarido:
-¡El Diablo viene hacia aquí,está bajando la colina!¡Cerrad las puertas!!!¡Cerradlaaas!!!-
El caos se apoderó de nosotros.Los movimientos sísmicos eran de gran magnitud,como si algo se acercara a zancadas inhumanas a la iglesia.Todos se precipitaron entre chillidos a cerrar las puertas,pero la Cosa fue más veloz.Se produjo un fuerte impacto contra el ábside de la iglesia,y éste se derrumbó,dando paso a una figura colosal y deforme que portaba un hacha de proporciones asombosas.Mediría a lo menos 4 m y su musculatura era indefinible.Y su rostro...no puedo ni alcanzo a describir con palabras el horror de su rostro sádico.Se abatió sobre la muchedumbre como una sombra salida de los infiernos,dando una risotada victoriosa,y de un sólo hachazo desmembró a seis aldeanos con aquel filo prodigioso.Recuerdo haber dado un alarido largo como aquel infierno.Las gentes chillaban y corrían hacia la salida,pero la Cosa los interceptó de una zancada y los hizo trizas con dos embistes de su hacha,sembrando el templo de cabezas y miembros ensangrentados.Eché a correr,tropezando y chillando,y ´buscando a Katia con la mirada,para descubrir con horror que mi amada yacía asesinada junto al altar,con una expresión de espanto indescriptible en su rostro inmóvil.La Cosa no dejaba huir a nadie,su envergadura y extensión gigantescas bastaban para impedir cualquier intento de fuga.Los gritos se mezclaban con las cacofonías de los cuerpos al ser despedazados.Entonces vi los ojos de la criatura fijos en un punto,y descubrí que se trataba del padre Grima,que permanecía inmóvil,temblando y con ojos desorbitados fijos en el Diablo.La Cosa no dudó,profirió un gemido de victoria y dio una zancada hacia el padre Grima,momento que aproveché para echar a correr como loco hacia los boquetes que la bestia había abierto en los laterales del templo.Por un momento osé volver la vista y vi como la Cosa devoraba con deleite al padre Grima,quien se contorsionaba y aullaba tratando de evitar la enorme boca que lo absorbía.Entre las ruinas tropezé con el cádaver de Faustina,decapitado.No volví a mirar atrás,sencillamente me perdí por el bosque huyendo del terror,y eché a correr como alma que lleva el diablo,nunca mejor dicho.