¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Surges

chema-argentinachema-argentina Pedro Abad s.XII
editado octubre 2008 en Romántica
Simulemos amarnos, en sueños, simulemos desearnos. Quien va contarte si no mis letras que puedo desear aun mas de lo que piensas, quizás con mayor interés, lo desconocido que aquello que me limita a solo observarlo.
Un exquisito e infinito parpadeo me trae una imagen en medio de un lugar que sin esfuerzos nace detrás de tu figura de cuentos, y solo siento que te acercas con imprudente soberbia de saber que me interesas, y admiro el instante en que te has creado como sombra por primera vez para mis juegos.
Tomo conciencia en que puedo crear todo aquello que deseo sin pedir tus permisos o esconder intenciones, e intento tras mis pasos que llevan a encontrarnos, provocarte el interés necesario para que tires los dados después de escucharme gritar desde más atrás de tu horizonte.
El aire es cada vez más áspero y aún así puedo sentirlo limpio, no quiero verte a los ojos todavía, es nuestro primer encuentro y busco recorrerte hasta encontrar tus espaldas y una uña marcando por fin una ruta intimidada a medio camino, te cuenta todas mis razón, y espero puedas escucharlas. Decido guardar mis manos para hacerte dueño del próximo movimiento.
Se que estas sonriendo, porque cuando sueltas el aire para provocar en tu piel un gesto absolutamente todo se inquieta.
Un dulce sonido de espera intranquila me absorbe, me hundo en mi propia mirada y pestaneo una vez más para volver a desearte imposible, desconocido, atrapante…
Un bocinazo me indica que la luz roja se ha muerto y estoy atascando con tu forma inexacta el tráfico de Buenos Aires.
…Y aún así espero ver la suma de tus letras al silencio que te otorgo…

chema

Comentarios

  • chema-argentinachema-argentina Pedro Abad s.XII
    editado octubre 2008
    Quiero contarte en donde has nacido, y regalarte una caricia aunque no sea la de Ella, aunque mal me pese porque la deseas más de lo que el amor sano le permite a los hombres.
    Era un día más de reuniones en la oficinas de la capital, el Río de La Plata no es más romántico que mares y lagunas donde me he reposado a escribir con otro nombres; el trabajo ha sido como siempre y tomo Avenida Santa Fé con dirección al centro para sentarme en una sillita donde Cortazar, mi gran maestro del desamor también se ha sentado. Ahí estoy justo tocando la puerta del café más sutil y especial de la querida Buenos Aires, El Tortoni; y ahí también esta mi laptop y mi necesidad de acariciar el teclado. Lograste encriptar mi mirada en como pudiste teclear tus sucesos y ahora te persigo con algún motivo viejo que desea hacerle el amor a tus puntos y comas, porque las pieles ya no lo excitan fácilmente.
    Después de leerte un poco más comienza a caer la media mañana y después de pagar la cuenta subo al coche para volver a mi ciudad con unas dos horas de viaje. La autopista termina tan rápidamente como ha resultado encontrarla y el MP3 exprime una carpeta para momentos raros como este, Pavarotti y sus amigos, un instrumental de música andina, y la encantada y sensual melodía de Dulce Pontes en Cinema Paradiso.
    La ruta 7 camino al noroeste de la provincia en un día tan claro como el miedo de tus dedos cuando buscan la próxima coma para seguir jugando. Me invade el desconcierte de que has encontrado mi suéter azul con la facilidad que lo hago al buscar en mi placard, pero con abstracta desilusión que lo has creado también para Ella. Un pensamiento encadenado subyace en mi mirada que se descansa en el horizonte de los campos sembrados de soja y trigo achicando a lo lejos la carretera:
    Tus gafas, tu mirada pensando en la inmortalidad, tus sueños de cama en una sala de terapia intensiva, los dados de este juego que tiene más kilómetros de los que imaginas, mi sed de de tu historia y los sueños en los que te salpicas, un apodo, dulce Pontes, cinema Paradiso, una historia de amor, yo que no pido tanto, solo quiero desear, desear es un buen comienzo, químicamente un estado de amor, un estado es el de pensarte y…Zas! Ahí estas sentado en el diván de mi jardín en la ciudad en la que he crecido con una copa del vino que deje a mano para las ocasiones especiales –que hace tanto no aparecen- el entre living del patio cerrado que deja notar que el maravilloso jugo ya esta aireado y si tendría que arriesgarme diría que has esperado hasta cinco minutos atrás para abrirlo, ese aroma fuerte que cerrando los ojos me trae el color bordo viejo del Cabernet, que adoro, acaricia por vueltas, mi boca.
    -¿La inmortalidad me has dicho?, una mueca junto con un trago se disuelve en tus cejas pesadas.
    -Si, la inmortalidad…-Tu voz silenciosamente apresurada sale detrás de tu monitor para contestarme en lugar de tu imagen sobre el diván.
    -Es un estado de ánimo…- y me siento sobre la mesa junto a la botella negra mientras escucho el “gluc,gluc,gluc” del vino en la segunda copa servida.
    Me pregunto a qué sabrá tu boca mezclada con el robusto cuerpo de una uva revivida en roble, y me alejo temerosa de encontrar respuestas.
    La suave tibieza de la primavera argentina te sienta muy bien, mientras intentas verme detrás de su imagen que siempre aparece primero al buscarme- me río una vez- y el sentimiento te crea una boca de imperfecta perfección para el momento , y tan real como pocas veces viene a mi mente Rayuela…
    Me acerco casi pidiendo permiso para que mis labios conozcan tu piel, y detrás de una respiración que aún intenta ser paciente encuentro tras el largo camino de inclinarme la piel de tu cuello, y un éxtasis incrédulo parpadea mis ojos para no encontrar más que el cruce que me indica, he llegado a casa.
    El viaje ha terminado, pero inmortalmente, un baño y mates reemplazan tu presencia. El Cabernet que tomabas esta en la vinotera y en el diván el movimiento es Irú –una de mis cachorras y mi mejor amiga-. Un sabor fuerte del mate amargo de la media tarde y un beso contundentemente feliz de re Irú me alejan de tu nombre y aprovechando la simple satisfacción del momento busco el laptop para contarte que has estado aquí.

    Chema.
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com