Inexistente apología.
El arte de la mutilación corría a torrentes desde la imagen explícita que reflejaban tus ojos hacia los curiosos y sedientos puños con los que ahora me aniquilabas con lentitud. Me observabas con cierto recelo, cada movimiento que era irrefutablemente necesario se veía reflejado en tu rostro, el cual se hallaba inundado de ira y desprecio.
Rogaba y anhelaba que terminase ya, no podría soportar otro golpe en mi cuerpo, frágil por naturaleza. Solía amarte y admirarte, tal cual lo hacen los hermanos menores, pero el desasosiego producido por tu inconciencia me dejaba inescrutablemente confundido, sin ningún punto de referencia con el que aferrarme a la realidad. Comenzaba a creer que todo aquello era tan solo una simple alusión de mi mente, un estúpido pedestal de endebles sueños. El fresco contacto entre mi sangre y tu devastador empuño me quitaba toda esperanza de ello, me ahogabas más profundamente en aquella laguna de gritos y dolor a cada contacto que establecías entre ambos.
Las lágrimas ya no proporcionaban ayuda alguna, no existía compasión en tu rostro, únicamente podía distinguir como la sombra de lo que eras se apoderaba de ti. Me forzabas a desear la muerte con desgarradores alaridos, cada respiro que tomaba era una cucharada de veneno letal y mortífero.
Pocos instantes de vida, llegaría ya el fin; no obstante, podía vislumbrar cómo el creciente repudio huía de ti. Débiles latidos provenían de mi corazón en aquellos apodícticos momentos, la razón comenzaba a reinar en tus ojos con cierto desespero, podía preveer la apología que vislumbraría el ambiente pero ya rendido me cedí un último permiso, el de conferir mi vida.
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Bueno, espero que haya sido de su agrado.
Recibo todo tipo de críticas, aquellas que me ayuden a mejorar serán apreciadas enormemente.
Muchas gracias por leer (:
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